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 La fanatica (Parte 3)

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franckpalaciosgrimaldo
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MensajeTema: La fanatica (Parte 3)   Mar Nov 20, 2018 7:02 am

Bennett se deprime al escucharlo.
— A menos que probemos que esa chica robo y dejo el reloj para incriminarlo… todo lo señala a usted como el atacante, muchos lo han visto discutir y pelear con la victima, en el hotel el recepcionista lo vio pelear con su mujer, pero no menciona haberlo visto jamás con la chica, a simple vista Catherine no existe, señor Bennett, nadie aparte de usted la ha visto hasta ahora.
— Ella existe, créame.
— Eso trato, pero como abogada necesito pruebas, o no podre armar el caso, hago lo que puedo, créame. Y el estado del señor Arboleda es otro agravante, de fallecer… su situación no mejoraría, al contrario empeoraría, se le acusaría de asesinato y ahí si que…ni dios lo ayudaría.
Las palabras de la abogada no alentaban a Bennett quien ya comenzaba a verse tras las rejas por un buen tiempo si no encontraban pronto a Catherine y de todas formas si encontraran a Catherine, tendría que probar que ella ha sido la perpetradora de los crímenes, como lo estaba comenzando a ver Bennett, todo estaba comenzando a ponerse muy complicado.
Los detectives no encuentran nada en el apartamento de Bennett, nada que lo certifique como el atacante, tampoco se encuentra el arma homicida en los alrededores del Hotel, ni de la casa.
Bennett, durante el resto del día fue interrogado por el detective Alighieri, encargado del caso hasta que este pase a manos de la fiscalía en unos días más, Bennett insistió en su inocencia y culpaba a Catherine, por consejo de la abogada Bennett insistió en ese precioso punto.
Bennett se vio obligado a quedarse en prisión durante los días que duraran las investigaciones y se tuviera alguna pista nueva que lo incrimine o lo libere de acusaciones.
Durante los días que pasó encarcelado se deprimió mucho, no recibió visita alguna salvo la de su abogada quien diariamente iba para hacerle algo de compañía y comunicarle avances en el caso, por ahora el caso estaba aparentemente estancado, la única prueba que tenían solo era el reloj, si bien era suficiente para armar un caso, debían encontrar algo mas contundente, y aun Patricio no salía de cuidado intensivos.
Sara había ido a hablar con Sofía un par de veces presentándose, desde luego, como la abogada de Humberto, y le había dicho que estaba muy sorprendida por lo ocurrido, y que jamás imagino que su ex esposo fuera capaz de hacer algo así, cuando Sara le explicó que probablemente habían tratado de inculparlo, a esta le había parecido algo más obvio, y aunque si bien ella notaba a su esposo más extraño que otras veces estos últimos tiempos, pensar que el era el asesino era incurrir en una exageración, lamentaba haberlo culpado en un principio, explicó que al encontrar a su esposo desangrándose y el reloj en el suelo se asustó y en ese nerviosismo solo pudo pensar que Bennett había estado tras el ataque, le alegraba suponer que Bennett después e todo solo era culpable de ser un pobre tonto que no sabe elegir a sus amantes.
En tanto al joven Bennett, a quien vio también hace poco, solo le pudo decir que el niño esta muy preocupado por patricio, y que no ha faltado un solo día en asistir al hospital a visitarlo. Sofía le había dicho a la abogada que el niño no menciona para nada a su padre, y el simple hecho de pensar que había herido tan salvajemente a su querido patricio le hacia despreciarlo y desearle un destino en la cárcel. Sara en un principio se negó a contarle esto al pobre Bennett, pero este le insistió.
Bennett solo había pedido que le trajeran su laptop, algo que su abogada pudo conseguirle, por su puesto técnicos se encargaron de que esta por ningún motivo se pudiera conectar a internet. Bennett se había entretenido estos últimos 2 días escribiendo, trataba de terminar su última novela, y aunque los ánimos los tenía por los suelos, hacia su mejor esfuerzo, Sara lo animaba muchas veces, ya que en sus visitas, muchas veces no asistía como su abogada, si no como su fan.
Entonces una buena noticia le llegó al fin al pobre escritor.
El martes, 3 días después de su encarcelamiento, Patricio sale de cuidados intensivos y manda a llamar a la abogada de Bennett para hablar con ella acerca del futuro de su Cliente.
Patricio mostrando gran caridad y humanismo, seguramente también y gracias a Sofía accedió a no levantar la denuncia contra Bennett, retirar cualquier cargo relacionado con su ataque, para que este no siga estando preso, noticia que asombró incluso a la misma abogada y a los detectives, haciendo uso de sus contactos en la fiscalía y en la misma comandancia de policía, patricio se encargó de que se dedicaran a investigar a la supuesta fanática que habría perpetrado los crímenes guiada por su rabia contra Bennett.
Al escuchar la noticia de boca de la abogada este no pudo evitar sentirse más que el hombre más feliz, recuperaba su libertad que pensó había perdido para siempre, lamentablemente habían algunas clausulas, no podría acercarse a la familia arboleda, y no podría dejar la ciudad hasta que se concluyan las averiguaciones pertinentes del caso, después de todo no se trataba solo de vandalismo, casi muere un hombre y de algún modo todo estaba ligado al buen señor Bennett quien, aunque feliz, no podía dejar de pensar en que patricio había aprovechado esta situación descaradamente para lograr alejarlo de su familia.
El señor Bennett regresó más que feliz a su habitación de hotel donde lo primero que hiso fue darse un largo baño de una hora, no pudo evitar sentirse asqueroso al estar 3 días enteros en ese agujero donde sabe dios quien abra estado ahí antes que el, luego de relajarse y comer algo decente durmió en su confortable cama durante cerca de 10 horas donde no dejo de tener pesadillas, que aunque fueron muy molestas, las tenia al menos en su propia cama.
También recibió una carta de su editor en España quien de algún modo se había enterado a través de internet, que el popular escritor latinoamericano había estado preso por intentar asesinar al esposo de su ex mujer, y aunque en principio mostró preocupación por su amigo de casi 15 años, luego le menciono que esto seria una buena publicidad para su próximo libro, y que deseaba que este tocara ese tema ya que sin duda seria ese deseado best seller que tanto soñaba Bennett, quien tomó de buena fe los deseos y chistes algo negros de su amigo, y le prometió tenerle la historia que estaba trabajando a mas tardar dentro de 3 meses antes de fin de año.
Al día siguiente muy temprano, recibió una llama de su abogada que le resultó muy, pero muy desagradable y apaño su felicidad momentáneamente.
La abogada le dijo que debía ir a la estación de policía lo antes posible, que de la misma forma ella estaba en camino. Solo le adelantó que tenían noticias de Catherine Gueiler, y no le podía dar detalles a través del teléfono.
El señor Bennett asistió de inmediato muy curioso dado que no había sabido nada de Catherine en algún tiempo, y seria ella quien lo libraría de todas las dudas que le hacen sombra.
Al llegar fue recibido por el detective Alighieri, juntos esperaron a  la abogada quien llegaría unos minutos después y juntos se dirigieron a la sala de interrogatorios solo por ser esta más cómoda y silenciosa.
La noticia que le dieron acerca de su amante de una noche y fan numero uno fue que esta Catherine Gueiler, no era la chica de 19 años que el había conocido, Catherine Gueiler era una joven de 28 años, que trabajaba dando clases en la universidad de Catalina, y que nunca había puesto un pie en Vermut, esto dejo muy confundido a Bennett, quien al ver la fotografía de Catherine Gueiler se quedó pasmado al obviamente no reconocer a la muchacha.
— Es la única Catherine Gueiler que encontraron en Catalina, — le explica la abogada.— y jamás a puesto un pie en Vermut, sus datos no figuran en el aeropuerto, jamás a puesto un pie ahí, nunca se ha suido a un avión.
—  Por si fuera poco en el aeropuerto— terció el detective Alighieri—  el asiento al lado del que a usted le toco, pues…— menea la cabeza lentamente y levanta las ceja— no le pertenece a nadie, ese día ese asiento estuvo vacio, nadie lo compró, así que… no hay dato alguno que nos sirva, no podemos sospechar de todos los que abordaron ese día.
—— Esto es absurdo… ¿Qué quiere decir entonces? — pregunta algo consternado.
— Nada, Señor Bennett, —agrega la abogada— es solo que quizás la chica, al ser su fanática, y al ver el asiento a su lado vació, decidió ocuparlo, quizás sin saber que estaba libre, ¿puede que haya visto de donde provino, la joven?— pregunta la abogada con seriedad.
— Pues… no, no vi, yo estaba escribiendo, solo… la vi cuando estaba a mi lado ya, no se si antes estaba sentada, o si abordó después que yo… no se nada…— dice con frustración.
— Pues señor Bennett, debe recordar algo, pronto, dado que usted no esta libre del todo, esta sujeto a lo que dijo, de demostrar que simplemente esa muchacha que hasta ahora parece estar… solo en su imaginación,  fue la perpetradora entonces usted podrá irse en paz, pero hasta ahora… todo es muy complicado y.. esa historia que escribió supuestamente esa chica…no deja muy bien al personaje central que claramente es usted, Señor Bennett, no soy un hombre de lectura, debo aceptarlo, pero si mi esposa, quien ha leído esa historia y me ha hecho un resumen que yo pueda digerir con mayor facilidad, da a entender casi lo contrario que usted dice, en la historia de la chica ella deja de aparecer en el capitulo 3, luego no aparece más, en el capitulo 4 el escritor solo se dispone a  perpetrar su venganza, lleno de ira al ser rechazado y humillado, en cambio usted nos cuenta que ella comete los crímenes para inculparlo por que ella es la que se siente humillada por usted… — hace una larga pausa mientras intercambia miradas con la abogada.
— Esa historia no es prueba de nada, Detective, — comenta la abogada— solo lo será cuando aparezca la autora y de su descarte, esa historia no debe ser tomada como algo relevante.
Luego de unos segundos más el detective continúa.
— Lo se, lo se, solo sirven para dejar en claro que hay una acosadora que quiere incriminarlo, Señor Bennett, pero con su gran facilidad para crear historias, ¿no es posible suponer que… que quizás usted haya escrito esa historia?— pregunta.
— No respondas, — le aconseja la Abogada a su cliente— no estamos en una interrogación, solo estas aquí para ser comunicado de los avances de la investigación.
— Creo que debería responder de toda formas,— le responde Bennett con seriedad— Creo que se presta a muchas suposiciones, Detective, pero sostengo que yo no escribí eso, y tengo la esperanza que usted me crea y se esfuerce por encontrar pronto a la autora, les facilite mi ayuda para un retrato hablado ¿no así acaso?— pregunta.
— Lo que describió, aunque muy detallado es solo un retrato de una chica común, muy común, podría ser, si nos guiamos por su retrato hablado, cualquier muchacha que encontremos merodeando un centro comercial, así que… eso no nos ayuda lo suficiente.
Bennett comenzaba a sentirse muy incomodo ahí en ese reducido cuarto de interrogaciones, casi y podía ya sentirse nuevamente tras los barrotes.
Lo que sea a lo que haya querido jugar Catherine Gueiler, pues lo había hecho muy bien, la historia, sus reuniones, el avión, era como si no existirá, el mismo Señor Bennett comenzaba a pensar si esa joven era quizás parte de su imaginación, y estaba comenzando a enloquecer.
Luego de esa reunión y después de que su abogada tratara de tranquilizarlo, este fue al hotel a tratar de descansar un poco para poder escribir plenamente durante la tarde y la noche.
Cuando Bennett ingres a su habitación siente algo extraño bajo las suelas de sus zapatos, cuando enciende la luz ve con gran sorpresa y algo de horror unas hojas que había extendido con los pies sin querer hacerlo. — No puede ser…— es lo primero que sale de sus labios en un tono muy bajo. Bennett cierra la puerta y se aparta rápidamente de las hojas, temiendo saber que había en el interior, solo las recoge y las coloca sobre un mueble. — ¿Por qué pasa esto? No es posible, ¡no!— reniega mientras da unas vueltas por su recibidor. No quería leer el contenido, en honor a la verdad, le daba miedo.
Pensó en llamar a su abogada, pero recordó que esta le había comentado que estaría en un juicio muy importante el resto de la tarde, por lo que medito en interrumpirla, también le había dicho puntualmente que de recordar algún detalle no lo comparta con el detective, que lo guarde para ella, así que decidió que lo mejor seria esperar a la noche o a mañana temprano para reunirse y entregarle las hojas.
Muestras esa noche, a las 7:24pm el detective Alighieri recibe una llamada mientras se preparaba para irse a casa luego de un día de trabajo agotador, se trataba de una denuncia de parte de un recogedor de basura, el hombre había encontrado aparentemente un cadáver en estado de descomposición dentro de una bolsa en el tiradero de la ciudad, rápidamente el detective Alighieri acude a la zona con un equipo de forenses. Dado que no todos los días en la tranquila ciudad Vermut se presentan estos casos, vermut básicamente es una ciudad conocida por su tranquila sociedad y gente amable, es bastante atípico toparse con crímenes de ese tipo, sin perder tiempo el detective acude al basurero de la ciudad, al lado sur cerca al desaguadero; donde el pepenador, casero del lugar,  le relata los hechos de su hallazgo bastante asustado.
Le contó que mientras daba un paseo por el lugar en busca de algo de valor, el desdeñado hombre y su cuadrúpedo y fiel compañero se toparon con una bolsa que irradiaba un fétido hedor, al detective le sorprendió la elegancia con la que este hombre que vive de la basura podía expresarse, aunque no era algo relevante, al acercarse a la bolsa noto la forma extraña que esta tenia; dibujando una forma humana aunque pequeña, pensó que quizás seria un animal, en principio, pero luego al acercarse, alumbrar y abrirla con una hoja de lata se topo con el cuerpo de una mujer, aparentemente joven, desnuda de la cintura para abajo, atada de pies y manos, amordazada.
— Debe tener al menos de 2 a 3 semanas de descomposición —  le dice a Alighieri una de las forenses que analizaba la escena y el cadáver— podre darte un más detallado informe cuando la analice mejor.
Uno de los forenses encuentra algo en el bolsillo de la blusa de la joven, encuentra una billetera con la identificación de la joven, algunos recibos y una tarjeta de Hotel. Rápidamente le da lo hallado al detective Alighieri.
— Jimena Mendizábal, 25 años,…vivía en Gran Lamber, — Alighieri mira a su compañero— ¿eso queda al norte no?— su compañero asienta mientras toma algunas fotos— pues si que viene de muy lejos, — toma la tarjeta del hotel y la lee— Hotel Valladar, no esta tan lejos, parece que tenemos donde comenzara  averiguar, — le da a su compañero la identificación—  Ponte en contacto con la estación de Gran Lamber, que se comuniquen con los familiares de haberlos, yo… Me llevare a 2 policías e iremos a este hotel a ver que encontramos… te llamo si encuentro algo. — le dice a su compañero y junto a 2 policías parte en dirección al hotel Valladar, que no estaba muy lejos.
Mientras tanto hasta esa hora Bennett no había podido estar tranquilo, no había podido dormir, o escribir una sola palabra el tener cerca el capitulo 6 de la demente creación de la supuesta Catherine Gueiler lo consumía, muchas veces había estado a punto de comenzara  devorar las hojas de la obra, pero se contenía, había ido a la cafetería, había bebido un par de tragos, esperaba que sean las 8:00 de la noche para llamar a la abogada, pero su curiosidad era demasiada, incluso había ido a la catedral a tomar aire y mantenerse alejado de las hojas, pero finalmente  el suspenso le ganó al miedo, y simplemente decidió lanzarse contra la historia y comenzar a leerla de principio a fin.
—¡¡al demonio, sea lo que sea que la loca esa haya escrito aquí, ¿Qué podría ocurrirme?!!— dijo mientras comenzó a leer el Capitulo 6.
Lo que estaba ahí escrito lo sorprendió al igual que cada capitulo que antecedía a la obra, sobretodo por que al igual que los capítulos 1,2,3 y 5, este contaba cosas muy detalladas de los sucesos ocurridos en los últimos días, la historia iniciaba justo donde la anterior terminaba, cuando el escritor cometió un error a la hora de intentar asesinar a su rival, al igual que Bennett en la historia el protagonista demente es encarcelado durante unos días, donde la narración de Catherine describe incluso el ambiente de la cárcel, las conversaciones con la abogada, un personaje nuevo en esta obra, para Bennett era una tremenda encrucijada, ¿Cómo demonios podía saber todo eso? ¿Quién le diría? ¿Acaso ella estuvo en todo momento cerca y no la note? Se preguntaba mientras continuaba su lectura. ¿Acaso es que me estoy volviendo loco?  Bennett se sentía vigilado, acosado, por momentos miraba a su alrededor, esa sensación d estar vigilado en todo momento lo perturbaba. Al seguir leyendo era como estar leyendo un diario escrito por el, incluso los sentimientos de soledad que transcurrieron por su cabeza al estar encerrado eran descritos con gran pasión y detalle aunque en ciertas partes esta se transformaba yendo hacia un extremo distinto que nada tenia que ver con Bennett.
“Cuando el escritor estaba en esa fría celda, sintiéndose aun mas solo y humillado, la sensación de odio hacia sus enemigos, principalmente contra la pareja de su esposa, a quien no pudo matar se incrementó, estaba decidido a salir de ahí, tenia que hacerlo de algún modo, salir y terminar el trabajo, no podía quedarse así, confiaba en su ingenua abogada, que hasta ahora creía que el era inocente, lograría sacarlo de ahí en poco tiempo, y cuando salga, se encargaría que quitarse ese sabor a fracaso, terminaría con su enemigo mas odiado, esta ves le rebanaría el cuello de lado a lado”
Bennett siguió leyendo la historia, la cual le seguía sorprendiendo mucho por detalles imposibles de que alguien más que el, la abogada y quizás patricio o Sofía supieran, poco a poco llegó a la parte final, luego de que el escritor saliera libre y comenzara a planear con frialdad el plan de su venganza.
“Libre nuevamente, el escritor macabro había conseguido planificar, en pocas horas luego de salir de ese apestoso agujero, un plan maestro.
A sabiendas que su odiado rival estaría solo esa noche en el hospital—  Esa mañana la abogada le había informado a Bennett que patricio seria dado de alta mañana mismo, que esta seria la ultima noche que pase hospitalizado, por lo que leer ese fragmento lo dejo helado nuevamente— , pensó que seria la oportunidad perfecta, debería aprovechar que estaría solo en esa habitación, en el tercer piso, pasillo 3, cuarto 312,— los detalles eran precisos, Catherine Gueiler, o como demonios se llame, sabia donde estaba patricio exactamente— solo debía escabullirse hasta el hospital, librarse de alguna seguridad, ingresar mientras este duerme tranquilamente y rebanarle la garganta y que este se ahogue en su propia sangre, El escritor tenia todo calculado, escaparía nuevamente del hotel, sin ser visto, sin huellas, llegaría al hospital y luego hasta donde su víctima, no sin antes colocar una cuartada que lo deje ante la ley muy limpio, informaría a su abogada de un nuevo poema dejado en su puerta por la joven a quien acusaba de su crimen, joven que yacía muerta en un descampado basurero donde el la había dejado hacia unas semanas atrás y que nadie jamás encontraría, al menos eso era lo que el pensaba, ignoraba que pronto esa chica muerta regresaría a su vida para complicarle todo— Esta línea le pareció a Bennett aun más extraña, no comprendía absolutamente nada, ¿de que chica hablaba?— , le diría a la abogada que esa noche esa fanática imaginaria, salida de sus divagaciones y que usaba como escudo que lo protegería momentáneamente, estaría en el hospital e intentaría matar a su rival solo para inculparlo, que el iría a detenerla de una ves por todas, obviamente este llegaría tarde, y su odiado enemigo moriría con la garganta rebanada de lado a lado, tenia el poema, tenia la fe de su abogada, se encargaría de que nadie lo viera en el hospital, seria como si de verdad esa chica imaginaria hubiera cometido el crimen”
Este fragmento termina el capitulo, Bennett se quedó pasmado,  sabia perfectamente que eso que estaba escrito ahí era el plan de Catherine para asesinar a patricio, al igual que la ultima ves, lo más probable es que suceda algo horrible y de algún modo se ve afectado.
Luego de mucho meditarlo  de dar vueltas por su habitación se dirigió al teléfono:
— ¿Señorita Pinedo? Soy yo, El señor Bennett.
— Buenas noches, señor Bennett, ¿ocurre algo?
Bennett entonces le cuenta a su abogada lo sucedido y el contenido de las hojas que recibió en la tarde, la abogada se sorprende y ruega que este se calme, que no abría forma de que la chica se acercara a patricio, dado que había un guardia que vigilaba la puerta, a pedido el propio señor Arboleda. Pero Bennett estaba seguro de que Catherine estaría esa noche ahí, sabia que se las iba a arreglar para perpetrar el crimen esta ves no fallaría, no cometería errores, Patricios moriría y aunque al señor Bennett mucho no le desagradaba el suceso a ocurrir, pues sabia que era la ocasión propicia para atrapar al criminal que de algún modo le había causado tantos contratiempos.
— Señor Bennett, le ruego que no vaya a salir de la habitación, quédese ahí, nada ocurrirá. — la abogada trataba de calmar al angustiado Bennett, ya que este estaba muy agitado, tenia la certeza de que Patricio esa noche iba a morir.
— Señorita Pinedo, le doy mi palabra de que el señor Arboleda esta noche va a ser asesinado, he leído el capitulo 6 de esta macabra historia, no se como, pero si mi fanática escribió que Patricio moriría con la garganta rebanada este morirá así…debemos evitarlo, le ruego me espere en el hospital, yo estaré ahí en unos minutos, debemos estar juntos, dado que si voy solo… será muy sospechoso.
— Señor Bennett, usted tiene prohibido acercarse al señor Arboleda, seria una violación al trato de libertad que usted tiene, regresaría a la cárcel si se acerca al hospital.— le dice con seriedad.
— Señorita Pinedo, ese hombre morirá esta noche, no puedo permitirlo…
— Señor arboleda…— la abogada se queda en silencio unos segundos— espéreme frente a la clínica, hay un restaurante cruzando la calle, ahí lo veré en media hora, ¿de acuerdo?— le dice.
— De acuerdo, abogada. — le dice.
— Trate de no ser visto, — le aconseja, —si es verdad que el criminal terminara ahora su… trabajo, lo atraparan antes de que algo suceda, me comunicare con la policía para que redoblen la vigilancia, que no lo vean por ahí solo o va a estar en líos.
Bennett rápidamente se viste y sale del hotel a toda velocidad rumbo al hospital.
Mientras el detective Alighieri hace un descubrimiento sorprendente en el hotel Valladar.
Al llegar le informan que efectivamente una joven que obedecía al nombre de Jimena Mendizábal había tomado una habitación hace ya carca de 2 meses y que hace 3 semanas aproximadamente había desaparecido sin decir absolutamente nada y que la habitación donde ella había estado vacía desde entonces, pero que las pertenencias de la joven se habían quedado decomisadas y guardadas en la bodega en caso esta regresara, el detective Alighieri al informar al recepcionista de lo ocurrido con la joven este accedió a entregarle al detective las pertenencias de la chica, encontradas en la habitación.
El detective entonces decide que no seria una mala idea darle una revisada al cuarto, con la autorización del  recepcionista, el detective entonces ingresa con los policías, junto con el cual revisan la habitación.
Luego de una revisión exhaustiva y detallada del cuarto donde la joven habría pasado quizás sus últimos momentos, todo indicaba que no encontrarían absolutamente nada, hasta que sin querer al revisar detrás de un cuadro colgado en la pared al lado de la ventana el detective encuentra un sobre de papel pegado justo tras el cuadro.
Para sorpresa del detective, dentro del sobre encuentra el capitulo 4 de la historia escrita aparentemente por Catherine Gueiler.
Cuando el detective le dio una ojeada rápida quedó aun más sorprendido, en ese capitulo, se detallaba como el escritor planeó y ejecuto con lujo de detalle la muerte de su antes amada joven fanática, y como se encargaría de que ella pareciera ante la ley la perpetradora de los sucesos venideros, Rápidamente el detective ordenó llevar las pertenencias de la difunta Jimena Mendizábal a la estación de policías, mientras el se encargaba de tomar las declaraciones de algunas mucamas del austero hotel y del recepcionista.
Por su lado el señor Bennett llega al restaurante frente a la clínica donde se encontraba Patricio, le marca a su abogada pero esta no contesta la llamada, por lo que no le queda más que esperar en la acera a que esta se presente.
Mientras esperaba no podía evitar mirar nervioso a todos lados, pensando aun que era vigilado, los últimos sucesos lo habían vuelto un poco paranoico, jamás le habían sucedido cosas tan extrañas, y aunque de algún modo extraño era inspirador para su mente de escritor y seguramente ya había pensado en plasmar sus desventuras en alguna futura novela o en la biografía de su vida, pues por ahora le aterrorizaba lo que ocurría a su alrededor, siempre había leído de fanáticos que acosaban e intentaban dañar a sus ídolos ni e sus sueños o fantasía más remotas imagino ser uno de esos tantos.
A las 9:00pm y luego de marcarle ya 3 veces a su abogada comenzaba preocuparse al no aparecer esta, entonces decide volver a llamarla nuevamente, cuando se dispone a sacar su celular algo llama mucho su atención, cruzando la calle por el callejón a la derecha de la clínica nota a una persona con una capucha y muy misteriosa que se escabulle entre las sombras del callejón, al principio pensó que se trata de algún parroquiano que tenia los riñones llenos, pero pronto esa suposición se vio descartada, y en su mente comenzaron a aparecer muchas suposiciones, comenzó a encontrar parecidos con la descripción del criminal por el cual el estaba en líos con la ley, esto lo llevo entonces a tomar la decisión de acercarse al callejón lentamente, tratando de no llamar la atención.
Al acercarse silenciosamente por el oscuro callejón, reapretó de latones de basura pertenecientes al hospital y seguramente también a la cafetería vecina, escucho un sonido proveniente de las alturas, al levantar la mirada vio al sujeto en cuestión subiendo lentamente las escaleras de emergencias de la clínica, entonces rápidamente supuso que es lo que ocurría, era el perpetrador de los crímenes quien hacia acto de presencia y subía hasta la azotea del lugar.
Pensó Bennett en acercarse a la puerta e informar de un intruso, y resar para que este no sea el asesino y solo se trate de un raterillo cualquiera que intenta conseguir dinero vendiendo algunos artefactos médicos, pero rápidamente supuso que antes que le crean ya abrían rebanado a patricio, entonces optó por hacer algo que de inteligente tenia muy poco, subió persiguiendo al extraño intruso.
Mientras iba tras este en completo silencio marca a la abogada, la cual esta ves al fin le contesta.
— Creo que ya esta dentro, señorita Pinedo, — le comunica en vos baja a la abogada.
— ¿Qué dice, señor Bennett?
— Que el criminal creo que ya esta dentro, lo vi subir por las escaleras de emergencia, debe estar dirigiéndose donde Patricio, ¿Dónde esta usted?— e pregunta. — la he esperado durante 30 minutos.
— Estoy en un embotellamiento terrible, ha ocurrido una desgracia en la autopista central, los caminos están cerrados, apague mi celular por que este tiene poca batería y quería guardarla para algo de utilidad, veo que hice bien.— le explica— ¿Dónde esta usted ahora, señor Bennett?— le pregunta.
— Pues…estoy yendo tras el sospechoso, estoy subiendo las escaleras de emergencia de a clínica.
— ¿Esta usted demente, o algo similar, señor Bennett?— le dice algo indicada.
— Señorita Pinedo, si no detengo al asesino matara a Patricio y si eso ocurre el que estará en líos seré yo, es la oportunidad perfecta, ¿no le parece?— llega a la azotea al fin. Mira a todas partes pero no ve nada.
— Señor Bennett, no haga alguna tontería, espéreme donde le dije, pronto estaré ahí con usted, si usted es visto, o ingresa sin autorización no podre salvar su pellejo, así que obedézcame y salga inmediatamente. — le exige.
— No, estos e termina ahora mismo, voy a atrapara  ese desgracias o desgraciada sea quien sea y esta pesadilla se terminara. — le corta.
Bennett camina hacia la puesta de la caseta que da a las escaleras que lo llevaran al 5to piso, abre la puerta y baja rápidamente hasta el 5to piso, el corredor estaba vacio, no había alma alguna, rápidamente continua bajando las escaleras hacia el 4to piso, ahí si se podían ver a algunas enfermeras y personas que salían que se paseaban por los pasillos, tratando de disimular un poco continua bajando las escaleras hasta el tercer piso, donde estaba la habitación de Patricio, le sorprende no ver a ningún guardia en el corredor, a decir verdad no había casi nadie salvo alguna enfermera que daba su ronda y rápidamente desaparecía entre los pasillo dándole poco interés a Bennett, Rápidamente busca la habitación 312, la encuentra en uno de los pasillos, lentamente y sin llamar l atención avanza hasta la puerta, mira ambos lados antes de intentar abrir la puerta, al hacerlo nota la oscuridad de la habitación y algo que le bloqueaba el paso tras la puerta, entonces la empuja con fuerza, para ingresar, al poner los 2 pies dentro de la habitación oscura, solo iluminada por un rezago de luz amarillenta que se colaba desde las persianas de la ventana proveniente del alumbrado publico, nota algo que lo deja completamente paralizado, todo su cuerpo se paralizó y se llenó de un terror inimaginable, — No…no es posible…— pensaba mientras se acercaba a la cama donde estaba Patricio a quien, como decía en la historia de Catherine, le habían cortado la garganta de lado a lado.
Bennett con los ojos abiertos a más no poder y cubriéndose la boca por la escena tan desgarradora y tétrica que estaba presenciando, se acerca para ver mejor.
No había duda, patricio no podía estar vivo, tenia un corte realmente extenso, de lado a lado de la garganta, todo debajo de su cabeza, sabanas, almohada, colchón, estaba bañado en sangre, Bennett no salía de su asombro, entonces al retroceder a la puerta, lentamente se topa con algo más, aquello que bloqueaba la puerta no era más que el cadáver de un policía que también tenia un profundo rebane en el cuello, Bennett no podía creerlo, esta ves si que vivía una verdadera pesadilla.
Rápidamente Bennett opta por hacer lo único que cruzó por su mente, escapar antes que alguien note que estuvo ahí, pero antes que pudiera si quiera tocar la perilla de debajo de la cama aparece el asesino quien se empuja a Bennett para salir a toda velocidad por la puerta.
Bennett quien se sorprende mucho al sentir el empujón que lo lanza al piso, se reincorpora —¡¡Alto!!— grita y evitando tropezar con el cadáver del policía sale de la habitación siguiendo al asesino, sale del pasillo al corredor y mira todas partes, pero no ve a nadie, salvo a algunas enfermeras que se sorprenden al verlo así, rápidamente se acerca a las escaleras donde se topa con el detective Alighieri  quien subía acompañado de otros 2 policías más.
Al ver a Bennett ahí se sorprende mucho, dado que tenía prohibido acercarse a la clínica.
—¡¡esta muerto, lo mataron, mataron a Patricio!!— dice muy agitado el señor Bennett.
Alighieri al escuchare esto y al ver la expresión de Bennett solo opta por apuntarle con su arma
—¡¡No se mueve, señor Bennett!!— le ordena dejando pasmado al escritor.
—¡¡El asesino, el asesino, se ha escapado, el..!!— Señala a las escaleras— ¡¡se ha ido por las escaleras de incendio… deben ir por el..!!
— ¡¡No se mueva, señor Bennett!!— le dice sujetándolo y esposándolo. — ¡¿Qué demonios hace usted aquí?!— le pregunta. — esta en líos, señor Bennett, en muchos líos.
—¡¡escúcheme detective, han matado a patricio, yo vi al asesino, debe estar escapando, vayan por el!!— gritaba desesperado.
Alighieri entonces se dirige a la habitación de Patricio  y al entrar se topa con la macabra escena.
Más tarde esa noche Bennett fue llevado nuevamente a la estación, inculpado por irrumpir en propiedad privada, el asesinato de Patricia Arboleda, de un oficial de policía y de Jimena Mendizábal
La abogada entonces llega a la sala de interrogatorios donde estaba Bennett esposado a la meza con las fotografías del cadáver de Jimena Mendizábal sobre la meza.
La aboga ingresa con una expresión de decepción y muy alterada.
Arroja su portafolio y unos archivos a la meza.
—¡¡Debió haberme hecho caso, señor Bennett!!— le grita y toma asiento.—¡¡ahora esta usted realmente jodido, ¿escucha? jodido!!
— Yo no hice nada, yo…— tarta de explicar claramente consternado y asustado. La abogada lo interrumpe.
—¡¡No importa lo que usted diga!! ¡¡lo acusan de 3 asesinatos!! ¡¡Tres!! ¡Yo…no me explico, no debió ingresar, simplemente debió esperarme como le dije..!!— Exhala tratando e calmarse— ¡esto es horrible, no sabe todo lo que tuve que presencial al llegar al hospital!...su esposa… estaba destrozada…destrozada… y… la escena, dios… ¿Qué hizo señor Bennett?
— ¡no hice nada compréndame, yo… yo vi al asesino…!— le dice.
— ¿¡le vio el rostro!?— pregunta. —El señor Bennett niega con la cabeza. — ¡entonces no vio nada!...ahora… de verdad que tendrá que explicar muchas cosas… ¿hablo con el detective Alighieri?
— Si…
—  Supongo que esta al tanto… de los cargos…
— Si, pero…le juro que no fui yo…
— Pues tampoco fue Catherine Gueiler… ¡encontraron su cadáver! ¡¡Llevaba muerta más de 3 semanas!!...todo lo que me dijo acerca de esas historias…no las pudo escribir ella… así que… su defensa su escudo… ¡¡se fue a la mierda, señor Bennett!!— se inclina hacia el—¡¡necesito que me diga algo bueno, muy bueno, para poder creerle que usted no asesino a esas personas e invento todo!!— le grita llena de rabia.
— ¡Yo le juro por la vida de mi hijo que no tengo absolutamente nada que ver, yo… yo… Días debe creerme!!— le dice muy asustado y al borde del llanto.
— encontraron el arma homicida fuera de la venta del cuarto del señor Arboleda, junto a unos guantes quirúrgicos, lo virón salir del cuarto agitado, ¡3 enfermeras!...como yo lo veo… nada lo va a salvar… señor Bennett…así que… no es un mal momento para confesar…— le dice.
—¡¡¿confesar?!! ¡¡¿Confesar que?!! ¡¡Soy inocente!!
— Encontraron el capitulo 6 en su habitación, donde se describe todo detalladamente, todo el plan… es obvio que eso no loe escribió su fanática, es obvio incluso para mi… que usted escribió esas historias, señor Bennett…
— No… yo…— balbucea.
La abogada abre los archivos en su interior estaban las hojas del capitulo 4., se los da a Bennett.
— ¿Qué es esto?
— Sabe que es, señor Bennett…es el capitulo 4 de la historia…donde se describen los sucesos ocurridos entorno a la joven Jimena Mendizábal… su asesinato, y… lo que proseguía.  Esto… será tomado como prueba, señor Bennett…
Bennett los intenta tomar, pero la abogada los coge antes y comienza a leer las partes resaltadas por el detective Alighieri.
— Escuche esto señor Bennett, y escuche bien.
Comienza a leer un fragmento.
“El escritor enloquecido decidió que no podía dejar que esa joven se burlara de el, no era una opción olvidar, herido en su orgullo y enloquecido decidió que debía acabar con ella, así que decidió idear un plan para eliminarla, ella seria la primera victima de su venganza, así que esa noche la citó en la alameda cerca a la catedral donde habían vivido tantas cosas lindas y momentos dulces, aprovechando la oscuridad del noche para golpearla  y dejarla inconsciente,  y luego de disfrutar de su cuerpo, algo que había deseado desde hace mucho, termino asfixiándola mientras le hacia el amor, luego de eso tenia que deshacerse del cadáver, de la joven, la envolvió en una bolsa negra luego de atarla fuertemente con retazos de su propia ropa, le pidió ayuda a un taxista de la noche que más interesado pro el dinero dio poca importancia a lo que llevaría en su maletero, que siendo un bulto pequeño como era la joven podría pasar desapercibido, lo dejaron en las afueras de la ciudad, en el tiradero de basura, ahí dejo a la joven entre platico, papeles sucios, preservativos usados y otras criaturas muertas. Dado que nadie aparte de el conocía a ala joven, solo existía para el, una desconocida total, pocos se preguntarían ¿Dónde estaba? Así que si algo salía mal en sus planes futuros, la culpable seria ella”
Al escuchare esto Bennett no pudo sorprenderse más, solo se quedo en silencio.
— Encontraron el cuerpo de la chica en el basurero, y hay rastros de semen en su organismo, ¿acaso será su semen, señor Bennett?— pregunta sin obtener respuesta. —…la chica lleva muerta 3 semanas y media según los médicos forenses, fue asfixiada…ya no se que pesar, señor Bennett… ¿quiere escuchar algo más?
Bennett niega con la cabeza nuevamente.
— ¿Tiene algo que decir, señor Bennett?— le pregunta.
Bennett levanta la mirada
— Le aseguro, abogada que… que yo no he sido causante de ninguna de esas muertes, yo…no seria capaz…hay alguien que me esta incriminando, soy inocente, le ruego me crea…— le dice con una clara expresión de miedo.
La abogada sabia que la situación de Bennett no tendría salvación y si el ADN encontrado en la joven Jimena Mendizábal, le pertenecía al señor Bennett, abrían suficientes pruebas para sentenciarlo. Y era obvio que encontrarían su ADN en la joven.
— Ya no puedo hacer nada por usted, Señor Bennett— la abogada se pone de pie, Bennett la sigue con la mirada—…lo lamento pero lo más que puedo hacer por usted es que no le den la pena capital…quizás cadena perpetua…— luego de esas palabras la abogada sale del cuarto mientras Bennett se queda en silencio observando las fotografías de Jimena Mendizábal, o Catherine Gueiler, como el la conocía.
Bennett supo entonces que su vida se había ido literalmente al demonios, nada podría ayudarlo ahora, toda su carrera, su familia, su futuro se había desvanecido como se desvanece el humo del cigarrillo, que después de cerca de 20 años, deseaba llevarse a la boca.

continua parte 4
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