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 La Leyenda del Monstruo Priapístico. ( 3/4 )

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Jaime Olate
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MensajeTema: La Leyenda del Monstruo Priapístico. ( 3/4 )   Dom Ene 07, 2018 2:02 pm

Como un Hermoso Doncel Perdió su Virginidad.

“Juan Lobos era un muchacho campesino como todos …, bueno, como casi todos, pues tenía una rara belleza masculina que atraía las miradas femeninas.  A sus dieciséis años aún era virgen, algo extraño en esos campos donde las arboledas  y malezas eran cómplices para la lujuria desatada en cuanto los amantes se unían con las “huasas”, a veces en forma violenta.
“La Micaela, era una joven mujer atractiva y con su cuerpo muy bien formado; con sus 25 años, ya separada de su esposo, quien la repudió por ser demasiado excitable y por no perder oportunidad para ponerle los cuernos con cualquier macho bien dotado.
“Cuando sus ojos descubrieron al joven Juan Lobos, su afiebrada mente maquinó una trampa para atraparlo.  El inocente  aceptó de buen grado ir a ayudarla a recoger leña al bosque  al lado de una sementera cuyas espigas, estaban cercanas a entregar su trigo.

“No alcanzaron a llegar a los árboles cuando la Micaela fingió tropezar y quedar de espaldas con  la falda recogida hasta quedar a la vista sus calzones negros que contrastaban con la blancura de sus hermosas piernas. Con un gesto de dolor se tomaba un brazo, mientras el  mancebo quedó embobado mirando tan atractivo espectáculo; la naturaleza hizo lo que correspondía, su  virgen y gran miembro viril se puso enhiesto  sin que él lo quisiera. Su pantalón de tela delgada dejó al descubierto su excitación que a la Micaela no le pasó inadvertida; la bribona lo llamó para que la ayudara a ponerse de pie y en cuanto Juan quedó a su alcance lo tomó con brusquedad  y lo arrojó sobre las espigas que los ocultaban de cualquier mirada indiscreta.
“El joven no era tonto y había escuchado a sus amigos cómo era la cosa. Se resistía, pero poco a poco  el deseo se apoderó de él  y sintió como la gozadora mujer le cogió su miembro y con un grito de placer lo clavó entre sus piernas.
“Juan nunca había sentido tal placer en su corta vida y se dejó llevar por la ardorosa fémina. Sin embargo, no todo es tan hermoso ya que  de  pronto el muchacho sintió un fuerte dolor, similar a la quemadura de un cigarrillo en su pierna derecha; pensó que la enloquecida campesina le había clavado sus uñas, por lo que no le dio mayor importancia, aunque su pierna ardía.

“La energía de su pubertad hizo gritar de gozo a la ardiente campesina, pero un nuevo ramalazo cerca de sus genitales lo hizo lanzar una exclamación de dolor que su compañera confundió con placer. Ya sentía saciada su calentura, pero notó con agradable sorpresa que el muchacho seguía cabalgando sobre ella sin ninguna señal de querer terminar. Un tercer grito de él, quien se tomó  el cuello con un gesto de sufrimiento, la hizo comprender que algo fuera de lo normal estaba ocurriendo.
“La Micaela estaba exhausta, nunca la habían dejado satisfecha completamente, pero este púber era  terrible. Cuando quiso acariciarlo, lo vio rojo y con cara de sufrimiento; asustada porque creyó haberle dañado su pene, lo miró y sorprendida lo vio erguido como si recién hubieran comenzado el coito. El pobre muchacho se quejaba y se miraba su miembro enrojecido.
“Campesina  y ardiente sería la Micaela, pero nunca mema. Dentro de sus conocimientos recordaba  la picadura de la araña del trigo, la de vientre rojo; comprendió que Juan había sido picado no una  sino varias veces.

“Acudieron donde la  Machi   Tomasa, la curandera  de esa zona; el pobre llevaba una manta delgada que le cubría la vergüenza de continuar con su miembro viril erecto y doloroso;  la “médica” , una matrona gorda ya entrada en años, miró el sexo y dio su diagnóstico:  priapismo provocado por la mordedura de arañas del trigo. Tratamiento:  sentarse en un riachuelo con aguas muy fría, hasta que el  pene quedara naturalmente fláccido.

“Avergonzado por haber sido violado por la Micaela y adolorido en sus genitales, Juan guardó silencio acerca de su  aventura  con tan terribles consecuencias. Lo consolaba el hecho que todos los  “picados por la araña”, mote que se les da a los hombres que andan con su miembro viril siempre listo para entrar en batalla o que han sufrido tal percance, se alivian rápidamente.
“Pero no en su caso, fueron demasiadas las mordeduras de esos curiosos arácnidos, actualmente estudiados para descubrir sus cualidades.  Así comenzó una verdadera leyenda, porque  este joven no podía evitar las erecciones cuando veía una mujer que le gustaba; fue tanto que sus antiguos amigos querían golpearlo, no se escapaba hembra que lo perseguía y debió huir hasta esconderse en la profundidad de un bosque.”

Marta, la que hacía de vocera  del grupo de sacerdotisas, terminó de contarles la historia de Juan Lobos y su desgracia. Las cuatro muchachas se enamoraron perdidamente del joven y le servían como amigas, pero mantenían relaciones sexuales con el joven monstruo y sabían controlarlo. Se disfrazaban para espantar  a los campesinos, pues temían que agredieran al “monstruo” y se encargaron de echar a correr la historia de tal bestia monstruosa.
—Pero… , aún no queda claro por qué se transformó en un verdadero … fauno.  
—¡Ah, eso! Pues bien,  vino desde la gran ciudad un médico, quien no lo pudo sanar, pero le dijo que debería ser examinado por especialistas  neurocirujanos. Sospechaba que el veneno de los arácnidos se había depositado de algún modo en el cerebro; esa era la única explicación para tales ataques de excitación.
—Lo acompañamos a la capital…, pero fue un desastre cuando una joven doctora tuvo  curiosidad de saber y le mostró algo más de lo prudente…

Finalizará.       affraid  affraid  affraid
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RosanaVera
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MensajeTema: Re: La Leyenda del Monstruo Priapístico. ( 3/4 )   Mar Abr 24, 2018 3:35 pm

Que gracia tiene para contar historias que me he quedado atrapada ja,ja
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La Leyenda del Monstruo Priapístico. ( 3/4 )
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