LETRAS Y ALGO MAS
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 En los siguientes meses- Parte 6 Final

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franckpalaciosgrimaldo
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franckpalaciosgrimaldo

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MensajeTema: En los siguientes meses- Parte 6 Final   En los siguientes meses- Parte 6 Final Icon_minitimeMar Mar 26, 2019 4:08 pm

9
***Epilogo 1***
Cerca de un mes y medio antes de que Amanda descubra que Annabella Erika Hilly estaba viva aun.
Eduardo, despierta en un hospital en Catalina, luego de haber estado en estado de coma durante cerca de 4 semanas.
Al despertar no recordaba mucho acerca de aquella noche en la que se accidentó, los doctores aseveraron que sería normal la confusión puesto que había perdido mucha sangre y que estaría confundido durante algunos días más, y el estado de amnesia posterior a un coma era normal en algunos casos, sobre todo cuando tenía traumatismos cráneo―encefálicos.
― ¿Qué me sucedió, doctor...? ― pregunta Eduardo muy confundido.
― Los por menores de su situación siguen siendo desconocidos, ― le dice el longevo medico a su cargo. ―... fue encontrado en el valle de Cordilo Verde, cerca de un auto volcado y un hombre muerto..., lo encontraron deshidratado, con una fuerte infección en las heridas que tenía, así como un fuerte golpe en la cabeza que le ha causado la inflamación cerca del lóbulo temporal derecho, lo que causa que este confundido y no recuerde algunas cosas, pero al pasar los días le aseguro que recordara todo y podrá colaborar con la policía...
― ¿policía? ― pregunta confundido.
― Si, el cadáver del hombre que estaba cerca de usted se había disparo así mismo, y es motivo de indagación, así como su accidente― dice el doctor ―..., pero no piense en eso por ahora, solo trate de descansar...
― Doctor... doctor... ― dice deteniéndolo antes de que salga. ―... ¿Qué fecha estamos? ― pregunta.
― ¿Qué fecha cree que estamos? ― pregunta el doctor.
― 23 de mayo... quizás... 25... del 2014... tengo una reunión en argentina en unos días más― dice confundido y adolorido.
― Estamos 12 de julio del 2014, lo trajeron el 2 de Junio...
Le dijo el doctor, Eduardo no podía comprender como había sucedido todo, había estado más de tres semanas inconsciente.
Esa noche, luego del accidente y de haber escuchado toda la confesión de Aldo, Eduardo intentó arrastrarse hasta la calzada y llegar al auto de Aldo, quizás esperar ahí por alguien que pueda ayudarlo, pero tenía una pierna rota y la otra herida de bala, sin contar los diversos politraumatismos entre ellos, costillas, brazo, cráneo y columna, por lo que movilizarse a rastras fue de lo más difícil y doloroso.
Se arrastró mientras se desangraba y debilitaba, pronto el dolor lo hizo perder el conocimiento y el sol de la mañana empeoró su situación, puesto que se quedó ahí desangrándose poco a poco.
Estuvo un día entero en el valle, bajo el ardiente sol y desangrándose.
Una familia que cruzaba por ahí a la mañana siguiente se percató del auto abandonado en la carretera y el auto en el valle volcado. Se comunicaron con emergencias al ver los cuerpos, al acercarse se percataron de que Eduardo estaba vivo, pero su estado era muy grave.
Al llegar al hospital le dieron la ayuda necesaria a Eduardo al verlo aún con vida, pero no despertó debido a la gravedad de sus heridas de gravedad, la deshidratación y la pérdida de sangre.
La policía comenzó las investigaciones por el suicidio de Aldo, pero la declaración de Eduardo era fundamental para saber lo ocurrido.
Luego de que despertara el doctor a su cargo habló con la policía acerca del estado del paciente, y les dijo que no estaba en condiciones de dar ninguna información debido a su agencia transitoria.
La única familiar de Eduardo que se pudo contactar fue su hermana menor que vivía en Catalina, fue la que se hizo cargo de todo y se lo llevó a casa posterior al alta algunos días más tarde después de que este despertara.
Durante cerca de 3 semanas más su hermana lo cuidó y ayudó en su rehabilitación, puesto que no podía caminar por sí solo, en estas semanas comenzó a recordar poco a poco algunos sucesos y algunas cosas importantes, como lo que había sucedido con Amanda, Aldo y el Dr. Hilly, por recomendación del neurólogo que lo estaba tratando iba apuntando toda la información que recordaba, hasta que finalmente recordó todo lo de esa noche.
Inmediatamente se puso en contacto con las autoridades y denuncio todo lo sucedido aquella noche.
Aldo había sido el culpable de que Emerson Hilly creyera que Amanda había causado la desgracia de su familia, había inculpado a Villac del asesinato de su hijo Abel, había engañado a Amanda para intentar llevársela lejos, había estado obsesionado durante años con ellos, los había observado y había planeado todo lo malo que les había sucedido.
Le informaron también de que Andrés Villac había sido asesinado en una pelea con los demás reos, lo que no le sorprendió, puesto Aldo había amenazado con eso como parte del cubrimiento de sus huellas.
Las pruebas de todo las tenía Amanda, puesto que había indagado más a fondo la situación, pero esta se encontraba desaparecida, así que la policía dispuso investigar a Emerson Hilly, ya que Eduardo denunció que el podría saber la ubicación de su ex esposa.
La policía entonces comenzó a investigar todo lo relacionado con Amanda, incluyendo el suicidio de Henry Santos, las pruebas que Amanda le realizo se analizarían nuevamente para verificar la realidad de su fallo o desmentirlo, puesto que la doctora Carolina Marccelo había denunciado hace algunos semanas ante la junta de medicos que ella había sido amenazada para dar ese testimonio en la corte que le costó a Amanda su licencia, con estas pruebas se levantó una orden de investigación contra Emerson Hilly, en el Álamo, para descartar o verificar las acusaciones de Eduardo.
Eduardo, recuperado casi por completo salvo por una pierna enyesada que lo obligaba a usar muletas, viajó junto con los detectives a dicha ciudad para comenzar las averiguaciones y presunto secuestro de Amanda.
Se presentaron antes que nada a la fiscalía de la ciudad para levantar una denuncia por presunto secuestro y de esa manera poder llevarlo a Catalina donde se llevaría a cabo el proceso. Puesto que al ser otra ciudad las leyes de jurisdicción podrían ser un problema para llevar a cabo la querella en contra del doctor.
Esto coincide con que en la casa del conocido Cirujano surja un nuevo acontecimiento imprevisto y altamente peligroso.
La policía había sido informada de un intruso en el hogar del doctor, al parecer un desconocido se había colado y tenía secuestrado al doctor en una de sus habitaciones, los trabajadores de la casa habían llamado a la policía.
Eduardo y los detectives quienes llegaron a casa de hilly para interrogarlo se toparon con el imprevisto suceso.
Las patrullas estaban en las afueras de la casa de Hilly, las luces se dejaban ver a través de toda la avenida, siendo cerca de las 6:45 de la tarde las luces iluminaban fuertemente, los vecinos se asomaban para ver formando un tumulto de personas alrededor del lugar, los paramédicos cerca en una ambulancia se preparaban para cualquier situación.
― ¿Qué sucede? ― pregunta Eduardo bajando del auto, con ayuda de los detectives que lo habían traído. ― ¿Por qué tantos policías?
― Una situación de rehenes, ― dice el oficial que se encontraba ahí frete a casa del cirujano junto a otros oficiales más. ― Las cámaras de seguridad y los sistemas de emergencias se activaron, una mujer armada se metió a la casa y tiene como rehenes al doctor y a dos persona más. ― explica.
Inmediatamente Eduardo pensó en Amanda, habían muchas probabilidades de que sea ella la mujer que estaba en el interior de la casa amenazando a Hilly, como le había dicho Aldo, ella fue a buscarlo y sabía que lo encontraría y que se vengaría por lo que le sucedió a su hijo.
― ¿Quiénes son ustedes? ― pregunta el oficial.
Amanda no tenía más que perder, lo había perdido todo, su carrera, su familia, su hijo, simplemente en su vida no había nada más que la venganza.
― Somos detectives de Ciudad catalina ― dice uno de los que acompañaba a Eduardo identificándose ―, tenemos una denuncia contra Emerson Hilly, así como una orden judicial para llevarlo a Catalina para ser interrogado y puesto a disposición de investigación por secuestro y otros crímenes que se le adjudican.
― Pues en este momento será difícil que puedan llevárselo..., según nos han dicho los empleados que se encontraban en el interior el doctor está en una habitación al final de segundo piso encerrado junto a una mujer armada... que amenaza con matarlo. ― dice el oficial.
― Creo que sé quién puede ser esa mujer ― dice Eduardo.
― ¿Quién? ― pregunta el oficial a su lado.
― Estoy casi seguro que es Amanda, ― dice Eduardo. ― Solo ella podría ser...y la otra persona que está en el interior, pues una debe ser Annabella Hilly, la hija del doctor, la otra lo ignoro...
― ¿Annabella Hilly? ― Dice el oficial confundido ― ella murió hace años...
― No, no ha muerto... está viva y está ahí dentro. ― Eduardo se fija del altavoz que tenía el oficial en el interior de la patrulla. ― ¿cree que pueda utilizar ese altavoz para hablar con ella? ― pregunta.
― No creo que sea apropiado, ¿tan seguro esta que es ella?―pregunta.
― Se lo puedo asegurar, mi ex esposa prometió buscar a ese hombre y vengarse por lo que nos hizo... solo ella entraría a su casa... y haría todo esto, por favor déjeme hablarle...
― Bueno, inténtelo, de todas maneras no ha habido respuesta del interior... ― dice tomando el altavoz y dándoselo a Eduardo.
― Gracias... ― lo enciende. ― Hola... hola... ― dice probando el potente altavoz que dejaba oír su voz a lo largo de toda la avenida. ― ¡Amanda! ¡Sé que eres tú, soy Eduardo! ¡Por favor, no hagas una locura, toda esta situación, todo este problema! ¡Aldo ferrety estuvo detrás de todo, él te envió los mensajes, enloqueció a Hilly diciéndole que tú fuiste la causante de su desgracia, se aprovechó de su estado emocional luego de su desgracia..., no le dijo jamás lo que Andrés Villac le hizo a su hija!... ¡los engaño a los dos, solo quería vengarse de ti por haberlo abandonado por mí y por Abel, ahora está muerto... no hagas una barbaridad..., deja que la policía se encargue! ― Gritaba ― ¡Tenemos pruebas pruebas para poder encerrarlo para toda su vida, no hagas una barbaridad, por favor! ― le insiste.
Pero no respondían nada del interior.
― No está funcionando... ― dice el oficial a su lado. ― No va a salir, creo que tendremos que utilizar otras medidas si la secuestradora no se pronuncia con alguna petición...
― No quiere nada, solo matar a Hilly... no se imagina todo lo que ha hecho ese maldito demente... ― dice dejando el altavoz.
En ese instante se oyen disparos desde el interior de la casa. Alertando a los presentes fuera, entre policías, paramédicos y civiles que observaban tras el área de seguridad.
― ¡Mierda! ― grita el oficial apuntando a la casa.
―¡¡Amanda!! ― grita Eduardo intentando ir en dirección a la casa, pero los detectives lo detienen.
El oficial ordena a su equipo que entren, cerca de 10 policías de asalto se introducen en la casa del doctor por la parte frontal y posterior del lugar.
Aseguran el primer piso de la casa rápidamente y se dirigen al segundo piso, lo aseguran y avanzan hacia el último cuarto al final de un corredor, una enorme puerta bloqueaba el ingreso a la habitación donde se sabía que estaba el doctor y Amanda.
Rompen la puerta e ingresan.
Al ingresar encuentran a la enfermera en un rincón, llorando en shock, en la cama a Anabella Erika Hilly, muerta, cerca de la ventana al lado derecho de la cama con un balazo en la garganta Emerson Hilly, del otro lado de la cama en el piso Amanda, herida a un lado del cuello y en el pecho, desangrándose, pero aun con signos de vida.
― En el sótano... ― decía Amanda a duras penas al policía que se le acercó a revisarla y a quitarle el arma.
― ¿Qué pasa en el sótano? ― pregunta el policía.
Amanda entonces pierde el conocimiento.
EL policía mira a la enfermera en el rincón.
― ¿Qué hay en el sótano? ― pregunta.
Pero la mujer estaba muy asustada como para hablar.
El policía ordena a algunos miembros del equipo bajar al sótano, se comunica con el oficial fuera de la casa informándole que la situación estaba bajo control, dos muertos, pidió paramédicos con urgencia.
Fuera de la casa Eduardo intentaba que lo dejaran subir a ver, pero no se los policías y los detectives se lo impedían, no lo dejaban interferir, los paramédicos inmediatamente ingresan a la casa.
― ¡Quiero ir! ― Repetía Eduardo ―¡¡Amanda!! ― gritaba con desesperación e incertidumbre.
10
***Epilogo 2***
La noche anterior.
― Necesito que me consigas unas fotografías de Annabella... ― Dice Amanda la enfermera apuntándole de frente. ― Necesito saber si lo que dices es verdad o no...
― Eso es difícil, hay cámaras de seguridad en toda la casa, no puedes ni sacar un peine sin que la cámara te capte... ― le dice asustada. ― Inmediatamente ante cualquier situación sospechosa suena la alarma, hay guardias de seguridad vigilando constantemente Hilly es muy paranoico con la seguridad...
― Pues debes arreglártelas, ― le apunta amedrentándola, pero al ver su cara de terror baja el arma. ― Escúchame, no pienses que soy mala... ¿de acuerdo? Hilly es un demente, secuestró a mi hijo, lo quemó vivo... hasta no dejar de él más que un trozo de carne irreconocible... ¿tienes hijos? ― pregunta.
―... ― La mujer se queda en silencio.
― ¡Responde! ― le grita apuntándole nuevamente.
― Si..., si.... Tengo una niñita de 8 años... no le hagas nada por favor... ― dice llorando.
Amanda baja el arma.
― Entonces entenderás lo que siento..., Hilly me culpó de que su esposa se enterara de que el abusaba sexualmente de Anabella..., soy doctora en psicología, bueno... lo era, gracias a ese loco perdí todo, incluso mi hogar, mi familia... yo he sido quien envió las pruebas al periódico...
La enfermera se sorprende.
― Necesito que me ayudes a hundir a ese desgraciado... ¿crees que es bueno lo que hizo con su hija? ― Pregunta ― ¿crees que es justo lo que me hizo por desenmascararlo? ¿Cuánto te paga por mantenerte en silencio?
― Me da mucho dinero, todos los que trabajamos ahí... tenemos prohibido hablar acerca de su hija..., de lo que le sucede... ella está muy mal...
―He visto sangre en las vendas, morfina y medicamentos antisépticos y desinfectantes muy fuertes...― dice Amanda.
― Las heridas de Annabela están en estado de necrosis..., tiene gran parte del cuerpo gangrenado, el mismo le ha amputado las dos piernas... una mano..., el doctor se niega a que ella muera... es terrible verla todo el día... cambiarle las vendas, limpiarla... es chica es un monstruo..., lo hago porque necesito el dinero, mi hija está enferma también... y lo que el paga me sirve de mucho...
Escuchar eso solo convencía a Amanda que Hilly estaba demente, de solo imaginar ver a alguien en ese estado era causa de estrés y de lastima.
― Tu eres una profesional de salud ¿Qué tanto sufre esa chica? ― pregunta Amanda.
― Sufre muchísimo... hay ocasiones en donde en un día le inyectamos dosis casi mortales de morfina, sus gemidos de dolor... a veces son insoportable, aun así sorprende que siga viva...
― Entonces consígueme una fotografía, yo la llevaré a las autoridades y se harán cargo, lo que está haciendo el doctor es... macabro, es... inhumano. ― dice Amanda.
La enfermera lo piensa unos instantes, luego responde.
― No puedo hacer eso..., pero... puedo ayudarte a entrar si deseas... y podrás tu misma tomar las pruebas que desees... ― le dice.
― ¿podrías hacer eso? ― pregunta.
― Si, Normalmente estamos solo el personal de seguridad y yo, las demás enfermeras se fueron..., por ahora solo somos dos, yo del turno del día y Mónica que toma el turno noche..., solo estamos en la casa el personal de limpieza y cocina, el doctor se va muy temprano y llega en las noches...
― ¿Cómo podría entrar? ― pregunta Amanda.
― la entrada de personal es por el costado de la casa, hay una cámara que vigila, pero una vez dentro podría abrirte la puerta que está cerca de la piscina en el jardín trasero, esa la utiliza el jardinero cuando arregla las plantas, ahí afuera solo hay una cámara automática que podrías engañar si te mueves rápido, esa puerta da a la cochera, ahí no hay cámaras, pero si esta la caja de electricidad, si logras apagarlo tendrías... no sé unos 10 minutos hasta que el personal de seguridad lo arregle..., ya ha sucedido antes cuando se recargaron... es la única manera...
― ¿En que piso esta la hija de Hilly?
― Al final del corredor del segundo piso, en la habitación principal... ― le dice― Yo saldré a las 6:00 pm mañana..., puedo abrirte la puerta trasera que de la cochera cuando me esté retirando..., nadie me vera y entretendría a la enfermera unos minutos para que puedas fotografiar a la muchacha... es lo único que podría hacer...
―Suena un poco arriesgado, pero no interesa... necesito desenmascarar a ese desgraciado..., con esa prueba no abra duda de que es un demente..., lo expondré antes todos... ― dice convencida. ― Voy a confiar en tu palabra, si me estas engañando o intentas algo...
― No, no haré nada, tengo una niña y... desde que me enteré de que el doctor era un pedófilo... la verdad no me gusta estar ahí, te dije es por el dinero, pero he estado ahorrando... y no quiero ser más parte de todo esto..., en serio es duro ver a esa pobre chica... cuando la veas... quedaras impactada...
Amanda y la enfermera intercambian números de teléfono, le dijo que mañana a las 6:00pm en punto, debía buscar la forma de escabullirse hasta la parte posterior, saltar las rejas y esperar su mensaje cerca de la puerta que está frente a la piscina, ella le mensajería para informarle que ya abrió la puerta y esa sería la señal para que ella entre por un pasillo a la cochera.
Así lo hizo, al día siguiente cerca de las 5:30pm Amanda se paseó por la parte trasera de la residencia de Hilly, cuando nadie la vio brinco la reja del jardín posterior, los árboles que estaban en esa zona le permitieron esconderse y esperar el mensaje de la enfermera.
Cerca de 20 minutos después le llegó el mensaje.
"Ya abrí la puerta, empújala, entretendré a la enfermera en la escalera del lado este de la casa, hay una puerta al otro extremo de la cochera desde donde entraras, crúzala y ve a la derecha por un corredor, saldrás a un vestíbulo sube la escalera que encontraras, sigue el corredor hasta el final del lado derecho, ahí hay una puerta enorme, la dejé abierta, ahí está la joven, tienes 10 minutos."
El mensaje era bastante claro, Amanda se escabulló por un extremo de la piscina tratando de no ser vista por la cámara de vigilancia y se dirigí a la puerta de madera a unos metros, efectivamente estaba abierta, con cuidado y silencio se dirigió hasta el final de ese pasillo angosto hasta una puerta que daba a la cochera, esta se encontraba vacía y efectivamente cerca a unas cajas en un rincón se encontraba la caja de electricidad, Amanda la abrió, utilizó una de las herramientas a un lado de la cochera y destrozó los fusibles y cableado en el interior.
Eso fue suficiente para que las cámaras de seguridad se apagaran.
Los guardias de seguridad al ver que se apagaron las cámaras y monitores, se sorprendieron y uno de ellos se dispuso a salir del cuarto de seguridad a revisar los fusibles, por su parte la enfermera se cruza en el vestíbulo de la entrada de servicio al lado opuesto de donde estaba Amanda.
La entretiene unos instantes hablándole de cualquier cosa, solo debía mantenerla ahí durante unos diez minutos, se dio cuenta de las cámaras apagadas debido a que siempre estas indican están encendidas con una luz roja palpitante que no estaba más.
― Necesito conversar contigo unos instantes, ― dice deteniendo a la enfermera más joven que se disponía a subir al segundo piso.
― Dime. ¿Pasó algo? ― pregunta confundida.
― No, no... ― dice ella algo nerviosa ― es solo que quizás deje el trabajo...
Mientras Amanda sale por la puerta que da rumbo al vestíbulo a su derecha, al llegar toma la escalera y sube por ella a la segunda planta, una vez en el largo pasillo se dirige a la derecha nuevamente, al final de este efectivamente había una puerta grande, sobre el marco de esta una cámara que ahora estaba apagada, colocó su mano sobre la perilla y giró.
Entró entonces a la enorme habitación.
Ahí en su interior, en medio de la pieza una enrome cama me hospital, a los lados de esta un monitor de control cardiaco, un atril con suero conectado a un cuerpo vendado y cubierto con sabanas hasta el pecho.
Era Annabella Erika Hilly, tal como había dicho la enfermera, solo al entrar a la habitación se podía oler los químicos desinfectantes y las medicinas, así como un olor a carne podrida y sangre, era un olor perturbador, esto combinado con los gemidos leves de quejumbre que se dejaba oír a través de las vendas de la cara de la joven ahí en la gran camilla.
Amanda cerró la puerta y avanzó lentamente hasta la camilla, con una expresión de sorpresa y disgusto, como si viera algo realmente repulsivo, y no era algo muy alejado de la realidad, lo que estaba en esa camilla casi no era una persona, no era más la pequeña que alguna vez entrevistó, era un despojo humano, delgado y atrapado en esa camilla, se podía ver el tono amarillento de las vendas alrededor de sus ojos, hombros y cabeza, señal de las cremas, y demás desinfectantes y curaciones a los que se le sometía constantemente.
La mirada de esa joven reflejaba un inmenso dolor perpetuo, posicionó su mirada hacia Amanda, como rogándole acabar con su dolor, casi parecía intentar verbalizar alguna palabra, pero no podía hacerlo, solo parecía mover un poco los brazos, la cabeza, pero esto siempre seguía de un gemido de dolor y respiración entrecortada.
― No sabes cuánto lamento lo que te sucedió... ― le dice a la pequeña. ―... me gustaría poder ayudarte ― le dice con expresión de lastima. Era lo único que esa pobre figura humana le despertaba.
Amanda coge entonces su revolver que traía en el bolsillo de sus jeans, observa su arma unos segundos.
Le apunta a Erika, quien parece dibujar una sonrisa y soltar algunas lágrimas, estaba emocionada, sentía que su dolor, su sufrimiento incesante por fin llegaría a su fin, se podía ver en su mirada la esperanza.
Amanda le apuntó a la cara.
Pero justo cuando se dispuso a disparar, el sonido de una bocina de automóvil le indica que algo no anda bien.
EL doctor hilly había regresado temprano de trabajar, La enfermera que ayudó a Amanda no supo que hacer en ese instante, no había pasado ni 6 minutos.
― ¿Por qué abra llegado temprano el doctor? ― pregunta.
― No sé, pero si ve que no estoy en la habitación de su hija... ― dice la joven corriendo por las escaleras.
―¡¡espera, no!! ― dice tratando de detenerla, pero esta se va rápidamente.
Había una orden de no dejar sola a Annabella por ningún motivo.
El encargado de seguridad se encontraba en la cochera cuando el doctor abrió el portón, lo que llamó su atención.
― ¿Qué ha sucedido? ― pregunta el doctor ingresando con su camioneta.
― Se ha ido la electricidad, parece que se han quemado los lomos nuevamente, Dr. ― dice el hombre de seguridad abriendo la caja de los fusibles.
EL doctor baja y se acerca, inmediatamente se da cuenta de que eso no fue un accidente, los cables habían sido arrancados de golpe, el martillo que estaba cerca en el piso tenía unos trozos de clave que revelaron la intencionalidad de la falla eléctrica.
Inmediatamente el doctor supuso que algo no estaba bien.
― Comunícate con la policía... ― dice regresando a su auto y sacando de su guantera una pistola. ― Eso lo provocaron... ¡date prisa! ― le dice y sale por la puerta que da al vestíbulo.
Rápidamente el hombre de seguridad se comunica con su compañero por radio, ordenándole que active la alarma y que se comunique con la policía, órdenes del doctor.
La enfermera salió de la casa rápidamente, no podía hacer nada más, salió como si nada sucediera y se alejó por la calle muy preocupada, finalmente no era su problema, había hecho lo que dijo.
Cuando la enfermera subió al segundo entró a la habitación, detrás de la puerta se encontraba Amanda y la amenazó con su arma.
― ¿Quién llegó? ― pregunta.
La enfermera grita por el susto.
―¡¡Silencio!! ― le dice tratando de callarla.
Pero esta se corre a un rincón para protegerse.
Entonces se oye un grito desde fuera de la habitación.
―¡¡Erika!! ― grita el D. Hilly corriendo en dirección a la alcoba.
Entra pateando la puerta y el entrar Amanda se encontraba al lado de Erika, apuntándole en la cabeza.
―¡¡Aléjate de mi hija!! ― grita y le apunta.
― No te muevas, desgraciado... ― le dice con el dedo en el gatillo y el arma apuntando a la cabeza de Erika Hilly quien solo podía mover los ojos y quejarse. ― Si te mueves veras como el cráneo de tu hija se abre y sus sesos se desparraman... tengo un revolver a menos de 20 centímetros, la capa de sus sesos se abriría como un huevo al caer...
― ¡No... no lo hagas... no! ― Dice bajando el arma un poco ― No lo hagas... ¿Qué quieres? Dinero..., te daré todo... miles, lo que desees... pero déjala...
Tras el los hombres de seguridad se acercan armados y apuntando a Amanda.
―¡¡Doctor!! ― dicen sorprendidos al ver la escena en la habitación.
― ¡Que se vayan! ― dice Amanda a Hilly.
― La policía está en camino, Doctor... ― dice uno de los hombres.
― ¡¡Váyanse... váyanse de aquí... salgan!! ― dice Hilly retrocediendo y cerrando las puertas tras él, todo esto sin dejar de apuntar a Amanda.
―...Pero doctor... ― dice uno de los de seguridad.
― ¡Vamos, esperemos afuera a los oficiales! ― le dice su compañero.
Ambos hombres de seguridad se van por las escaleras cerca de ahí.
En el interior de la habitación.
Amanda seguía apuntando a Erika, Hilly a Amanda, la tensión se sentía.
― Vamos... dime que deseas... ― le dice Hilly nuevamente.
― ¿Qué aun no me reconoces, desgraciado? ― dice Amanda enfurecida.
― ¿Debería acaso? ― responde el cirujano algo confundido.
― Hiciste de mi vida una mierda... por venganza..., ahora la venganza regresa a darte en la cara, maldito demente... ― dice mirando de reojo a Erika.
Emerson Hilly entonces se da cuenta.
―Tú me enviaste ese maldito mensaje hace varias semanas... tu... ― dice confundido ―esa cara..., no... no es posible... ― dice incrédulo.
― Si..., así es, Hilly..., soy yo... ― le dice sonriendo.
― Pensé que habías muerto esa noche..., me dijeron que habías muerto... ― dice sonriendo también ― creo que... cometí un error...
― Debiste matarme esa noche en el callejón, no sabes lo que me ha costado encontrarte, pero desde que recordé esa noche, tu voz, el nombre que dijiste... juré encontrarte, me prometí vengarme por todo lo que hiciste..., no pienso perdonártelo, no pienso olvidarlo, las cosas no salieron como pensé, primero quería hacer tu vida más miserable..., de esta mera las cosas se aceleran...
― Debo entender que fuiste tú quien estuvo detrás de la revelación de los exámenes que le hiciste a mi hija hace años... fuiste quien dijo que yo era un pederasta... ― dice enfureciéndose ―... Eres una maldita...
― ¿Tienes el descaro de culparme? ¿Tienes el maldito descaro de insinuar que fui injusta al acusarte? No me hagas reír... todo esto es culpa tuya, eres un enfermo... ― le dice.
― Tú destruiste mi matrimonio, ¡Firmaste un informe errado, enloqueciste a mi esposa! ¡Gracias a ti mi esposa se volvió loca pensando que yo mantenía relaciones sexuales con mi hija! ¡¡Mi hija!! ― exclama con rabia, con odio en la voz, enfurecido completamente moviendo el arma de arriba abajo.
Esa reacción no podía ser de alguien que mentía, pensó Amanda, tenía las características de alguien que se sentía Indignado, acusado injustamente, la rabia, la frustración estaban presentes en su expresión facial y no verbal, por otro lado Emerson era un Psicópata para ella, e ignoraba la realidad de los hechos de Andrés Villac años atrás.
―¡¡Mi hija es mi adoración, no te imaginas cuanto luchamos mi esposa y yo por tenerla!! ¡¡Años de tratamientos por concebir un hijo!! ¡¡Nunca sería capaz de tocar a mi propia hija!!
―¡¡El informe no decía quien!! ― Grita Amanda ― ¡Solo decía que alguien abusó de ella... pudiste ser tú, como alguien más en su historia...!! El informe debía servir para ahondar en esa posibilidad y descubrir quién pudo haber sido, te puedo asegurar que alguien le hizo daño... ― observa a Erika a su lado ― Pero ahora que veo a tu hija... o lo que queda de ella..., creo que por más que la hayas o no violado, haya sufrido o no en su niñez de algún abuso, lo que estoy segura porque nunca fallo..., nadie... le ha hecho sentir tanto dolor como tu... solo mírala... ― dice con lastima en la voz.
Emerson observa a su hija ahí, quejándose de dolor, intentando moverse, sufriendo, cada vez le era más difícil verla, ya no sabía que más hacer para mitigar su sufrimiento, pero estaba condicionado, cada vez que veía sufrir a su hija, odiaba más a Amanda.
―Éramos tan felices..., tan unidos..., yo amaba a Rosaura..., a mi hija, la sigo amando... ella era muy celosa..., pero jamás pensé que pensaría tan mal de mí..., todo por ese maldito informe tuyo..., falso, errado... mi hija jamás fue abusada... ¡jamás! ― exclama, se negaba a pensar siquiera que algo así le había sucedido, no podía concebir que la niña de sus ojos hubiera sufrido ese daño.
― ¡Di lo que quieras, usa todos los malditos mecanismos de defensa que desees! ― le dice alzándole la voz, enfurecida ― Si de algo estoy segura, es que tu preciosa hija si fue abusada... y digas lo que digas... hay pruebas... y todo quien te conozca ya piensa que eres tú el que le hizo daño, y cuando se enteren de todo esto ― dice mirando a su alrededor ― será peor... quedaras expuesto como el demente psicópata que eres...
―¡¡Todo lo hice por ella!! ― dice eufórico. ― ¡Ella merecía ser vengada... nunca tuvo la oportunidad de ser una chica normal..., tener un enamorado, una carrera... ella quería ser abogada... ― dice sonriendo―... nunca será posible...
El sonido de las patrullas llegando al exterior de la casa alertaron a Amanda de que ya no habría salida alguna de ahí, de la misma forma para Hilly, ya no podría ocultar más a su hija, su farsa se revelaría y Amanda tenía razón en algo, la gente no comprendería el accionar del doctor, lo verían como un trastornado.
― Ahora no hay marcha atrás, Hilly... ― dice Amanda ― No pienso irme de aquí sin antes hacerte pagar por todo..., mataste a mi hijo..., destruiste mi vida..., intentaste matarme..., hoy cerraremos este círculo de venganza... ― dice jalando hacia atrás el martillo de su revólver.
Hilly apunta a la cara de Amanda y se mueve al lado opuesto de la cama de Erika, colocándose justo frente Amanda, separado solo pro la cama de Erika.
― ¡Si la matas, te mataré! ― le dice con seriedad.
―¡¡No te tembló la mano para matar a mi hijo, lo quemaste vivo!! ― Le grita ―¡¡¿crees que me temblara la mano para quitarle la vida a una chica que prácticamente está pidiendo que la maten?!! ― grita.
― ¿Cómo sabes que lo quemé vivo? ― pregunta Amanda.
― ¡La autopsia reveló asfixia por inhalación de gases..., lo prendiste en llamas desgraciado!
Emerson sonríe.
― Me costó más de 300 mil... que ese médico forense firmara ese informe... ― dice manteniendo la sonrisa ―...
― ¿Qué? ― dice manda confundida.
― Averiguaste mucho sobre mí, sobre los casos, como encontrarme... pero no indagaste si el cuerpo encontrado era o no el de tu hijo... ― le dice confundiéndola.
― ¿Qué dices? que... ¿Qué intentas decirme? ― pregunta.
― Que el informe de la muerte de tu hijo es falso..., tu hijo no está muerto... y solo yo sé en donde está... ― le dice.
Amanda no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Sería verdad? ¿Sería un juego mental de un trastornado intentando distraerla? Era cierto que ella luego de recibir el informe de forenses, posterior a las pruebas que se hicieron, no indagó más..., creyó en los médicos que confirmaron que era su hijo el cadáver calcinado que hallaron.
La policía a través de su altavoz informaba de que tenían rodeado el lugar, que no había salida alguna, que mejor sería que, sea quien sea se rindiera y salga con las manos en alto.
Por su puesto Amanda haría caso omiso, no saldría de ahí tan fácilmente, menos con lo que acaba de escuchar.
― ¡¿crees que voy a creerte maldito?! ― le dice y acerca más el arma a la cabeza de Erika.
― No me interesa si me crees o no... mi plan nunca fue matar a tu hijo, solo alejarlo de ti... hacerte sufrir...― le dice ―Soy padre... ¿Cómo podría matarlo? ― le dice.
― ¡Eres un demente! ¡¡Por esa razón, maldito!! ― le grita.
― Abel detesta las legumbres..., pero como ama las hamburguesas... ha subido mucho de peso...― le dice sonriendo.
Inmediatamente los ojos de Amanda se llenaron de lágrimas, no había forma de que él supiera de eso, jamás había hablado de su hijo con nadie, solo Eduardo sabia de esos gustos de su hijo, ni con Aldo había hablado de las legumbres y las hamburguesas, había una probabilidad muy alta de que el cirujano estuviera diciendo la verdad.
― No... no puedo creerte... ― dice. ― ¡No te voy a creer! ― le dice entre lágrimas.
― No me creas..., pero tu hijo está vivo..., ― le reafirma ―... Es una pena que no lo veras nunca más..., mata a mi hija, yo te disparo a ti... y acabó todo...
― Si disparo a tu hija, podría dispararte a ti también..., soy rápida... ― le dice.
― Inténtalo, ― veo por la forma tan torpe en que sujetas el arma que nunca has disparo un arma, seguro al primer tiro te espantaras... ― le dice Emerson con seriedad.
Lo cual era muy cierto, Amanda nunca había disparado, y las ganas de hacer sufrir a Hilly a través de su hija habían descendido, ahora en su mente rondaba la idea de su hijo vivo aun, pero no sabía si Hilly había conseguido lo que buscaba, perturbar su mente o había dicho la verdad.
― Solo uno saldrá vivo de aquí, doctora... ― dice Hilly ― y no serás tú...
― Si me disparas ella muere... ― responde Amanda.
― ¿Cómo solucionamos este rompe cabezas? ― pregunta.
― Dime dónde está mi hijo... ― dice Amanda.
― Te digo y sueltas el arma ― le dice el doctor.
― Me dispararías sin pensarlo... ― responde sonriendo.
― Tendrás que averiguarlo, eres buena detective...
― Dime dónde está mi hijo... y me iré... ― sugiere Amanda.
― No soy idiota... ¿Qué gano yo? ― pregunta.
― Ganas que no te mate... eso ganas ― responde con seriedad en la mirada y mirando de reojo a Erika.
― No tendrás las agallas de dispararle..., yo no maté a tu hijo... ¿matarías a la mía? ― pregunta.
Tenía razón, las palabras de Hilly habían penetrado en la cabeza de Amanda, ¿estaba vivo Abel? ¿Cómo saberlo?
― Si lo haré..., para mí, eres un asesino... mi hijo murió... no está conmigo... ― expresa con mucho dolor.
― Entonces ignora lo que te dije... como sea no veras de nuevo a tu hijo si yo pierdo a la mía ― amenaza nuevamente. ― y si me disparas y llego a morir... nadie lo encontrará jamás. Piensa bien que vas a hacer...
― Eres un maldito ― dice Amanda.
No sabía que hacer estaba en una situación muy difícil.
Si disparaba contra Hilly este posiblemente le dispararía más certeramente, y no estaba apuntando a su pecho, sino a su cabeza. Si ella disparaba a Erika, él le dispararía a ella y moriría igual, como lo viera estaba en problemas, hace cerca de 20 minutos no le importaba, pero ahora había un factor a tomar en cuenta.
No encontraba rasgos de mentira en las expresiones de Emerson Hilly, trataba de encontrarlos, el más mínimo, pero no los hallaba. Tenía en su interior una lucha entre creerle a ese hombre que le hizo tanto daño o simplemente matarlo y terminar su venganza.
Entonces de la calle se escucha la voz de alguien que ella conocía y no espero escuchar.
― Hola... hola... ― dice Eduardo probando el potente altavoz que, valga la redundancia, dejaba oír su voz a lo largo de toda la avenida y penetraba hasta el interior de la casa y hasta el cuarto en donde ella estaba.
― ¿Eduardo? ― se pregunta confundida.
― ¡Amanda! ― Dice el abogado ―¡Sé que eres tú, soy Eduardo! ¡Por favor, no hagas una locura, toda esta situación, todo este problema! ¡Aldo ferrety estuvo detrás de todo, él te envió los mensajes, enloqueció a Hilly diciéndole que tú fuiste la causante de su desgracia, se aprovechó de su estado emocional luego de esa desgracia, no le dijo jamás lo que Andrés Villac le hizo a su hija!...
― ¿Qué está diciendo? ― pregunta Emerson. ― ¿Cómo que...? ― no comprendía.
― ¿Qué tienes que ver tu con Aldo Ferrety? ― pregunta Amanda.
Eduardo continuó:
― ¡los engaño a los dos, solo quería vengarse de ti por haberlo abandonado por mí y por Abel, ahora está muerto... no hagas una barbaridad..., deja que la policía se encargue! ― Gritaba ― ¡Tenemos pruebas para poder encerrarlo para toda su vida, no hagas una barbaridad, por favor! ― le insiste.
― Aldo ferrety..., era mi psicólogo... me dijo que...― Emerson comenzó a sacar conclusiones. ― El... el me ayudó a vengarme, me convenció...
― Ahora todo tiene sentido, ― dice Amanda ― Es por eso que Aldo quería llevarme lejos, no me dejó informarme..., jugó con mi mente... dios... ― mira a Emerson ―¡¡Se aprovechó de ti!! ― Le dice ―¡¡Yo no fui la culpable de tus desgracias!!
― Andrés villac..., abusó de mi hija..., el... ¿pero cuando? ¿Cómo? ― dice pensando, ensimismado. ― ¿en qué momento...?
― Andrés villac ha sido profesor en esta ciudad.... Hace muchos años..., en algún momento se topó con tu hija... Aldo lo sabía..., yo me encargue de que villac no enseñara más... era un pedófilo..., no tu... ― dice Amanda con remordimiento, puesto que ella había hecho pensar a toda la ciudad que fue hilly.
―¡¡No!! ¡No! ¡No! ― grita Hilly. ― ¡¡No es posible!! ― dice enfurecido. ―¡¡Maldito, maldito psicólogo!! ¡¡Maldito Aldo!! ― grita desesperado.
Emerson apunta a Amanda nuevamente.
―¡¡Todos ustedes, malditos psicólogos, solo juegan con la mente de las personas!! ― le dice.
―¡¡Tranquilo!! ― dice Amanda tratando de calmarlo.
Emerson mira a su hija.
― Perdóname por toda hija..., te quitare este dolor, por fin... ― le apunta entonces a Erika quien cierra los ojos y parece sonreír.
―¡¡No, no lo hagas!! ― dice Amanda.
Emerson Hilly dispara en la cabeza de su hija, con lágrimas en los ojos y una sonrisa macabra.
Luego apunta contra Amanda, quien estaba en shock, jamás pensó que el doctor haría eso, este le dispara también dándole en el pecho, Amanda por reacción dispara contra Hilly dándole en la garganta haciéndolo hacer contra la pared tras el cerca de una ventana y a una cómoda, este dispara una última vez, la bala da en el cuello de Amanda y la hace hacer.
La enfermera ahí en el rincón grita desesperadamente.
― ¡Mi... hijo, Abel...! ― grita Amanda en el piso esforzándose por hablar, estaba desangrándose rápidamente.
Hilly del otro lado comenzaba a ahogarse en su propia sangre, pero aun podía verbalizar algunas palabras, con sus últimas fuerzas murmuró:
― So... tano..., sota... sótano..., ― casi fue inaudible.
Amanda en el suelo logró escucharlo, "sótano".
― Sótano... ― dice intentando ponerse de pie, pero no podía
La enfermera a solo unos metros estaba paralizada con la escena.
Los policías rompen la puerta e ingresan armados y con escudos, rápidamente uno de ellos se acerca a Amanda, al verla viva pide ayuda, luego de comunicar que la situación está bajo control.
―So... sótano... ― dice Amanda a duras penas y perdiendo el conocimiento.
― ¿sótano? ¿Qué hay en el sótano? ― Pregunta el policía, pero Amanda se desmayó víctima de las heridas de bala gira a ver a la enfermera ― ¿Qué hay en el sótano? ― le pregunta. Pero esta estaba incapacitada de decir algo. ―¡¡Un equipo de reconocimiento, baje al sótano!! ¡¡Rápido!! ― ordena el policía.
Un escuadrón con algunos hombres se dirigen al sótano de la casa, la entrada en el vestíbulo interior entre la cocina y la salida que daba a la piscina.
Los policías destrozan la puerta y bajan al sótano por unas largas escaleras hasta una nueva puerta de madera la cual destrozan también.
Una vez dentro comienzan a investigar.
Al final de la habitación encuentran a Abel, ya un poco más grande, puesto ha pasado cerca de dos años desde que fue dado por muerto, estaba acostado en una cama, tenía algunos muebles a su alrededor entre tantas otras cosas ahí en sota, libros y platos de comida cerca de él.
Al ver a la policía se sorprendió, ignoraba que estaba ocurriendo.
Emerson Hilly lo había mantenido oculto durante todo este tiempo tal como lo dijo el niño estaba vivo, el cuerpo encontrado pertenecía seguramente a algún otro desafortunado pequeño que se cruzó en el camino.
Fuera de la casa, Eduardo estaba muy preocupado, no le dejaban ingresar, quería saber que sucedió.
Entonces escucha por la radio que uno de los policías se comunica con el oficial que estaba fuera de la casa.
―Jefe, no va a creer que hemos encontrado en el sótano ― dice por la radio.
― ¿Qué han hallado? La verdad ya no me sorprende nada ― dice el oficial.
― Hemos encontrado un niño..., dice llamarse Abel... Abel Ovalle...
Al escuchar esto Eduardo queda paralizado, muy sorprendido.
― ¡¿Qué dijo?! ― dice exaltado y arrebatándole la radio al oficial. ― ¡¿Qué nombre dijo?! ¡Repítalo!―pregunta nuevamente.
― El pequeño dice llamarse Abel Ovalle Escobedo ― responden por la radio.
― No es posible..., no puede ser... no... mi hijo murió..., ese maldito lo mató...
― Estamos subiendo para que lo revisen los paramédicos. ― Dice el radio ― Cambio y fuera.
Fue para Eduardo como ver a un fantasma.
Cuando vio a su hijo, vivo, luego de todos este tiempo de sufrimiento fue como sentir que soñaba, el niño al verlo corrió hacia él se lanzó a su brazos y lloraron juntos, se abrazaron con tantas fuerzas, no querían soltarse, Eduardo temía soltarlo, temía despertar de ese sueño. Pero no estaba soñando, era una realidad.
No le preguntó que pasó, no le dijo que había sucedido, solo lo abrazó muy fuerte durante algunos minutos.
― ¿Dónde está mamá? ― pregunta el pequeño buscándola con la mirada.
Eduardo no sabía aun que había sucedido con Amanda, lo había olvidado por algunos instantes de emoción.
Entonces ve a los paramédicos sacarla en una camilla, dos paramédicos tratando de contener la hemorragia de su cuello y de su pecho en donde le habían disparado.
―¡¡Mamá!! ― grita el pequeño e intenta ir a verla, Eduardo lo detiene.
―¡¡Espera, espera, hijo!! ― Le dice ― Mamá necesita ser atendida por lod médicos.
― ¿estará bien? ― pregunta. ― ¡mamá! Quiero ir con ella papá...
― Yo los llevo, ― dice uno de los detectives que había venido con Eduardo ―, seguro la llevaran al hospital.
― Si, gracias ― dice Eduardo.
EL y su hijo suben al auto, el segundo detective se queda, puesto que tenía que investigar algunas cosas más.
Los siguientes días fueron de mucha angustia para Eduardo y para Abel, el estado de Amanda era muy grave, la bala le había atravesado un pulmón a través de las costillas en el lado derecho del pecho, y la bala en su garganta no había sido tan grave en comparación, por seguía luchando por su vida.
La noticia de Hilly y su hija remeció la ciudad nuevamente, esta vez se cerró el circulo, toda la familia Hilly había muerto, los empleados, las enfermeras revelaron pormenores de lo que sucedía en esa casa, como el doctor cuidaba y mantenía viva a su hija a pesar de su sufrimiento, la noticia de la familia Hilly fue de lejos la más tétrica y sórdida de la historia de Álamo.
Por su parte Abel les contó a su padre y a los detectives que luego de que el doctor se lo llevara del centro comercial, le dijo que la mejor forma de hacer que sus padres se unan nuevamente era esconderse por un tiempo, lo que el niño creyó que era verdad, el doctor lo convenció de que escondiéndose haría que sus padres se preocupen y se unan otra vez y no discutan más.
Todo este tiempo el pequeño había pensado ser parte de un plan para unir a sus padres, así de simple, había recibido buenos tratos por parte del doctor, le había hecho leer muchos libros y le había dado de comer lo que él quería, Eduardo no fue capaz de decirle la verdad de los hechos, no por el momento.
Luego de cerca de una semana de mucha angustia e incertidumbre, Amanda se estabiliza y da los primeros síntomas de mejoría, abre los ojos.
La pesadilla había acabado.
En los siguientes meses, Amanda, Eduardo y Abel comenzaron a recuperar sus alegres vidas como siempre, como la familia que habían sido.
***Fin***
Franck Palacios Grimaldo
04 de mayo de 2014

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