Liberar los sentimientos
Confiesas reprimir tu sentimiento
por miedo a que no guste lo que hay;
y yo, lector asiduo de Bucay,
juzgué tu represión de alejamiento.
Comprende que si oculto lo que siento
por ti, no lograrás sentirte amada
-te dije- y si te muestras distanciada
es lógico que yo también me aleje.
Y no me entiendas mal, no es que me queje:
Se trata de que estés más relajada.
Y bien, te convencí, ahora no puedo
-no es justo- rechazar tu pesimismo,
tu afán protagonista, tu egoísmo,
tus celos ni tu envidia ni tu miedo.
¿Quién me haría meterme en tal enredo?
Talvez mi decisión es algo dura:
El libro de Bucay, a la basura.
Y esperar con paciencia ese momento
en que, ya más tranquilo el sentimiento,
recobre espacio y aire tu ternura.