Escribir un Diario o una Autobiografía de Instantes antes de que éstos se diluyan en el tiempo y en es espacio interior de cada cual acaso no es una auto-afirmación de uno mismo sino precisamente todo lo contrario: la evidencia de la no presencia aquí y ahora, frente a frente aunque por medio haya un mar; un mar que siempre te he dicho que jamás nos separa sino que, todo lo contrario: nos une.
A propósito de tu frase: la persona, nosotros las personas, sólo somos éso que dices: huellas que si no nos unimos a ellas de corazón no dejan camino por donde andar, por donde caminar en busca de instantes para coleccionar...
A veces el cansancio de cada día, de cada noche, de cada instante de agobiante rutina nos obliga a contestaciones vacías, inocuas; sin sentido, cansadas y carentes de todo significado al mismo tiempo que nos enseña a practicar la empatía, la humildad e incluso la bondad cuando no ésa tu santa palabra que desde siempre me has dicho: paciencia.
Escribir un Diario es, también, dejar un poco de nosotros mismos como prueba de la no presencia aquí cuando llegue el momento; es y será entonces cuando a la palabra escrita le podrás arrancar todo el valor y el amor con que fueron escritos esos momentos, esos instantes.
El pasado, éste tiempo nuestro y cercano que se ha ido ya, no volverá al menos que hayamos sabido guardarlo en la memoria y sólo con el uso adecuado de la palabra sabremos encontrarlo de nuevo, disfrutarlo, añorarlo. Será entonces tus huellas de soledad.
Teknarit,África