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 Sinopsis de un relato epistolar: "Cartas a mi amiga Emma"

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Elisa Lattke
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MensajeTema: Sinopsis de un relato epistolar: "Cartas a mi amiga Emma"   Mar Mayo 12, 2009 8:06 pm

*Erste---------------
Cartas a mi amiga Emma (Sinopsis)


*Emma, es el nombre ficticio de una amiga, que le doy en este relato epistolar. Ella ha fallecido por noviembre del año pasado. Ahora puedo contar la realidad que compartimos en la infancia. Antes no podía hacerlo por las observaciones de mi madre, con respecto a esa verdad significativa que es el respeto que le debemos a las personas, cuando no desean ser más que lo que han sido y son en su honesto presente del hoy, además de lo que marca ser sobreviviente de una "II Guerra Mundial"; realidad que compartimos, mientras sus padres buscaban la forma de salir adelante y sobrevivir lejos de los horrores de una infame y cruel forma de machacar la dignidad de un pueblo. Eso les llevó a ir de un lugar a otro, porque nunca se sintieron seguros hasta llegar a nuestro hogar, con la intervención de mi padre que siempre intentó salvar de una muerte segura, a algunos amigos judíos que pudo, mientras prestaba sus servicios a los aliados como espía en el ejército australiano.

Fue mi padre que traería a los padres de Emma a nuestra casa, llegaron acompañados de ella, pues milagrosamente se habían salvado de una muerte segura en las cámaras de gas.

Allí, en nuestra pequeña finca junto con su hija estuvieron a cubierto de otros problemas, por ser quienes eran, no así de otras preocupaciones generadas por el sacerdote católico del pueblo donde residíamos, que ya se había con nosotros "los tres nietos de "Don Abraham y del Mister, otros judíos de mierda, asesinos de Jesucristo...". Éramos los nietos, mis dos hermanos mayores y yo, descendientes de las primeras familias sefarditas que en la diáspora se afincaron en un pueblo de Sonsón en Antioquia; luego en el anterior que he dicho. Todos los descendientes habían adquirido nombres y apellidos, que les identificaban con el resto de los cristianos practicantes, por lo tanto ya bautizados en la iglesia católica eran judíos conversos. De hecho ya lo eran en la época en que había nacido mi madre y todas las costumbres apenas sí se recordaban. A mi madre la había criado su albacea, Abraham Valencia Restrepo, primo de mi verdadero abuelo y padre de mi madre, Juán de Dios Velencia Salazar, quien le encargó a su primo Abraham, cuidar de su hija... "en caso de que me pase algo hazte cargo de la niña y dale la educación que le haga falta"... Le diría al ver que se exponía a volver solo a las fincas de su propiedad, por abruptos caminos de montaña y a caballo, con el dinero de la venta de un ganado. Mi abuelo no llegaría a sus fincas donde mi abuela esperaba con una niña aún de brazos sí llegó el caballo ensillado y ensangrentado, teniendo que ir los trabajadores de la finca a buscarle. Le hallaron moribundo con una herida profunda de machete en un pie y al lado de un arrollo de agua. Le habían robado todo lo de valor y el carriel terciado que llevaba, con documentos y el dinero. Siempre se especuló sobre lo ocurrido que se quedó impune, todos hablaron de cuatreros que le vigilaban en la feria de ganado. Los descendientes de judíos por su capacidad para prosperar trabajando duro sin ser haraganes, nunca fueron bien vistos en ningún lado del mundo y aún persisten esas ideas hasta en los pueblos de España.

Nuestra educación alternada por temporadas con mi padre tenía la influencia de ser mixta, aunque mi padre no era practicante del judaísmo y sus padres por lo que estaba pasando en el centro de Europa, tampoco; aunque su estilo de vida y de pensamiento, difería de los alemanes y polacos donde se hallaba la familia de ambos. Así que era lógico que por estas influencias todo repercutiera en nuestro entorno familiar, donde se daban todo tipo de opiniones entre los conocidos, que tenían que ver sobre los judíos y nuestra educación mixta. Y todo esto ocurría sobre 1935/ 51. Más, cuando la finca de mis padres era de vez en cuando refugio de algunos judíos procedentes de Alemania, algo que no siempre gustaba a mis abuelos y que en cierta forma soportaba mi madre, pues por entonces la casa pegaba a los montes y cafetales vírgenes y a otras propiedades que eran potreros de ganado de carne de unos colonos procedentes de EE. UU., llamados Warney, los más ricos del pueblo, junto a griegos, japoneses y turcos. Los segundos tenían la única bomba de gasolina del pueblo y una granja porcina y de aves de corral; los turcos grandes almacenes de tejidos y telas de la India y sedas japonesas y, los japoneses habían conseguido grandes extensiones de selva que habían talado, para inundarla de agua del Río Fraile y convertirla en terrenos preparados para el cultivo del arroz. Todos ellos se desenvolvían económicamente bien, menos los propios aborígenes de la etnias autóctonas del país , mulatos, negros y criollos que trabajaban para ellos a cambio de chichiguas de sueldos; salvo algunas excepciones como la del cura del pueblo bien alimentado por sus feligreses y las limosnas, con toda su familia en la casa cural a su cargo; como también el único farmacéutico del pueblo que se las daba de haber estudiado, pero era mi abuela más experta que él en preparados naturales y más efectiva que sus recetas de fitoterapia, a la hora de curarnos los problemas de salud.

Cuando llego Emma con sus padres fue todo un acontecimiento, vino con ellos tres un médico, el Doctor Mayer, amigo de mi padre y así le gustaba que le llamasen. todos estaban tatuados en los brazos. Pero no deberíamos preguntar nada, nos advertían previamente y nos pedían que nos alejáramos prudentemente del lugar donde permanecían hasta la hora de comer, siempre lo hacían solos y sólo cuando estaba nuestro padre los acompañábamos en silencio. Les gustaba ayudar a mi abuela a dar de comer a los animales y, otras veces iban de excursión a la zona de selva cercana, para bañarse en los manantiales o las chorreras de las cascadas naturales, precisamente cuando la niebla llenaba los montes y aún refrescaba. Ya no es igual el clima, porque la mayor parte de monte salvaje, ha sido talado y la vegetación de los bosques naturales se ha reducido a parques y jardines hechos por el hombre, dando cabida a cientos y miles de casas de refugiados campesinos, desplazados por culpa de la violencia o la guerrilla. La temperatura es más alta, apenas se ve la flora y la fauna que llenaba el paisaje que rodeaba aquel lugar donde nací, el que tuvo que dejar nuestra madre, cuando aún era yo una adolescente y mis abuelas habían envejecido, yéndonos a la capital del Valle, Cali. Ya mis hermanos estaban estudiando.

Los padres de mi amiga fueron rescatados de un Campo de Concentración en Austria, "Mauthausen", situado en el estado de Alta Austria. Tuvieron la suerte de recuperar a su hija y saber por ella después de mucho tiempo, lo que había pasado a los abuelos cuando la dejaron a su cuidado.
- Quiero ofrecer una versión ajustada a esa realidad tal cual sucedió y nos fue contada. Lo haré en otra aportación más adelante. Mi madre al morir nos 'libero' de ciertas cosas que tuvimos que compartir, "porque no podíamos contarlas a cualquiera"... Y menos por todo lo que pasó ella y nosotros sus hijos y sus padres, durante el tiempo que fuimos niños y adolescentes.

"Hijos, ya no importa nada de lo ocurrido, han pasado muchos años de todo aquello; vuestro padre ya no está y yo, me marcho pronto, hablen y escriban sobre ello si lo desean, por lo menos desahogan el corazón y ya no es carga y menos sufrimiento o queja, por todo lo que pudo ocurrirnos. Al menos estamos todos vivos y he conocido nietos y bisnietos":.. "No se arrepientan de las penurias, problemas y tristezas que pasamos a pesar de otras abundancias que no pudimos tener siempre; pero todo fue bueno y honesto por la forma de tomarme la existencia, con fe y resignación pero sobre todo renunciando a muchas cosas de la vida, que me correspondían por derecho; pero sobre todo me importaba vuestra tranquilidad y felicidad. Hemos perdido muchos vienes materiales, pero salvé vuestra alma para un futuro más digno y cristiano. Dios será justo conmigo y vosotros"

Esto es más o menos lo que mi madre nos diría, a dos de los tres hermanos que ya quedábamos. Seis años antes de ella dejarnos había fallecido el segundo.
Por otro lado quisiera dejar aquí en el mismo algo bien claro:
Ahora puedo decir a quien contesté hace un tiempo cuando me preguntó, "si este relato era cierto, como tantos otros míos"... Le dije que, no. En ese momento pensaba en mi madre; ahora, sí le afirmo que este epistolario no parte de ninguna ficción y que es muy cierto. Además Emma ha fallecido según me contaron, pero prefiero seguir llamándole a mi amiga: 'Emma' (nombre judío), y no el verdadero por respeto a su familia, por el vínculo de una tiempo corto de la historia con mi vida. Pido una disculpa a quien tuve que ocultar la verdad sobre el mismo, por si alguna vez vuelve a leer este epistolario. Espero lo entienda aunque considero que en muchos casos, la vida nos sujeta de diferente maneras la lengua, las verdades de hechos reales por la necesidad de quien maneja los hilos de nuestra propia historia. No siempre 'soltamos' todo y somos "bocazas" como se suele decir. En este caso, sé perfectamente la diferencia y medito sobre ello, pidiéndole una disculpa.

...

* Aclaro para mejor comprensión de estos recuerdos escritos, que mi padre nacido en Berlín se hizo soldado voluntario en el ejército inglés, participando en la Primera Guerra Mundial. (1914). Trabajaría en los servicios de espionaje durante su servicio y al final de la guerra, residiría en Australia, territorio en Oceanía que pertenecía o formaba parte antes de la famosa C. W., regentada por la Corona Británica. Se le conoció en guerra con un alias, Eric Peter Jessen y hay biografías sobre todos los voluntarios extranjeros que ayudaron o colaboraron con los aliados en esa guerra a favor del ejército inglés. Mi padre fue condecorado en dos o tres ocasiones por sus "servicios y heroicidad". Una de sus medallas (bronce) obra en mi poder. Se han escrito varias biografías sobre todos estos combatientes de diferentes nacionalidades, que colaboraron a favor de los ingleses. Tengo una en mi poder escrita por John F. Williams, “German Anzacs and the First World War” del departamento de Estudios Germánicos en la Universidad de Sydney. Este material recopilado e histórico me llegó en el 2003 desde Sout Australia, de una hija adoptiva de mi padre allá donde se había casado antes y divorciado, antes de refugiarse en América del Sur. Su hija de adopción quiso saber de mi padre y pudo constatar con nosotros en el 2000 a través de mi hermano menor en Bogotá (Col) ael que falleció, por medio de un abogado australiano amigo de su familia. Él se encargó de saber de la descendencia y paradero de nuestro padre y de nosotros, los hijos del que siempre recordó como el suyo. Sí teníamos todos los hermanos conocimiento de su existencia, pero nunca pensamos que al cabo de tantos años, pudiésemos saber de su persona y nos refiriera Ella misma, otros episodios importantes de la vida de nuestro padre padre, fallecido en 1972 en la ciudad de Cali (Col) y enterrado en el Cementerio Israelita de esa capital. Casi treinta años después iría a contemplar su tumba y decirle una oración...

...

***
Estoy abierta a cualquier otra pregunta o duda que pudiese plantear este epistolario o los datos aportados.


A. Elisa Lattke V.


Última edición por Elisa Lattke el Sáb Ago 21, 2010 7:08 pm, editado 3 veces
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MensajeTema: 2ª parte: Cartas a mi amiga Emma ( Epistolario)   Mar Mayo 12, 2009 8:16 pm

(Este epistolario lo componen tres cartas)
Primera y segunda

Mi querida Emma:



Estoy aquí leyendo un pequeño libro que me han recomendado sobre ‘el arte de ser abuela’. Su contenido es ameno e ilustrador de muchas vivencias compartidas con un nieto. Un estímulo y aliciente para mirar la vida desde otra perspectiva y ver como crecen y se da la vida alrededor de nuestros descendientes; sintiéndonos también protagonistas importantes.

Ya ves, su autora es una novelista importante. Alguien que por suerte ha podido dar a sus nietos todo lo que se ha propuesto hacer, para 'aguijonear' de alguna forma sus ansias de aprender, dándoles parte de su tiempo que es amor igualmente. Pero hay que tener en cuenta que también se aprende si se desea, porque se nace con esos atributos en los propios genes; aunque a veces hay que ‘moverlos y sacudirlos’ un poco más de la cuenta.... No todos los hijos como los nietos quieren aprender más cosas fuera del horario escolar. El resultado puede ser muy positivo cuando se está criando aún “al hombre o la mujer del mañana”. Necesitamos saber lo que llevamos dentro de nuestras cabezas; y debemos sentir y asimilar en el proceso de vivir hasta la muerte, sabiendo que es y seguirá siendo aprendizaje continuo, pero si está bien dirigido desde la más tierna infancia, mejor será su resultado.

Mi querida Emma, me estoy perdiendo de ver crecer a mi único nieto. Pero sí estoy ya segura de algo y sólo por eso me siento inmensamente tranquila y feliz. Sé en qué manos está siendo la de sus propios padres, los que tiene g. a Dios y son buenos y cultos; no puedo albergar ningún temor, al contrario sentirme inmensamente satisfecha, pero sí me siento triste no viéndole a mi lado, saber cómo va cambiando en todo con lo que aprende cada día, definiéndose poco a poco para enseñar ese resultado físico y espiritual de lo que recibe en casa y fuera de los suyos. Viendo yo misma cómo la naturaleza se ha encargado de esa otra parte maravillosa, obra de nuestra carne transformándole en un ser no sólo entrañable, si no en el adulto que piensa por si mismo, sabiendo que él fue el resultado de un esfuerzo en conjunto. Me pregunto si todos los seres humanos lo pensamos así alguna vez en nuestras vidas. Creo que mi nieto, como sus padres y yo, así lo meditará y se lo planteará alguna vez.

Enseñar es preparar para el futuro aprendiendo a escuchar, observar, pensar, sentir... ¡Es tanto! Todo un mundo físico a nuestro alcance si estamos bien dirigidos, entonces, el proyecto se hace real y es parte del éxito particular de cada familia, la que se ha hecho responsable y ha tomado conciencia de lo que tiene entre sus manos, su paternidad. La infancia debe estar protegida hasta que ya jóvenes se emancipen seguros de saber dirigir sus vidas. Tener esa referencia estimulante y necesaria, cuando se ha pasado por la vida y se han traído hijos al mundo, resulta un bien añadido si hemos cumplido satisfactoriamente el propósito. Pero hay que estar allí indudablemente, encima para conseguirlo y sacrificando mucho en ese entendimiento primigenio que se nos brinda. Soportar todo tipo de ‘cargas’ pacientemente, pasando por todas las fases del desarrollo del individuo, un ser humano que es pieza única e irremplazable, sobre todo muy diferente de nosotros, aunque dependa del amor y el apoyo que le hemos brindado y seguiremos dándole.

Ay, mi querida Emma, me estoy perdiendo un tiempo que también es irrepetible cuando crece un nieto, desde sus continuas preguntas de forma incansable. Sus... ‘Por qué’, ‘el cómo’, ‘para qué’ y, ‘el si y el no’... de cada situación, cosa o realidad que aún le incita a entenderlas o comprender a su manera, para asumir todas las respuestas bien dadas como base de sus nuevos conocimientos; fomentar y fundamentar ideas sensatas y buenas, para que tenga opiniones y criterio propio.

Me encuentro, amiga mía, como desplazada no pudiendo ejercitar mi labor de abuela como deseaba, con lo mínimo que sé para aportarle, compartiendo con sus padres esa labor tan magnífica que se nos regala de nuevo a los abuelos, los padres del ayer, pero conservando eso sí nuestro puesto de segundones.
...

¿Recuerdas cuando tú y yo podíamos compartir, escasamente, momentos de nuestra amistad en la infancia; cuando nuestros padres nos daban tiempo para que jugáramos en el jardín y cuáles eran nuestros juegos...? Entonces, tú, me decías que querías vivir como yo, tener las mismas cosas a tu alrededor y alcance, sobre todo una abuela como la mía, “la maga”. Tú, ya no tenías abuelos y sentías una sana envidia viéndome a mí disfrutar de mi ‘maga’. Así la llamábamos por todo lo que nos contaba y nos enseñaba, lo que sabía y veía en aquel jardín y sus alrededores, lo que admirábamos de cada atardecer cuando la luz iba dejando a oscuras el mismo, llenándose de otros murmullos, sonidos del monte que lindaba con la selva cercana,y cómo el corazón palpitaba más fuerte y hasta el estómago se encogía cuando se arrastraban y deslizaban cosas que vibraban en el suelo, pero que no veíamos... ¡Ella, "la maga" todo lo sabía y nos contaba lo que pasaba cuando el monte dormía...¡Cuántos recuerdos inolvidables, Emma! ...¡Cuántos sueños compartidos!

"¡La maga" era un ser mágico!" - me decías entusiasmada. Y aquel sitio era un refugio donde nuestros pequeños cuerpos se sentían atrapados en esos hechizos, en esa maraña de los lindes con el monte cerrado, igual a salvo de miradas cuando por el día nos subíamos a los árboles, o a escondidas recorríamos los caminos entre los mismos, a eso le llamábamos "atrapara recuerdos" para permanecer jóvenes de espíritu y ser tan sonrientes y divertidas como "mi maga"... Eso decía Ella misma. ¿Te acuerdas de aquéllos árboles que eran centenarios, allí donde nos subíamos? Les abrazábamos como amigos en nuestros juegos, les poníamos nombres y se los escribíamos sobre su corteza, pidiéndoles permiso por la herida que les hacíamos. Eso no le gustaba a mi abuela y decía que respetáramos la naturaleza, y no rompiéramos nunca las ramas ni quitáramos sus hojas verdes, sin ninguna necesidad. Nuestros pequeños brazos no podían abarcar su diámetro, aunque nos cogiéramos también de las manos con mis dos hermanos. Les envidiábamos por su altura y pensábamos en todo lo que ellos veían desde sus frondosas copas, por eso nos subíamos constantemente, sólo por descubrir en la lejanía otras cosas que abajo no veíamos... ¡Cuántas cosas mirábamos desde allí!

No, Emma, no puedo pasar por alto todo aquello que disfrutamos en la niñez, aunque tú siempre dijeras que eras mayor, como mis hermanos; siempre te creí de mi misma edad por estar más baja de estatura que ellos. Luego mi padre me diría por qué...

Una vez descubriendo lo que había debajo de las piedras en compañía de mis hermanos, mientras bordeábamos el río o nadábamos sin temor sus corrientes rojizas, eran sus aguas así en las crecidas, porque se llevaban las rojizas tierras de las orillas, no dejando ver el fondo. A veces pienso que tuvimos mucha suerte de estar sanas y aún vivas... ¡qué locuras maravillosas! Menudos disgustos les dábamos a nuestros padres que desconocían mis alcances y el de mis hermanos. Tú, una niña de ciudad siempre dispuesta a compartir nuestro mundo, porque decías que “el tuyo era muy aburrido”; entonces, pensábamos que tú habías disfrutado mejores cosas que nosotros... Y todo lo que a ti te enseñaba yo, “la gata” como me decían mis hermanos y no mi padre y mi abuela que siempre me llamaban "ranita". Todo eso te fue útil según me contabas al recordar ese tiempo con nosotros, para darles también a tus hijos la oportunidad de compaginar la vida en el campo con la de la ciudad, pero no tan aventurera y peligrosa como la de nuestra infancia, en esos otros bosques del Norte de América, donde los riesgos son diferentes y los recursos prácticos son otros.

Te gustaba decirme siempre... "ranazul", porque andaba buscando los diminutos anuros azules, los que se escondían entre las plantas acuáticas; eran venenosos pero ‘la maga’ nos había dicho cómo tratarlos y les dábamos de comer. Se habían vuelto unos comodones, ya nos conocían al acercarnos esperando encima de las enormes hojas, tan grandes como nuestros cuerpos de entonces; las que cortaban mis hermanos con sus navajas suizas, que les diera tu padre de regalo, nos servían para no ampararnos de las intempestivas lluvias tropicales, hasta volver corriendo a la casa... ¡Cómo no acordarse de ese delicioso tiempo de nuestra infancia!

Una vez perdieron una de ellas, una navaja en las correntosas aguas del Río Fraile, en un gran charco donde íbamos a nadar. Nos hicieron zambullir muchas veces para encontrarla en el fondo de su cauce, como diez metros más abajo entre las piedras del fondo. Terminábamos extenuados pero felices porque hacíamos apuestas, aunque nos estaba prohibido tirarnos desde el puente grande los cuatro a la vez y, nadamos por debajo del agua hasta la orilla. No supimos quién sacó antes la cabeza para perder la apuesta, pero seguro que ninguno hasta que salíamos a flote. Nos estaba prohibido hacer tal cosa porque sólo lo hacían los mayores. Con tan mala suerte que alguien se lo dijo a tus padres y a los míos, castigándonos. Dejamos de verte como tres meses. Cuando volviste de nuevo ya mis hermanos estaban internos en el colegio y aunque era divertido, porque “la maga” estaba con nosotros, ya no podíamos hacer tantas travesuras como antes, pero sí disfrutar de los hechizos que el jardín nos regalaba. Algunas veces pienso en ello y las dos sabemos que ese mundo aún no lo tenemos totalmente perdido, mucho menos olvidado. "Sielky" el duende de la familia, formó parte de esa extraña realidad, pero él no podía compartir nuestros juegos durante el día, sólo le veíamos por las noches antes de acostarnos y luego nos despertaba al alba la abuela "maga", para que fuéramos con ella hasta la cocina. Allí nos sentamos, mientras Ella preparaba la lumbre y él llegaba antes de salir el sol. Parecía un moscardón cuando pasaba, apenas le veíamos hasta que se quedaba quieto y nos miraba sonriente, nervioso y como un niño más pequeño avergonzado; se quedaba largo tiempo sentado en el banco al lado del fogón de leña, cerca a la lumbre, sobando sus manos una contra otra o rascándose por todas partes. Reíamos con 'mi maga' cuando ella le echaba gotitas de agua fría y arrugaba la cara, como si fuese a llorar. Gemía como un bebé ¡Cómo podríamos olvidarnos de tantas cosas tan hermosas que nos pasaron! Con mi hermano mayor, algunas veces comentamos las mismas y parece más bien que todo lo vivido lo hemos leído o nos lo han contado, salvo porque de vez en cuando Sielky se manifiesta pero ya no hay fogones ni monte y todo es diferente para su forma de vida. Me da una gran pena ver cómo me mira, como cuando "la maga" le echaba unas gotitas de agua... A veces soy yo la que lloro recordando una niñez tan hermosa, la que no podrán tener mis nietos.


Sigue...

A. Elisa Lattke V.


Última edición por Elisa Lattke el Sáb Ago 21, 2010 7:53 pm, editado 2 veces
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MensajeTema: Cartas a mi amiga Emma (3ª parte)   Mar Mayo 12, 2009 8:20 pm

Cartas a mi amiga Emma (3ª parte)


...

Y es que, querida amiga, ...escuchar para aprender y ser disciplinado es ir definiendo una personalidad propia con las apetencias o deseos, imprimiéndole carácter a nuestra vida. Resulta una labor importante por los resultados que otros esperan en nosotros , cuando se trabaja desde sus raíces. Eso sí con la base del ejemplo y los conocimientos, que generosamente darán los mejores resultados; y cuando todo cuanto nos ha pasado lo meditamos con los años, resulta placentero saber que no perdimos nuestro Norte.

El ser humano necesita ser ante todo, individuo consciente de sus actos pero responsable de los mismos admitiendo sus errores. La educación por sí sola no nos regala la experiencia hasta que practicamos lo aprendido en la vida . Y son muchas las cosas que nunca serán las mismas, ni tampoco la forma como las tratamos es la que está vigente. Resulta que nos damos cuenta ya de mayores que somos una obra que no se termina nunca, será por eso que una vida es corta y tenemos que darnos más vueltas por aquí para un correcto aprendizaje. ¡Qué lástima olvidarnos de lo que aprendimos! Seguro que debemos aplicarlo a todo lo que es nuevo. Así que somos el resultado de muchas cosas que aún están por verse, poro como el tiempo se agota, estamos llamados a tomar de nuevo 'el testigo' de nosotros mismo por el mundo y enfundados en otro traje, que quizá sea el que menos nos guste o el que escogimos por envidiarlo tanto... , por aquello de "es bueno experimentar en cuerpo ajeno". Cada paso debe ser el nuevo ladrillo en nuestro crecimiento espiritual. Así que si hacemos cuentas andaremos por los cimientos ¡Jajajaja! ¡Uf, lo que nos queda!

Y es en esa diferencia, no sólo antropológica por características físicas o exteriores, la que nos diferencian de otros, sino, por cómo somos, se da en la vida y se piensa y tenemos a favor, con los propios criterios, y el cómo se enfrenta sólidamente equilibrada la Vida, para tener éxito en cada situación, pero con la gran suerte de tener tras de sí el apoyo de una familia bien constituida, unida o no religiosamente, pero eso sí como individuos, debemos estar por encima de las diferencias o problemas de nuestros progenitores para aprender de los nuestros; pues tiene que ser así y no de sus fallos porque vivieron otra época y se rodearon de otras gentes y otro enfoque en su educación. Aunque celebremos su responsabilidad y sus preocupaciones por nosotros. Fueron capaces de darnos lo mejor y lo más práctico de esos valores, como también razonaron muy bien sus creencias religiosas extrayendo lo mejor para nosotros. Aparte de ese beneficio significativo que resulta de tener unos padres sanos, inteligentes, cultos o inquietos por estar al tanto de su ignorancia y la de sus hijos, porque en nuestros hijos se superará esto mismo. Lo de menos es el factor económico, que a veces puede ser también ‘un favor’ añadido o un problema, si hay carencias materiales y medios, precisamente cuando se anhela una formación adecuada. Sí que puede ser un factor negativo en esta sociedad en cualquier tiempo, para ‘resolver’ las ansias o exigencias lógicas que cada ser manifiesta a lo largo de su vida, por aprender nuevas cosas, las que también son parte de un equilibrio psíquico, pues dan seguridad ante el resto por los contenidos.

Disimuladamente somos competidores reservados, como observadores de nuestra propia realidad ante el resto de los semejantes. Vulnerables entre la corriente humana por las nuevas tecnologías y demás conocimientos. Precisamente por esto debemos exigirnos mejorar diariamente y estar al tanto de lo que no sabemos, aunque sea de forma somera para entendernos, también con los demás, los hijos y los nietos. Las necesidades individuales o particulares son infinitas. El futuro es una oportunidad llena de dudas, que puede echar a perder posibilidades de tener una independencia óptima o satisfactoria con los años. Aunque no todas las reglas se ajustan a las ventajas que dan los mismos resultados, en iguales o distintas circunstancias, sólo ‘liman’ la forma más adecuada o fácil de llegar a conseguir lo deseado, pero hace falta fuerza de voluntad, intenciones y tesón al servicio del propio futuro en cada ser. Y no todos necesitamos de los mismos conocimientos, pero sí de las mismas oportunidades, pero no todos quieren estar al tanto de lo que no saben , que esa es otra cosa, aunque tengan medios para llegar alto.

Cuando leo, suelo hacer una reflexión, como en este caso que te comento y sé que te encanta que te lo diga. Tú eres una profesional en la enseñanza de psicología. Y es que, amiga mía, como en el caso de esta abuela que cuenta su vida con su nieto, hay muchas cosas que pueden cambiar a favor la trayectoria de un ser humano. Es que no todos venimos al mundo con las oportunidades servidas, eso es obvio. Pero también es importante pensar en otro factor que mueve los intereses del futuro individuo; es allí donde mi imaginación se concentra. Es una suerte tener o haber tenido, quién dirigiese y enderezase nuestros pasos y eso me hace pensar en esa vieja máxima que mi abuela materna, ‘la maga’, nos decía: “Hijas: las cosas no pasan por pasar, pasan porque tenían que ser así.” entonces, me acuerdo de tu terrible experiencia que, comparándola con la mía, tengo que inclinar mi cabeza muchas veces pensando en todo aquello. Tu capacidad de superación ha sido grande y te admiro mucho.
...

Pienso en todo lo que resolvió tu evolución tan positiva, al margen de ‘lo mágico’ que nos envolvió la vida de ese entonces, porque está la razón o lo razonable de la misma, la que dimana de la sociedad y por lo tanto es parte responsable. Es que somos para otros vehículo de ideas, sueños y soluciones , incluso parte de lo que nunca nos dirán que hicimos por ellos o callaron por vergüenza. Nuestros traumas o debilidades parecen ocultos al resto, pero tú y yo sabemos que no siempre es así. Todo esto me hace pensar lo suficiente como para no creerme aún, que la vida se toma en serio siempre, con la necesaria responsabilidad que conlleva la crianza y educación de los hijos, individuos de esta sociedad en el futuro, del tiempo que les espera; seres que van a formar parte global de la misma en la masa, por lo tanto tienen que sobresalir en la misma, moverse entre muchos impedimentos. Es triste ser parte de la masa sin nada a favor, nada más que lo elemental... ¡Millones son así toda su vida! ¿Qué fin tiene entonces nacer para no ser un poco más que algo? Y aún me pregunto ¿qué es lo que falta para sentirse completamente seguros de estar civilizados, con todas las ventajas y los medios que hoy tenemos a favor, para no fallarle a la sociedad, a nuestros semejantes y por lo tanto a nosotros , haciéndonos un terrible daño moral? ¿Tenemos los suficientes contenidos educativos necesarios, los que hacen falta para enseñar a las nuevas generaciones? Para evitar los errores cometidos en el pasado, los que dicen que serán los males del hoy? O, ¿qué en realidad aún falla en detrimento de una buena enseñanza, o educación cuando sus resultados están más encaminados a una política partidista y, a beneficios tangibles que creen merecer los que así opinan de los que creen cierto y bueno en esos otros, que son ejemplo de sus propuestas políticas, por una sociedad mejor, cuando vemos y comprobamos que siempre falla en todo tiempo la educación de la niñez y la juventud, Nunca se ponen de acuerdo en beneficio de los que serán el futuro. ¿Estamos seguros de lo que se les está dando en escuelas, institutos y universidades, ofreciendo como óptimo al futuro de nuestros hijos y nietos? ¿Somos autosuficientes para entender qué es lo que debemos hacer en cada caso? Parece que no, siempre se discute la mala enseñanza desde sus inicios, pero no hay mejoras donde todos, absolutamente todos los seres humanos reciban los mismos contenidos, para que tengan bien claros cuáles son sus valores en esta sociedad y su responsabilidad. Eres psicóloga, dime algo.

Son muchas preguntas las que me hago, ya lo sé, mi querida amiga. Debería olvidarme de ello, supuesto yo he criado y educado a una familia, como tú, ahora ellos, nuestros hijos, toman el relevo.

El cómo darnos y ser para nosotros y los otros, para evitar rupturas o fragmentación de ilusiones, intereses, sueños y sobre todo la seguridad ante lo que le espera a las nuevas generaciones, nos preocupa a todos. Nunca podrá ser la sociedad lo suficientemente madura y responsable, como para aseverar que lo tiene todo bien hecho, dispuesto y conseguido, cuando aún la niñez y la juventud, valores apreciables de la misma se encuentra desprotegida, carente de apoyos y estímulos desde muchos hogares y luego en las aulas, sumida en la desdicha de separaciones injustas sin ninguna responsabilidad de un lado u otro de sus progenitores, que entienden que deben competir siempre para ganarse al hijo y no, para que el hijo les quiera por lo que son, Y no por lo que recibe de sus padres por separado. Se olvidan a menudo que lo que le hace falta es lo que no le permitieron disfrutar: de su amor y una verdadera familia.

Luego, los abusos e injusticias de todo tipo que son riesgo latente de insanas consecuencias. Lo que desatan otros factores negativos y por lo tanto, esos resultados inciden y repercuten de forma cruel y lacerante en nuestra moral y el resto de la sociedad. Aunque se intente paliar con mucho esfuerzo físico y económico los problemas, aún se es esclavo de las dudas y de los malos métodos; y la falta de preparación responsable en el seno de muchas familias, sobre todo, que no han podido hacer más por sus vidas, ¿ cómo hacerlo mejor por la de sus hijos sin preparación responsable ninguna? Si lo que intentan es llegar a fin de mes para que no falte nada en casa, con la hipoteca pagada. Y ellos, los hijos, a duras penas ven a sus padres cuando se van a la cama o, no saben de ellos en días porque les ponen una canguro los fines de semana para tener un rato para ellos, pues somos más las abuelas que estamos lejos de los nietos. Todo lo que les debe llenar para entenderles, comprenderles y a la vez facilitarles las cosas mientras se hacen adultos; se les roba por muchos progenitores, si es que no han perdido la dirección antes de llegar a la adolescencia, que por principios no se esperaba como un mal resultado y, de lo que no se pudo atender correctamente a tiempo. Siempre les sorprende a muchos padres esto mismo. No sé si ellos hacen una reflexión consciente de lo ocurrido o tal vez, ni tan siquiera ya se lo cuestionan cuando no hay soluciones y menos milagros.

El tiempo dedicado a los hijos es importante y de este depende, un resultado que lleva el sello halagador de nuestro propio esfuerzo como padres. Y no hablo de matrimonios eclesiásticos o civiles solamente, hablo de parejas que se unen responsablemente para tener y educar sus hijos, biológicos o no. ¿Cuándo vamos a sentirnos liberados de una mala educación o corrección a tiempo, mejorando lo que crece alrededor de este ‘bosque’ humano algo salvaje o mucho? Y es que el derecho fundamental consciente, no radica en las leyes solamente y exigir que se cumplan a favor de los derechos del niño, para ‘ordeñar’ todo lo que se puede sacar de una nación o estado, sino, en la conciencia y responsabilidad de cada individuo, esos padres que no supieron recibir tampoco una buena educación para darla a sus hijos y, tampoco los gobiernos hacen nada por saber qué calidad humana es la que engendrará al futuro individuo, si no es así debería estar prohibido tenerlos y si los tienen castigarles donándoles a otros, que no pueden tener hijos, pero si están dispuestos a ser buenos padres. Como ves, todo me lo planteo.

Pienso, amiga mía, que es el conjunto de un acuerdo tácito que hay en todos por conseguir los mismos beneficios, pero aportando las mismas obligaciones; y más cuando una pareja decide tener una familia propia y traer hijos al mundo, porque está visto por estadísticas sensatas, que la formación de los padres y su educación es basa importante, para ofrecérsela a la sociedad a través de saber dar lo más adecuado a sus hijos. Así mismo ésta debe brindarles las oportunidades necesarias, tanto a los padres como a sus retoños, para mejorar en lo que les hace falta. Hasta ahora ese equilibrio no es el esperado y menos sus resultados por lo que constatamos a través del tiempo que tú y yo hemos vivido. Las excepciones nos permiten alegrarnos por lo que hemos criado, pero no es así en millones de seres, potenciales conflictos en la gran masa humana.


Sí, mi querida Emma, me da por pensar demasiado y hoy ha sido un día de esos. Me siento agotada ante todo lo que a mis años aún me preocupa.

Un abrazo , te quiero y recuerdo mucho. Ranita Azul.




A. Elisa Lattke V.[/quote]
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Hay una 4ª parte que les contaré de Emma y que fue un proceso largo y de mucha paciencia e inventiva, que logró beneficiar su realidad. Emma apenas hablaba, digamos que articulaba algunas palabras, pero su cuerpo estaba atrofiado por el terror que había pasado al ver morir a sus abuelos, sin poder decir nada. Por ello salvó su vida. En el les contaré cómo pudo conseguir volver a moverse y hablar.


Última edición por Elisa Lattke el Sáb Ago 21, 2010 8:54 pm, editado 2 veces
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MensajeTema: Cartas a mi amiga Emma (Comentario final)   Mar Mayo 12, 2009 8:27 pm

"Cartas a mi amiga Emma"

Comentario:

Emma, fue rescatada por los aliados como a tantas miles de personas al final de la guerra. Pudo ser salvada de una muerte segura en las cámaras de gas, junto a otros niños. Recuperó a sus padres después de la guerra, pero no así a sus abuelos que cuidaban de ella pues les vio morir de una ráfaga de metralla. El impacto la hizo enmudecer. Fuimos amigas allí en América del Sur, apenas andaba y se sostenía muy mal en pie, era casi una paralítica, apenas se movía.

En nuestro hogar pudo volver a mover los músculos. Una prima suya, Ruth, permaneció escondida en la casa de los abuelos de Emma, después de que los asesinaran como también a sus padres, cuando estos habían ido a recogerla.

Permaneció practicamente escondida cerca de los cadáveres sin poder enterrarlos. Salía por la noche para comer algo de lo que dejaron en la huerta los abuelos de Emma, como en la despensa, arrebatándoselo a las ratas y otros insectos. Se amparó de no ser vista, improvisando un pequeño refugio camuflado entre dos habitaciones de la casa totalmente derruida y los cobertizos de la huerta abandonada, en los vanos o huecos que dejaban los muros.

(Anna Frank no fue la única superviviente en condiciones infrahumanas muy parecidas. Anna, podía escribir, le gustaba escribir y eso fue bueno para saber de otras realidades que ocurrieron durante esa guerra.)

Emma, nunca ha querido hablar de ello más que en familia y, a veces ni eso. Es muy doloroso recordar. Estaba casada, tenía dos hijos varones y residía en el Canadá.
De sus padres recuerdo que llevaban un número en sus brazos como ella y el médico que les acompañaba, que también lo fue de mis hermanos y de mío. Debe andar por los setenta y tantos cuando escribo esto. Era una niña arruinada por la falta de alimentación y parecía menor que yo. Después de la adolescencia supe que creció y era una mujer alta y delgada, pero asustadiza o recelosa.

En nuestro hogar aprendió a escuchar mucho, se le dio mucho cariño; así pudo recuperar el habla rápido y aprendió a hablar el castellano. Cuando la dejaron con nosotros al cuidado de mi madre y mi abuela, supimos que podría volver a andar, eso nos alegró a todos y pronto aprendió a nadar y moverse como un pez pero en tierra le era aún difícil, hasta que pasó bastante tiempo. Lo hizo con dificultad mucho más tarde. A ella se la llevaban al río en una carreta de madera por mis hermano mayores. El terror que pasó la dejó agarrotada las piernas- decía el doctor Mayer. Nadie se explica cómo no fue a las cámaras de gas estando así, pero igual que sus padres, fueron los últimos judíos que llevaron a los Campos de concentración, cuando al poco entraron los rusos y americanos a los campos, dándose cuenta de lo que realmente estaba ocurriendo y llevando a cabo el nazismo.

Alguna vez hablaré de su prima Ruth salvada de un prostíbulo de la soldadesca nazi. Y de Zelma, otra joven que fue tirada viva sobre un montón de cadáveres... Ya pondré esas historias alguna vez. Son duras pero intento darles otro aire menos crudo a pesar de tanto miseria humana y asco que pueden ofrecer. Deseo ceñirme a hechos que fueron reales.

A. Elisa Lattke V.[/quote]
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MensajeTema: Re: Sinopsis de un relato epistolar: "Cartas a mi amiga Emma"   

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