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 La fanatica (Parte 4)(Final)

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franckpalaciosgrimaldo
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MensajeTema: La fanatica (Parte 4)(Final)   Mar Nov 20, 2018 7:03 am


Bennett fue juzgado 3 días después cuando las pruebas en su contra fueron recetadas a juicio, el juez encontró suficientes como para condenarlo a cadena perpetua en la cárcel de Candosbell.
Una semana más tarde, luego de que Bennett es trasladado el detective Alighieri va a casa de la viuda Arboleda, Sofía a saludarla. Al llegar es recibido cordialmente aunque los ánimos no eran los mejores, obviamente, después lo ocurrido. El detective al llegar encuentra a la familia empaquetando algunas cosas, alistándose para viajar.
— ¿entonces se van de Vermut? — pregunta el detective quien amablemente se ofreció a ayudara a empacar algunas cosas pesadas.
— Si, esta casa…— mira a su alrededores, la habitación matrimonial— me trae tantos recuerdos…tantas alegrías, discusiones, Patricio era un hombre impulsivo, pero era muy bueno y… adoraba a Alan a pesar de ser este hijo de mi anterior compromiso, al cual no quiero ni mencionar.
— Lo comprendo, señora. Lo que ocurrió fue muy desagradable, aun la prensa sigue haciéndole eco día tras día, no siempre se encarcela a un escritor como su esposo que si bien no era el más popular… pues tenia un grupo selecto de fanáticos.
— Lo se, en parte eso también me hace querer irme, siempre hablaran de eso en esta ciudad… y no quiero pasarme la vida recordándolo, y no es bueno para mi hijo tampoco.
— Evidentemente, ¿Dónde piensa ir? Solo si lo puede decir…— le sonríe.
— Me voy a Italia, mi padre es dueño de unas tierras al norte, tiene una granja y es cómodo allá, ahí crecí, es un lugar muy alegre y de todas maneras pensábamos ir a fin de año. — le dice mientras se topa con algunos álbumes fotográficos los cuales se queda observando unos instantes, pasa las fotografías y se detiene en una, entonces ríe llamando la atención del detective quien gira a ver la fotografía.
— ¿Ese era el señor Arboleda?— pregunta el detective observando una fotografía tomada en alguna reunión familiar, en esa fotografía se podía apreciar a patricio hace unos años, Sofía no estaba presente.
— si, fue una foto que se tomó hace unos... 5 o 6 años en una fiesta en Gran Lamber, al norte, se reunió con unos amigos después de atender un caso, como el vivió allá en su juventud, pues… se reencontró con sus viejos amigos.
El detective observaba las fotos de patricio y entre ellas noto que había una de el abrazado a un grupo de amigos y amigas, lo que llamo s atención fue que la abogada Sara Pinedo estaba entre esos amigos.
— No sabia que la abogada pinedo…era amiga de si esposo, el señor Arboleda— comenta observando la fotografía.
— No lo sabia…— se acerca desde el armario donde estaba sacando algunas cosas para ver la fotografía que el detective observaba—… es verdad es la abogada…— sonríe— que simpática se ve con el cabello rubio, pero es ella, no hay duda…— el detective pasa una nueva foto y la abogada aparecía también, a decir verdad apareció en al menos 3 mientras el detective las pasaba una a una— Mi esposo no me dijo nada cuando hablamos con ella en el hospital, no me la presentó es más, actuaron como si jamás se hubieran visto…¿cree que haya sido por que ella defendía a Humberto?— pregunta mirando al detective.
— Es probable, los abogados no tienen amigos…— responde este.
Entonces, cuando el detective casi había pasado todas las fotografías, entre las últimas encuentra una foto que lo sorprende muchísimo. Se paraliza.
— ¿le ocurre algo, señor Alighieri? — pregunta Sofía al ver al detective observar una fotografía con gran ensimismamiento y una expresión de sorpresa, poco grata.
— No puede ser…— dice en vos baja mientras separa esa foto que observaba y coloca las demás en una caja—…es ella, pero… es ella, no hay duda…5 o 6 años menos, pero… tiene que ser ella…— continua diciendo.
— ¿Qué ocurre, detective? ¿Reconoció a alguien en la foto? ¿Algún conocido en común?— pregunta ala viuda.
— No, señora…— le responde con seriedad y le da la fotografía a la señora. — Reconocí a una victima de asesinato, y no me refiero a su esposo solamente. — le responde con seriedad.
En la fotografía que el Detective había encontrado se podía ver a Patricio, al lado de Sara Pinedo y entre los 2, muy sonriente Jimena Mendizábal, o Catherine Gueiler.
— La choca del medio, usted no la reconoce, pero es Catherine Gueiler, una de las victimas de Bennett, estoy seguro.
— No sabia que mi esposo la conocía,…— dice Sofía.
— Lo que más me llama la atención es que se ve muy amigable con la abogada Pinedo, ella…en ningún momento mencionó conocer a la victima, ignoro la razón…
La señora Bennett gira la fotografía y lee tras esta una nota.
“Recuerdo de mis 2 mejores amigas en el mundo, Sarita; la loca lectura y Jimenita; la chica de la cara de niñita”
— Mejores amigas…— repite el detective, — esto es raro…
— ¿Pero en las averiguaciones…que descubrieron acerca de esa chica?— pregunta la viuda Arboleda.
— No descubrimos casi nada, — responde el detective— no tenia conocidos, ni familia…y en su dirección pues… dijeron que hace mucho que ella no vivía ahí… solo la habían visto un par de veces…— toma la fotografía— ¿me puedo quedar con esta?— pregunta,— creo que la abogada me tendrá que explicar algunas cositas que no entiendo muy bien— dice el detective con esa mirada de sospecha que era respaldada por su natural curiosidad de detective que le decía que algo no andaba bien.
La señora arboleda le da la fotografía y continua con su labor, el detective en cambio parte al apartamento donde vive la abogada Pinedo, dado que era domingo suponía que estaría en casa todo el día, esa tarde luego de hacer unas cuantas averiguaciones se dirigió a hablar con la abogada”
— Buenas tardes, Abogada, soy el detective Alighieri, venia a hablar con usted un momentito, espero no ser inoportuno.— le dice a través del intercomunicador de la puerta de entrada.
— No, no hay problema, detective, suba— le dice con voz calmada.
Le abre la reja desde su apartamento y este sube hasta el 4to piso donde esta vivía.
Cuando la abogada le abre la puerta y deja pasar al detective este nota que la abogada estaba empacando también.
— Veo que usted también se va de la ciudad, señorita Pinedo. — le comenta ingresando y siguiéndola a la cocina donde esta estaba empacando algunas cosas.
— ¿Quién más se va a mudar?— pregunta mientras avanza.
— Pues la señora Arboleda, en ella es comprensible, ¿pero usted por que?— le pregunta deteniéndose en la entrada a la cocina.
— Pues encontré un trabajo mejor; en Benaltinno. — le responde empaquetando algunos artículos eléctricos.
— eso esta lejos,…pero me alegra que ya no trabaje de oficio, — le sonríe— me alegro de verdad.
— le ofrecería un café, pero… no se donde pude la cafetera. — le sonríe.
— No se preocupe, esta es una visita de medico…Abogada. — le dice fríamente.
— Y bien… ¿Qué ocurre?— le pregunta sin si quiera verlo a la cara. Estaba empaquetando unos platos que había en un estante en lo alto.
— Bueno, antes que nada decirle que las averiguaciones acerca de la señorita Mendizábal no han dado nada a relucir y que ya dejaron de averiguar, la chica es formalmente un fantasma, siempre lo fue creo.
— No entiendo… ¿Cuál es el sentido de que me diga eso ahora?— pregunta aun sin mirarlo.
— Pues…solo quería decirle eso, ya que como llevó el caso y… algunos abogados cuando pierden les gusta estar atentos a cualquier pequeña novedad… ya sabe. ¿noe s una lastima? Nadie conocía a esa pobre muchacha, absolutamente nadie.
— Si… es una pena— gira a verlo un instante y continúa.
— Si, ¿no?... ¿pero sabe otra cosa aún más curiosa?— pregunta.
— ¿Qué...?
—Pues, verá…Abogada…esta mañana que fui a visitar a la señora Arboleda y… encontré algo que llamó mucho mi atención, ¿sabe?— le dice con insinuante acento.
— ¿Qué encontró detective?— pregunta aun dándole la espalda, ocupada en empaquetar.
— Pues… una foto mu curiosa… ¿la quiere ver? Amablemente la señora me la prestó.
La abogada se acerca al detective con unas sartenes en la mano.
— No veo por que no…— le dice con un rostro serio, algo pensativo.
El detective entonces le entrega la fotografía con una sonrisa en el rostro.
La abogada al verla no puede evitar  cerrar los ojos al segundo posterior al ver la fotografía, un frio recorrió su cuerpo, tragó saliva y aclaró su garganta, entonces meneó la cabeza positiva y lentamente.
— ¿Qué me puede decir abogada?— le pregunta ahora con seriedad.
La abogada acelero la respiración, estaba nerviosa, un silencio se apodero se la cocina unos segundos hasta que finalmente la abogada abrió la boca y con todo delicado y bajo dijo:
— Bien, conocía a la chica…pero… no estaba segura de si era ella… ¿eso que tiene de curioso?— pregunta tratando de mantener la calma.
— Pues… debió mencionarlo, abogada…debió mencionarlo…
— Lo se, pero…cuando descubrí que se trataba de la misma persona… ya era tarde, no importaba…
— ¿Hay otra cosa que no haya dicho o que quiera decir ahora?— le pregunta con tono inquisitivo.
La abogada nuevamente se paraliza, ¿Qué sabia este estúpido detective? Pensaba, pero trataba de calmarse.
Le entrega la fotografía.
— tampoco venia al caso mencionar mi relación de amistad con el señor Arboleda, no venia al caso… y después de todo trabajaba contra el, así que…— el detective la interrumpe.
— ¿sabe señorita Pinedo?, desde hace un tiempo tenia algunas raras sospechas acerca de usted, como por ejemplo que… según su curriculum, usted parecía sobre calificada para trabajar de oficio, y… apareció repentinamente una semana antes de que el señor Bennett estuviera en problemas..., y usted pensara que no me di cuenta, pero el día que fuimos al Hotel donde se hospedaba Bennett, note que uno de los botones la saludó con la mirada, y usted me había mencionado jamás haber pisado ese Hotel…en su momento me dio igual quizás era algún conocido, aunque usted lleva según lo que dijo solo 3 meses en esta ciudad, pero bueno, quizás había visto mal…no lo se, de todas formas averigüe un poco esta mañana…
La abogada gira a ver al detective y con seriedad le responde:
— Si estuve ene se hotel, pero… ¿y que?...no se lo quise hacerle saber… es mi vida privada que haga yo…
— Señorita Pinedo…— la interrumpe— hay otra cosa más…quizás la mas interesante de todas…— la bogada comenzaba a sudar, y no podía ocultar su nerviosismo reflejado en su tembladera. —… ¿Dónde estudio leyes?— le pregunta sonriéndole.
La abogada se queda en silencio, incapaz de responder a la pregunta.
— Tiene mucho que explicar, “Abogada” le dice acercándose y sacando sus esposas, dispuesto a arrestarla.
Pero antes que este si quiera logre decirle sus derechos, esta le golpea con mucha fuerza en la cara, con la sartén que sostenía en su mano, el potente golpe hace caer al detective, rápidamente la abogada coge uno de los cuchillos que había sobre una caja arrumbada a un lado y se lo encaja al detective en el estomago, acto seguido y mientras este se retuerce del dolor le arrebata el arma que traía en la correa del pecho.
— ¡Sabia que esto sucedería, detective!— le dice apuntándole con el arma mientras el detective comenzaba  desangrarse— era cuestión de tiempo, la verdad me sorprende que recién ahora se haya dado cuenta que no era abogada, — ríe. — pero bueno… ¿Qué más da?
— ¡No hagas una estupidez, Sara! ya tienes muchos problemas…— le dice esforzándose por hablar debido al dolor.
— ¡No, no, no…ninguna estupidez, detective, esto es una obra maestra!— le dice.
— ¿Qué dices? Haz asesinado a 3 personas e inculpado a un inocente, esto es un crimen contra natura…— le responde.
— Detective, detective— Menea la cabeza— todo esto esta saliendo perfectamente, tal como debía suceder, salvo… salvo que aun falta algo más…el correcto final para la novela perfecta, la historia merecedora de un premio, un best seller…— le dice sonriéndole con una mirada que rayaba en la locura y en el regocijo crapulento—…sin duda, detective, esta será la mejor historia jamás narrada…
— Esto será una historia para las noticias, Sara…¿crees que vine a arrestarte yo solo? La salida principal esta llena de policías esperando que salgas, lo que haz hecho es un crimen inaudito…
— Lo se, detective, eso esperaba, si no hubiera venido con alguien, esta historia estaría arruinada, ahora, déjeme terminar con esta magnifica novela, contándole los pormenores…ya que es importante, debe usted saberlo, es el detective que descubrió al antagonista, fiel a la literatura, paso a explayarme: vera detective, se preguntara por que hice todo esto…
— Me pregunto… me pregunto…como te voy a matar, ¡perra!— le grita.
— ¡¡Silencio!! — le grita y apunta a la cabeza—¡¡ahora aprenda a escuchar ya que no le gusta leer!!— Luego de tranquilizarse respirando profundamente y sin dejar de apuntar continua con su explicación. — Inicialmente solo íbamos a encarcelar a Bennett por intento de homicidio, ¿sabe? Y hacer que este no vuelva a acercarse a su hijo, algo que a mí me daba igual pero a mi socio en esta magnifica obra, el señor Arboleda. — Sonríe mientras el abogada parecía no entender— le parecía lo más importante, en fin, incluso el, no sabia que era parte de mi obra, el solo pensaba que yo quería jugarle un mal rato a Bennett, lo que a el le parecía exquisito y quería sacar provecho, ignoraba que seria pieza fundamental. Lo primero que debe saber es que si hay una fanática en esta novela, y soy yo, soy fan de Bennett desde que era una jovencita allá en Gran Lamber donde crecí, Arboleda y yo éramos amigos desde niños, incluso tuvimos algunos intentos por ser mas que eso, pero no funciono, el… odiaba a los escritores…— sonríe— yo los amo, principalmente a Bennett, aunque…es difícil e explicar, lo amo, pero lo aborrezco a la ves, pero vamos por partes.— sonríe otra ves— ¿Quién era Jimena Mendizábal? Pues una don nadie, una fantasma como dijo usted, solo una chica que conocimos hace muchos años atrás en un orfanato, del cual se escapo un día y fue a parar a la calle, una chica humilde, que tenia necesidades, necesitaba hogar, comida, una vida, pero no podía tener nada de eso, no sin ayuda claro esta, ella era perfecta para mi plan y no lo sabia. ¿Por qué Bennett? ¿Qué pecado cometió para ser victima de tamaño enrollo? Pues le diré; hace muchos años atrás, ni tantos a decir verdad, hace solo 10 años atrás, cuando yo tenia 18 años y estaba preparándome para  ingresar a la universidad, a estudiar literatura, dado que quería ser una gran escritora como Bennett, me entere que este estaría firmando libros en Colorado, una ciudad al noreste, tena que ir, había crecido leyendo sus novelas, lastima que ese mismo día era el examen de ingreso, decidí no ir e ir donde Bennett, tota… abrían más exámenes, pero Bennett vivía en España, ¿Cuándo vidria otra vez? Acababa de  separarse de su esposa, no regresaría en años…así que fui, hice mi cola, espere una hora, dos, tres… cuatro, el maldito jamás llegó, disque por que tubo complicaciones en el vuelo, ¡Ja! Después me entere que había decidido no ir por que ese mismo día le habían invitado a una firma de libros en Bruselas y le pareció mas importante…no sabe como me sentí, detective… simplemente me llene de tal odio, de tal vergüenza, toda la vida esperando a Bennett, tenerlo cerca, robarle un beso…maldita sea, todo por nada, mis padres se enfurecieron, habían invertido mucho en pagar ese examen, se enfadaron tanto que no me pagaron nuevamente el examen… tuve que resignarme a estudiar ingles…que vergüenza, ¿no? ¿do you speak english, Detective?— le detective solo la miraba mientras se debilitaba por e sangrado—…como sea, desde ese dia decidí que ese maldito petulante del demonio me las pagaría, me rompió el crazón, que digo el corazón, ¡el alma! Yo lo amaba más que a mi propia familia, leí todos sus libros, los leia todas las noches, todo el dia…me los aprendi de memoria, cuando sacaba uno nuevo lo compraba ¿Por qué si lo odiaba? Por que quería aprenderme de memoria su técnica, su estilo, yo no soy estúpida, desde  el día en que me traiciono, estuve planeando todo esto, modestia aparte soy muy imaginativa, — sonríe— así que cuando me entere de que mi buen amigo el señor Arboleda había comenzado una relación con la ex señora Bennett, y valga aclarar que eso fue una coincidencia afortunada, yo no tuve que ver con esa relación, valga aclarar, los sentimientos de Patricio eran muy verdaderos hacia la señora Bennett— sonríe.— cuando me entere y note el rencor que este sentí por Bennett, comencé a endulzarlo para jugarle una mala pasada al escritor, — sonríe— le dije que podríamos hacer algo para que no se les acerque nunca ni a el ni a su nueva esposa e hijo. Al comienzo se negó, pero hace un año, luego de una pelea que tuvo con ele escritor en año nuevo, este amigo mío aceptó jugarle esa mala pasada. Le chonte mi plan, o pate de el: haríamos parecer luego de una buena pelea entre ambos, una pelea que debía ser vista por muchos testigos, que Bennett intentó matarlo, — sonríe lúgubremente, — parecía fácil, ¿no? Simple, pero iba mas allá, y es ahí donde entra Jimenita, ya que parte de m venganza, era que suponerle a Bennett una demanda por violación, eso pensaba que haría en mi beneficio mi buen amigo Patricio, ya que el pensaba que yo solo quería verlo sufrir un poco, le dije que quería ser yo la abogada que lo defendería en el caso de violación, por lo que movió sus influencias para colocarme como abogada de oficio, tuvimos un año de entrenamiento legal, no actué sin bases, falsificamos perfectamente muchos documentos, y al fin ingrese al mundo de la justicia— sonríe— ¿Dónde entra Jimenita? A eso voy, necesitábamos una chica inocente, virgen, que destilara inocencia, y entonces recordamos a la linda Jimenita, a la cual conocíamos del barrio, y siempre vivió de la caridad, así que cuando le ofrecimos medio millón, ella aceptó vendernos su virginidad,  y no me mire así, de verdad le íbamos a pagar, pero lastima que los planes cambiaron.— dice con un gesto de pena fingido e infantil.
— ¡estas demente, mejor mátame, ya no quiero escucharte!— le grita el detective.
—¡¡cállese, aun no he terminado!!— Le grita— La historia que le conté a ella fue diferente a la que le dije a Patricio, el pensaba que solo lo meterían preso un tiempo, por su mala defensa— sonríe— y Jimenita pensaba que enamoraría a Bennett y cuando este se acueste con ella, ella lo denunciaría y listo, ganara o perdiera el caso ganaría dinero, aparte de eso tendría que entregar a Bennett una historia que yo iba escribiendo paso a paso, contando exactamente el entorno que transcurría, por su puesto patricio se encargaba de tenerme al tanto de todo lo que ocurría alrededor de Bennett y su familia, siempre paraba atento, escuchando todo, absolutamente todo y contándomelo, eso yo lo plasmaba en mi obra, aunque el crédito se lo llevaría Catherine Gueiler, como se hizo llamar la linda Jimenita, fue lista, ya que se le ocurrió al subir al avión, para su suerte ese día el asiento al lado de Bennett no fue ocupado, eso también fue casual, ya que Jimena tendría que enamorara a Bennett en Vermut, esta loca comenzó desde el avión, lo que de algún modo hace a esta historia más rica— sonríe.
— ¿Por qué la mastate? — pregunta el detective.
— Tranquilo a eso voy… cuando Bennett se acostó con la linda Jimenita, algo que era seguro que ocurriría dado que cualquiera que haya leído 4 libros de bennet, sobretodo los escritos cuando el tenia entre 24 y 27 años, sabría que Bennett siempre mezcla en sus novelas personajes masculinos mayores con jóvenes de hasta 17 años, así que… de que este escritor tenia cierta debilidad por las jovencitas lo tenia, aunque muy bien oculto— sonríe— así que cuando estaba lista para denunciarlo, simplemente me encargue de que mi historia siguiera como la había planeado ya, el escritor no seria denunciado por abuso sexual, no, no— menea la cabeza— el escritor enloquecería ante el rechazo de la joven dama que amaba, lo que era contrario a la realidad, pero…me parecía más dramático, así que mate a Jimenita… si, la maté e hice pensar a Patricio que Jimenita se había arrepentido e ido, el pensó que el plan se cancelaba, pero no, seguiría en su beneficio, pronto calculando perfectamente todo, me encargue de lo del incendio, que me vieran esa noche, luego el reloj, el ataque, todo estuviera muy calculado, hasta yo me sorprendí de la exactitud con que encajaban algunas piezas. Aunque se me pasó la mano, es verdad corte muy profundo a Patricio— sonríe— casi se muere el idiota,… pero… funciono, Bennett acusado, y yo su abogada, ¿con mi curriculum como no me darían el trabajo de defenderlo?— sonríe nuevamente—… y por si no le queda claro, yo fui quien coloque algunos capítulos de la novela bajo la puerta de Bennett, otras veces el botones, quien convencí a cambio de algo de sexo oral de ves en cuando aquí en mi apartamento no dijo nada, e incluso le dejaba las hojas a Bennett.
— ¿el capitulo 4?— pregunta Alighieri.
— Pues ese loe Scribe mucho antes que el 5, lo escribí la noche que mate a Jimenita.— sonríe lúgubremente, menos mal ella no se baño el día que tuvo sexo con Bennett, lo que habla un poco mal de su cuidado personal, pero… que me fue útil, la prueba esa del ADN sirvió para condenarlo mas rápido— ríe unos segundos.— como sea, cuando Bennett estuvo encarcelado, Patricio y yo hablamos, y pensando que ya era bastante, y algo enfadado conmigo, no lo denunció, no denuncio a Bennett, solo ordenaron que no se acercara a su familia por tiempo indefinido, lo que el mas o menos quería, y se conformó con eso. Pero yo no, mi plan no quedaba ahí, tenia que terminar mi historia, Bennett debía ir preso por asesinato, así que cuando le llegó el capitulo 6, en donde le explicaba y prácticamente guiaba a su propia tumba, el cayó redondito, cuando me llamo diciéndome lo del plan de Catherine o Jimenita, para matar a Patricio e inculparlo pues yo ya estaba cerca a la clínica de mi amigo patricio, solo espere que Bennett llegara, lo engañé y disfrazada de hombre, pues me escabullí a la clínica, el estúpido Bennett, creyéndose un detective o que se yo… pues me siguió, ignoraba que mientras yo estaba bajando las escaleras al cuarto de Patricio estaba hablando con el y aconsejándolo. Ese día fue perfecto, mate a mi buen amigo patricio, quién no se lo esperaba, mate al policía que me dejo entrar amablemente, arroje los guantes y el arma tras el cuarto de Patricio para que encontraran pruebas, espere que Bennett apareciera y  ¡Pum! De un momento a otro el era más sospechoso que nunca, — ríe, — dicho sea de paso que el hecho que usted apareciera ese día ahí justo cuando el me seguía fue excelente, no lo imagine, o estaba arriba cuando lo escuche arrestarlo, estaba en un cuarto de servicio justo al lado derecho de ustedes, cuando se fueron solo me Salí por la escalera de incendios, me perdí entre la gente y tire la ropa al rio, y rápidamente regrese como toda una abogada— sonríe— y por si acaso, otra buena casualidad fue que ese mismo día encontrara el cadáver de Jimenita, o la Catherine Gueiler de Bennett, yo tenia planeado dejar alguna pista para que usted llegue a ella, y al capitulo 4 en la habitación donde ella se hospedaba, pero su suerte, detective, me sorprendió gratamente.— le hace una reverencia y sonríe— Una ves estos puntos clave cerrados todo señalaba al buen Bennett como el autor intelectual y material, no había nadie quien me acusara a mi, yo quedaría limpia, me iría y terminaría la historia, ya que detective… todos los sucesos ocurridos desde que Bennett me rompió el alma hasta esto de ahora… lo he estado escribiendo, lo he estado relatando, anticipándome a los actos.
— No te entiendo…— dice Alighieri con esfuerzo.
— La historia del buen señor Bennett y todo lo ocurrido a su alrededor es parte de una novela, todo, de mi novela, no esa de 6 capítulos, no señor, en ella no se demuestra lo gran escritora que soy, esas historias fueron escritas copiando el estilo de Bennett, yo en cambio tengo en mi computadora el archivo terminado de lo que será la mejor novela de intriga de todas, el archivo se llama “La fanática” ¿y sabe algo más, detective?...usted será el héroe de esa novela… ya esta escrito, ya esta puesto ahí…
— Explícate, demente…
— Esta historia para ser perfecta debía de tener un final adecuado, un final que nadie se espera…— se agacha y coge una grabadora pequeña que había dentro de una caja.
— ¿Qué mierda…?— Alighieri se sorprende.
— Tenga— le arroja la grabadora. — he estado grabado todo esto, es la prueba que usted necesita, detective, la prueba que usara para sacar en libertad al buen señor Bennett…
—…
— Ahora…falta el ultimo párrafo, y espero haya usted de verdad venido con otros detectives…
Sara luego de entregarle la grabadora esposa al detective Alighieri al refrigerador, asegurándose que este no pueda gritar amordazándolo y quitándole su teléfono celular, acto seguido se viste elegantemente para salir.
— Detective Alighieri— le dice acercándose a el nuevamente con un disco en la mano— aquí le dejo mi obra muestra— coloca el disco sobre la hornilla de la cocina— asegúrese de que llegue a manos de Bennett, y que lo publique, se que será un best seller en pocos meses…confió en eso.— es lo ultimo que dice antes de salir de la cocina y dejar al detective gimiendo y luchando por liberarse.
Sara Pinedo coge unas maletas vacías que había dejado en la puerta de su apartamento, baja las escaleras  con gran calma arrastrando sus maletas, se dispone a salir y cuando pisa la acera, de unos autos estacionados a los lados de la calle salen un par de detectives y unos policías que le apuntan deteniendo su paso.
— ¡¡Deténgase!! ¡¡¿Dónde esta el detective Alighieri?!!— grita uno de ellos apuntándole.
Sara se queda en silencio, y luego de intercambiar miradas con los hombres armados, introduce su mano rápidamente a anterior de su saco disponiéndose a sacar el arma del detective, pero antes que pudiera sacarla por completo es acribillada por los detectives y los policías.
Sara caer de espaldas a la acera, donde se queda inmóvil sobre un charco de su propia sangre.
3 días más tarde.
Penitenciaria de Candosbell, sala de visitas.
El detective Alighieri habla con el señor Bennett, sobre la meza el disco y la grabadora que le había dado Sara Pinedo.
— Entonces… prácticamente se suicido…— dice Bennett algo consternado.
— Así es, señor Bennett, murió en el acto.
— Vaya…esto es… es… no se como calificarlo, no tengo palabras…
— Pues yo le llamaría toda una historia… — coge el disco de datos— he podido leer el contenido de este disco, la novel que ella escribió y… murió tal y como describió que sucedería, incluso esta misma escena, señor Bennett, el detective y el escritor hablando en la sala de visitas, es terrorífico… — hace una pausa y parpadea un par de veces— tuve tiempo de sobra en el hospital…jamás había leído una novela, pero esta… en honor a la verdad, es macabra, pero muy buena, casi.. Casi es irreal, no la creería si no fuera yo parte de ella. — Lo deja sobre la meza. — ¿la leerá señor Bennett?— pregunta.
Bennett toma el disco y lo mira unos segundos.
— Creo que… si, merece ser leída…no se si pueda publicarla, — sonríe— si es de verdad tan buena me daría mucha envidia si gana un premio.
El detective se pone de pie, coge la grabadora y la guarda.
— Bueno, es problema suyo, yo entregue una copia al juzgado, en 3 días a más tardar estará saliendo, señor Bennett. — Le sonríe. — podrá tratar de continuar con su vida.
Bennett se pone de pie también.
— Gracias detective, — mira el disco—… nunca pensé que… mis libros podría… podrían provocar esos odios enfermizos…tendré cuidado a partir de ahora.
— Una vez mi esposa, que es adicta a la lectura… me dijo: a veces una historia, una novela nos puede llenar de amor, felicidad, tristeza, hacernos viajar y querer volar, a través de los libros y las interesantes historias que estos nos regalan se pueden crear muchos sentimientos, algunos buenos, algunos enfermizos. Yo pensé al escuchar eso: maldición ya no leas…te esta afectando— sonríe. — bueno…señor Bennett, me retiro, tengo cosas que hacer…— camina en dirección a la puerta, Bennett va tras el y el detective lo detiene.
— No, señor Bennett, aun no regrese a su celda, tiene otras visitas. — le dice sonriéndole.
Bennett lo ve confundido.
Cuando Alighieri  sale, tras la puerta estaban Sofía y Alan, quienes se lanzan contra Humberto abrazándolo y besándolo con gran fuerza y amor.
Alighieri ve a Bennett junto a su familia, todos unidos por un llanto de alegría, entonces el detective se va dibujando una sonrisa, disfrutando de la alegría del buen señor Bennett quien quizás ahora pueda recuperar el tiempo perdido con su familia, tal y como lo decía la historia.
Fin
Franck Palacios Grimaldo
Viernes, 17 de junio de 2011
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