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 Te cruzaste en mi camino [fragmento]

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2 participantes
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DarkZef
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Fecha de inscripción : 04/04/2013

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MensajeTema: Te cruzaste en mi camino [fragmento]   Te cruzaste en mi camino [fragmento] Icon_minitimeVie Abr 05, 2013 6:38 pm

Te cruzaste en mi camino
By DarkZef
(Fragmento*)


De haber sabido que por ti la conocería a ella, te habría permitido acercarte antes…

Salí del aula en medio de un torbellino de alumnos con aroma a cigarrillos baratos y aspiraciones de Hipsters. Eran cerca de las 10 de la mañana, el día soleado anunciaba un clima poco típico en aquella ciudad húmeda. Me deje arrastrar por el bullicio genérico de mis compañeros universitarios que dialogaban acaloradamente sobre la teoría del cuento y el decálogo del buen cuentista.

¡Maldición allí estabas! Reconocí al instante ese horrible vestido purpura de licra que se pegaba a tu cuerpo carnoso y desproporcionado, revelando dos grandes pliegues a la altura del abdomen ¿por qué te lo ponías? Seguramente, era el deber de tus amigas decirte que te veías como ballena en dos patas.

-¡Chris!- gritaste a medio pasillo corriendo hacia mí, empujando gente en el proceso para abrirte paso.

No quería verte. De hecho eras la última persona con la que me habría gustado encontrarme de buena mañana y mi incomodidad se acrecentó por tu forma de actuar medio vulgar y ridícula. En menos de un mes, todos los alumnos de la licenciatura conocían tus fantasías conmigo, porque te habías encargado de divulgar en los pasillos historias de nuestros encuentros amorosos, de cómo éramos almas gemelas separadas en una vida pasada destinadas a estar juntas y por fin consumar su amor. Sobra aclarar que tus cuentos románticos no eran más que mentiras. Yo ni siquiera estaba interesado en ti e insistías en no darte cuenta.

Te sonreí sin ganas, avergonzado de que mis compañeros de generación me asociaran contigo.

-Hola Selene ¿cómo estás?- saludé por mero compromiso, demasiado cobarde como para decir claramente “Lárgate y no me hables”.

Jonathan a mi lado te lanzo una de sus miradas cargada de celos. Vaya mi suerte, pensé, estoy atrapado entre la gorda resbalosa y el maricón al que le gusto.

A los dos tenía poco tiempo de tratarlos. A Jonathan lo conocí en el discurso de bienvenida y a ti esa misma tarde, al inscribirme en el curso de creación que ofrecías para acreditar tu servicio social. Jonathan al igual que yo era un novato en la carrera y quizá por el hecho de que los dos estábamos igualmente perdidos entre el inmenso catálogo de libros en los que el resto de los alumnos parecía aventajarnos, nos hicimos cercanos. Al principio pensé que era una de esas personas dependientes que temen a la soledad por siempre buscarme para ir a comer, para que lo acompañara a comprar víveres o en aquellas ocasiones en las que me rogaba encarecidamente que me quedara a dormir en su departamento. De alguna forma me compadecía de él ya que acababa de llegar a una ciudad desconocida y vivía solo por primera vez. Por eso, la mayor parte de las veces accedía a su compañía. De alguna manera sabía que su patológica necesidad de mi tenía otro motivo además de la amistad, el cuál decidí ignorar en gran medida.

-Chris tengo hambre- dijiste jalándome del brazo como niña de párvulo mientras me mirabas con ojos brillantes y tu inefable sonrisa bobalicona. Ignorando completamente a Jonathan- Sí no desayuno se reciente mi estómago. Sabes, tengo un estomago muy delicado y si no como a mis horas me empieza a doler.

¿A mi qué me importa tu estomago?, pensé.

-No Selene, tienes que cuidarte- conteste con fingida preocupación.

-Acompáñame a desayunar, no me gusta comer sola- propusiste y como me viste dudar, temiendo una negativa agregaste tirando de mi- Yo invito.


Selene pasó de ser un dolor de cabeza a una autentica molestia. Ya no le bastaba con ir a meterse en mis clases, ni con aparecer de la nada en la biblioteca mientras leía o ir a buscarme al terminar la clase de cómputo al anochecer (que por cierto, según me enteré después, ella tenía solo un par de clases los martes y los jueves en la mañana. Lo que no justificaba su presencia en la facultad a todas horas) ahora se le había metido la peregrina idea de convertirse al cristianismo y eligir mi templo.

Monólogo Selene


Desde qué te vi por primera vez lo supe. Caminabas por el pasillo con esa cara de niño que lentamente despierta a la virilidad, tu cuerpo se insinuaba en una firmeza de músculos tensos que podrían arrancarme la ropa con violencia mientras esos labios…
¡Como he soñado con esos labios tuyos recorriéndome el cuello, centímetro a centímetros, entre húmedos besos que me dejen el cáliz de tu saliva hasta la cuenca del pecho y despierten la hendidura de mi sexo dormido!

Soñé contigo y tú eras el desconocido cómplice de mis delirantes sueños húmedos, por eso, cuando por fin te encontré, hecho carne y hueso aquella mañana, no pude evitar desearte en un frenesí de sangre hirviente. Anhelé que caminaras hacia mí y que tus dedos se enterraran con violencia en mi carne, mientras me arrancaba tu boca un beso apasionado húmedo y caliente, que me permitiera degustar la aspereza de tu lengua, el sabor agridulce de tu saliva, el perfume de tu testosterona encendida. Ansié que tus manos me acariciaran y se volcaran a mi seños palpitantes en deseo, que me estrujaran con fuerza arrancándome un gemido y que tus labios siguiera la senda que tus palmas trazaban en mi geografía para poder regalarte mi abdomen desnudo y el secreto lubrico entre mis piernas.

Deseaba que tu humedad encontrara mi humedad herida y la penetrara entre jadeos para poder fundirme contigo en una cabalgata rítmica que me llevará al éxtasis de tu calor. Ambicionaba sentir ese dolor que todas las mujeres expuestas sienten cuando un cuerpo extraño las violenta en un vaivén de embestidas feroces horadando, cada vez más profundo, en el lubrico secreto de mi intimidad poseída, hasta qué con un espasmo agónico, mi cuerpo se rindiera a tu potestad y dejara caer la cabeza mientras tú me acunabas en tu pecho susurrandome tu amor satisfecho.

Sí, te soñé. Como solo una loca enamorada puede hacerlo. Me obsesione tanto con tu rostro varonil, que memoricé cada una de las expresiones- tímidas- que por el retraimiento de tu carácter, te envolvían en un toque de misterio que me asfixiaba. ¿Por qué tus ojos nunca me veían? ¿Por qué tus brazos no me aprisionaban? Yo me obsequiaba a ti, Te entregue sin reservas mi corazón, aventé mi dignidad por los suelos, solo para mirar durante unos segundos tu sonrisa perfecta y radiante. Entonces ¿por qué la tarde que pasamos a solas en mi habitación me rechazaste? ¿No guíe tu mano con mis dedos para que recorrieras mi cuerpo? ¿No vibró tu cuerpo estremecido como el mío cuando lo atrape contra la cama y te bese?

Sentí el calor de tu piel quemando contra mi torso desnudo, la suavidad de tus labios de sabor salado cuando los lamí dócilmente con la punta de mi lengua, la firmeza de tus músculos en tensión…

¿Yo no soy suficientemente mujer para incitarte un arrebato?

Me desnude ante ti y ni la curvatura de mis ávidos pechos encendidos por tus caricias bastó para hacer reaccionar tu hombría, tu salvajismo.

¿Es porque no soy suficientemente mujer que te volviste gay?
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Ricardo Colella
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MensajeTema: Re: Te cruzaste en mi camino [fragmento]   Te cruzaste en mi camino [fragmento] Icon_minitimeLun Abr 08, 2013 3:35 pm

Me agradó haberte leído.
Buena composición, inspirado relato erótico el monólogo Selene.

Te confieso que la última oración, la pregunta, me sacó en un todo del contexto.

Con el debido respeto.
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Te cruzaste en mi camino [fragmento]
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