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 Y El Gringo Ahí I. Cuento

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luis tejada yepes
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MensajeTema: Y El Gringo Ahí I. Cuento   Mar Jun 10, 2008 3:42 pm

Y El Gringo Ahí.

CUENTO

LUIS TEJADA YEPES





1

Para ir al pueblo, desde la capital, existen dos posibilidades.
La una tomar un bus que sigue la llamada troncal, que no es más que un camino de herradura, que se habilita sola cuando termina la época de lluvias. Unos tres meses en los que regularmente sale diariamente un bus desde ella y viceversa. Se gasta unas catorce horas en recorrer esa distancia.
Los pasajeros, presionados por la necesidad de viajar a la región, se aventuran a iniciar la travesía.
Tan pronto termina el pavimento comienza el calvario. El bus se entierra en algún bache pantanoso, consecuencia primera de las abundantes lluvias. Entre todos los pasajeros tratan de empujar el vehículo, empantanándose hasta la coronilla, esfuerzo inútil . Generalmente la ayuda efectiva viene de otros carros, que no les queda más salida, si quieren continuar su ruta. Remolcado sale del embrollo por el momento, pero inexorablemente, unos pocos metros mas adelante, vuelve y queda atascado y así sucesivamente. En este tire y afloje se les van las horas en este tortuoso camino.
La otra, debido al costo, está al alcance sólo de muy pocas personas. Del aeropuerto, situado en todo el centro de la ciudad, parten dos vuelos diarios en aviones que pueden transportar unos veinte pasajeros.
Mr. Charles Burner, debido a sus responsabilidades empresariales no podía aventurarse por un camino evidentemente no habilitado como vía de comunicación. Que además, de imposible de transitar, cuenta con retenes de los diferentes grupos ilegales armados de distinta ideología que aprovechan, los unos para hacer presencia y proselitismo político, los otros para robarle hasta la camisa a los heroicos personajes, que se aventuran por necesidad, a tomar este camino del infierno. Así que lo más indicado y saludable es tomar un vuelo que gasta una media hora en llegar a su destino.

2
Se está a mediados de la temporada invernal. Las lluvias han arreciado intempestivamente en toda la región y en todo el país.
Por los altoparlantes de la terminal aérea, se les informa a los interesados en el vuelo, que pretende tomar el gringo, que aquel se encuentra retrasado debido al mal tiempo.
Ninguno de los dos aeropuertos tienen alumbrado para vuelos nocturnos. El de la capital,
por motivos relacionados con su localización en todo el centro de ciudad. Si se permitieran evidentemente interferirían con el sueño de sus habitantes, por lo que nunca se planteó la posibilidad de dotarlo con este servicio. El del pueblo, mucho menos, si tenemos en cuenta que está situado en una región donde confluyen todos las contradicciones sociales y políticas del país, acompañadas del narcotráfico. Un aeropuerto con vuelos nocturnos podría ser utilizado para actividades ilegales, por lo que ese riesgo no lo corren las autoridades centrales autorizando operaciones nocturnas.
El avión, una vez aterriza, tiene que regresarse de inmediato, (en el intervalo de descargue y recogida no apaga la turbinas). Tan pronto bajan los pasajeros de ida se suben los de regreso. El aeroplano, levanta vuelo antes de sentarse estos y apuntarse el cinturón de seguridad. Y con razón, en algunas ocasiones la guerrilla ha disparado contra los aviones. Inclusive una vez quemaron una aeronave en plena pista. Por lo que la empresa, con la ruta a cargo no está dispuesta a correr ese riesgo. Se comprometió con el gobierno a prestar el servicio, pero bajo algunas condiciones prácticas, como por ejemplo: Si el piloto confirma visualmente desde el avión, que un destacamento del ejército estaba ocupando la terminal, aterrizaría. Si no veía personal uniformado, daría vuelta atrás sin asentarse, causando grandes pérdidas, no sólo a la compañía, sino a los sufridos pasajeros que verían frustradas sus aspiraciones de llegar a su destino.

3
Por los altoparlantes se anunció el abordaje del avión. Los pasajeros se aprestaron a abordarlo, pero antes tuvieron que identificarse ante la oficina de la policía secreta, encargada de ejercer control sobre las personas con destino a las zonas consideradas rojas. En un computador portátil verificaban las identidades de los viajantes a ver si tenían órdenes de captura.
Antes de abordar los pasajeros tenían que individualizar el equipaje. Las maletas eran colocadas al lado del aparato.. Eran requisadas minuciosamente por miembros de la policía antinarcóticos, con la ayuda de perros entrenados, que olfateaban ávidamente los diferentes maletines frente a sus dueños, antes de ser arrojados al maletero del avión, situado en la nariz y el centro de la aeronave. Todo este procedimiento retardaba aún más el vuelo, pero eran las normas de orden público de un país azotado por la guerra y por el tráfico de narcóticos. La distribución de la carga adelante y atrás se hacía con el fin de distribuirla simétricamente, ya que este tipo de aeronaves, debido a los vientos cruzados de las montañas eran bastante agitadas y frágiles en sus manos. Se hacía necesario un armonizado equilibrio de pesos para un vuelo exitoso. Cosa igual se hacía con los pasajeros cuando el vuelo no iba muy lleno, se repartían, de acuerdo a un orden dictado por el piloto, en los diferentes puntos cardinales del avión.
El vuelo despegó apenas con el tiempo preciso para regresar, no se sabía como lo iba a lograr sin indicaciones nocturnas porque a pesar de la hora ya estaba bastante oscuro, de todas maneras tenía que estar en Medellín antes de las seis de la tarde, hora del cierre. Desde la ventanilla se observaba la tarde tormentosa adornada por intermitentes destellos que iluminaban las montañas que enmarcaban el corredor aéreo. El agua arreció nuevamente e impedía la visibilidad, pero para los expertos pilotos no era obstáculo para volar. Desde el pueblo se informaba que el aeropuerto se hallaba abierto y la visibilidad suficiente para un aterrizaje sin instrumentos. Si no podían ver la pista tendrían que regresar sin cumplir el itinerario.
Mr. Burner dormitó un poco durante el agitado vuelo, tranquilizado por el aspecto despreocupado de los pilotos que charlaban animadamente en la cabina de mando. La regla para él era, si a los pilotos se les veía tranquilos también él lo estaría.
Un salto del avión al aterrizar lo lanzó contra el techo a pesar de estar atado con el cinturón de seguridad. Los otros pasajeros rieron divertidos por la inesperada situación y él les devolvió una mirada de simpatía por la valentía demostrada. Para las personas a su lado, volar en medio de las tormentas tropicales era cuestión de rutina. Acto seguido dirigió la mirada a través de la ventanilla opaca a su izquierda, tratando de captar el panorama fuera del avión. Se preparó para seguir a los que ya estaban en el estrecho corredor dispuestos a bajarse de la aeronave. Permaneció sentado esperando un poco más de espacio ya que su gran estatura y peso no le daban mucha cabida. Cuando el último de los viajantes puso su pie fuera del avión, levantó su pesado cuerpo de la silla y lo desplazó en la misma dirección de los demás. Afuera varias personas no le quitaban el ojo.
Mezclados con el público a la espera de los viajeros, se destacaban los uniformes camuflados de los soldados, velando por que el vuelo regresara sano y salvo junto con los pasajeros a su lugar de origen.
Un soldado le indicó al gringo la fila que hacían los recién desembarcados, con el fin de responderle a un suboficial del ejército un ligero cuestionario oral, que básicamente consistía en, informar nombre y apellido, número del documento de identificación, profesión y que diablos los traía a este lugar olvidado de Dios.
Llenados los requisitos de tránsito en esta área de operaciones militares, cada cual seguía su propio rumbo. El pasajero extranjero era esperado por personas contactadas de antemano que le recibieron el equipaje y lo invitaron a seguirlas hasta un todoterreno de servicio público, contratado especialmente para su transporte en la región, por los días en que iba a permanecer allí, parqueado en toda la puerta de acceso a la terminal aérea. Hablaba un español aceptable y lo entendía totalmente, esto último se lo reservaba, pues le era muy útil para captar una información, que si no fuera por este piadoso engaño, nunca llegaría a sus oídos. Saludó a los presentes uno por uno, los interrogó por sus nombres de pila y ocupó la silla al lado del chofer.
El campero se dirigió raudo hacia el casco urbano. Si salía antes que los demás carros no recibiría la nube de polvo levantada por la llantas de los vehículos. El gringo comprendió de inmediato el porque de la prisa de todos en encaramarse al todo terreno y salir antes que todos hacia el pueblo. Tenía como explicación, el que salir de primeros, permitía no llegar al casco urbano empolvado como una cucaracha de panadería.
Al pasar por el estadero situado al lado de la carretera y a no más de trescientos metros de la terminal aérea, se encontraron con un retén de uniformados. Al gringo se le hizo un poco extraño la presencia de este personal exigiendo dinero a todos los vehículos en tránsito por la carretera y que en ese momento se alineaban en orden de llegada al retén. Los chóferes le pasaban un billete a uno de los uniformados y continuaba su camino libremente.
-Son los paramilitaress-
Le informó uno de los pasajeros sentado en la silla trasera, el cual había notado la curiosidad y sobresalto del gringo.
- Todo carro, de ida y regreso le toca pagar peaje, pero no se preocupe patrón, son de los nuestros. Usted puede estar por estos lados gracias a ellos. Meses antes ya se lo hubiera levantado la guerrilla. Hoy por hoy no encuentra usted un guerrillero a centenares de kilómetros a la redonda.
El gringo escuchó con atención la información, sobre la cual ya había recibido un informe parcial de parte de los asesores de la empresa para la cual trabajaba, en donde lo ponían al tanto de las circunstancias de orden público en que se veía abocada toda la región, en donde pensaban asentar grandes inversiones.

4

Mr. Charles Burner tenía una gran experiencia en los negocios mundiales relacionados con la explotación y comercialización del oro. El grupo económico representado por él, veía con preocupación como las minas de este importante metal en Sudáfrica y Australia se profundizaban de tal manera que su explotación se hacía cada vez menos rentables. Esta circunstancia obligaba a los interesados en este renglón económico a buscar una solución pronta con el fin de salirle al paso a un posible desabastecimiento del metal en los próximos años.
Si bien los principales bancos del mundo, habían en un momento dado, acumulado grandes cantidades de oro en sus cajas fuertes, debido a que el patrón de las monedas de sus países respectivos era el precioso metal, en los últimos años la política monetaria había cambiado y el respaldo a la moneda había pasado a ser representado por el desarrollo económico de cada nación, por lo que el oro se orientó en su utilidad al uso industrial.
En la década del noventa la salida al mercado del los acumulados auríferos de la naciones del área soviética provocó una sucesión de ventas de la misma índole de parte de países tan importantes como Inglaterra y Francia. Se anunciaba que otros acumulados en el mundo seguirían el mismo camino, esto provocó pánico en el mercado haciendo caer dramáticamente los precios del oro haciendo la industria poco rentable y arruinando a todos aquellas empresas que no podían sostenerse en esta situación.
Solo sobrevivieron las grandes, entre ellas, la del extranjero interesado en las minas de la región.
Colombia en el pasado estuvo entre los cinco primeros países en la producción mundial de oro, pero debido a la falta de inversión y a la guerra interna fue decayendo en este renglón de la economía. Por ese motivo la empresa del gringo pidió un pormenorizado informe sobre la situación del país en todos los aspectos y especialmente en lo relacionado con el orden público.
Los informes sobre las reservas auríferas posibles fueron bastante halagüeños, especialmente en la zona. Lugar en donde durante más de quinientos años, en forma ininterrumpida se ha extraído oro en forma artesanal lo que de hecho es un importante dato sobre la magnitud de las reservas minerales existentes.
El único lunar era la presencia de fuertes destacamentos guerrilleros que de una u otra forma controlaban la región. Este era un problema complejo y difícil de resolver pero no imposible de manejar. La dirección de la empresa multinacional, se dirigió a las altas esferas gubernamentales para informarles que debían encontrar una solución pronta, a esta problemática, si querían ver inversión extranjera. El gobierno nacional empeñado en una guerra a muerte con la subversión prometió limpiar la zona de cualquier elemento perturbador del orden público.


Última edición por luis tejada yepes el Lun Jun 16, 2008 5:54 pm, editado 7 veces
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MensajeTema: Re: Y El Gringo Ahí I. Cuento   Dom Jun 15, 2008 9:41 pm

Muy bien, voy a la segunda parte,solo me llamó la atención la repetición tantas veces del nombre del personaje, ya sabíamos de quien se hablaba,doce veces aparece el nombre y en el tercerparrafo es donde más se lee.
Yo lo obvie en la segunda lectura y sin embargo sabía o queda perfectamente determinado de quién habla el texto.
Voy por la segunda.
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MensajeTema: Charles Burner   Dom Jun 15, 2008 10:16 pm

Azucena escribió:
Muy bien, voy a la segunda parte,solo me llamó la atención la repetición tantas veces del nombre del personaje, ya sabíamos de quien se hablaba,doce veces aparece el nombre y en el tercerparrafo es donde más se lee.
Yo lo obvie en la segunda lectura y sin embargo sabía o queda perfectamente determinado de quién habla el texto.
Voy por la segunda.
.

Es una forma de enfatizar sobre el personaje. Puedes reemplazarlo, por él, el gringo, . Gracias por tu comentario, me sirve mucho, pues estos son borradores susceptibles de mejorar. Se publican y se mira el efecto en el lector para corregirlos. Posteriormente se les presenta a los posibles interesados en publicarlos.
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