Siendo aún muy muy niño descubrí una noche el placer y la magia de lo que significó, en aquél momento, el acto de decidir por mi mismo qué hacer; fue algo tan sencillo como escaparme de la atenta mirada de mi madre y subir a la azotea para ver las estrellas, nunca he olvidado aquél momento, aquél instante que supuso para mi, en un estado inconsciente y de inconciencia el placer de escuchar por primera vez en mi vida al silencio. Tendido en el suelo raso de la azotea con la mirada clavada y dirigida al infinito e inmenso cielo descubrí también lo grande que era todo aquello y lo ínfimo que éramos nosotros, los mortales.
De todo aquello no tuve conciencia abierta hasta muchos, bastantes, años después en que leyendo al dramaturgo vasco Unamuno supe del sonido del silencio y su significado. Unamuno fue un represalido de la dictadura de Franco y por ello fue desterrado a "tierras de África", lejos de españa. Fue aquí, en la isla de Mahor ( hoy Fuerteventura ) donde escribió parte de su obra antes de retirarse definitivamente a París; fue aquí, en aquélla isla canaria, donde dijo y dejó constancia de ser el lugar donde único había oido en su vida al silencio. Años mas tarde de esas frases y siendo yo ya mayor decidí ir al encuentro de ése lugar donde él escuchó el silencio.
Fue en el desierto de Tiscamanita en la isla de Fuerteventura, la mas cercana al África continental y por lo tanto casi una prolongación del desierto del Sahara, donde en una noche mil millonaria de estrellas, tumbado sobre la tierra y con la mirada en el infinito cielo volvi a escuchar al silencio; ¿ qué dice el silencio...?: mucho, muchísimo; sólo que lo dice en un estado tal de silencio y paz que para escuchar lo que dice has de escuchar y sentir antes el suave y leve sonido que deja el silencio cuando quieres y sientes que deseas escucharlo.
Escuchar al silencio es también hablar intimamente con uno mismo; sentir tus propias palabras como si fueran escuchadas de voz de otra persona, de voz del silencio, en silencio...en el silencio de cualquier madrugada.
Poema al Silencio, de Octavio Paz.
Así como del fondo de la música
brota una nota que mientras
vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música
enmudece, brota del fondo
del silencio otro silencio,
aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.
