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 ¿Como resolver un asesinato? (parte 2)

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franckpalaciosgrimaldo
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¿Como resolver un asesinato? (parte 2) Empty
MensajeTema: ¿Como resolver un asesinato? (parte 2)   ¿Como resolver un asesinato? (parte 2) Icon_minitimeMiér Nov 14, 2018 5:41 am

“¿Conocías a Esther?”, me preguntó con seriedad. “La vi ayer por primera vez en mi vida, a ella y a su esposo y al resto de personas en el hotel”. Respondí rápidamente y con seguridad. “La mujer fue asesinada entre las 2:30 de la mañana y las 3:30, la apuñalaron  a la altura del abdomen, con un cuchillo que desapareció de la cocina, tenía un fuerte golpe en la parte trasera de la cabeza, no puedo asegurar si la arrastraron o si ella avanzó sola y cayo por las heridas, y termino desangrándose, pues movieron el cuerpo. Se encontraron manchas de sangre en este piso, un análisis dirá si era de ella.
¿Qué estabas haciendo a esas horas?”, “Estuve aquí, durmiendo, me dormí cerca de las 2:00am, más o menos”, le respondí alto y claro. “¿A qué se dedica señor Rodríguez?”, preguntó. “Pues soy gestor de riesgo empresariales, trabajo en la empresa COFARCO, en la ciudad”, “Ya veo, entonces es usted muy observador y analítico…”, eso era verdad, en mi trabajo debía siempre pensar en lo peor que podría pasar y en lo mejor que podría obtener y encontrar un punto medio donde partir; “Así es, creo que soy bueno en mi trabajo”. “¿Qué lo trajo a este lugar un poco lejos de la ciudad? ¿Negocios o placer?”, “Algo de los dos — sonreí — cumplo un año de relación con mi novia, hoy conocería a sus padres, así que tendría que negociar y pues… siempre es un placer estar con mi novia, — no le causó gracia mi metáfora— ella vendría a verme aquí y partiríamos juntos”. “Ya veo, asumo que la nevada complico su encuentro y la visita a sus suegros”, asentí.
Me preguntó sobre mi relación con mi pareja,  los datos de ella incluso, su trabajo, le dije que nos llevábamos bastante bien y respondí a todo,  también preguntó si tenía historial de delitos o alguna multa, le dije la verdad nunca había roto alguna regla en mi vida, me preguntó si tomaba medicamentos, a lo cual respondí negativamente.  “hay algo que nos llamó la atención, señor Rodríguez — mencionó —… algunos huéspedes y algunos oficiales mencionaron que lo han visto muy inquieto, de aquí allá. ¿Algo lo está molestando aparte de la situación actual?”, no esperaba esa pregunta, no pude evitar ponerme alago nervioso, debía actuar rápido. “Si, la verdad es que me siento algo incómodo cuando todo está cerrado, ya sabe, no es claustrofobia, pero si estoy acostumbrado a moverme libremente… y bueno, me gusta conversar…”, respondí. “Ya conoce un poco más de algunos de los huéspedes es de suponer”, preguntó. “Si, pero solo cosas superficiales, he podido hablar con algunos… como entenderá es difícil verse en una situación así y no comentar…”. “Lo entiendo, muchas gracias, señor Rodríguez, — dijo poniéndose de pie, se acercó a la grabadora y la apagó — ¿puedo hacerle una última pregunta?”, asentí. “Le hice esta pregunta a todos los que ya pude entrevistar ¿Quién de todos en el edificio le parece que pudo haber sido el asesino o los asesinos?”, me preguntó y entonces me di cuenta que el también había pensado en que más de uno pudo ser, era mi oportunidad.
“Pues,… es difícil lanzarse a decir quién es el asesino, o los asesinos, sería un riesgo que no tomaría… pero si puedo decir lo que faltaría para poder decidir… faltaría un motivo fuerte por el cual la señora Esther sea asesinada, faltaría encontrar la forma en que logro salir estando herida…, también necesitaría saber si el asesinato fue el objetivo o una causa, hay muchas razones por las cuales alguien es asesinado”, le respondí. El detective levanto las cejas, y asintió lentamente unas veces, me dio a entender que él estaba pensando lo mismo que yo, aun no tenía en mente a un culpable. “Teniendo todas esas cosas sería más fácil decidir…, yo creo que el asesino sigue aquí, pero me inclino más a que no actuó solo… — dije poniéndome de pie—, sería poco probable, pero seguro eso usted ya lo ha pensado”, el detective no asintió ni negó, solo respondió: “Manténgase en su habitación, señor Rodríguez, seguiremos investigando” salió de mi habitación entonces.
Me dirigí a la puerta para oír si decían algo, “Llama a la mujer de la habitación 201”, dijo el detective, él y el oficial se dirigieron a su habitación.  Cogí mi celular y vi la fotografía cuidadosamente, era una pistola en el fondo del tanque.
¿Qué tan probable era que el hombre solitario  a unos metros de mi habitación la haya colocado ahí? ¿Por qué tendría un arma? ¿Por qué ocultarla? Temía que lo auscultaran, pero la mujer no fue asesinada de un disparo, sino acuchillada posiblemente en el segundo piso. Entonces me puse a pensar.
¿Por qué no gritaría la victima? ¿Por qué no pedir ayuda? ¿Y si la amenazaron? Me preguntaba. Con un arma en la cabeza es difícil gritar, Salí un instante al pasillo, ¿pudo pasar todo aquí mismo?  Solo estábamos la señora y yo, ella estaba despierta, dijo que la vio aquí…, quizá su marido no se emborracho por sí solo. ¿Podría ser que este solitario hombre y Esther…?
Quizá eran amantes, quizá ella no quería que el viniera con ella justo porque su plan era encontrarse con él aquí y dar rienda suelta a sus bajos instintos, tal vez el no soporto la presencia de ese hombre y le reclamo, discutieron en su habitación, ella no aguanto más los celos de su amante, este la amenazo con decirle a su marido que eran amantes desde hace mucho, esta salió de la habitación, la mujer con el niño la ve en el pasillo, este está como loco, se coloca unos guantes, coge su arma dispuesto a matarla, esta sabe que no puede arruinar su matrimonio, su reputación, va a la cocina coge el cuchillo y regresa, la mujer del 201 ya no la ve pues sube en silencio, entra con engaños y ya dentro discuten nuevamente, ella no sabe que él tiene una arma e intenta amenazarlo con el cuchillo, él se defiende y saca el arma, esta se asusta, él está como loco, a ella no le importa e intenta acuchillarlo, forcejean el con el arma ella con el cuchillo, todo en silencio sabiendo que no debían llamar la atención, un mal movimiento y este la acuchilla, ella intenta pedir ayuda y este la golpea en la cabeza con el arma, esta se desmaya….
Si, tiene sentido, pero ¿Cómo la saco? La sangre en el piso puede limpiarse, pero... la ventana cerrada, no hay huellas…
Regresé a mi cama y me senté a pensar y tenía que hacerlo rápido. Mi celular vibró, era mi novia. “Hola, amor, ¿Cómo estas”, me preguntó. “Entretenido… ¿tu dónde estás?”, pregunté. Aún estaba en el hospital, ella trabajaba en el HCC (Hospital central de catalina), era enfermera. Me dijo que no era seguro salir aun, que posiblemente en unas horas más. “Si, entiendo, es mejor que te quedes segura allá”. “He intentado llamarte varias veces, las líneas están inestables aun por la nevada”, me indicó. Le dije que no se preocupara, que no iría a ningún lado y que no salga hasta estar segura.
Di alagunas vueltas en mi habitación y me di cuenta de que si quería ayudar a encontrar a los culpables tendría que arriesgarme un poco más, así que me asome al pasillo, el policía estaba ahí tras la puerta de la mujer con el niño, vigilaba. No podía salir de mi habitación. Pero tenía que hacerme con el arma.
Regrese y espere a que bajaran los detectives, debía hablar con Cinthia, la mujer con el niño enfermo, así que eso hice, espere a que bajaran al primer piso y  en silencio me dirigí a su habitación. Le toque unas veces y abrió, me dejó entrar.
“¿Qué pasa?”, me preguntó.
“Encontré un arma…”, le dije, se sorprendió mucho. “¿Cómo un arma? ¿Dónde? ¿En tu habitación?”, preguntó. “No, no…— le dije mientras miraba por la mirilla al corredor —,  en el baño del fondo… en uno de los tanques, estoy seguro que el hombre del 20-12 la escondió ahí… él estaba armado, por eso estaba tan nervioso… creo que pudo ser un crimen pasional…”. “Un crimen pasional, ósea él y Esther… ¿pero cómo?”, pregunto confundida. “Eso es lo que quiero averiguar.” Le respondí. El niño estaba sobre la cama, estaba moviéndose, al parecer estaba despertándose, se lo dije a la mujer. “creo que ya se siente mejor…”, ella giró a verlo y rápidamente se acercó. “Si,… he… por fin, le toca su medicamento…” se dirigió al baño, “Míralo unos segundos”, me dijo. Asentí.
La habitación era casi del mismo tamaño que la mía, tenía una cama grande a un lado de la habitación, unos cuantos muebles alrededor, una meza pequeña con unas sillas, un cuarto de baño y un ropero, meza de noche y algunos esquineros, me acerque al niño. “Hola… ¿Cómo estás? Tranquilo…”, le dije al verlos abrir los ojos y quejarse. “Mi mami… ¿Dónde está mi mami?” dijo con voz débil. “ya aviene, ha ido por tu medicina…”, respondí, “Mi mami Claudia, mi mami… quiero ir con mi mami…”, repetía. “¿Claudia?”. Pensé que su mama se llamaba Cinthia.
La mujer se acercó y le colocó una pastilla en su boca y se la hizo beber con algo de agua.
“¿Quién es Claudia?”, le pregunte. “Claudia… es mi mama, él es muy pegado a ella, yo trabajo mucho…”, me respondió. “Entiendo, sí, yo también me crie con mi abuela”, algo me pareció muy extraño, el niño seguía balbuceando “No… mi mami, quiero ir con mi mami… ¿Dónde está?”. le pregunte si me prestaba su baño, quería beber algo de agua. Ella asintió, estaba más ocupada con el niño.  Algo no dejaba de parecerme extraño, así que abrí el grifo y el botiquín que estaba tras el espejo, cuidando que no me viera, había varias medicinas, saque mi celular y tome algunas fotos.
Al salir el niño había tomado su medicina, y la mujer lo estaba arrullando acostada a su lado. “Siempre se pone así…”, me dijo sirénido. “¿Qué es lo que tiene? gripe”, pregunte. “Si, como te dije no está acostumbrado a este clima”.
Regrese a la puerta y seguí observando por la cerradura, pude ver como un policía daba algunas vueltas por el pasillo, luego se regresaba a las escaleras y se dirigía al tercer piso. “Tengo que hacerme con esa arma…”, le dije a la mujer. “¿Por qué harías eso?”, preguntó. “Pues así no tendrá idea de quien la tomo, si la policía o algún huésped, se confundirá y comenzara a cometer errores”.  “Eso es muy… inteligente”, me dijo la mujer.
“¿Qué te dijo el detective?”, le pregunte a la mujer mientras esperaba a que el oficial se dirigiera el tercer piso. “Pues me pregunto  que había hecho anoche, si escuche algo… le dije la verdad, le dije que no había oído nada…”, me sorprendió oír eso, “¿No le dijiste que oíste pasos y la viste bajar al primer piso?” le pregunté. Levanto los hombros la mujer “Pues eso me haría ver sospechosa…, me asuste, además lo que le haya pasado fue mucho después de eso…, si salió de alguna forma debió haber sido en el primer piso”, menciona. “La verdad es que pudo haber salido por cualquiera de los 3 pisos, — le explique, — pero es más probable que haya sido por la ventana de este piso o por la del tercero, ambas no tienen rejas y la nieve amortiguaría su caída lo suficiente…, nadie oiría por la nevada… y vi una cañería a un lado, podría alguien subir por ahí con facilidad”, “Vaya… entonces piensas que el asesino la amenazo con el arma para que se lanzara…, luego se lanzó el, la persiguió, la apuñalo y regresó aquí…”, “Exacto, no le disparo por que el ruido de un disparo si podría oírse ”, el guardia finalmente se dirigió al tercer piso.
“Aún queda comprender como es que obtuvo el cuchillo, asumo que se escabullo a la cocina por la noche…”. Explique, “¿Y cómo abrió y cerró la ventana sin la llave?” me preguntó muy interesada. “Pues eso es lo que me falta saber… si logro descubrir eso y la relación con la victima creo que podría hablar con el detective”. Solo me faltaba resolver esas dos cuestiones, pero está muy complicado. “Voy por el arma, Cinthia, cuida al pequeño, abrígalo más… ”, Le dije y me dirigí al baño del pasillo.
Con cuidado cruce el pasillo y entré al baño, me dirigí al cubículo de en medio y me dispuse a tomar el arma, cuando la puerta se abrió, rápidamente baje el pie del inodoro.
Se trataba del huésped del 210, el hombre solitario.
“Hola…”, le dije inmediatamente, me cogió de sorpresa, “¿Tampoco funciona tu inodoro?…”, pregunte y me dispuse a orinar. Él se quedó unos segundos ahí sin saber que hacer lo veía por el rabillo del ojo. “No… no hay agua… en el grifo,” respondió  y se dirigió al lavabo, se comenzó a lavar las manos.
Termine de orinar y jale la cadena, el agua comenzó a fluir y me dirigí al lavabo él se apartó unos pasos. “He… ¿Qué tal con el detective?”, pregunté. “Pues bien, creo… nunca antes me habían interrogado, creo que me puse nervioso” respondió, me extraño que me dijera eso, “Pues... es normal también me puse nervioso, es una situación poco usual… ¿Te preguntó quién pensabas que podría haberlo hecho?” le pregunté.
“Si,… me pregunto eso también, pero no le respondí… sería muy extraño ¿no crees? Pretender que cualquiera puede hacer su trabajo”, era una respuesta muy diplomática. “Ya veo…”, le dije cogiendo papel para secarme las manos, lo hice muy lentamente. “Entonces no tienes en mente a nadie que te parezca sospechoso… conmigo puede ser sincero… yo pienso por ejemplo que fue la cocinera — le dije sonriendo, — eso le dije al detective”, el hombre entre cerro los ojos, él no pensaba que pudo haber sido ella, “No lo sé, tú te ves muy sospechoso”, me dijo así directamente. No pude evitar alzar las cejas por la sorpresa.
“¿Yo? ¿En serio?”, respondí. “Si me preguntas, pues… eres muy extraño… te he visto observándonos a todos, tratando de hablar con todos… de aquí allá…, eres el único en todo el edificio que… llama la atención, y por si fuera poco entro y te veo  ocultando algo en ese tanque de agua…”. “¡Espera!, ¡¿que!?”, no podía creer lo que oía. “Yo no estaba ocultando nada ahí…”.  “Es lo que me pareció ver cuándo entre, te pusiste nervioso”, este sujeto comenzaba a preocuparme en serio, o es que yo mismo me había puesto en esa situación.
“Tú me preguntaste… yo te respondo…”. “Entonces piensas que yo asesine a la huésped del tercer piso… y que oculte algo aquí…— señale con el dedo al tanque”, el hombre asintió. “¿O que estabas haciendo ahí cuando entre?”, me preguntó mirando al tanque “Es gracioso, porque tu entraste al baño antes que te interrogaran… si hubiera algo ahí lo pudiste haber puesto tu”, una gota fría de sudor callo por mi rostro, el hombre asintió y respondió “yo fui al baño pero no cerré la puerta, el policía estuvo en la puerta en todo momento…”, indicó y continuó “tú estabas aquí solo cuando yo entre, si llamamos a un oficial ¿Qué encontraría ahí? ¿Quién se vería más culpable? No creo que sea el único que piense que eres muy extraño haciendo preguntas por ahí jugando al detective”, en ese momento me di cuenta que el maldito sujeto tenía razón. “Si, creo que debería dejar de ser tan sociable, es solo que me pone nervioso esta situación y cuando me pongo nervioso me gusta hablar… y no es que me guste jugar al detective — le explique — es solo que cuando algo me parece extraño me llama la atención”, sonreí y me dirigí a la puerta disponiéndome a salir.  Por un segundo me sentí atrapado.
“¿Entonces le digo al oficial que revise?”, me preguntó justo tras de mí. Me quede en silencio algunos segundos. “Claro, ¿Por qué no? Sería interesante ver que encuentran…— le sonreí y me regresé a mi habitación por el pasillo.” Una vez ahí me quede paralizado tras la puerta, no tenía la más puta idea de que había sido eso. Simplemente me quede ahí pensando, repasando cada palabra que me dijo, cada cosa que dije, sudando frio. Mi celular sonó nuevamente sacándome del ensimismamiento.
“Hola…, hola amor…”, era mi novia otra vez.
“Hola, buenas noticias… ¡mis padres dicen que podemos quedarnos una semana!, para compensar lo de hoy, por que posiblemente las carreteras se abran muy tarde” me dijo emocionada. “ok… este… eso es bueno”, respondí. Ella se dio cuenta que algo no estaba bien “¿te pasa algo? ¿no te alegra eso?”, preguntó.
“Si, eso me alegra es solo que estoy muy aburrido aquí…, es eso, estaba pensando en dormir… ya sabes el frio me da sueño”, respondí. “Si, se me había olvidado, será mejor que descanses igual tengo que ir a trabajar, mi amor come algo ya es hora de almuerzo, te amo te hablo más tarde”, “Si, eso hare amor,  te amo, ten un buen día…”. Cortó y me acorde muy tarde que quería preguntarle sobre los medicamentos en el botiquín de Cinthia. Así que le envié un mensaje con la foto adjuntada que decía “Amor ¿alguno de estos medicamentos son para la gripe?”, el problema era que la red estaba muy lenta y el archivo estaba tardando en enviarse.
Deje el celular sobre mi cama y me recosté unos instantes estaba bastante tenso, creo que tenía razón aquel hombre me he comportado muy sospechoso, pero estaba en mi derecho, alguien quería involucrarme y ahora sospechaba más del huésped del 210.
Tenía que darme prisa, atar cavos, no hay crimen perfecto algún error debe haber cometido, “Piensa, piensa, piensa”, me repetía mientras miraba al techo. Entonces pensé nuevamente en todo, me levante y comencé a calcular todo desde cero, estaba cayendo en el mismo juego, estaba enfocándome solo en el que parecía el culpable, pero quizá estaba siendo muy subjetivo. El sujeto pudo o no colocar ahí el arma, el sujeto pudo o no esconder el cuchillo en mi cuarto, pero no tenía pruebas, estaba acusándolo porque no había alguien más, por un momento decidí pensar que él no era el asesino, ¿Quién tendría acceso a mi habitación? ¿Quién tuvo acceso a ese baño?
Todo me llevaba a otra persona, pero me era difícil pensar que Cinthia lo haya hecho, ¿Por qué? No calzaba, de ninguna forma, por otro lado también era extraño como se me acercó a contarme que vio a la víctima en el segundo piso. ¿Podría ella haber matado a la mujer? ¿Sola? No, es imposible si de algo estaba seguro es que no es un trabajo solo, además esta con un niño. Sería muy complicado.
Quizá el arma es de Cinthia, quizá Cinthia se enteró de la relación  extramarital de Esther y la estaba chantajeando, la citó aquí, porque es alejado y nadie sospecharía, pero Cinthia quería más dinero y la amenazo con decirle todo a su esposo quien estaba para mala suerte de Esther con ella, así que Esther bajó al primer piso luego de embriagar a su esposo en busca de un cuchillo, pero Cinthia estaba despierta y la vio, cogió su pistola, el niño dormía,  Esther tocó la puerta, Cinthia salió y la amenazaron con un cuchillo, pero esta saca el arma y sorprende a Esther quien retrocede lentamente, sabía que estaba pedida ahora, así que se lanza contra Cinthia, estas forcejean cuidando no hacer ruido, en el forcejeo Esther es acuchillada, esta trata de pedir ayuda y Cinthia la noquea…
¿Pero cómo la saca sin dejar huellas? ¿Cómo abrieron esa maldita ventana?
Entonces escuché pasos en el corredor, se acercaba alguien, me acerque a la mirilla y vi al detective tras de la puerta y a dos oficiales, me sorprendió. Me tocaron la puerta fuertemente “¡Señor Gonzales, abra la puerta por favor!”, dijo el detective con voz fuerte. “¿Pasa algo detective?”, pregunté. “¡Abra de inmediato por favor!”, me dijo. Dude unos segundos, pero abrí la puerta. Inmediatamente los oficiales entraron y me cogieron, “Queda detenido como principal sospechoso, del asesinato de la señora Esther”, me dijo el detective, mientras un oficial me esposaba. “¡¿Qué?!”, dije sorprendido, “No, se está equivocando yo no lo hice…”, me defendía, pero no podía luchar contra los dos oficiales que me sujetaban. El detective se me acercó bruscamente y mirándome a los ojos “El cuchillo que desapareció de la cocina apareció entre los platos de comida que usted envió con la mucama…”. “Eso tiene una explicación, detective alguien me quiere involucrar…”, trate de explicar, “Llévenlo a la oficina de recepción y enciérrenlo ahí, hablare contigo más tarde”. Me quito mi celular y mi billetera también.
Los policías me llevaron escoltado al primer piso, el huésped del 210 se asomó a ver, igual Cinthia, fue un momento muy vergonzoso, en el primer piso igual, los huéspedes se asomaban a verme bajar esposado y dirigirme a la oficina de recepción, “Yo no he sido, no soy un asesino…, esto es un error”, dije, pero todos me miraban como si fuera yo el culpable, incluso la mucama me miraba con temor también la cocinera, el recepcionista incluso me esquivo la mirada, solo se remitió a abrir la puerta de su oficina para que los policías me hicieran entrar.
“Quédate aquí y no hagas ninguna estupidez, — me dijo un oficial — el detective bajara hablar contigo en un rato más”. “¡No entiende, me están involucrando!”, trate de explicarme pero me cerraron la puerta en la cara y cerraron con llave, un oficial se quedó tras la puerta, pude oír como enviaba al recepcionista a sentarse en los muebles del lobby.
Ahora estaba solo, encerrado y siendo el principal sospechoso del asesinato, pero debía mantener la calma, me senté en la silla tras el escritorio, debía mantener la cordura, no me podían condenar sin mayores pruebas,  no habían huellas mías en el arma, no hay un móvil, pero era suficiente como para centrar la atención en mí, quien haya sido lo logró ahora todos deben estar pensando en cómo maté a la Señora Esther.
Tenía que aprovechar cualquier cosa a mi favor, estoy seguro que algo se me está pasando, así que solo tenía que recordar lo más mínimo, algo que haya oído o visto, que me ayude a comprender. Ayer llegue al hotel temprano, piensa, piensa, piensa, cualquier cosa en esas horas puede ser de utilidad. Golpee mi cabeza unas cuanta veces.
¿Quién fue la primera persona con la que crucé palabra? Aparte de él recepcionista.
Recuerdo que me estacione a un lado del edificio y ahí estaba ya estacionada la pareja del tercer piso, si, ellos llegaron casi junto conmigo. Recuerdo que me quedé sentado dentro del auto con la puerta abierta pues le estaba marcando a mi enamorada, recuerdo que ella estaba algo angustiada por algo, “Si vas a estar con esta actitud no entiendo como aceptaste, te hubieras quedado en casa y listo”, dijo ella algo exaltada pero tratando de mantener la compostura. El sacando las maletas de la parte trasera le respondía “Accedí porque de verdad quería pasar un tiempo a solas contigo, así nomás mi madre no va a la ciudad, ¿crees que podríamos venir si tendríamos que cargar con Harold? Sabes que sería otra vacación familiar…”. Al parecer estaban escapando un tiempo de ser padres, eso explicaría por qué no les importaba nada y solo se concentraban en ellos, estaban tratando de disfrutar su estancia aquí. “Tú sabes que hacía mucho que no pasábamos un par de días solos sin más que hacer que… ya sabes”, es lo último que los escuche antes que se dirigieran al interior del hotel, en el momento no puse atención, estaba pendiente a que mi novia respondiera. “Hola…” no respondía la señal era mala.
Al entrar al edificio ya habían huéspedes, algunos se estaban yendo, como una pareja de ansíanos, pasaron justo a mi lado cuando ingresé con mi maleta, se les veía muy contentos, “Buenas tardes”, les dije incuso con una sonrisa.
En el lobby estaban los chicos del primer piso, trataba de recordar algo de lo que dijeron, yo tuve que esperar que se registrara la pareja que entró primero, así que me pare cerca de ellos, los chicos estaban ahí sentado en los muebles, ellas estaban reprochándole algo al muchacho más alto de los dos que había, el que se notaba más activo “Todo es tu culpa, ¿Cómo pudiste olvidar algo tan importante en la estación”, “¿Qué vamos a hacer ahora? no puedo quedarme otro día más…”, reclamaba la otra chica. “Todo no es culpa mía, — respondía el muchacho — y ahora no ganamos nada en discutir, voy a llamar a mi padre y seguro nos envía dinero o manda a alguien por nosotros…”. “Tranquilos, no ganamos nada discutiendo”, agregó el otro muchacho, pero las chicas lo ignoraban, parecían enfadadas con el “Vamos, Sandra… ya no sigas enfadada conmigo”. “No voy a hablarte, es más ni ganas tengo de verte”, recuerdo que la chica de cabello largo se levantó y se fue en dirección a las habitaciones, asumí que habían olvidado algo, quizá los pasajes, o quizá el dinero y ahora tenían que quedarse aquí hasta nuevo aviso, y quizá el chico más bajito y esta última habían peleado por algo.
“¿Una habitación amigo?”, me dijo el recepcionista en el mostrador. La pareja ya estaba dirigiéndose a las escaleras. “Si, gracias… buenas tardes”, saludé. “Buenas tardes, — me respondió — ¿en el segundo piso está bien? Las habitaciones más amplias están en el tercero”, me preguntó. Le dije que no había problema que pensaba irme en la mañana, solo quería una habitación común para pasar la noche. Me dijo que no había problema y me dio la 206, “Ha habido algunos boletines que posiblemente haya una nevada… no está confirmada, pero… le sugeriría que si tiene alguna cita importante en la mañana lo tenga en cuenta, es por eso que algunos huéspedes se están retirando”, me comunicó. “Bueno, tengo que ir a ver a mis suegros, o futuros suegros… — le dije sonriendo —, mientras pueda salir de aquí mañana en la tarde creo que estaré bien” respondí.
Me dio mi llave y me dijo que subiera por la derecha.
Cuando subí las escaleras pude ver a la mucama bajando con una charola y algunos platos y vasos, me sonrió y le sonreí, paso por mi lado, mientras subía al segundo piso pude ver  bajar algunas personas que seguramente se estaban yendo del edificio, me fui a mi habitación y me dispuse a entrar, deje mi maleta en el piso y coloque la llave en la cerradura  cuando recuerdo que vi al hombre del 210 cerca de la ventana del final del pasillo. Estaba ahí fumando un cigarrillo echando el humo afuera. Aun el recepcionista no había asegurado las ventanas para la nevada.
La mujer del primer piso.
Hable con ella también, cuando Salí a mi auto por mi computadora, la había olvidado, eso fue un poco después de registrarme, quería ver si podría conectarme a la red de internet del hotel, el recepcionista me dijo que había estado fallando pero podía intentar, necesitaba revisar mis correos, pues si bien estaba de vacaciones habían trabajos pendientes de enviar.
Recuerdo que ella estaba a un lado de la ventana cuando me asome pues vi que había comenzado a nevar, “Aun no ha comenzado lo fuerte…”, le comenté sonriéndole. Elle me miro con seriedad de arriba abajo, luego soltó una corta sonrisa “Si, va a ser una noche muy fría…”, me respondió. “Si, quería ir por mi computadora, la deje en el auto, que tonto…”, “¿Cuál es el tuyo?”, me preguntó, le señale con la mano el Toyota color verde, “Es muy lindo… mi esposo tiene uno así…”, me contó. “Es un buen auto… este es de mi padre, me lo heredó ya está muy mayor para manejar y bueno… me ha servido mucho”, me sonrió y regreso la mirada al exterior, luego me hizo otra pregunta “¿Vienes de muy lejos tienes un acento extraño?”. Sonreí, jamás me habían dicho eso “No, vengo de catalina, del sur de Catalina… quizá por eso sueno algo acentuado”, sonreí. “Entiendo, no he estado por allá… ”, “¿Usted viene de…?”, le pregunté. “San Vertelo”, me respondió, eso estaba bastante lejos, estaba al noreste de catalina. “Eso es bastante lejos…”, “¿has estado por allá?”, me preguntó, yo le respondí  que no, jamás había ido realmente solo sabía que la empresa donde trabajo tenía por allá algunas sucursales chicas.
Fue por mi computadora, desde mi auto la pude ver ahí en la ventana, su expresión me llamo la atención, se veía muy triste, ¿qué le habrá pasado? ¿Qué hacía tan lejos de su ciudad? No le pregunte más, no era mi problema en ese instante, ahora quien sabe.
“Recuerda, vamos, algo más debiste ver”, me repetía mientras golpeaba mi cabeza contra un periódico de hace unos días en el escritorio.
Recuerdo haber bajado cerca de las 7:30pm para pedir algo de comer, pues en mi habitación no había teléfono, solo en las habitaciones del tercer piso, los cuales son funcionaban según oí decir a Sebastián quien bajo para pedir una botella de vino.
“¿Qué sucede con los teléfono?”, preguntó algo incómodo. “He intentado pedir servicio, y no hay tono”, explica, “Si, disculpe, es que ha habido problemas toda la mañana, el único que funciona es este de aquí — dijo señalando el del mostrador —… ¿se le ofrece algo?”, “Si,  quisiera saber si tiene algunos vinos, licores en general, ¿cerveza quizá?”, preguntó. “Sí, por su puesto, tenemos vinos, whisky, ron, vodka, cervezas… ¿Qué desea?”, Ordeno una botella de vino y un whisky, el recepcionista dijo que se lo enviarían a su habitación en unos momentos. Sebastián sonrió y se fue a su habitación, dijo algo más “Mi esposa esta extrañamente con ánimos para unos tragos, hay que aprovechar ella odia el alcohol”, sonrió y se fue. Eso me hace pensar que Esther no era una mujer de beber alcohol pero al parecer estaban celebrando la compra de su casa, aunque no se le veía del todo feliz, la última vez que la vi.
Eso llamó mi atención.
“¿Tu también quieres una botella?”, me preguntó el recepcionista. “No, no”, respondí y continúe “No suelo beber solo… quizá cuando venga mi novia, necesitare fuerzas”, “Verdad algo de tus suegros me dijiste”, se acordó y sonrió. “Así es… pero lo que si quisiera es algo de cenar, me muero de hambre… ”. “Si, acércate a la cocina, es por este pasillo, ahí hay una barra, la cocinera te dirá lo que hay, te recomiendo el estofado, esta delicioso”, me dijo.
La cocina estaba cruzando un pasillo a un lado de la oficina de recepción, tras la barra, avancé por el pasillo hasta el final, pude ver que la lavandería estaba ahí también, habían un par de cuartos más, seguro el depósito y las habitaciones de servicio, no preste mayor atención.
Llegue al final y efectivamente había una barra cerca de la puerta desde donde podías ordenar, incluso había unas bancas por si querías comer ahí, recuerdo que el hombre solitario del 210 estaba sentado ahí bebiendo un café a un lado la ventana que daba al exterior, lo salude y respondió asintiendo la cabeza. No era una cocina muy grande del todo, pero para un hotel como este era suficiente, supuse, al final pude ver una puerta que daba al exterior también. “Buenos noches, joven, ¿Desea cenar? ¿O se lo envió a su habitación?, me pregunto amablemente la señora cocinera, una mujer ya entrada en años.
“He… creo que podría comer aquí…— dije acercando una de las sillas — no me gusta comer solo… ” Sonreí, la mujer me respondió la sonrisa. “Bueno, tenemos estofado de res, sopa de pollo para el frio, arroz con puerco y puré de papas… ah y me olvidaba, arroz con verduras por si eres vegetariano o estas a dieta”, me sonrió, “No, no se preocupe no estoy a dieta, creo que le hare caso al recepcionista el estofado y… un café cargado…”, gire a ver al hombre solitario, “¿Qué tal está el café, amigo?” le pregunte amablemente, “No está mal,— respondió y se puso de pie limpiándose la boca— gracias”, en el momento no le di importancia  que estuviera bebiendo un café a esa horas, eran casi las 7 de la noche. La cocinera tomo la taza y le dijo algo que en ese momento me pareció poco importante: “Si, no te preocupes… y espero todo salga bien con Adriana”.
Eso le dijo, al parecer le había contado algo, no me extrañaba la mujer era muy amistosa, a mi también me preguntó algunas cosas, termine contándole mientras comía y ella lavaba algunos trastes lo que fui hacer allá, ¿abra sido un error? Al menos hizo la cena más divertida, en serio jamás me ha gustado comer solo.
“¿crees que caiga la nevada esta noche?”, me preguntó.
“La verdad es que no sabría decirle, no estoy acostumbrado a este clima, ha estado nevando desde que Salí de la capital…, supongo que no importa mucho”. Le respondí.
“Las carreteras se cierran y tendríamos que quedarnos encerrados, y mañana es mi día libre y quería ir a ver a una amiga al hospital…”, “Ya veo, y si es su día libre ¿Dónde comerán los huéspedes?”, le pregunte. “Hay una cafetería no muy lejos, quizá 20 minutos, siguiendo la carretera al este como quien va para el pueblo, verdad que no eres de aquí”, sonrió. “Ahí pueden ir a comer, obvio no cocinan como yo”. Me dijo sonriendo.
Ahora eso me parecía muy interesante, un restaurante a unos 20 minutos de aquí, en una nevada sin auto seria unos 40 minutos. Interesante, pensé. Era hora de atar cabos, no tenía nada más, era todo.
El hombre misterioso y solitario, la mujer con el niño enfermo, una mujer misteriosa ¿Qué hacía tan lejos de casa? ¿Por qué se le veía tan triste? ¿Estaba huyendo de alguien?, la pareja que quería comprar una casa, los jóvenes de paseo que olvidaron los boletos o el dinero, la pareja que quería pasar unos días alejados de casa, la mucama nueva que necesita el trabajo, la cocinera de años que le gusta conversar, el recepcionista amigable que parece que ha visto de todo y yo el joven que espera que venga su novia para ir a ver sus futuros suegros.
No podrían ser los jóvenes, están más preocupados en sus cosas y no se supone que deberían estar aquí, tampoco se supone que la cocinera este aquí hoy.
La pareja del tercer piso, ellos buscaban escapar de la rutina unos días, están de vacaciones, dudo que sean criminales se registraron para estar 3 días, los pude oír cuando se registraron.  Cinthia y el niño debían estar en catalina con el padre del niño, aunque había algo que me parecía raro con ella y el niño. El hombre misterioso al parecer tiene problemas con una tal Adriana, posiblemente su esposa o algo así, y ¿por qué tendría un arma? Es un corredor de seguros.
Sebastián y Esther… tenían una reunión para ver si compraban una casa. Pero ella estaba muy nerviosa, ansiosa, no la vi muy feliz, y estaba bebiendo, es un detalle interesante, quizá estaba nerviosa por algo más que solo comprar una casa.
¿Cómo podría relacionarlos y crear una escena de un crimen?
Hasta el momento solo había tratado de ver lo obvio, pero no era esa la forma de llegar a una conclusión, en mi experiencia casi siempre hay que analizar los riesgos varias veces hasta que dejan de serlo porque ya lo conoces y sabes cómo saltarlo, y así puedes decidir, recordé un caso que me llamo mucho la atención, una inversión grande en una empresa extranjera que quería vender sus productos en la ciudad, era un riesgo pues había fracasado ya en dos ciudades vecinas como marca, así que exponerse a la inversión de propagandas, en tiendas y poner nuestro sello era un riesgo, pero si analizábamos solo el fracaso de la marca nos olvidábamos de lo más importante, lo que ofrecía al consumidor, lo que finalmente era un buen producto, pero que en ciudades vecinas compitió con gigantes y con muy mala estrategia de ventas, así que analice todas las posibilidades y no me concentre en sus fracaso sino en por que fracasó lo que redujo el riesgo pues en Catalina se consume más enlatados que en otra ciudad, y la competencia en guisos enlatados era algo interesante.
Finalmente la pequeña inversión de 1 millón nos dio ganancias de hasta 5 millones en los 14 meses siguientes, no estuvo mal, lo que me enseño que los riesgos no siempre son los obvios, y si lo llevaba a este caso, me estaba concentrando, como cualquiera, en los errores y no en el hecho. El cuchillo, el arma, la nevada, la mujer muerta, son los errores.
El hotel alejado de la ciudad, la gente desconocida, sin preguntas, las cámaras que se apagaron al cortarse la luz, eran los aciertos. Entonces pensé, ¿Qué le facilita a todos los que estamos aquí estas situaciones?
Me acerque al monitor de la computadora sobre el escritorio del recepcionista, estaba encendido, moví el ratón con la quijada, pues tenía las manos esposadas tras de mí, encendió la pantalla, habían dos carpetas abiertas, la que ponía “ARCHIVOS DE SEGURIDAD”, donde habían otras carpetas con fechas anteriores, al parecer la última fecha de videos de seguridad era de una semana antes.  El Recepcionista comentó que el sistema de seguridad a partir de las 10:00pm grababa solo al detectar movimiento, y el resto del día grababa normalmente.
Me las arregle para mover el ratón y poder abrir el programa de seguridad, fue complicado pero logre coger el ratón y usar mi espalda como tapete, fue complicado, ¡malditas esposas!
Finalmente abrir el programa, mostraba en una ventana todas las cámaras accesibles, pero no estaban grabando, solo transmitiendo.  Había en total 6 cámaras activas. La CAM-00, exterior, que dejaba ver la entrada y el estacionamiento, la CAM-01, exterior, que mostraba la puerta trasera que estaba en la cocina, el basurero y el generador electrónico. La CAM-03, interior, mostraba el lobby desde la parte superior de la entrada, las CAM-04,05 y 06, interiores también, mostraban los pasillos del primero, segundo y tercer piso respectivamente, colocadas en la parte superior al final del pasillo, desde ahí se podían ver todas las puertas hasta las escaleras.
Pude ver los por las cámaras el movimiento, en la parte exterior estaban un par de oficiales conversando entre ellos, estaban vendiendo unos cafés calientes, en la cámara interior en el lobby podía ver al oficial parado tras la puerta de la oficina donde estaba yo, el recepcionista estaba sentado en los muebles del lobby, cerca de él estaba Sebastián, aun se notaba afligido y del otro lado la señora de la cocina y la mucama, ambas parecían estar conversando de algo. En la parte de atrás, en la puerta trasera también había un oficial con un café.
En el primer piso no había mayor movimiento, un oficial estaba tras la puerta donde estaba la mujer solitaria, asumía que estaba el detective  entrevistándola a ella, las habitaciones estaban cerradas, en el segundo piso igual, no había movimiento, solo la oficial que se paseaba por el pasillo desde el segundo al tercero.
Me regresé a la carpeta de archivos, busque el archivo de la CAM-02, el lobby, quería ver el momento en que Esther llega al Hotel, fue complicado con las manos detrás, pero logre reproducirlo y encontrar el momento en que ella ingresa con su esposo, 2:30pm, unas pocas horas antes que yo nada más. Habían algunos otros huéspedes ahí en movimiento, algunos saliendo, pude ver a los chicos del primer piso sentado ahí, se ve que discutieron por horas.
En el video se veía a Esther tras su esposo, él estaba registrándolos, luego de algunos minutos subieron en dirección al tercer piso, se dirigieron a las escaleras. Detuve el video y cambie a la siguiente cámara, la cámara del segundo piso, mismos minutos, efectivamente se le ve subir, primero va su esposo, luego ella cargando su maletín.
Fue entonces cuando vi algo muy interesante.
El huésped del 210 estaba fuera de su habitación, estaba en el pasillo a unos pasos de su puerta, mirando a las escaleras, justo en el instante que Esther sube las escaletas y pasa por el segundo piso, ella parece hacer un gesto con la mano, mirando al sujeto solitario, y este parece mover la cabeza y entrar a su habitación. Repetí esa escena varias veces, no me quedaba duda, ella le hizo un gesto con la mano, pero por la calidad no se podía observar. ¿Esta era la prueba de que se conocían? ¿Acaso estaba viendo lo que quería ver?
Oí la voz del detective dirigiéndose a la oficina donde yo estaba, rápidamente apague el monitor tratando de no hacer ruido, lo que era difícil. Lo que importaba es que esto que vi era muy revelador, sentía que me acercaba a algo importante. ¿Quién es el sujeto del 210? Esa es la clave ¿y quién era Esther realmente?
EL detective abrió la puerta e ingresó.
“Todos le señalan como el más sospechoso, señor González… — dijo tomando asiento en la silla frente a mí en el escritorio. —  es interesante como solo tres personas no creen que usted sea el asesino, claro que son conjeturas, pero… ¿Qué opina?” preguntó.
“Pues estoy aquí… esposado, creo que son más que conjeturas para usted…”, respondí.
“Eso y que el cuchillo que desapareció de la cocina apareció entre los platos que usted envió desde su habitación…, un análisis más detallado del arma nos dirá si fue ese con el que se cometió el crimen, y su historia de que lo quieren involucrar… ¿a usted le parece verosímil?” preguntó. La verdad es que no parecía muy creíble.
“Revise mi teléfono… tome una fotografía del cuchillo en el tanque de mi habitación, y no es todo… hay algo más, detective, un arma…” le confesé finalmente ya viéndome atrapado debía negociar. El detective levanto una ceja, dudando. “Revise mi celular, tome una fotografía del arma en el tanque del segundo piso en el baño del pasillo, y creo que se quien lo puso ahí”, confesé.
“¿Y no piensas que es raro que no lo hayas mencionado antes? fácil tu pusiste ponerlas ahí”, preguntó y increpó. “Pensé que podía descubrir quien había sido el que colocó ahí el cuchillo…, si no me hubiera arrestado creo que me hubiera acercado… ahora pues estoy incapacitado, aunque puedo ayudarlo…”, le dije al detective este se reclino hacia atrás y respondió sonriendo.
“¿Sabe? Yo tampoco  pienso que usted sea un criminal señor Gonzales”, Me sorprendió que dijera eso. “…Creo que es solo un sujeto muy curioso que piensa que es más listo que los demás, — tenía razón en eso —, y creo que subestima mi labor de detective, lo he estado observando y me he dado cuenta que es usted muy ingenioso, y que sabe algunas cosas que necesito que me diga de inmediato… se nos acaba el tiempo, no hay pruebas para retener a nadie más que a usted, y la verdad es obvio para mí que usted no pudo ser… pero sé que el asesino y sus cómplices están aquí.”, me incline hacia delante. “Yo igual, y cada vez lo tengo más claro… pero necesito más información sobre los huéspedes”, le explique, el respondió. “Y yo necesito más información sobre detalles que hayas visto mientras no estuve aquí… has podido hablar con todos según dicen ellos”, asentí y respondí “De acuerdo, le contare todo…”.
Decidí contarle al detective todo lo que había podido oír y ver durante mi estancia en el edificio, pero me guarde la mayoría de mis conjeturas, sabía que él no me contaría todo tampoco, así que decidí mover mis piezas para poder entender si es que estábamos apuntando a lo mismo o alguno de los dos estaba lejos de la verdad. No le mencione lo que vi en las cámaras, pensé que tarde o temprano él lo descubriría.
“Me impresiona su capacidad de análisis, aunque debido a su trabajo es normal que sea capaz de atar cabos y analizar de esta forma… aunque aún hay muchos varios huecos que rellenar”, me dijo el detective y continuó. “Déjeme decirle algo, Señor Gonzales; no está muy apartado de la realidad, el asesinato de la señora Esther también me parece algo no premeditado, coincidimos en que los jóvenes del primero piso y la pareja del tercer piso están descartados totalmente, la mujer con el niño no tiene motivos reales, discutieron, pero no es suficiente... ”. Lo interrumpí “…Ella no le contó todo…, olvidé mencionarle que ella fue la última que vio con vida a Esther”, el detective pareció sorprendido. “¿Eso es cierto?”, pregunto y respondí: “Si, ella me lo contó, sentía que tenía que decirle a alguien, confía en mi por alguna razón…, creo que sentía que eso la haría ver culpable, ya sabe las películas…”,  el detective comenzó a analizar “Ella mintió, no menciono eso, sitúa a la víctima viva… ¿entre qué horas?”,
“las 2: 30 y 3:30 según ella me dijo que vio verla por el segundo piso y bajar”, le comenté, “Eso la sitúa viva en el segundo piso a esas horas”, asentí. “Pero ella no fue la última en verla con vida, — me dijo y me sorprendió — otra persona también la vio”. Eso me sorprendió, ¿Quién fue? Le pregunté.
“La mujer del primer piso, me dijo que salió de su habitación en dirección al baño general del primer piso por que el suyo no funcionaba, y se cruzó con Esther, esta parecía venir del segundo piso”, La mujer con quien había discutido “Me dijo que habían discutido horas antes y que se disculpó con ella, parecía estar arrepentida y algo ebria, por lo que solo le dijo que no se preocupara y se dirigió al baño”, Asentí y pregunté “Entonces bajo a disculparse…  lo que le haya pasado fue en ese periodo.”
Había supuesto que la mujer del primer piso tendría un motivo, por la discusión, pero muy pequeño, ahora pues esa posibilidad perdía sentido, pero habría más posibilidades el hecho de que ella bajara al primer piso y se encontraran, ¿en verdad era su intención disculparse? Tenía que pensar en todo, se acababa el tiempo. Hasta lo más ridículo tomaba fuerza.
“Así es, solo necesito el motivo y la forma… sin eso este caso no tiene sentido… a menos que…”, interrumpí, “El arma… ¿verdad?”. El detective asintió, “Pudieron amenazarla para que no gritara cuando regresaba a su habitación.”
El detective salió y subió con uno de los oficiales, regreso al cavo de unos cuantos minutos,  encendí el monitor y lo vi subir al segundo piso y dirigirse al baño del pasillo, estuvo ahí varios minutos y cuando salió pude notar que había metido el arma en una bolsa de evidencias la cual se la entregó al policía. Regresó entonces a donde estaba yo.
“¿pueden identificar de quien o si se utilizó para golpear a Esther, ¿verdad?…”, le pregunté. El asintió y respondió “Si, los forenses ya se llevaron el cuerpo, en algunas horas tendré un informe, si utilizaron esta arma podrán relacionarla, dudo que hayan huellas en ella…”, respondió. “Es posible también que hayan utilizado para que la víctima no reaccionara o no gritara…”, le mencione. El detective asintió y se puso de pie, “Sigue siendo una conjetura pudieron golpearla con una roca, al caer si logra saltar de la ventana, etc. No son pruebas insuficientes, Señor Gonzales. Hasta no entender  el motivo de su asesinato y llegar a la forma en como lograron sacarla o como logró salir esto sigue siendo un misterio”.
Tenía razón en eso, hasta no encontrar un motivo real por el cual asesinar a Esther esto carecía de todo sentido. Era realmente complejo y confuso, comenzaba a dolerme la cabeza.
“No es tan simple como parece, ¿cierto?”, dijo el detective viéndome confundido, “Son los detalles los que ayudan a resolver un crimen…, cada pequeña cosa que no está en su lugar, hay una ventaja en todo esto y es que el asesino esta entre nosotros sin poderse ir y solo está haciendo algo bien, confundir a todos y hacerlo ver a usted como el culpable”.  Y creo que entiende por qué lo eligió a usted. Le respondí asintiendo, pues tenía razón, mi curiosidad me había metido en este lio, era suerte que el detective supiera, que no era yo el criminal.
“¿En serio no piensa que pude ser yo?”, le pregunté. El detective me miro y sonrió. “Todos te han visto por aquí y por allá… muchos piensan que pudiste haber sido tú, si de verdad pensabas matar a alguien era obvio que te hubieras dedicado a que no te notaran, y además reconozco cuando alguien no me es sincero y de todos los huéspedes, solo usted parece no ocultar nada señor Gonzales, y créame eso no lo hace más facil”.
Eso me confirmo que el detective tenía más de un sospechoso, y estaba jugando con el culpable, al hacerle pensar que centraba su atención en mí. Era un hombre muy inteligente, estaba aprovechando la situación, tal como pensé hacerlo yo, pero el tenía más libertad, aquí en esta oficina no podía hacer nada.
Lo interrumpí “¿puedo hacerle una pregunta detective?”, el detective giro a verme y asintió. “¿Quién era la señora Esther en realidad?”, le pregunté, el me miro, se rascó la barbilla y respondió.
“Era una doctora de la ciudad, no tenía hijos, llevaba 10 años casada y quería comprar una casa en este pueblo…”, me respondió. “…Aparentemente no estaba relacionada con ninguna de estas personas, pero no puedo cerciorarme, estando aquí se reduce un poco mis posibilidades.”, concluyó.
Entonces pensé, quizá Esther y el hombre misterioso se conocían de la ciudad, él era corredor de seguros, ella una doctora, quizá fue un saludo lo que vi en la cámara de seguridad, ¿pero por qué el detective no lo sabía? ¿Por qué no se lo dijo? También recordé lo que dijo la cocinera al hombre misterioso “Espero todo salga bien con Adriana”.
“¿El sujeto del 210 le hablo de alguna Ariana?”, pregunté al detective. Este pareció sorprendido y respondió “Así se llama su hija… ¿Cómo sabes eso?”, preguntó. Respondí “Lo escuche de casualidad mientras bebía un café en la cocina”, el detective asintió.
Entonces era su hija con quien tenía algún problema, no era un problema de pareja, sino con su hija, quizá por eso se le veía tan preocupado.
El detective se dirigió a la puerta “En unas horas más la nieve bajara y no podre retener a todos, tampoco a ti, así que seguiré haciendo mi trabajo, aun me falta hablar con los empleados… te quedaras aquí un poco más quien te quiera inculpar debe seguir pensando que lo logró”.
Se me acerco a sacarme las esposas.
“Una pregunta más, detective Sartori… ¿hubo alguna posibilidad de que ella saliera sola?”, pregunté.
“La puerta de la cocina no estaba cerrada, pero la que da la parte trasera si lo estaba, y no había forma de salir por ahí sin la llave que tienen la cocinera y el recepcionista.”, explicó, me regresó mi celular y mi billetera “Quédate aquí, jugar al detective solo es divertido cuando no hay un crimen real, aunque fuiste de ayuda…, ahora déjame el resto a mi…”, me dijo y salió de la oficina. “Encontrare esa arma.”
Tenía razón, no era un juego, pero mi curiosidad no me dejaría tranquilo hasta al menos tener la certeza de lo que estaba pasando. Lo que dijo el detective me dio una nueva perspectiva, “Detalles”, tenía que concentrarme en esas pequeñas cosas que cada uno de los huéspedes por más inocentes que parezcan tenían, como por ejemplo: Esther estaba descalza cuando fue encontrada, no pretendía salir, y cuando bajó al lobby horas antes de su muerte tenia pantuflas, lo que quiere decir que las utilizaba no como su esposo que bajo descalzo.
Ella salió de su habitación tratando de no hacer ruido, ¿para qué o a dónde? La vieron en el segundo piso, y en el primer piso.  Pedirle disculpas a la mujer del primer piso no era algo para hacer a escondidas…
Entonces pensé, ¿Qué tal si no estaba yendo a hacer eso sino a buscar algo en el primer piso? el cuchillo.

Continua parte 3
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