Respira; profunda y delicada.
Sábanas blancas al viento;
tu piel insípida que tambalea,
bajo esa cuerda que te ata.
Tus manos de cáscaras sin cobijo,
tus tetas negras y podridas que jamás amamantan.
Toda tu piel es silencio de luna llena
y tus misterios...
Otra ronda de alcohol y olvido.
Respira; ahogada y apresurada.
Si pudiese besarte, jamás viviría,
pero tampoco vivir podría
sin probarte.
¡Corpúsculos llenos de nada!
¡Y nada brota de tu piel alarmante!
Solo la sirena dorada me canta
Y tu canto me muerde y me miente.
Sencilla, como una gota
Y compleja, como el amor.
Me arropas con tus vellos de bruja
Y me quemas con la culpa de tu saliva.