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 Otra historia que no puedo contar (Parte 2)

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franckpalaciosgrimaldo
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franckpalaciosgrimaldo

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MensajeTema: Otra historia que no puedo contar (Parte 2)   Otra historia que no puedo contar (Parte 2) Icon_minitimeMar Ene 15, 2019 9:03 pm

Me conto sobre algunos problemas que estaba teniendo en su trabajo y que estaba pensando en cambiarse y que había visto ofertas de diseño gráfico y publicitario en el centro, pues iba a necesitar más dinero dado que su contrato con el apartamento acaba en diciembre y quería cambiarse, así que me ofrecí a acompañarla, le pareció una genial idea.
Caminamos hasta la avenida principal, tomamos un taxi y fuimos hasta su apartamento, Sara subió luego de despedirse de mí y recordarme lo de la otra semana, Fernanda y yo nos quedamos en la entrada, yo no podía pasar evidentemente, “Me gustaría invitarte a pasar, pero ya sabes” me dijo; “No te preocupes, estoy bien” respondí sonriendo.  Conversamos un rato acerca de cómo estaba, que había estado haciendo y como un par de jovencitos nos era difícil despedirnos.
En esa particular ocasión cuando me acerque a despedirme como siempre dándole un beso en la mejilla, sentí que perdí la oportunidad perfecta para darle un beso, pues me acerque le di un abrazo y sosteniéndole la cintura le di un beso en la mejilla, pero ella hizo algo o yo, no estoy seguro, pero rosamos parte de nuestros labios, no era la primera vez.
Hacía muchos años atrás sucedió algo que ella no recuerda y no me tomare la atribución de recordarle. Una noche de tantos recibos una llamada de ella, yo estaba saliendo de mis clases, eran cerca de las 10 de la noche, “¿Hola como estas?”, respondí, “¿puedes venir a recogerme?”, preguntó, se le oía extraña, estaba bebiendo, recuerdo que me había comentado una reunión con sus amigos del instituto. No tarde en ir a por ella, pues estaba lejos de casa y no podía llamar a nadie más, no vivía con su familia, ella vivía con sus tías, así que era complicado, rápidamente cogí el bus y viaje cerca de 40 minutos hasta llegar a donde estaba, no me importó la hora, solo quería ir por ella. al llegar, la espere en una esquina, vino acompañada de un sujeto, casi tan ebrio como ella: “¿Tu eres su amigo?”, me preguntó, “¿Lo eres tú? ¿Por qué la dejaste beber así?”, no supo que responder, ella solo se abrazó a mí, y me agradecía haber ido a por ella. Camine con ella sosteniéndola unas calle rumbo al paradero, entonces estallo en llanto.
“No va a regresar”, me decía, “Se fue y no va a regresar”. Se refería a su enamorado, un joven que hacia algunas semanas había viajado  fuera de la ciudad por un trabajo, pero que resulto que no iba a regresar a la ciudad nunca más, aunque eso no fue cierto, ella me contó hace poco que estaba de regreso, que tenía una familia, se había casado. Es anoche mientras lloraba en mis brazos, yo me dedique a consolarla diciéndole que no llorara que todo estaría bien, entonces ella alzó la mirada y pude ver como se acercaba a mis labios, yo me moría por darle un beso desde hace mucho, pero moví mi cara unos centímetros y solo las comisuras de nuestros labios lograron tocarse, la abrase  y le dije que era hora de irnos.
La lleve a un restaurante a comer algo, para que se le pasara un poco el mareo, durmió en el bus a mi lado los 30 minutos que tardamos en llegar cerca a su casa, somnolienta comió, luego de eso la deje a una calle de su casa y no me fui hasta que la vi entrar, se despidió ya más tranquila y me escribió agradeciéndome, al día siguiente no se acordó de nada.
Esa noche en su puerta, cuando pude rosar sus labios aunque sea un poco me sentí muy emocionado, casi como si fuera un adolescente otra vez, fue una sensación extraña, ni los besos con Beatriz me causaban algo así ya.
Regresé a casa y bueno, espere una discusión, pero no fue así, simplemente Beatriz estaba dormida, así que termine de escribir un artículo para el semanario y me fui a dormir, no pensé que al día siguiente sucedería algo que cambiaría la historia, tampoco pensé que Beatriz sería capaz de hacer lo que hizo.
Beatriz me llamó temprano al día siguiente me dijo que los vecinos del 234 en el piso inferior harían una reunión por la graduación de su hija de la universidad, algo pequeño, pero que estábamos invitados, así que como conocíamos a la joven decidí llegar temprano, comprar una botella de vino y llevarla a la reunión, además no era mala idea pasar un rato tranquilos.
Llegue cerca de las 9 y Beatriz ya estaba ahí, le dije que dejaría mis cosas en la casa y regresaba, ella había estado bebiendo con la vecina, eran muy amigas, así que estaba animada, regrese y bailamos un poco, bebimos y conversamos con los vecinos,  en un momento Beatriz desapareció, no supe donde se había ido, así que fui a buscarla, regrese al apartamento y ella estaba con lágrimas en los ojos, una expresión de rabia y con mi teléfono en la mano.
Había leído los mensajes que ella y yo compartíamos, algunos donde le hablaba con mucho afecto, diciéndole lo especia que era, ella me decía que me quería, siempre nuestros mensajes eran así, cariñosos y entendía que le hubieran causado ese malestar a Beatriz, me lanzó el celular, pude atraparlo. Me dijo de todo, que era una basura, que ella era una desgraciada, una perra, todo su arsenal de insultos, que la había estado engañando, que estaba saliendo con ella y que era mi amante y que seguro la hija era mía y muchas cosas más que no tenían sentido, pero en su cabeza eran verdad, me abofeteo tantas veces que ya no recuerdo, yo lo único que hice fue apartarla de mí y decirle que era solo mi amiga y que si salía con ella es porque la pasaba bien, nada más, no me creyó, seguía forcejeando, lo que hice entonces fue  cogerla de las muñecas, ¿Qué más podía hacer? Le dije que ya me tenía harto con sus escenas de celos y que ella estaba jodiendo toda la relación con ese carácter, la empujé no lo niego, pero hacia el mueble que estaba tras ella, para poder salir de la casa, pero ella tropezó con el mueble al lado del sofá donde estaba una lámpara, terminando en el piso y rompiendo lámpara, no fue esa mi intención.
Yo solo salí de ahí y me fui, Salí del edificio y camine unas calles, me detuve en el bar, quería beber algo estaba muy consternado, avergonzado, enfadado, no podía pensar bien. Pedí un whisky y me senté en la barra a tratar de calmar mis ideas, pero la bomba aun no estallaba.
Fernanda me mandó un mensaje de texto, “¿Que ha pasado? ¿Por qué tu mujer tiene que llamarme a mí? Si tienen problemas, por favor no me metan”, yo me quede impactado. Me levante de la banca de un brinco y la llame. Me contestó luego de un rato, se le oía enfadada, me dijo que Beatriz la había llamado, que se le oía mal, que le dijo que yo la había golpeado y que era por culpa de ella, que desde que ella apareció en nuestra vida yo la había dejado de lado y que era una destroza hogares, que esperaba que estuviera feliz con lo que hizo.
Fue un paro cardiaco para mí, en ese instante no supe que hacer, solo le dije que no era verdad, pues yo no la había golpeado y que Beatriz era así, que había cogido mi teléfono y había comenzado a rebuscar conversaciones y que la nuestra le había molestado, que estaba ebria y no estaba pensando correctamente. Fernanda me dijo que ya no quería verme más, que no le gustaba la idea de seguir viéndome si mi esposa estaba así y que generaba problemas, que solucione mis cosas y no al involucre, me negué a eso evidentemente. Pero ella no quiso, simplemente me cortó y no me respondió más.
Beatriz me llamó entonces, “¡¿Por qué hiciste eso?!”, le grité, mientras me dirigía al apartamento muy enfadado, ni yo sabía en ese instante que podía pasar, solo pensaba en coger su celular y destrozarlo. “Sé que estas llamándola, o estas yendo a su casa, si lo haces, voy a seguir llamándola a esa maldita perra”, me decía, “¡No, no lo hagas ella no te hizo nada! ¡¿Porque le haces ese daño a ella?!”, le recriminaba. Corrí muy enfadado a mi apartamento, subí rápidamente y entre de golpe, pero ella no estaba ahí, la busque en todos lados, y baje a la reunión de los vecinos, fue un gravísimo error,  pregunte si habían visto a Beatriz, me dijeron que estaba en la cocina con la vecina así que entré, estaba ahí llorando con el teléfono en la mano y con la vecina a su lado, y su esposo en la puerta, no me dejó pasar, “¡¡Deja de llamarla, maldita sea!!”, le grite y forceje con el vecino queriendo entrar, las personas presentes me miraban, la música se bajó y solo se oían mis gritos y los de Beatriz amenazándome con seguir llamándola. “¡¡No lo hagas, ella no te ha hecho nada, esto es entre nosotros, tu estas mtiendola!! ¡Ella es inocente!”, seguía insistiendo, finalmente el vecino y su hijo mayor lograron sacarme, me dijeron que no llamaría más que le van a quitar el teléfono, que estaba ebrio y sería mejor que descansara o podría arrepentirme mañana, pero yo ya estaba arrepentido, nunca debí dejar mi celular en casa.
Regrese a mi apartamento, toda la noche intente llamar a Fernanda, pero no respondía le mande más de 30 mensajes no respondió. Al despertar a la mañana siguiente lo que menos me jodía era la resaca terrible que tenía. Beatriz seguramente se había ido a casa de su madre, no me preocupo en ese momento.
Tenía que ir a trabajar, así que con las fuerzas que no tenía me aliste y partí, todo el camino y parte de mi descanso a media mañana me dedique a llamarla, una y otra vez, hasta que me respondió, cortante y enfadada, pero finalmente me aceptó el conversar, así que me dijo que a las 6 de la tarde la viera en el parque que estaba  cerca de su casa, así que eso me animó  la mañana y parte de la tarde, juro que ni comí siquiera, solo pensaba en cómo solucionar esta situación tan espantosa.
Ya había pasado antes, que Beatriz se entrometiera en mi felicidad, por más extraño que sonara, no era feliz con Beatriz, pero eran muchos años juntos, y esa tarde mientras caminaba rumbo al parque para conversar con Fernanda analizaba todos mis errores, y me daba cuenta que no había más solución, dejaría a Beatriz definitivamente , ¿y ahora qué? Pensaba, ¿comenzar algo con Fernanda? No era algo que en planos de realidad me animara mucho, como dije antes no estaba seguro si quiera de lo que sentíamos ambos, pero por el momento lo importante es que esto se arregle y que ella me escuche.
Llegue 30 minutos antes y espere en una banca del parque le llame 2 veces y no contesto, la espere hasta las 6:30, estaba ansioso, cuando llegó, estaba con la pequeña, me acerque a ellas, la pequeña me saludo y me recordó lo de la semana siguiente no supe que decirle, mientras ella fue a jugar con unos niños del parque su mamá y yo conversamos.
Su actitud era distante, estaba muy ofuscada y con razón, me imaginaba lo que estaba pensando de mí, solo me dijo “Explica”.
Comencé a explicarle la situación, lo que había sucedido realmente, con detalles y como había comenzado todo, le conté de Miriam años atrás, le dije de Beatriz y su actitud, sus inseguridades, ella parecía escuchar atentamente todas mis palabras, yo me desvivía por explicarle, pero ella parecía escéptica aun.
Cuando fue su turno de hablar me dijo que le parecía muy mal lo que había hecho hace años y como estaba dejando de lado a mi pareja, en vez de solucionarlo, algo que era obvio, me dijo que ella había sufrido violencia con el papá de Sarita, y que le costaba creerme que no había golpeado a Beatriz, por más que le insistí que ella había sido la agresiva. Me dijo que si ella era así conmigo, celosa y no respetaba a mis amistades, debía dejarla, que era inmaduro.
Luego de varios minutos conversando pareció entender, parte de ella comenzó a suavizarse conmigo, pensaba que las cosas se arreglarían, la verdad es que tenía la esperanza, me dijo que aún no me creía, y que las cosas no serían las mismas y que no lo eran desde hace mucho, que hemos cambiado, yo asentía. Miro su reloj y me dijo que la acompañara a casa de una amiga que estaba haciendo una reunión por motivo del bautizo de su niño y que quería que fuéramos, yo lo hice de  buena gana.
Todo el camino casi estuvo en silencio, sabía que estaba analizando las cosas, si le tomaba tanto tiempo a alguien que siempre fue de respuesta rápida, sabía que estaba muy confundida también. Yo en el camino jugaba con Sara, saltando, siguiéndola, conversando, fue divertido, pero algo en mí no podía sentirse del todo feliz, verla me causaba algo de tristeza.
Llegamos a casa de su amiga, saludamos, me presentó como su amigo, aunque su amiga sonrió de forma suspicaz, sabía que le había hablado de mí, salude al resto y en todo momento Sara y yo seguimos a Fernanda mientras saludaba a sus amigas y conversaba, luego de un rato nos sentamos y hablamos de cualquier otras cosas, como el bautizo de Sara, mientras esta jugaba con sus amigos, por un buen rato nos olvidamos de todo, comimos algunos bocadillos, bebimos jugo, felicitamos a los padres y padrinos, finalmente la acompañe de regreso a su edificio.
Fue ahí cuando fue sincera conmigo realmente y tomó una decisión.
“Creo que es mejor que ya no nos sigamos viendo, y ya no seamos amigos, es mejor para todos, yo no quiero tener problemas con nadie”.
Respire profundo, y pues ya no tenía nada más que decirle, así que simplemente la mire y asentí, me acerque le di un beso en la mejilla, bese la cabeza de Sara quien dormía en brazos de su mamá y me fui en dirección al paradero, no había más que hacer o que decir, todo había terminado y de una muy mala forma.
Al llegar a casa tenía la misma sensación  de aquella ves que todo entre Miriam y yo terminó, ese vacío en el pecho que ni toda una botella de whisky pudo llenar, solo me sentí desdichado,  solo en mi apartamento, Beatriz se fue, Fernanda ya no quería verme, no tenía ganas  de nada, gracias a dios el día siguiente era domingo, recuerdo que casi dormí todo el día.
Decidí comenzar la semana dejando todo atrás, me convencí de que lo de Fernanda había sido solo una situación pasajera, que incluso ella había faltado a su promesa de ser siempre amigos y de estar ahí para el otro, así que me decidí a dejarla atrás, algo que era muy difícil.
Los días pasaban y finalmente tuve noticias de Beatriz, me llamó y ya con la cabeza más fría decidí que quizás debía arreglar las cosas con ella, finalmente  era mi esposa. Decidimos conversar y tratar de arreglar las cosas por el bien de todos.
No fue muy difícil, acepto su responsabilidad y yo acepte que quizá está descuidándola un poco también, al final le conté todo lo que había sucedido y decidimos dejar las cosas atrás, me dijo que le había intentado llamar a Fernanda para disculparse, pero que solo pudo enviarme un mensaje ya que ella nunca respondió, finalmente las cosas entre los dos pareció solucionarse momentáneamente.
Las semanas pasaban, Beatriz y yo decidimos retomar el tratamiento para ser padres, al parecer el problema no era yo, sino un asunto de ella, eso la desanimo, pues tenía que someterse a un tratamiento que no aseguraba nada por el momento. Fueron semanas de trabajo, en la universidad, en la revista, me mantenía ocupado lo más que podía, aunque a veces el recuerdo de Fernanda y su hija me venían a la cabeza, las promesas que le hice a la pequeña, los planes con Fernanda, pero luego me sentía ridículo, como si hubiera estado caminando sin sentido, pues ¿Qué iba a pasar finalmente?
No mentiré, las veces que me acordaba me sentía algo triste, moría por enviarle un saludo, algo, pero no me atrevía.
Finalmente Salí de vacaciones luego de semanas horribles de trabajo, a unas semanas de navidad decidimos Beatriz y yo irnos de viaje fuera de la ciudad, a una provincia al norte donde ya habíamos ido años atrás, la naturaleza el aire fresco nos haría bien, fue cuando con el espíritu navideño encima decidí que ya era hora de arreglar las cosas y no terminar el año con una persona por ahí sintiéndose mal por mi culpa, entonces decidí escribirle,  la salud y le dije como me estaba sintiendo con todo esto, le explique que me había sentido muy triste y que las extrañaba, y que no me gustaba la idea de terminar así, que las cosas ya estaban bien y que quería que pasara una feliz navidad, le puse también que no esperaba que me respondiera, solo quería que ella sepa lo que sentía.
No me esperaba que me respondiera a los minutos nada más. Literalmente me dijo que las cosas en su vida estaban bien, y que la niña estaba bien también, que le había comprado el libro y que  no me preocupara, que por favor ya no le escriba, porque no deseaba tener problemas.
Le respondí, le dije que no se preocupara que ya le hubiera dicho todo lo que quería que supiera y que si es incapaz de perdonarme, entonces yo no le rogara, porque la amistad no es así, me despedí y me fui la universidad a dejar un último informe. Entonces de camino mi celular sonó, era un nuevo mensaje de ella, dije entre mí que ya no tenía sentido leerlo, pero tenía un adjunto, una imagen.
Era de ella en una exposición de fotografías, al parecer había estado trabajando en eso las últimas semanas, ella me había comentado algo de eso, no sabía que era en este mes, en la fotografía se le veía a ella posando frente a unas fotografías urbanas, y en el mensaje decía “me hubiera gustado que estuvieras aquí, pero por ser un idiota te estás perdiendo esto”, le respondí que ella sabía muy bien que me encantaría estar ahí, con ella en ese momento tan importante, que las cosas no están así porque yo quisiera, entonces me respondió con un “Ven, te espero”.
No lo pensé dos veces,  detuve el taxi y le dije que me llevara al centro de recepciones donde estaba llevándose a cabo la exposición de fotografías, donde estaba participando ella, el taxista giró y tomo la calle principal rumbo a destino, le dije por un mensaje a Fernanda que en 20 minutos estaría ahí.
Estaba muy emocionado, pues la verdad quería verla, la había extrañado muchísimo y aunque las cosas con Beatriz estaba ya  mucho mejor dejando de lado el tema de la fertilidad y los planes de navidad y año nuevo.
Llegue en 20 minutos exactamente, todo el camino me comía las uñas, pensando en que me diría, que le diría yo, como podría mirarla. Llegue y me di cuenta que era una ceremonia formal, me semi algo incómodo, estaba con jeans y una chaqueta, me sentí fuera de lugar. Le llame y a los pocos minutos ella bajó, estaba muy linda, estaba con un vestido  muy lindo, peinada y maquillada, pocas veces la había visto así.
Me le acerque y la salude con un abrazo, fue algo fría en un principio, era normal aunque muy diferente a lo que había alucinado.
Me hizo pasar con una sonrisa y me presentó a sus amigos de la exposición, era algo muy importante pues estaban exponiendo sus fotografías, me quede por ahí dando algunas vueltas mientras ella saludaba a su amigos y compañeros del curso donde estaba, la mayoría mujeres algo mayor que ellas, pero era normal. Pronto comencé a notar las miradas, al comienzo pues porque estaba vestido diferente al resto y luego porque ella se me acercaba a pedirme que le tome algunas fotos y me traía algún bocadillo y una copa, poco a poco me acostumbre a las miradas y finalmente fue divertido incluso comente con alguna de sus amigas algunas fotos.
Pronto se me acercó y me dijo que si quería ir con ella y una amiga a tomar algo al finalizar la exposición, que si tenía tiempo. Por su puesto que tenía todo el tiempo del mundo, ya había mensajeado a Beatriz para decirle que tardaría un poco. “Claro, no hay problema, vamos” le dije.
Entonces cerca de las 7 de la noche cuando acabó la exposición la cual fue un éxito, ella me dijo que la esperara  afuera que cambiaria y saldría para irnos, afuera se encontraba su amiga y su enamorado. Ambos jóvenes, quizá 29 o 30 años, me saludaron pues ya me conocían. Luego de algunos minutos ella bajo, se había puesto unos zapatos más cómodos y una chaqueta.
“¿Dónde vamos?” preguntó su amiga, ella me miró como si yo supiera, la verdad pensé rápido y se me ocurrió ir a un bar que conocía no muy lejos de ahí, era tranquilo y podríamos conversar. Tomamos un taxi y nos llevó llegamos en unos minutos durante el camino casi no dije nada no sabía que decir, su expresión aún era algo seria, la verdad me sentía un poco fuera de lugar, era el mayor ahí y la verdad no sabía que es lo que ella podría decir.
Una vez ahí, entramos y nos sentamos en los muebles que estaban cerca de la entrada, estaban libres menos mal, ordenamos una botella de vino y un par de cervezas, opera los hombres, entonces le dije “Me sorprendió que me dijeras que venga”,  ella me sonrió y me respondió con sarcasmo “Si pues a mí también, pero quería verte la cara y que me expliques como dijiste”. Yo mire a sus amigos de reojo. “No te preocupes, ella sabe yo le he contado”, me dijo. Su amiga asintió y sonrió.
Entonces le dije que nuevamente me disculpaba con ella por todo lo sucedido y que me alegra verla nuevamente. Ella se mostraba aun algo reticente a mis palabras pero sabía también que era una postura, a mientras los tragos iban aumentando y la botella de vino se iba acabando ella se habría más conmigo y me dijo que le había dolido mucho lo que paso, que tenía unas ganas de responderle a mi esposa como debe ser y que yo sabía bien lo que sintió cuando le dijeron eso y que también era culpable. Yo solo asentía ¿Qué más podría decir?
Cuando ella dejo salir tosa esa cólera pude notar con claridad que le había afectado mucho la situación y que de la misma forma me había extrañado y que a partir de hoy las cosas no volverían a ser las mismas como ella misma dijo. Hasta el día de hoy no han sido las mismas.
Reinos, recordamos algunas cosas, su amiga resulto ser adicta a la lectura y yo era muy bueno en esos temas, así que conversamos y nos reímos, cerca de las 9:30 de la noche sus amigos debían irse y los acompañamos al paradero, Fernanda y yo nos quedamos solos entonces, ella estaba algo mareada yo no mucho. Caminamos rumbo al siguiente paradero y al siguiente y al siguiente.
“¿Estamos bien entonces?”  le pregunte.  Ella me sonrió y me dijo que las cosas cambiarían y que si quería seguir siendo su amigo pues debía hacer algunas cosas, se sentía con las ganas de exigirme pues yo se lo permití, al menos hasta ese momento so no me pareció mal, la verdad es que en ese instante le hubiera aceptado cortarme una mano si eso me garantizaba seguir siendo amigos y comunicándonos, aunque de amistad ya veía muy poco.
Mientras caminábamos se agarró de mi brazo como los viejos tiempos, se sintió muy bien, conversamos sobre cualquier cosa, le pregunte de su hija, me conto que estaba muy bien que había preguntado por mi unas veces y que le dijo que había ido a argentina, no sé por qué.
Sin darnos cuenta llegamos una cuadra antes de su edificio.
Nos abrazamos y me dijo “No quiero que pongas esa foto que tienes cuando te hablo por mensajes”, se refería a la aplicación que utilizábamos para comunicarnos, en ella salía una fotografía mía abrazando a Beatriz. No hay problema, le dije, la quitare, sé que debe ser incomodo verla. “Eso me parece bien”, nuevamente la abracé y se fue en dirección a su edificio sonriéndome.
Me quede ahí unos minutos pensando en lo que estaba haciendo, me sentí por primera vez como que estaba en el limbo, había sido divertido, había  solucionado un tema que me estaba consumiendo, pero a la vez, ahora sería más complicado poder comunicarme con ella sin que Beatriz haga un escándalo más aun en estas fechas y dado lo que estaba pasando ella, así que el camino a casa fue muy angustiante, pero ya pensaría en algo.
Eran fechas navideñas, casi dos semanas para eso, había quedado con Beatriz en ir a casa de mis padres, pasarla con ellos, pues los padres de Fernanda estaban de viaje a ver a su nueva nieta en España, eso desanimo a Beatriz a la vez que la alegró por su hermana.
Durante esas semanas no vi a Fernanda, pues tenía  muchas cosas que hacer en la universidad estas fechas eran exámenes y entrega de informes notas, y ella igual, estaba con trabajo y sus cosas de siempre con su hija, con la cual hablaba de vez en cuando, me dijo que no me olvidara del libro, al parecer no se lo compro su madre, así que puse manos a la obra y lo compre, y le dije que se lo daría en navidad, aunque al final no era seguro.
Beatriz no me dijo nada  acerca del cambio de mi perfil en la aplicación,  le dije que me gustaba esa foto donde salía solo porque me motivaba a adelgazar como en esas épocas, pero ella lo tomo al principio normal, aunque algunas veces le parecía extraño, así que decidí quitarla y no poner nada.
Con Fernanda  pues hablábamos seguido,  principalmente en las mañanas, cuando estaba camino a la universidad, me escribía preguntando como estaba, algunas veces su niña me mandaba algún audio diciéndome “Hola tío, como estas, ten un lindo día”, me gustaba oírla. Dado que Beatriz llegaba en las madrugadas la mayoría de días, por he trabajo en el hospital, podía hablar con Fernanda durante las noches, sin temor a que eso me meta en líos, solía llamarme antes de que se fuera a dormir.
Algo interesante es que comencé a notar que en algunas ocasiones, hoy entiendo por qué pero entonces no podía entender por qué de esa actitud, ella me hablaba de algunos chicos, lo hacía sutil mente, como una jovencita que  intentaba demostrarme  algo, demostrar que no era solo yo con quien ella le gustaba pasar tiempo y conversar.
Kim y yo nos reunimos por última vez antes de su viaje a Londres para dar unas clases allá, ella y yo nos reunimos conversamos y bebimos unos tragos y le conté la situación, me dijo lo de siempre que estaba haciendo mal y me explico que era evidente que Fernanda había creado un rencor hacia Beatriz, que antes no la tomaba en cuenta, pero sabía que era tu esposa y que estaba antes que ella, pero luego de ceder a las peticiones de ella como no poner mi foto de perfil, no mencionarla siquiera, pues entonces le había dado un poder, un poder que para una mujer como ella la hacía pensar que evidentemente para mi ella estaba antes que mi esposa, algo que hasta cierto punto no era tan descabellado.
Le conté que habíamos salido un día antes, exactamente el 22 de diciembre pues le ayude a buscar unas cosas que necesitaba para su casa, se le había roto una ventana y necesitaba comprar algunas cosas, yo me ofrecí a ayudarla y así fue, le conté que había sido divertido, pero sentía una lucha de egos, como que demostrar quien está más interesado en el otro, lo que Kim me tradujo como “Quiere sacarte celos”, pues me conto de su cuñado, que la había estado invitando a salir, y que constantemente siempre le hablaba para conversar con ella, y que ella lo alejaba pues era la pareja de su hermana y aunque estaban separados era algo imposible, yo tuve que tragarme escucharla hablar, y pues sigo siendo su amigo, le aconseje que tenga cuidado, aunque si me sentí muy molesto y pues yo le conté de mis alumnas, las cuales a veces también demostraban mucho interés, ella es mejor que yo en ocultar sus celos, pero responderme con otra historia o hablarme de otro compañero del trabajo era su forma de responder, lo que me quedó claro.
En el momento no era divertida esa batalla, de quien causa más celos al otro, ahora entiendo y pues sé que ella se dio cuenta el efecto en mí, pues si me incomodaba y me hacía preguntarme qué pasaba conmigo.  A veces simplemente me sentía como perdido ¿Qué hacía ahí yo?
Kim me explico que esa chica era peligrosa si comenzaba a causarme esos sentimientos y esas reacciones y que yo también era un peligro para ella. Me aconsejo que me alejara si es que no pensaba en terminar con Beatriz y lanzarme a comenzar una nueva historia con otra mujer, si solo estaba jugando alguien saldría lastimado.
Fue mi última conversación con Kim. Luego de eso, no la vi en largo tiempo.
Finalmente  llegó navidad.
Beatriz estaba mucho más animada, habíamos comenzado un nuevo tratamiento algo más natural que le aconsejo una amiga en su trabajo, parte de ese tratamiento era una mejor dieta y bajo estrés, la verdad es que yo estaba más estresado que nunca, salude a Fernanda y a Sara por mensaje de voz en la tarde y le dije que estaría en casa de mis padres, y que le deseaba una feliz navidad. Dado que ella me dijo que la pasaría con su mamá aquel plan de pasarla juntos en su  apartamento viendo películas y comiendo algo con Sara no se pudo dar, no mentiré la invitación estuvo viva varios días, ella incluso se notaba muy animada, pero al final no se dio, hasta el día de hoy me pregunto que hubiera pasado de realizarse si su madre no la hubiera animado a hacer algo con ella a última hora, creo que hubiera sido imposible. ¿Qué le diría a Beatriz? No tenía excusa para eso quizá fue lo mejor, quizá hubiera sido un problema mayor, Fernanda y yo solos en su apartamento con la niña durmiéndonos amaneciéndonos juntos, había bromeado con la situación, y casi siempre en doble sentido, no mentiré me emocionaba, pero al final creo que fue lo mejor.
Fue una navidad muy linda,  la pasamos bien con mis padres, mis sobrinos y mis hermanos, podía ver como Beatriz jugaba con mis sobrinos más pequeños, aunque hubieron conversaciones algo tensas sobre cuando el bebé llegaría, pues eso no malogró la noche, al final la pasamos muy bien, aunque no negare que pensé en Fernanda muchas veces.
Algunos días más tarde pude verme con Fernanda y entregarle su regalo a la pequeña, le había comprado el libro que quería y uno que sabía que le iba a gustar, estaba muy emocionada, me dio gusto verla nuevamente, y por su puesto a Fernanda también.  Reímos, conversamos y me conto algunas cosas de su trabajo, de cómo pase navidad como la paso ella, por supuesto no perdió la oportunidad de intentar sacarme celos y molestarme, pero ya sabía cómo detenerla simplemente le seguía la corriente y terminábamos riendo, soy sincero eso me molestaba en algunas ocasiones, era como si fuera innecesario, yo sabía que ella no era nada mío y podía estar con quien quisiera aunque era algo que ella no iba a hacer, pero no le diría eso.
EN otras ocasiones me recriminaba por haberle respondido un poco tarde o muy cortante, pues se imaginaba por que le respondía así, en otras ocasiones cuando le contaba de alguna amiga o alguna salida, mostraba incomodidad, y me decía con expresión de molestia que ¿por qué le  contaba eso? Mi respuesta siempre fue la misma, somos amigos, creo que puedo contarte todo. Pero sabía en el fondo que no era así. Pronto simplemente comencé a tener cuidado con mis palabras, pues en algunas ocasiones parecía enfadarse.
Aunque jamás dejaría que me ganara si se egos se tratara, quizá era un error, pero me gustaba ese juego, ¿A quién le gusta más el otro? Un juego peligroso.
Había logrado un equilibrio, estaba bien con Fernanda, estaba bien con Beatriz, aunque me estresaba tener que cuidar mi celular, pues temía que Beatriz lo revise o que llegara un mensaje de Fernanda cuando Beatriz este cerca o de su niña. La única solución era simplemente bloqueara mi celular y desactivar los datos, así al menos podía estar tranquilo cuando Beatriz cambiaba de turno. La  verdad es que  mientras podía estar bajo control y ni una ni la otra supieran nada de la otra parecía estar bien, el único estresado era yo. Y valía la pena, pero no todo siempre sale como uno quiere.
En la noche de año nuevo decidimos quedarnos en casa, cocinamos algo para ambos y compramos un whisky y algunas frituras, la verdad no teníamos ganas de hacer grandes cosas, la mayoría de nuestros amigos nos habían invitado a fiestas de fin de año, incluso nuestros familiares, pero preferimos quedarnos y luego de mucho conversar y beber como cuando éramos más jóvenes.
Yo le había dicho a Fernanda que la pasaría en casa, y ella pues igual así que quedaba implícito que no podría responderle si me hablaba o hablarle yo, porque estaría con Beatriz, pero igual era difícil apagar el celular pues recibiría llamada de amigos y de alumnos y familia, lo que me puso bajo mucho estrés,  al cual ya me acostumbraba, pues tenía su encanto, no sé, era como una aventura sin serlo.
Luego de cenar con Beatriz, reírnos, conversar de cualquier tontería nos fuimos a la sala, abrimos una botella de whisky y comenzamos nuestra celebración.  Luego de mucho la verdad ella y yo simplemente nos sentábamos a conversar como amigos, eso me gustó,  me contó que había tenido unos problemas con unas compañeras en el hospital, me conto que estaba pensando en viajar conmigo que quizá podríamos hacerlo a mitad de año, me gustó la idea, me conto que le habían ofrecido dar clases en la universidad algo que le había yo recomendado, pero que nunca había tomado en serio.
Mientras avanzaba la botella los temas eran más profundos, incluso yo sentía las ganas de abrirme con ella, me dijo que le afectaba muchísimo no poder ser padres aun, que se moría por darme un hijo, yo le contaba que no tenía por qué sentirse así, que la verdad no era algo urgente que ya lo tendríamos que solo teníamos que esperar, trataba de hacerla sentir mejor, en ese instante, mi celular sonó, era un mensaje de Fernanda.
Le había puesto un sonido diferente al resto, así sabría cuando ella escribía, Beatriz y yo nos quedamos en silencio, como si ella supiera algo, cruzamos mirada.
“¿No vas a ver quién es?” preguntó, yo cogí el celular, y lo desbloquee, efectivamente era ella. Fernanda me había envidado un mensaje respondiendo a lo que yo le había dicho “Feliz año nuevo, te deseo lo mejor, Sara y yo la estamos pasando con mi mama, un abrazo y no te emborraches mucho te queremos”. No pude evitar sonreír.  Le respondí algo rápido pues ya les había enviado mis deseos, no me percate o simplemente no me importo que Beatriz estaba ahí, no sé qué pensé.
Beatriz se puso de pie y se fue al balcón. Fue como si supiera que era ella quien me había escrito. Yo fui tras ella, pero cuando trae de tomarla del brazo y preguntarle que sucede, ella me lo quito de un tirón y me dijo que no le dijera nada ahora. Regrese al mueble y me serví una copa, espere a que regresara.
Luego de algunos minutos regresó y me pregunto desde cuando había vuelto a hablar con ella, y pues no le fui sincero, le dije que desde hace unas horas, que me había escrito para saludar y que eso fue todo, que le respondí por cortesía y que no debía de preocuparse, pero la verdad es que ya se había sembrado la duda en ella y no volvió a estar tranquila.
Comencé el año tranquilo, había planeado un viaje con Beatriz, pensé que sería la mejor forma de que ya dejemos los líos de lado, ella tenía vacaciones pronto y yo igual, así que decidimos ir al sur unas semanas, en el mes de marzo. Con Fernanda por otro lado las cosas seguían igual, salíamos de vez en cuando, la iba a recoger a su trabajo algunas veces y caminábamos, conversábamos, la mayoría de veces cuando salíamos la pequeña estaba con nosotros, era divertido pues era una niña muy conversadora y le había encantado el libro que le di.
Una de esas conversaciones fue algo seria, y coincide también con uno de los tantos conflictos que tuve con ella en esas fechas. Me preguntó que si era malo para Sara que estuviera ahí con ellas, yo sabía que era algo malo, pues no habíamos dejado ni remotamente claro que es lo que estábamos haciendo, ella y yo no habíamos pasado de abrazos, de sentarnos en un parque a ver correr a Sara mientras ella recostaba su cabeza en mi hombro y yo la abrazaba, eran esos momentos los que me llenaban el corazón, a veces nos miraban las personas y sonreían pues nos vemos lindos, me gusta pensar, aunque también pensaba en que momento le dicen a Beatriz.
Entonces ella me pregunto si era algo peligroso, pues Sara ya había perdido a su padre, y me había agarrado mucho cariño a mí, incluso me llamaba algunas veces me enviaba fotos, me mostraba sus exámenes, era obvio que la pequeña me estaba viendo como una figura muy importante, aunque sabía que era el amigo de su mamá y hasta entonces pues ella ignoraba que era un hombre casado. Fernanda en cambio lo sabía  y los momentos como esos, juntos eran eso, momentos.  Yo le dije que no tenía que preocuparse que yo no me iría a ninguna parte, que estaría ahí con ellas, no sé qué quise decir, era solo el temor de perder esa relación. Perderlas a ellas.
No sé si eso le gustó o la confundió más, pero lo que la pequeña dijo algunos días después en una de nuestras tantas salidas en lo que iba el mes de enero nos dejó helados a los dos, la niña nos cogió de las manos  como muchas veces y nos sonrió y dijo literalmente “Somos una familia” su mirada de inocencia y felicidad me destrozo el corazón. Tanto Fernanda como yo quedamos en silencio el resto del paseo.
Sabía que era riesgoso, pero estaba luchando entre lo que deseaba yo y lo que era lo correcto y ambos sabíamos que era lo correcto, pero creo que en ese momento era difícil toar una decisión. Si tan solo hubiera sido capaz de dejar las cosas claras o al menos tomar una decisión, pero en estas historias de amor es lo más difícil hacer lo correcto. Lo que paso después me ayudaría a pensar mejor las cosas un tiempo.
Fernanda y yo no nos vimos en algunos días, mientras pues me dedique a Beatriz y a algunas cosas de mi trabajo, me habían cambiado de campus, así que tenía que hacer varios trámites,  esos días me sirvió para pensar mejor en las cosas, y cuando pasaba tiempo con Beatriz quien ahora tenía otro horario, lo que le permitía estar en casa más temprano, así que convivíamos más, algo que creo que nos faltaba, la comencé a ver más hermosa, más mía, hacíamos el amor más seguido, a veces me despertaba en la madrugada y me quedaba viéndola, me sentía enamorado de ella nuevamente.  
Fernanda me escribió en esos días y conversamos, como siempre, le conté que me iria de vacaciones lo hice porque de verdad quería contarle, no le vi nada de malo, ella entonces me comento que un amigo la había invitado a la playa y que estaba pensando en ir yo me di cuenta que era por sacarme celos o por no quedarse atrás, la entiendo yo tenía a mi esposa y ella estaba sola, pero quizá mi reacción no fue del todo la incorrecta,  pues ya lo había pensado con anterioridad; lo que hice entonces fue  que cambie nuevamente mi foto de perfil, a una donde salíamos Beatriz y yo y comenzó el problema.
“¿Por qué me haces esto?” me dijo en un mensaje algunos minutos después, yo le dije que porque reaccionaba así, ya había pasado tiempo no pensé que eso le seguiría molestando, ella me dijo “Habíamos queda en algo y no cumples”, le respondí que no me parecía que me siguiera condicionando con la imagen que ponga y que no era para tanto. Discutimos un largo rato pues ella me dijo que le molestaba mucho verle la cara a Beatriz, yo trataba de entenderla, pero ya luego de todo este tiempo era ridículo y se lo dije, mi error “Creo que no actúas como amiga, se supone que no me puedes condicionar por una foto yo tengo derecho a cambiarla”, ella simplemente me dijo que si es así, entonces mejor no le hable porque cada vez que le hable vera esa foto y se acordara. Yo le respondí que debía ya superar eso, pero ella no me respondió. A lo largo del día discutimos y finalmente  le dije algo que detono en un distanciamiento “Creo que actúas como una persona despechada”, se enfadó conmigo, y me bloqueo.
Fueron unos días bastante tensos, pues me sentí bastante mal por la situación,  pero a la vez, sentí algo de paz, pues en parte me quite el peso de encima de tener que ocultar mi foto con Beatriz con quien estaba yendo todo de maravilla y pues siendo franco conmigo mismo, no podía condicionarme la amistad así, aunque repito de amistad había ya muy muy poco, y eso lo demostró.
Me fui de vacaciones con Beatriz, fueron dos semanas de pura diversión, playa, baile, lindos paseos, cenas a la luz de la luna en un hermoso hotel, gaste mucho en esas dos semanas, pero ella se lo merecía, hicimos el amor como nunca, no hubieron temas complicados de conversación solo ella y yo y ocasionalmente imaginar cómo sería cuando seamos papás algo que ella seguía deseando. Le dije que estaba seguro que muy pronto seriamos padres y que entonces no tendría tiempo de nada, lo dije de broma ella se rio pues sabía que estas cosas con niños sería difícil.
No mentiré pensé mucho en Fernanda pero solo lo necesario, la mayor parte del tiempo estuve bastante tranquilo, fue bueno irme de vacaciones cuando regresamos pues nos sentíamos mucho mejor con nosotros mismos, más enamorados. Pero regresar a la rutina de la universidad, mis clases, su trabajo en el hospital y sus horarios terminarían afectando nuevamente.
La rutina era la misma, mis clases en la universidad, nuevas caras mismas clases, me hice muy amigo en esos tiempos de unas jóvenes que comenzaban a dar clases en la universidad, algunas de ellas habían sido mis alumnas hacía ya algunos años, y ahora estaban en el campus de psicología y otra en artes gráficas, nos encontrábamos en el cafetín y conversábamos recuerdo que me aconsejaban muchas veces cuando me veían perturbado por el tema de Fernanda, porque si, retomamos comunicación algunas semanas después de que regrese de vacaciones.
Me senti mal, vacio como que algo de emoción faltaba en mi vida y que quiza había sido muy duro con ella comprendiendo la situación, así que le envie un mensaje diciéndole la verdad que la había extrañado y que había estado pensando en Sara. Así que lo deje ahí sin esperanza de que me regresara el mensaje, pero finalmente lo hizo. Me tomo algunos días que me disculpara por haberle dicho despechada y cosas así, pero finalmente me perdonó, y lo de la foto de perfil no volvió a ser problema. Lo que si era problema era que nuevamente las cosas entre ella y yo parecían acercarse a algo más parecido a un romance o una aventura debido a que el doble sentido el juego de seducción estaba casi siempre presente..
Era como si cada distanciamiento trajera consigo una nueva actitud de pate de ella, como queriendo probarme algo, o como queriendo probarse algo, a pesar de que yo siempre le dejo las puertas abiertas a su interpretación, jamás me sentí con la seguridad de serle sincero pues no tenía yo mismo seguridad de que pasaría.
Algo que fue decisivo ene se periodo fue la cercanía que tuve con su niña y su entorno, dado que ella no podía ir algunas veces por su trabajo en las tardes a las reuniones en el colegio de la niña me pidió unas cuantas veces que vaya en su representación, algunas veces iba a recoger a la pequeña y pues las miradas me comían viví, la única que me miraba normal, entre comillas era la maestra de Sara quien hasta ese momento sabia de mi lo que Fernanda le había contado, que era su “amigo” y que quería mucho a su hija, entonces la profesora que a la vez era amiga de Fernanda pues comenzó a tratarme como un buen amigo, al grado que hasta el día de hoy de vez en cuando me envía un mensaje o un saludo. En esas fechas la profesora parecía alegrarse de verme ahí y siempre recalcaba lo bueno que había sido para Fernanda y Sara mi presencia eso me hacía sentir muy bien.
Habré asistido a unas 3 reuniones de padres en representación de Fernanda y en esas reuniones me quedaba siempre a conversar con la profesora Olga quien tenía una fascinación por su trabajo, la educación y que quería mucho a Fernanda y Sara, cuando le comente que era un hombre casado pude notar en su mirada una enorme sorpresa, pero ya nos conocíamos y me apreciaba lo suficiente como para entender que ella sabía de mi lo que Fernanda le había contado, así que eso no cambio  mucho la relación, pero quizá si lo que esperaba de mí.
Mis nuevas amigas en el cafetín estaban al tanto de la situación y mi principal preocupación ese cambio de actitud de Fernanda conmigo, esa lucha discreta entre ella y Beatriz, su constante intento por ponerme celoso, lo cual conseguía.  Eran chicas centradas y era obvio que recalcaban mi equivocación en seguir dándole alas a Fernanda, porque eso hacía, al responderle con doble sentido al disfrutar tanto su compañía y al mantener en secreto la relación de “Amistad”. Me aconsejaron que simplemente le deje las cosas claras, porque de lo contrario ella seguiría al punto de que no va a ver forma de dar marcha atrás y la relación se perjudicara, que amigos ya no éramos, eso lo sabía hace mucho, pero no que quizá detrás de esas bromas e insinuaciones habían sentimientos reales de parte de ella, y que estaba sufriendo. Lo que término siendo verdad.
Así que me dedique a tratar de ver que tanto ella es capaz de decir o hacer, aunque estaba seguro de que no se abrirá conmigo desde ese momento siempre le respondía  de la misma forma, tratando de seguirle ese picaresco doble sentido que a veces era bastante evidente, pero que no decía nada en todo caso,  la cuestión fue que esa situación sigio presente en muchas de nuestras conversaciones, algunas más profundas que otras, algunas más dulces otras más serias, pero siempre terminábamos en ese juego. Era como si para ella mi esposa no existiera.
Con Beatriz en esas fechas las cosas iban bien, hubieron varios retrasos y esperanzas de ser padres, pero al final no sucedió, lo tomo bien, no se rendía, casi no me hacía escenas de celos eso fue bueno, pero a la vez me hacía sentir culpable. Sobre todo porque se acercaba el día de la madre, y había hecho planes con Fernanda, habíamos quedado en que la invitaría a cenar a ella y a la pequeña luego de ir al show del día de las madres en el colegio de su niña donde me habían invitado.
Finalmente eso no se dio, y resultó en un nuevo distanciamiento. Aunque debo aceptar que fue culpa mía
En esas semanas todo fue como siempre, conversábamos salíamos a comer algo, la mayoría de veces con su hija, algunas veces solos, como cuando iba a recogerla a su trabajo cuando salía de noche, caminábamos casi todo el camino a su apartamento, es decir más de 30 minutos, algunas veces pasábamos por unas hamburguesas o una pizza, alguna vez una copa y conversar sobre nada y sobre todo, muchas veces terminaba en un largo abrazo y suspiros,  otras veces en acercamientos que de ser un beso solo faltaban milímetros pero casi siempre terminábamos sonriendo y regresando la vista al horizonte, regresábamos a la realidad.
Quizá sabía que de hacerlo no habría marcha atrás, algo que no podríamos manejar en ese momento. Pero de todas formas la pasábamos muy buen aunque siempre regresaba con ese sinsabor a casa como que algo faltó, cuando veía a mi esposa pensaba que había sido lo mejor.
En esas semanas también por alguna razón y por el mismo acercamiento constante comencé a sentir muchos celos cuando ella se propia a sacármelos, casi siempre por el simple hecho de sentir que tiene un control sobre mí y yo pues caía como un tonto, pues yo no era de utilizar a mi esposa como fuente de celos, salvo cuando ella la mencionaba y casi siempre era ella quien terminaba enfadándose, la cosa fue que  esta vez le respondía con más emociones de las que debería, y no las correctas.
Recuerdo que siempre me menciona a Juan Carlos el diseñador gráfico de la imprenta donde trabajaba ella, un joven que hasta el día de hoy sé que nunca se ha fijado en ella, el simple hecho de insinuarme que podría pasar algo entre ellos me causaba  algo de inseguridad, y la verdad ese había sido un mes complicado pues había tenido mucho trabajo en la universidad, Beatriz nuevamente se sentía mal por el bebé que no llegaba y los tratamientos que no resultaban por enésima vez, y la verdad había estado yo bebiendo mucho, hacía mucho que no lo hacía pero eventualmente luego de llegar a casa abría una botella de whisky y me la terminaba hasta que Beatriz llegaba y me llevaba a la cama, en ese proceso trataba de controlarme y no responder a Fernanda su me hablaba, pero esa ocasión fue diferente.
Me estuvo fastidiando con el amigo ese, e insinuando que era yo el que disfrutaba de estar a su lado y pasar tiempo con ella, ella lo dijo de broma, era obvio, pero en ese instante no sé por qué lo tome tan personal, debí entender que luego de haberle contado acerca de que estaba buscando ser padre con Beatriz era normal su respuesta, yo se lo conté con intención lo acepto, pero este juego esta lucha de quien jala más es así de riesgoso, pero lo seguíamos haciendo.
Le respondí literalmente “He tranquila, tu sabes que somos amigos y para mi eres como un hombre más”, luego de eso ella ya no me respondió, me tomo algunos minutos darme cuenta que la había jodido.
Me molestó tanto que no me respondiera que no estuve tranquilo el resto de la noche, me termine toda la botella yo solo y esperando que me respondiera, le timbre unas cuantas veces, le escribí varios mensajes, diciéndole que me disculpara si es que dije algo que le ofendió, pero no respondió.
Me dormí y a la mañana siguiente busque mi celular, pensé que Beatriz lo pudo haber cogido pero en mi embriagues lo había apagado y ocultado en una de las ollas de la cocina, así de mal estaba la situación, lo encendí sin que Beatriz se diera cuenta y no había ningún mensaje ni hacia leído mis mensajes, me estrese muchísimo, fue un día estresante.
Hasta las chicas en el cafetín me dijeron que eso le dolería a cualquier chica si se lo dice el chico que le gusta y eso era lo que pasaba aunque me negaba a verlo o aceptarlo para entonces fue muy tarde. La verdad es que ya me imaginaba que iba a suceder.

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