LETRAS Y ALGO MAS
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 En los siguientes meses- Parte 4

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franckpalaciosgrimaldo
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MensajeTema: En los siguientes meses- Parte 4   En los siguientes meses- Parte 4 Icon_minitimeMar Mar 26, 2019 4:01 pm

Lo llevaron a la sala de visitas, la misma donde había estado Amanda algunos cuantos días atrás.
Villac es escoltado nuevamente por un corpulento policía hasta la silla, su expresión era de sorpresa, toma el teléfono entonces.
― Parece que estoy siendo muy popular estas semanas... ― dice sonriendo. ― ¿Cómo esta abogado? ¿Qué lo trae por estos lares? ¿Acaso encerró a alguien más y pasó a saludar o qué? ― sonríe.
― Entonces si has recibido otras visitas... ¿Quiénes? ― pregunta.
― Eso es privado, no tengo por qué decirle nada... ― le responde.
― Solo responde, Villac..., puedo pedir tu historial de visitas... ― le dice con seriedad.
― Pues hazlo, ¿Qué haces aquí? ― sonríe.
Villac sabía que a esa hora los sistemas no se abrían una vez que se cerraban a las 5 de la tarde que es la ultima hora de visitas, sabia que e abogado había ido por alguna razón en particular.
― De acuerdo, Villac, necesito que me digas si alguien en particular vino a verte... ― le dice con una expresión menos altanera―... ¿crees que puedas decírmelo? Si no es molestia...  
Villac sonríe.
―Qué diferencia... ¿tienes cigarrillos? ― le pregunta.
― Si... ― revisa su saco y coge una cajetilla―... se la daré al guardia para que te la dé ¿está bien? ― pregunta.
― De acuerdo, ¿Qué quieres saber exactamente? ― le pregunta.
― ¿Vino a verte mi ex esposa? Amanda... ― pregunta.
Villac lo piensa unos instantes, luego de eso responde:
― No. No la he visto desde hace muchísimos años..., te lo dije en el juicio... ¿Por qué vendría a verme? Acaso... ya encontraron al verdadero asesino de tu hijo.... ― le sonríe.
Eduardo se quedó pensativo, entonces lo que había dicho Aldo era verdad, Amanda se había inventado toda una historia, estaba loca.  
― Ok, es todo lo que quería saber... ― dice poniéndose de pie.
EL guardia tras Villac se acerca a levantarlo de la silla.
―¡¡Espera!! ― dice villa llamando la atención de Eduardo.  
Este se sienta y toma la bocina nuevamente, le indica al guardia que deje un rato más a Villac.
― ¿Qué sucede? ― le dice por la bocina algo confundido.
― Si, si vino tu mujer, la psicóloga... ― dice algo avergonzado. Eduardo se sorprendió más aun, estaba muy confundido, ya no sabía que creer. ― Solo te estaba fastidiando, por un instante te tuve en mis manos... ― le dice sonriendo ― Pero si vino hace como una semana más o menos...
― ¿De qué hablaron? ― preguntó muy interesado. ― Dímelo ¿Qué te dijo? ― dice colocando la mano en el cristal.
― Tranquilo..., Ella estaba muy angustiada, igual que tu... sobre todo cuando supo cómo había sido el juicio..., ignoraba los pormenores, simplemente vino a regocijarse de mí, puesto que pensó que yo era el asesino de su hijo, pero cuando le explique pro que yo no podía serlo me creyó, le encontró sentido a mis palabras, vio verdad en mis ojos, no como tú, que solo viste que soy un criminal... ― le dice con cólera. ― No sé que te haya dicho, o que piensas tú, pero ella me creyó y yo insisto en lo que digo y lo mantengo, yo no escribí esos mensajes, yo no maté a tu hijo...  
― ¿solo vino para eso? ― pregunta Eduardo.
― Si, solo vino para eso, y por lo visto también habló contigo... o no estarías aquí...
― Así es, habló conmigo... pero... ― Ahora estaba más confundido, Amanda no había inventado lo del hombre de traje, lo de Villac, Aldo le había mentido entonces, pensó, Amanda si se había dispuesto a ir al fondo de todo esto, y si ella tenía la certeza de que Villac no fue el asesino, no sería por ideas delirantes, tuvo que haberlo analizado mucho y muy bien, de tal manera que se haya dispuesto incluso a buscarlo a él. ―... es difícil creerte, creerle también. ― le dice.
― ¡Dime que no te ensañaste conmigo! ― le dice golpeando el Cristal, los guardias se acercaron un poco, Eduardo hizo una señal para que no lo detengan a la fuerza ―...¡Dime que no trataste a como dé lugar de que yo este tras las rejas por lo de tu hijo, más que por las otras víctimas!
Eduardo no podía decirle que no era verdad eso, puesto que hacia reflexionado en ese tema.
― ¡Ok! ― Responde― ¡¡Hice todo lo posible para encerrarte por que lo merecías!! ¡¡Pero las pruebas te señalaban!! ― le dice enfurecido.
― ¡Pues debiste hacer caso a lo que alegábamos mi abogado y yo! ¡¡Encerraste a un hombre inocente del asesinato de tu niño!! ¡Ojala puedas vivir con eso! ¡Porque tú ex esposa no podria! ― Dice y se calma respirando profundamente ―... Ella se dio cuenta que yo no pude ser... y estoy seguro que va a buscarlo... y estoy rezando por que lo haga, no para salir, porque es imposible, pero si para tener la satisfacción de saber que eres un imbécil...
Eduardo se quedó en silencio.
Andrés solo sonreía.
― Sé que en el fondo, como le dije a tu esposa, ― continuo Andrés ― sabes que hay pequeñas cosas que no encajan y que te negaste a ver, pero ahora que esas cosas cobran una pequeña relevancia... deben carcomerte el alma... porque la posibilidad de que el asesino de Abel este suelto... es cada vez más real para ti...
― Ella... ― dice Eduardo ensimismado ―... ella me dijo de un hombre de traje, que relacionó con el asesinato de uno de sus pacientes por el cual se le inculpó a ella como mala praxis, también habló de... un nombre:... Erika... ¿te suena? ― pregunta.
― ¿debería sonarme? ― pregunta. ― Ella no me dijo nada de eso...  
― Al parecer lo recordó poco después de verte... ¿te suena? ― le Pregunta.
― Me ayudaría saber si es una niña, una mujer, una mascota o un código... ¿algo más específico... podría ser? ―pregunta con sarcasmo.
―... La verdad es que no lo sé, el que mi mujer... ― retoma luego de unos segundos ―...es que Amanda cree que él que fue el verdadero asesino de mi hijo esta de algún modo relacionado con alguien llamada Erika..., y a las ves, relacionada contigo... ¿conoces a alguien con ese nombre?  
― No, no creo... no me... ― Entonces Andrés se queda en silencio, como recordando algo en su cabeza, quizás después de todo si existía una Erika en su historia. Durante algunos segundos en completo silencio Villac trataba de pensar, porque ese nombre le había parecido familiar, había visto muchas personas en su vida, había visto muchas niñas, ¿Por qué ese nombre le sonaba?
― ¿Sabes de alguna Erika? ¿Alguna que se relacione contigo y con... Amanda? Quizás... ― dice Eduardo ansioso.
― Mira, no estoy seguro, ¿de acuerdo? ― Dice Villac pensativo ― pero... si se trata de la Erika que pienso, no sé cómo... como se podría relacionar a la doctora... o porque...
― ¿De qué se trata? Dime... ― dice Eduardo.
―... Hace cerca de... quizás unos... no se... 10 años... cuando trabajaba en un colegio en Álamo, ― una pequeña ciudad al sur ―... conocí a una niña... a la cual... ― levanta las cejas, señal de que no tenía que ser explicito para que Eduardo lo comprenda, entonces prosiguió narrando ―... ella era muy pequeña, tenia... como 8 años, era una alumna mía...
Villac recordó a esa pequeña niña y las veces en que con engaños la enviaba a regar las plantas del jardín del enorme colegio, en donde enseñaba un poco antes de que viajara a Catalina y fuera denunciado, solo para abusar de ella, recordó que con ella fue muy fácil puesto que era muy callada, y nunca ponía resistencia cuando este trataba de dar rienda suelta a sus instintos. Fue esta la razón por la cual no duró mucho haciéndolo, pues lo que le gustaba era que lucharan, que se defiendan, como el mismo aceptó.
Poco después dejó el colegio, ya que era profesor sustituto solo estuvo ahí durante un año escolar, luego de eso regresó a catalina donde conocería a Amada algún tiempo después.
Esa pequeña niña de 8 años, se llamaba Anabella Erika Hilly. Aunque sus compañeritas le decían solamente Erika.
Al escuchar el nombre de inmediato significó algo en los recuerdos de Eduardo.
― ¡Hilly! ― dijo sorprendido con una expresión de angustia.
― ¿La conoces? ―pregunta Andrés.
― Si..., bueno, no... conozco a un Hilly... Emerson... Emerson hilly... pero... dios mío... ¿sería posible? ― se preguntaba ― El mismo Hilly... ¿la misma familia? No... seria mucho...― dice levantándose y dando unas vueltas.
Andrés ignoraba que sucedía.
Pero Eduardo parecía haber descubierto algo muy importante.
La familia Hilly, la recordaba bien por una terrible situación que giró en torno a esa familia, un drama familiar que hasta ahora seguía en sus recuerdos, pero jamás hubiera relacionado con los sucesos de su propia vida, su drama particular, puesto que no había relación aunque lo pensara.  
Pero si se relacionaba con Andrés Villac.
La familia Hilly estuvo conformada alguna vez por 3 miembros, Emerson Hilly, Padre, Rosaura Albino de Hilly, la madre y esposa, y finalmente Anabella Erika Hilly, o como su madre le decía, Anabella.
Y aunque él no había participado en el caso en el que se había hecho conocida la familia, si había estado en álamo cuando sucedió el hecho que remeció la ciudad.
El doctor Emerson Hilly era un importante Cirujano en esa ciudad, tenía una hermosa esposa y una bella hija, de entonces ya 12 años, 4 años después de haber conocido a Andrés villac, la familia era muy normal, como cualquier otra, salvo que un día la mujer del doctor enloqueció de celos, pero esos celos no eran dirigidos a alguna secretaria, o alguna colega del doctor, eran hacia su propia hija, por alguna razón y por lo que recordaba Eduardo, ella pensaba que su esposo mantenía una relación incestuosa con su Joven hija, lo que la llevó a enloquecer y atentar contra la jovencita de una manera muy brutal e insensible, la bañó en combustible y le prendió fuego mientras dormía, luego se disparó en la cabeza acabando con su vida.
La horrible noticia coincidió con la visita de Eduardo a la ciudad, por lo que fue tema de discusión en una reunión con unos colegas en la cena a la que asistió como representante legal de una organización para la cual trabajó.
Lo que no entendía era ¿Cómo podría estar relacionado el doctor Hilly con Amanda? Puesto que ya sabía cómo se relacionaban Hilly y Villac, el había abusado de su hija, pero Amanda, hasta ese instante, no guardaba relación alguna con el doctor.
Aparte de eso las características del Doctor Hilly coincidían con las que había mencionado Amanda, hombre mayor, de unos 60 y tantos años de edad, barba, canas, de traje, eran características de Hilly.
― ¿pero por qué trataría de destruir a tu ex esposa? ― pregunta Andrés. ― Es decir, yo que él destruiría mi vida, no la de ella, fui yo quien... ¿Qué hizo? ¿lo sabes? Esto es demacaido extraño.
― No ― responde Eduardo.
Ignoraba totalmente que es lo que relacionaba a ambos personajes.
― Pregúntale entonces... ahora sabes quién es el hombre de traje y Erika.
― Me dijeron que estaba desaparecida ― dice extrañado ―..., pero ahora sé que me han engañado, maldito Aldo, él debe saber en dónde está, ese maldito dice más de lo que sabe..., no pensé decir esto, pero gracias. ― le dice a Villac y se dispone a salir de la sala de visitas.
Villac se queda observándolo irse por unos segundos hasta que el guardia lo levanta para llevarlo a su celda.
Eduardo salió de la penitenciaría y rápidamente condujo por la carretera 97, una larga carretera que conectaba la ciudad y Cordilo verde a través del bosque de Catalina, la forma más rápida de Llegar, aunque algo peligrosa también por la serie de curvas que la conformaban, y a esas horas de la noche.
Eduardo condujo a toda velocidad, quería llegar al edificio de Aldo lo antes posible, en el camino pensaba en la situación, trataba de encontrar patrones para conectarlos, indicios en sus recuerdos de como Amanda se relacionaría con la Familia Hilly. Pero lamentablemente solo Amanda podría saber eso, debía encontrarla y conectar los hechos: Amanda, EL doctor Hilly, Andrés Villac, Erika Hilly, el celular.
Casi 45 minutos después de adentrarse en el bosque, por la carretera, algo llama su atención, lejos por detrás se alcanzaban a ver unas luces altas que se acercaban, no le dio importancia en su momento puesto que estaba preocupado en otros temas, pero pronto comenzó a ser extraño, puesto que se colocó justo detrás de él durante algunos minutos, Eduardo se cambió de carril tratando de dárle paso, pero seguía tras él. Delante la señal de "Curvas" le informa que debe tener cuidado, entonces baja la velocidad, el automóvil tras él lo adelanta entonces colocándose justo en su delante, le toca la bocina algunas veces para que avance, pero este le ignoraba completamente, lo mantenía ahí tras el a una velocidad estable, la primera curva llevó ambos autos se dirigieron a la derecha en esa curva bien torneada hasta que la carretera se alineó aunque con una cierta arqueo a la derecha.
Esa zona de la carretera se encontraba al lado de la montaña, por lo que la carretera la rodeaba muchos kilómetros, del otro lado un enorme valle y en este los rieles del tren a Catalina que pasaba en su último viaje del día.
Durante algunos minutos el auto de color oscuro que acompañaba a Eduardo parece alejarse, dejando atrás al abogado, ― Menos mal ― piensa Eduardo, ― ya comenzaba a ponerme nervioso. ― lo perdió de vista en la curva que estaba más adelante, una curva bien torneada con una señalización de "Cuidado".
Cuando Eduardo está atravesándola, sin que se percate, el auto negro delante de él estaba retrocediendo a toda velocidad con la clara intención de golpearlo.
―¡¡Nooo!!! ― exclamó Eduardo.
El auto lo golpea fuertemente al lado derecho en el guardafangos, haciendo que su automóvil se levante y desbarranque, cayendo cerca de 6 metros a una zona de rocas, arbustos y tierra.
El auto negro se coloca a un lado de la carretera, de él sale Aldo Ferrety, en su mano un arma.
Lentamente se acerca al borde de la calzada y observa hacia la caída, ahí a varios metros estaba el auto de Eduardo, volcado, no había señales de Eduardo. Salta la barda y comienza bajar lentamente, al llegar a zona plana, entre las rocas y matorrales revisó el auto, no estaba Eduardo en el interior.
Rodeó el auto en su búsqueda, muy extrañado, pensó que quizás salió disparado por un lado, entonces lo vio arrastrándose a unos cuantos metros, había salido del auto y trataba de escapar, quizás buscando seguridad, sabía que algo no estaba bien.
Se arrastraba a duras penas, el accidente le había quebrado una pierna y quizás algunas costillas, tenía un fuerte golpe en la frente que sangraba bañando su rostro en sangre que le impedía ver bien.
―¡¡Ya detente!! ― le gritó Aldo ― ¡no llegaras lejos así como estas!  
Eduardo reconoce la voz y gira sobre su cuerpo observándolo acercarse, la luz de la luna permitió verlo y reconocerlo sin mucho esfuerzo.
― Maldito hijo de puta... ― le dice esforzándose, se había roto varios dientes también, seguramente con el timón o a la hora de caer ―...¿Por qué haces todo esto? Desgraciado... ¿Dónde esta Amanda? ― pregunta.
― Amanda... Amanda, tu amada Amanda... ― ríe a carcajadas. ― La verdad no tengo idea de donde mierda puede estar, pero... sé que debe estar muerta, o al menos debe estar pasándola horriblemente mal... los cirujanos suelen tener rasgos psicópatas... ― sonríe.
― Maldito... ― dice intentando moverse, pero el dolor le impide moverse mucho.
Entonces se deja caer sobre su espalda.
― No intentes moverte, estas muy mal... pensé que te mataría la caiga, no quería tener que dispararte, las balas dejan pistas y bueno... eso sería un error, pero descuida...por estos lugares suele haber robos ocasionalmente, así que normal, y pues... Andrés villac... lamentablemente esta noche un preso lo va a matar.
― ¿Qué? ― dice Eduardo.
― No te imaginas lo fácil que es convencer a un reo condenado a cadena perpetua de que asesine a otro, solo necesitas darle una dotación de cigarrillos o revistas porno..., y claro, romperle la mano a algún guardia... ― sonríe.
― eres un desgraciado... me seguiste..., me quisiste engañar, Amanda no está loca... descubrió la verdad... Fue el doctor Emerson Hilly... Villac es inocente, no mató a Abel...― dice con esfuerzo.
― Así es, no fue el quien mató a tu niñito..., fue el doctor Hilly, debieron cuidarlo más... es increíble que descuidado son los padres, creen que por estar dentro de un centro comercial están seguros, no estás seguro ni en ningún lugar...
― ¿Por qué? ¿Por qué hizo eso? ¿Qué tiene que ver con Amanda? ― pregunta.
― ¿De verdad no te das cuenta aun? ― pregunta. ― El doctor Emerson Era paciente mío.
Eduardo no comprendía aun nada de esta situación, se esforzaba por mantenerse consiente, el dolor estaba torturándolo, pero debía mantenerse vivo, no podía ni quería morir aun, debía encontrar a Amanda, denunciar el hecho, aunque sabía que Aldo ahí frente a él lo iba a matar.
Aldo continuó:
― Hilly luego de la catástrofe de su familia quedó muy afectado, su hija no murió como todos pensaron, el movió cielo y tierra para que no se hablara del tema..., la pequeña Annabella, o Erika, como el prefería llamarla, ¿no es gracioso? Algunos padres cuando eligen el primer o segundo nombre suelen llamar a los niños por el que ellos eligieron, yo aún pienso que crea en los niños un pequeño rasgo de doble personalidad o de inseguridad... en fin, ya escribiré un libro sobre eso..., como te decía... Annabella estaba viba, sigue viva... hoy a 6 años de ese incidente ella tiene 18 años, si... pero digamos que su vida no es vida..., según lo que me contó el doctor...
― Que.... No es posible... ella había muerto... ― dice Eduardo muy sorprendido, incrédulo, el mismo vio las noticias.
Esa terrible noche el Dr. Emerson despertó en medio de la noche por los gritos desesperados de su pequeña hija, corrió desesperado a ver que sucedía, al entrara a su habitación en donde se encontró con la horrible escena: Su esposa apuntándose en la cabeza, su hija encendida en llamas como una antorcha que iluminaba el cuarto, el doctor entonces intentó desesperadamente apagar a su hija, comenzó a golpearla con los cojines del mueble cerca de ella, pero era inútil, su esposa entonces se disparó acabando con su vida, el doctor abrió el cajón de las mantas, tomó una que encontró y con ella se lanzó sobre su hija, tratando de apagarla así asfixiando el fuego mientras su hija gritaba de dolor, luego de algunos segundos en los que golpeaba el fuego tratando de apagarlo, pudo lograr reducirlo, al destapar a su hermosa princesa lo que vió lo traumatizó por siempre, el rostro de su hermosa y única niña estaba desfigurado por las llamas, todo su cabello largo y castaño se había desecho, su piel parecía plástico derritiéndose, pegándose en la manta que usó para apagarla.  
Pero ella estaba viva, inmediatamente pidió auxilio por teléfono.
La llevaron de urgencia, la policía el día siguiente levantó el cadáver, la prensa se enteró del suceso en casa del doctor, los medios informativos retumbaron la noticia "Esposa loca quema viva a su hija", "Esposa de doctor se suicida y enciende fuego a menor de edad", "Esposa de doctor se entera de infidelidad, se venga quemando a su hija y suicidándose". Los medios fueron brutales, el doctor no les pudo mucha atención, estaba más preocupado por su hija, de la cual pidió estrictamente no se dijera nada, el hospital que lo conocía, admiraba y respetaba, así lo hizo, nadie do una sola declaración.
La pequeña había sufrido quemaduras de segundo y tercer grado en todo su cuerpo, su estado era altamente crítico, durante una semana no se supo si la pequeña moriría o viviría, pero se mantenía con vida, los doctores hicieron lo posible por mantenerla con vida y curar sus heridas, para evitar infecciones, fue una lucha contante.
― Hagan lo necesario, no la dejen morir... ― decía el doctor en todo momento, se negaba a perder a su hija, al ser que más amaba.
El hospital hizo lo que pudo por controlar infecciones y heridas, así como el dolor, pero no más, el doctor decidió llevársela a casa y ahí tratar de curarla con todos los implementos necesarios y los especialistas a cargo.
EL doctor se encargó de que su hija tuviera todos los cuidados necesarios para su mejora, pero no mejoraba, sus nervios seguían torturándola de dolor, no dejaba de sangrar, poco a poco las infecciones aparecían, las heridas hacían necrosis, era más y más difícil limpiarla y mantenerla, pero el doctor insistía, no se rendía.
Dos semanas después habló con la prensa, les dijo que su hija había fallecido. Lo que era falso.
Hablo con los especialistas que la atendían para que no revelara nada de su hija, bajo la idea de que exponerla así, a su hija, seria cruel, ya había sufrido mucho como para que la vieran como un monstruo todos los que la conocían. Así se hizo.
Para todos, la pequeña Annabella E. Hilly, había fallecido en su casa a un mes de que el doctor se la llevó.
7
***Emerson Hilly***
El Dr. Hilly dejó de trabajar por cerca de dos años luego del incidente, se encargó día y noche de su hija, pero pronto sus ahorros se fueron acabando, por lo que trató de regresar a su trabajo, su trabajo en el hospital, pero se le complicaba, su estado emocional estaba muy afectado, le exigieron que llevara terapia psicológica para así poder superar el suceso o de lo contrario no podría seguir trabajando en el hospital, entonces así lo hizo, puesto que necesitaba trabajar, los cuidados de Erika, eran demasiado costosos.
Fue ahí, cuando conoció a Aldo Ferretty, quien se convertiría en su terapeuta.
― ¿En dónde... entra Amanda en todo esto? ― pregunta Eduardo quien comenzaba a desangrarse. ― No veo alguna relación... ― no comprendía aun todo el contexto de la situación.
― Es simple... ― dice Aldo y continúa.
El Doctor Emerson le conto toda la situación a Aldo, la verdad de su hija, de su esposa, lo que había hecho, sus ideas de querer acabar con la vida de Erika, quitarle el dolor, el sentimiento de querer matarse él, todo lo que lo estaba atormentando y no lo dejaba estar en paz.  
Le contó también del sentimiento de odio por su esposa, por hacer lo que hizo, le confesó a Aldo que su esposa, Rosaura en algunas ocasiones próximas al terrible suceso le había insinuado que sospechaba de que él la estaba engañando con alguien, lo que no era verdad, pero la esposa de Hilly era una mujer que sufría de Celotipia, era una mujer demasiado desconfiada y obsesiva, que un día comenzó a pensar que el doctor y su hija mantenían relaciones sexuales. El supuso siempre que esa había sido la causa de que su esposa había reaccionado así.
Peor había algo que torturaba más la mente del doctor, fue que mucho tiempo después rebuscando entre las cosas de su mujer encontraría un infirme psicológico en el cual se escribía lo siguiente: "La causa de la conducta reprimida de la niña, su poca facilidad para socializar con los compañeros del sexo opuesto, así como su personalidad callada y esquiva, contrastada con las pruebas que se le tomaron a la menor, adjuntas en el informe, revelarían indicios de algún tipo de abuso de índole sexual reciente y o en su historia personal, la niña luego de una entrevista personal no admite recordar o haber sido víctima de algún actos similar, sin embargo no es consonante con los resultado de sus test que indican un conocimiento sexual alto, así como un temor a los temas relacionados, no se puede descartar el suceso, se recomienda terapia para ahondar en el problema, así como una entrevista con los padres para reafirmar o deshacer las hipótesis". Firmada por Amanda Escobedo.
Este informe hizo que las sospechas de Rosaura que siempre notó muy afectivo a su esposo con su hija, debido a que esta siempre fue muy sumisa y asustadiza, hacía que ella pensara que la amaba más y que solo se preocupaba por ella, siempre tuvo celos por su hija, pero luego del informe sus sospechas de que algo pudo haber ocurrido entre ellos creció, la sórdida idea en su mente se fue reforzando, actitudes tan simples como que le contaba cuentos por las noches, la llevara a pasear, le comprara vestidos, la abrazara o besara, se convirtieron en Rosaura en acciones de índole sexual, viendo a su hija como su principal rival. Hasta que no pudo más.
― ¿Cómo Amanda pudo firmar ese informe y no recordar? ― pregunta Eduardo desconcertado.
― Lo mismo me pregunté yo, y la respuesta es que el Informe que ella firmo estaba a nombre de A.E.H. A, nunca le dijeron el nombre de la alumna que ella entrevistó en la escuela..., por proteger su identidad, ese colegio al que ella fue como parte de sus servicios profesionales con un equipo de psicólogos... hace como 6 años y medio atrás, más o menos cuando ella y yo estábamos teniendo una relación... y tú y ella estaban un poco distanciados..., ella no te dijo nada del viaje puesto que le interesaba poco, hasta donde supiste ella había ido a una reunión en Zoma, pero era mentira... junto a un grupo de psicólogos viajó para diagnosticar y ayudar a alumnos con problemas de socialización y o abuso, exactamente eso hizo..., no se acordó puesto que la mayor parte del tiempo la pasamos... haciendo el amor como animales, y solo asistió una vez al colegio para entrevistar a una niñita un poco... antisocial...
― Maldito... ― le dice. ―...
― Ella nunca supo a quién diagnosticó de esa forma, pero si firmó, y el doctor Hilly me entrego el informe, para que certificara si era veras... y pues si, efectivamente, los exámenes de la pequeña indicaban que ella había sido abusada sexualmente, pero ups... le dije al doctor hilly que la psicóloga cometió un error... y que no estaba bien calificado...
― Hijo de puta... ¿Por qué hiciste eso? ― pregunta. ― Pensé que salías con ella....
― Exacto, salía... ¡¡la muy maldita volvió a traicionarme!! ― Dice enfadado ―¡¡estaba embarazada de ese maldito niño!! ¡¡Me dijo que no quería perder su familia!! ― dice acercándose enfurecido y apuntando a Eduardo a la cara. ―¡¡¿Qué crees que sentí?!! ¡¡Estuvimos amándonos durante cerca de 3 meses y entonces cuando menos lo esperaba me termina!! ¡¡Justo como en la universidad!! ¡No fue fácil encontrarla después de todo ese tiempo y volverla a enamorar!! ― le revela.
― ¿Qué? ¿Qué quieres decir? Estuviste... estuviste tras nosotros observándonos todo este tiempo, maldito... eres un demente... ― dice intentando retroceder.
― Desde que ella me terminó en la universidad... juré que la reconquistaría..., que esperaría el momento en que ella... tuviera tiempo para mí, como me prometió...  
Aldo luego de que Amanda lo terminó en la universidad no había podido superarla, se concentró en pensar que tardeo temprano regresarían, pensó que la frase: "cuando tenga más tiempo, cuando termine la universidad podríamos retomar" era literal, se concentró en pensar eso, siempre se mantuvo observándola, a pesar de estar lejos nunca dejó de estar informado de sus movimientos, la observó, la siguió en las sombras, cuando ella comenzó su relación con Eduardo fue un golpe terrible para Aldo, pero pensó que Amanda solo jugaba con ese hombre, la llamó un día después de tiempo, hablaron y ella le dijo que estaba feliz, que trabajaba y que estaba con alguien, Aldo le dijo exactamente lo mismo, que era feliz, que se verían nuevamente algún día, el dolor fue terrible, pero comenzó a pensar que ella solo estaba confundida, había pasado tiempo, la había descuidado. Se hizo un profesional respetable y la buscó cuando regreso a la ciudad.
Nunca pudo enamorarse, sus pensamientos el día entero eran "Amanda", solo ella, él se había hecho una carrera en Álamo, pero en un viaje que hizo a Catalina la buscó, coincidió con que ella estaba pasando por una crisis matrimonial, entonces fue la excusa perfecta para recordar esos tiempos juntos, esa comprensión que él le daba, esa pasión, esos besos, la compañía.
Duraron mucho meses, hasta que ella se dio cuenta que esperaba un bebé, entonces decidió cortar con la relación extramatrimonial que estaba llevando, ella pensó también en el supuesto matrimonio que él le había dicho tener, lo que contribuyó a que ella se sintiera también algo mal, poco después de firmar el informe de Annabella Hilly.
Esto fue suficiente para que Aldo se sintiera burlado, engañado, como que ella solo lo utilizó, entonces y aunque no hizo nada, en el creció una sed de venganza contra esta mujer que el sintió que lo había traicionado y destruido su felicidad.
Durante muchos años pensó en como vengarse de ella, alimentando el odio vigilándola, a ella, a su esposo, su día a día, a Aldo cuando nació, cuando iba al colegio, siempre se mantuvo vigilándola, paso a paso, consiguió un trabajo en la ciudad para estar cerca de ella, pero eventualmente viajaba, siempre vigilante, dos o 3 veces a la semana regresaba a la ciudad especialmente para observarla mientras hacia sus cosas, estudiando meticulosamente sus movimientos, para cuando finalmente decida vengarse, había perdido poco a poco su propia vida pro la sed de venganza.
Su oportunidad llegaría cuando conoció a Emerson Hilly, cuando este le contó su drama, su odio, su desesperación, Aldo pensó en entonces que había una oportunidad única que no podía desaprovechar, utilizaría su habilidad como psicólogo para hacer nacer una idea de venganza más allá de la normal en el emocionalmente dañado Doctor.
Poco a poco simultáneamente y progresivamente fue lavándole el cerebro, primero canalizando ese odio y dolor hacia Amanda, la psicóloga que había aseverado un abuso sexual, que Aldo desmintió descaradamente, y que hizo enloquecer a su mujer, poco a poco alrededor de algunas sesiones construyó en la estructura psíquica del doctor un deseo de venganza que se acercaba a lo psicopático, tanto así que cuando el doctor veía a su hija padeciendo, sufriendo de dolores, ese llanto, ese ruego por que la deje morir solo exacerbaba el odio y las ansias de ver sufrir a quien el consideraba culpable.
Cada sesión con Aldo, este se encargaba de reforzar su odio y hacerlo pensar en cómo se sentiría si tuviera en frente a la culpable de su desgracia, que le haría si pudiera, convirtió una terapia de imaginación guiada en una técnica para convertir a un hombre perturbado en un psicópata. Utilizando sus habilidades en esta especial técnica de relajación logró que el bienestar que sentía Hilly en esas sesiones, las deseara hacer realidad, por lo que el plan de Aldo estaba llegando al término de su primera etapa, la de encargarse de que el doctor Hilly deseara tanto vengarse que perdiera por completo la objetividad y la piedad por los demás, había perdida esa capacidad para sentir lastima por alguien más, no sentía pena o alguna emoción por la gente, solo sentía una necesidad insaciable por causarle dolor a una persona.  
Finalmente el doctor dijo las palabras mágicas: "Deseo tanto que la vida de esa doctora se haga mierda como la mía, por ese maldito informe que arruinó mi vida y la de mi niña, deseo llevarla a lo más bajo y verla morir". A partir de aquí todo sería más fácil para alfo, ya había conseguido que la idea surja conscientemente en el doctor.
Aldo le dio lo que necesitaba, lo escuchó sin juzgarlo y lo animó, le hizo creer que era muy comprensible su situación, que sus pensamientos eran normales, el doctor no necesitaba nada más, el odio lo había segado, su estado mental pasó de un problema emocional víctima de un trauma a desarrollar una personalidad psicopática, ahora le daba igual todo, las leyes, la piedad, el peligro, solo quería destruirle la vida a una persona.
― Eres un demente... ― dice Eduardo con esfuerzo ―... perturbaste la mente de un hombre herido, traicionaste tu ética..., eres tú el monstruo, juraste curar las mentes, no destruirlas...
― ¡¡Cállate!! ― Le grita ― ¡es condicionamiento y reforzamiento nada más! Nada de otro mundo ― sonríe ― se hace con los niños de mentes frágiles... frágiles como la de ese estúpido doctor... lo convertí en mi marioneta... ― sonríe. ―... Planeamos durante meses como se vengaría..., el no preguntó si quiera porque lo ayudaba, supuso seguramente que me sentía como un amigo, como alguien que lo comprendía, puesto nadie más en el mundo sería capaz de apoyarlo y me necesitaba... puesto que yo conocía todos los movimientos de la feliz Amanda..., cuando el doctor vió las fotos, los videos que yo tomé de ustedes solo le sirvió para querer arrancarle esa sonrisa del rostro a tu mujercita y a ti...
― Me das tanto asco... ― le lanza una piedra, pero este la esquiva.
Aldo entonces se acerca y le pisa la pierna rota a Eduardo haciéndolo gritar de dolor.
―¡¡Vuelve a hacerlo y te volaré la cara antes de tiempo!! ― le sonríe.  
― ¡Amanda no había hecho nada y tu... por simple venganza destruiste muchas vidas... tu eres el único enfermo aquí...!
― Di lo que quieras, no interesa, todo salió como lo planeé, bueno― dice pensándolo ― no todo ahora que lo pienso, Amanda no fue tan fácil de condicionar..., a pesar de todos mis esfuerzos por demostrarle que yo soy el hombre de su vida, ella sobrepuso a su hijo antes que yo... por eso ahora debe estar muerta... ― sonríe.
― Me das asco... me das tanto asco... ― le dice recostando la cabeza. ― Destruiste mi vida, la de mi hijo, solo por querer que Amanda se enamore de ti...
― Así es, todo estaba calculado, sin ti en su vida definitivamente, sin ese niño, sin trabajo, sin autoestima, sin personalidad... ¡sin nada! ― Grita ―... ella estaría en blanco, como una hoja en la cual podría escribir lo que quisiera, le quite todo... y se lo di, pero con mi sello... pero como siempre... esa maldita no sabe jamás que quiere..., tenía todo conmigo, amor, estabilidad, un futuro... un culpable tras las rejas, pero no... la estúpida tenía que querer ver al maldito Villac en la cárcel..., tenía que comenzar a tener ideas de que algo no estaba bien...  
― Tu macabro plan no salió como querías... maldito ― sonríe Eduardo.
― El segundo, pues no..., mi primer plan era simplemente que Amanda muriera en la más grotesca realidad posible, pero no fue así..., esa noche cuando Emerson la buscó para ver el resultado de su obra... no la mató, lo dejó al destino... destino de mierda. Entonces la encontré en el hospital..., la vi tan destruida... que simplemente nació en mí la idea de darle una última oportunidad, seria yo quien la sacaría de la cloaca donde estaba.... ¿y para qué? Para nada... ― escupe con muchísimo asco y con una expresión de odio. ― Al final las cosas terminaron como debió ser, si Amanda encontró a Hilly como se propuso este no duraría en matarla o peor aún... por su bien ojala la haya matado. Yo me iré lejos a comenzar una nueva vida...― sonríe. ― que ellos se las arreglen como puedan.
― No te saldrás con la tuya, maldito... tarde o temprano la verdad saldrá a la luz...
― Lo dudo... lo dudo mucho...Villac morirá esta noche, seguirá siendo el culpable del asesinato de Abel, aunque los mensajes los envié yo y el buen doctor lo ignora hasta hoy.
― ¿Cómo es que... diste con Villac? No podrías haber sabido quien era... ― pregunta Eduardo a cada minuto más débil.
― Fue difícil, y yo ignoraba que había sido el abusador de la hija de Emerson tambien, pero a decir verdad me enteré hace muy poco de eso, yo simplemente indague por algún enemigo en el pasado de Amanda, alguien a quien pudiéramos Emerson y yo culpar de todo lo malo que le sucedería..., un idiota que no tuviera opción ni de poder defenderse, le saque información mientras conversábamos de mi moribunda esposa..., entre otras cosas hablamos acerca de gente que pudiera guardarnos rencor o de gente a la cual habíamos ayudado, ella mencionó a Villac como "un posible violador" al que sacó de un colegio, ni importancia real le dio, fue para ella como hablar de algo que se comió alguna vez, no significaba nada, no se acordaría de él a menos que alguien le preguntara y aun así sería difícil recordarlo, ¿acaso en el proceso de investigaciones luego del secuestro de tu hijo ella recordó a villac? Claro que no... yo rezaba por que ella misma lo recordara... ― río a carcajadas ― hubiera sido perfecto... yo luego de obtener esa información me dispuse a averiguar sobre ese hombre, ¿Quién era? ¿Dónde estaba? ¿Cómo lo utilizaríamos?... así descubrí que había trabajado en el colegio donde estudió la pequeña Erika Hilly..., uniendo cavos no era difícil saber que el buen Andres se aprovechó de la pequeña e inocente niñita..., las fechas coincidían, todo calzó perfectamente para mí, ignorando en un principio quien era en realidad Andrés Villac, lo busque durante semanas, sin descanso, con la esperanza de que su vida haya sido una mierda, y así fue..., había perdido todo lo que alguna vez tuvo, gracias a tu mujercita..., ¿Quién lo culparía por querer vengarse? ― sonríe. ― Tu mismo te encargaste de encerrarlo... Gracias por cierto. ― sonríe ante la mirada de rabia de Eduardo.
Luego de haber planeado todo perfectamente y con ayuda de Emerson comenzaron con su mórbido plan para destruir a Amanda.
Desde el comienzo hasta el secuestro de Abel, todo fue planificado perfectamente para no dejar cavos sueltos, Emerson había incluso mudado a la ciudad, había comprado una casa en donde había llevado a su hija con todos lo necesario para seguir tratándola, consiguió fácilmente trabajo en el Hospital General de Santa Ciudad Catalina.
Esperaron el momento perfecto, un hombre con Depresión crónica en tratamiento psicológico y psiquiátrico, perfecto para comenzar el juego, quitarle a Amanda su trabajo.
Fue cuando Aldo quiso jugar con la mente de Amanda, enviándole el primer mensaje de texto.
Mientras eso sucedía no fue difícil para Hilly tener accesos a los archivos de Amanda, así como los del área de psiquiatría.
Un suicidio, sería lo que desataría el primer drama de Amanda, Hilly había estudiado al paciente Henry Santos, todos sus movimientos, sus rutinas, esperando el momento perfecto. Finalmente una noche fue a su edificio, se escabullo hasta su piso y tocó su puerta, se presentó como doctor del hospital, este le abrió y le permitió acceder al apartamento, ya dentro solo lo entretuvo esperando el momento perfecto, el repentino corte de la luz fue la señal perfecta, Hilly le disparó en la cabeza a Henry, sin pensarlo, sin asco, se colocó los guantes y preparó la escena del suicidio, no contó con que había cometido un pequeño error de cálculo que Eduardo vería algún tiempo después.
Pero funcionó exactamente como lo habían planificado, Amanda fue al juicio, perdió a su esposo por las fotografías que le envió, fotos que eran del tiempo en que el la buscó para indagar más sobre ella y sus pacientes el pasado, fotos de la cual por su puesto la del hotel era falsa, lo que contribuyó a que ella perdiera el juicio, perdió su casa, su matrimonio, su dinero, todo lo que amaba.
― Pero aun no era suficiente ― Dice Aldo, ― Ella aún no había llegado al fondo..., yo conocí a Amanda, se recuperaría..., pero sabía que había algo de lo que ella no se recuperaría tan fácilmente...
Eduardo solo lo observaba con asombro.
Esta parte del plan fue más cuestión de suerte, puesto que Aldo ignoraba que en ese lugar Andrés villac había secuestrado a algunos niños, Hilly siguió a Amanda durante algunos días mientras salía con su pequeño, hasta que finalmente esta se descuidó unos minutos, suficiente para que Aldo creara una distracción cerca a los juegos, le buscó pelea a uno de los padres ahí en el área de juegos, una riña que llamó la atención de los padres y a la gente de seguridad, mientras esto sucedía Hilly se acercó a Aldo quien estaba asustado al estar solo.
― ¿Aldo? Hola ― le dijo el doctor ― parándose a su lado.
― Hola... ― saludó el niño. ― ¿Quién es usted? ― pregunta.
― Soy amigo de tu mami, te está esperando en el patio de comidas, es una sorpresa para ti, me dio que te llevara, también esta Eduardo tu papi... ¿vamos...? ¿o comenzamos sin ti? ― le dijo y retrocedió unos pasos.
EL niño inocente y asustado, fue tras el hombre creyendo en sus palabras.
No tuvo siquiera que tomarlo, o forzarlo a nada, el mismo engañado por las palabras del doctor dejó el lugar. Cuando Aldo se dio cuenta de que Hilly se alejaba, este se fue también.
― Luego solo fue cuestión de dejar el cuerpo del niño en donde la policía lo relacionara con Villac, quien ya había hecho lo mismo algunas veces... y sabíamos que la policía estaba tras él..., Una llamada anónima en la que se daba información de ver a un hombre con las características de villac arrojando un cadáver en el canal de las afueras de Catalina sería suficiente, Lo atraparon en su apartamento, lo relacionaron con el cuerpo de Abel, el celular que ya estaba en su apartamento para cuando la policía fue a rebuscar entre sus porquerías, Adrés tenía la mala costumbre de llegar a casa muy ebrio..., eventualmente dejaba la puerta abierta ― ríe.  
Con las pruebas en propiedad de Villac la policía asoció el crimen de Abel, con los demás crímenes cometidos por Villac en la ciudad, lo que lo llevo a atraparlo y llevarlo a juicio.
Lo que seguiría después de eso se daría solo, Amanda en los siguientes meses perdió hasta su dignidad y las ganas de seguir viviendo.
― Debo... ― dice Eduardo intentando colocarse de lado ―... asumir que me cuentas todo esto no por expiar tu alma ― le dice adolorido.
― Exacto, te lo cuento porque voy a matarte... y por qué no te imaginas el odio que te tengo por robarme el amor de Amanda. ― lo apunta ―... eres el ser que odié mucho antes que a ella, no sabes cómo disfrutaba haciéndole el amor sabiendo que era tu mujer... y que lo fue antes que yo... ― dice sonriendo ―... en parte no sabes lo mucho que me alegra que hayas decidido indagar, porque de lo contrario me hubiera ido... y jamás hubiera podido verte así, destruido... matarte con mis propias manos...
― Pues hazlo, eso no cambia nada, sigues siendo nada más que una basura, un demente obsesionado con una mujer a la que solo pudo tener cuando estaba emocionalmente mal, en cambio cuando la conocí, ella... ella se enamoró de mi... ― sonríe ― míranos... somos muy diferentes... ¿es difícil entender por qué se casó conmigo y a ti te usaba para sentirse menos desgraciada? ― pregunta con una sonrisa.
―¡¡Callate!! ― grita y le dispara en la pierna.
Eduardo grita, pero a la vez ríe.
― Sabes que es verdad... ella jamás te amo a ti... a pesar de que la recogiste de la calle, moribunda, le regresaste el autoestima, el amor a la vida... no lograste que te amara y si algún día se entera de lo que hiciste... créeme te va a odiar con toda su vida..., reza por que haya muerto..., porque si no, debe estar odiándote...
― Eso ya no interesa..., ya no importa más..., ella perdió su oportunidad de ser feliz, me perdió a mí, yo siempre la amé, la soporte le di... compañía, regalos, todo... y la perra esa prefirió la carrera, te prefirió a ti, prefiero a su hijo, prefirió vengarse... que a mí, ¡¡¡todo!! Menos a mí... ¿¡por qué!!? ― grita.
― Quizás porque eres un enfermo de mierda... mira todo lo que has hecho... ¿Cuánto tienes? Casi 40 y has pasado más de la mitad de tu vida pensando en una mujer que nunca pensaba en ti hasta que tu aparecías en sus desgracias..., no sé tú, pero debes sentirte tan poca cosa... ― sonríe y lo ve con lastima. ―... Mátame si quieres... si eso te hace sentir mejor, yo... no te daré el placer de rogar por mi vida, has lo que quieras... no significas nada, prefiero morirme ya que seguir escuchándote... ― dice y se recuesta en la tierra extendiendo los brazos a los lados. ― solo espero que estés feliz de como salieron las cosas..., espero ahora puedas ser feliz, aunque sí sé algo de psicología, sé que serás más desgraciado que Amanda y yo...
Aldo lo observa con un odio tremendo en la mirada, las palabras de Eduardo le habían dolido en el alma, y eran ciertas.
¿Qué seguía ahora en su vida? Viajar lejos y esconderse, desaparecer intentar comenzar de nuevo una vida diferente, ¿podría hacerlo? Cuando había dedicado cada día de los últimos 25 años a pensar en Amanda. No había pensado en eso, se había concentrado en salir de la ciudad, pero después de eso, sin Amanda no sabía qué hacer, los dos boletos los tenía en su apartamento, ese era el plan.
Pensaba en que sería de él, la única mujer a la que ha amado y odiado estaba muerta, en otra ciudad no había nada para él, en otro país mucho menor, estaba solo. Hilly al igual que él desaparecería del mapa, era parte del plan.  
― ¿Qué pasa...? Mátame ya... con algo de esperanza me reuniré con mi familia... ¡dispárame! ― exclama Eduardo.
Un fuerte disparo se oye a través del valle.
― ¡¿Qué?! ― dice Eduardo levantando la cabeza. Lo que vio no pudo creerlo.
Aldo se había quitado la vida, se había disparado en la boca.
―Maldito enfermo de mierda... ― dice recostándose en el suelo nuevamente, sentía que se había escapado de la muerte, y así fue. ―... Pensé que me iba a morir, ― mira a su alrededor, estaba muy lejos de algún lugar como para ir arrastrándose, tenía una pierna rota y la otra herida de un disparo, rebuscó en su bolsillo y cogió su celular, no había ni una pequeña señal en esa área ― Maldita sea... ― dice recostándose nuevamente.

Continua parte 5
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En los siguientes meses- Parte 4
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