Es a veces en el silencio de la madrugada donde buscamos lo que deseamos encontrar, lo que necesitamos hayar, donde queremos encontrarnos con nosotros mismos sin saber por dónde empezar a buscar... Son las palabras las que desnudan nuestra mente, las que nos inducen al deseo, a la reflexión del ´qué somos, que buscamos, qué queremos y encontramos respuestas que nos satisfacen pero que quizás no nos pertenecen.
Buscamos, en el silencio de la madrugada, reencontrarnos y al mismo tiempo huimos de no sabemos qué ni de quien; quizás de nuestro propio yo o de un yo que ya no nos acompaña y que salió de nosotros para no querer volver.
Busco en el silencio de la madrugada reencontrarme conmigo mismo, con una parte de mi que nunca he encontrado o que quizás estuvo y ya no está; busco en las palabras contestaciones a muchas preguntas, busco razones para ser y estar; busco deseo, ganas, busco desnudar y despedazar la palabra escrita para encontrar entre sus resto el significado exacto del ser y estar de cada persona, de mí mismo.
En el silencio de mis madrugadas atlánticas busco y deseo hayar las mil y una razones del porqué a mí mismo, y lo hago ahondando en la desnudez abierta de cada palabra lanzada al aire de las ondas, busco respuestas a preguntas inexistentes, busco emociones arrancadas al deseo oculto de cada persona que se entrecruza en mi espacio, busco robarle su intimidad, sus palabras guardadas como secretos inconfesables, busco darle y encontrarle significado a mi existencia, busco lo impenetrable de cada Ser, busco buscar y buscarme a mi mismo para al final preguntarme ¿ dónde estoy yo ?
Tigzirin Tiknariyin, Ta-Ferka.
Canarias, África.
Teknarit