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 ¿Como resolver un asesinato? (parte 1)

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franckpalaciosgrimaldo
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MensajeTema: ¿Como resolver un asesinato? (parte 1)   ¿Como resolver un asesinato? (parte 1) Icon_minitimeMiér Nov 14, 2018 5:39 am

¿Cómo resolver un asesinato?
Cuando lo vi entrar me sorprendió su actitud tan relajada, estaba seguro de que encontraría al culpable, entro sosteniendo su maletín y sacudiéndose la nieve de los hombros que humedecían su abrigo, no sabía quién era, no recordaba haber oído de él, ni en noticias ni en alguna conversación, solo sabía lo que nos había dicho el dueño del hotel aquella fría y oscura mañana.
“Es el mejor investigador que hay en esta ciudad, si alguien descubrirá lo que sucedió con la Sra. Esther, ese es el detective Sartori”.
No podía contradecir eso pues era yo también un sospechoso.
Pero déjenme contarle desde el principio, todo comenzó aquel viernes, fui invitado a casa de mis suegros, mi novia y yo cumplimos ya 1 año de relación y pues me había invitado a pasar allá unos días y así presentarme con ellos, así que viaje desde catalina hasta Pradala, al norte, donde en estas fechas hace mucho frio y las nevadas son cosa normal.
Llegue temprano ese día, pues mi novia me dijo que la esperara en ese hotel, ella llegaría a la mañana siguiente  y nos iríamos juntos, un mal cálculo de horarios me hizo llegar muy temprano, pero no fue problema el lugar era lindo, un cómodo aunque pequeño hotel cerca de las montañas, algo rustico,  tenía 3 pisos y un estacionamiento en la parte frontal donde estacioné. Llegue conduciendo desde la ciudad, estaba algo nervioso pues era la primera ves que me presentaría a sus padres.
Llegue y la llame, me dijo que no había problema que la esperara allá, que me relaje que no esté nervioso, que trataría de llegar en la noche si era posible y así la pasaríamos juntos, esa idea me gustó, pero no contó con que esa noche caería una nevada horrible, literalmente la nieve cubrió todo, incluyendo la carretera, por lo que nadie del hotel podría moverse, las noticias indicaban que se habían cerrado las carreteras, incluso las líneas telefónicas se vieron afectadas, así que entendí que ella no llegara, pero me preocupo mucho que haya quedado en la nevada, casi no dormí en toda noche.
A la mañana siguiente cuando me dispuse a llamar por teléfono no había líneas, no funcionaban los celulares, aunque eso desde que Salí de la ciudad, con las justas se podía ver la televisión y oír la radio,  cuando intentamos salir no nos dejaron pues no había forma de irse, la nieve había cubierto la carretera.
Entonces fue cuando un hombre bajo corriendo desde el tercer piso, “Disculpe ¿Salió alguien?” preguntó al recepcionista, “No, nadie ha salido señor, mire afuera, todo está… cubierto por nieve”, respondió con seriedad, a mí me llamo la atención, “No está mi esposa…, pensé que había ido al baño, pero no está por ninguna parte”, Explicó, “Pues nadie ha salido, he estado aquí desde temprano, además todo está cerrado… no hay forma de salir, cerré todo por la noche”.
Habíamos pocas personas en el edificio aquella noche, pude verlas a todas pues cuando comenzó la nevada todos bajamos al lobby algo angustiados, yo fui el último en bajar, pues escuche que discutían y me preocupo. Ahí vi a su esposa y a él, estaban hospedados en el 3er piso junto con otra pareja, algunos años más jóvenes quizá de vacaciones, yo estaba en el segundo piso, junto a un hombre solo,  y a una mujer con un niño pequeño, en otra habitación; en el primer piso se encontraba una mujer sola, ya con algunos años pero muy linda,  también había ahí un grupo de estudiantes, 2 chicas y 2 chicos, separados en dos habitaciones, eran compañeros simplemente, también estaban el recepcionista, y 3 mujeres encargadas de la limpieza, la comida y demás requerimientos. Pude verlos a todos aquella noche, y los vi al subir a mi habitación.
“Ya busque por todas partes, no está…”, insistió el hombre asustado por su esposa, aunque al principio el olor a alcohol que emanaba de él hizo pensar a mí y al recepcionista de su historia pues su insistencia y expresión parecían muy reales, el recepcionista me pidió que me quedara ahí por si llamaban “No hay problema”, le respondí no tenía nada mejor que hacer y aproveche para intentar llamar, no había línea.
El recepcionista subió con el sujeto y con el juego de llaves de ese piso,  había 10 habitaciones en cada piso, sin contar el cuarto de baño del corredor y el cuarto de limpieza, en el primer piso  había solo 7 habitaciones, sin contar la cocina, el cuarto de lavado, las habitaciones de los trabajadores y la oficina del recepcionista en el lobby tras el mostrador.
No hallaron nada, al bajar el hombre seguía preocupado, y el recepcionista igual, “¿No la hallaron?”, pregunté. “No, no está, — respondió el recepcionista— no es posible que haya entrado a otras habitaciones, solo yo tengo las llaves y todas están aquí…”, “Ayúdame, amigo, busquémosla debe estar en algún lugar…— insistió el angustiado hombre”, “Ok, iré a preguntarle a las chicas del servicio, y buscare dentro, espérame... quizá ellas vieron algo”.
“¿Por qué se escondería?”, le pregunté al preocupado hombre. “No lo sé, estábamos bebiendo unas copas de vino para calentarnos, no sé en qué momento me dormí, creo que bebí mucho, recuerdo que ella estaba ahí, ella coloco las copas sobre el mueble cerca de la puerta, cuando abrí los ojos en la madrugada no estaba, pensé que se había ido al baño seguí durmiendo”, explicó.
“Parece obvio, pero ¿intento llamarla a su celular?”, le pregunté. “No trajo su teléfono consigo, quería evitar que la llamen del trabajo y dijo que con el mío era suficiente”, respondió.
“Bueno, mantenga la calma ya aparecerá, seguro está dormida por algún lugar…”, no podía decirle nada más.
El recepcionista regresó y dijo que las chicas de limpieza no habían visto nada que habían dormido toda la madrugada, el día anterior solo habían asistido a trabajar la cocinera y la mucama, pues era día de descanso de la segunda mucama y el conserje estaba con permiso por una gripe, así que le dijo al hombre que lo acompañe a revisar el resto de habitaciones de los huéspedes. Nuevamente me dijo que me quedara ahí, no tenía problemas, seguí intentando llamar a mi novia, no entraba la llamada.
Preguntaron en todas las habitaciones y los huéspedes no habían visto nada, la mayoría había dormido toda la noche de lo más tranquilos, sin oír nada.
Cuando las líneas regresaron algunas minutos más tarde, cerca de las 8 de la mañana, el recepcionista llamo a la policía, y le informó de la desaparición de la huésped, mientras algunos huéspedes ayudamos a abrir las puertas pues teníamos que salir tarde o temprano, la nieve había caído y al menos teníamos nieve hasta casi las rodillas.
Intente llamar a casa de los padres de mi novia, pero no respondieron las líneas aun no estaban del todo bien, tampoco respondió ella a su celular.
El hombre que buscaba a su esposa insistió en ver las cámaras de seguridad, mientras abríamos las puertas, pero estas dejaron de funcionar cerca de las 12 de la mañana cuando la nevada estuvo más fuerte y la luz se cortó, cuando se activó el generador estas necesitaban encenderse manualmente. Algo que no se hizo pues el recepcionista estaba durmiendo.
Finalmente abrimos la puerta de la recepción y pudimos salir, a estas alturas ya todos  sabíamos que había una persona desaparecida. Algunos ayudaban a buscar hasta en las habitaciones cerradas, por otro lado la únicas dos salidas, la puerta principal y la de la cocina estaban cerradas y obstruidas por nieve, lo que hacía muy extraño que pudiera alguien salir, y las ventanas aunque no tenían rejas, al menos las del segundo y tercer piso, estaban aseguradas, puesto que en época de nevadas era mejor evitar que el viento y el hielo se cuele dentro, era una política de muchos hoteles en las zonas.
Tan pronto abrimos la puerta frontal el hombre salió gritando “¡Esther!”, repetidas veces que su eco se oía hasta perderse tras por pinos bañados en nieve a nuestro alrededor.
El primer lugar al que rápidamente se dirigieron el conserje y Sebastián, el esposo de Esther, fue a la cabaña del conserje a unos cuantos metros del hotel por la parte posterior, no encontraron nada ahí, todo estaba como el viejo conserje lo había dejado la mañana anterior.
Algunos de los jóvenes del primer piso lo ayudaron saliendo a ver alrededor, a todos nos parecía extraño que no esté la mujer, yo Salí a revisar mi auto y ver si podía captar alguna señal de celular, no tuve suerte; algunos otros huéspedes también salieron, la pareja del tercer piso por ejemplo. Dentro se quedó la mujer que tenía un niño evidentemente, el hombre del segundo piso, ambos en sus habitaciones y la mujer sola del primer piso quien estaba en el lobby, seguía mirando por la ventana, con expresión perdida, no era la primera vez que la veía ahí sola.
“¡Ayuda!”, “¡Vengan!”, se oyó fuertemente del otro lado del edificio. Todos los que estábamos ahí afuera corrimos a ver que sucedía, corrimos hacia los árboles, cruzando la carretera, entonces vi aquella escena, tan fuerte y desgarradora. Los jóvenes ayudaban al hombre a escavar la nieve, habían encontrado algo. Cuando oí el grito desgarrador del hombre todo estaba claro “¡¡Noooo!!, ¡¡Esther, mi amor!!, ¡¡Noooo!!”. Los gritos del hombre se oyeron por toda la arboleda, fue horrible, me acerque lentamente.
El cuerpo de la mujer estaba ahí en la nieve,  entre unos árboles, estaba muerta, la nieve la había cubierto pero no lo suficiente, pero eso no fue todo, tenía un golpe en la cabeza, había sangre manchando el hielo a su alrededor, y su bata estaba manchada de sangre.
“No debemos mover nada”, dijo uno de los jóvenes, “Tenemos que decirle a la policía que ha sido un crimen”, mencionó el joven del tercer piso al lado de su esposa, abrazándola fuertemente.  Una de las jóvenes que estaban ahí del primer piso corrió en dirección al hotel a comunicarle al recepcionista. “Sebastián, — le dije al hombre ahí abrazando el cadáver de su esposa en la nieve — no la toques, si esto ha sido un crimen será mejor dejarla ahí, vamos dentro…”, pero el hombre no quiso moverse, se quedó abrazándola algunos minutos hasta que con ayuda del joven del tercer piso y su esposa lo hicimos entrar.
La policía llegó 40 minutos después aproximadamente, el pueblo estaba algo lejos y con la nevada las carreteras eran un peligro incluso para ellos, aun así enviaron 2 patrullas con oficiales y los peritos forenses. Acordonaron la zona del crimen y nos ordenaron permanecer dentro de nuestras habitaciones mientras revisaban la zona, tomaban muestras y esas cosas, nos dijeron que enviarían del departamento a alguien especializado en estos casos, cerca de las 11:30 la policía nos reunió a todos en el lobby.
El detective a cargo de la investigación había llegado, “¿lo conoces?”, le pregunté al recepcionista. “Es el mejor investigador que hay en esta ciudad, si alguien descubrirá lo que sucedió con la Sra. Esther, ese es el detective Sartori”. Me respondió.
El detective Sartori era un hombre ya mayor, parecía de unos 50 años, delgado y alto, tenía una barba de algunos días, y vestía un traje oscuro y un abrigo, se notaba tranquilo, como si en su viva hubiera visto ya estos casos miles de veces, y seguro así fue.
“Buenos días”, saludó con voz áspera, “Nadie saldrá del edificio hasta hablar conmigo y resolver este caso, los forenses están trabajando y pronto recogerán el cuerpo, pero yo hare algunas observaciones y estudiare el lugar, así como a ustedes con quienes hablare en su momento, como yo lo veo y según me indican nadie pudo salir ni entrar en el edificio durante la noche… por lo que todos ustedes son sospechosos — las personas así sobresaltaron — , claro hasta que encuentre una respuesta a lo sucedido, así que vayan a sus habitaciones e intenten quedarse ahí”.
Todos éramos posibles sospechosos, era verdad. Por el momento del asesinato, por la forma, no había posibilidad de que fuera alguien externo que se colara a media noche, la nevada lo hubiera matado, y si entró, tampoco pudo salir, y si estaba dentro, sigue aquí…, era muy extraño, me causaba mucha curiosidad. El detective amablemente nos dijo que permanezcamos tranquilos, solo se quedó en el primer piso con Sebastián el esposo de Esther, su viudo mejor dicho.
Cuando subí al segundo piso me cruce con el hombre solo de la habitación a unos metros de la mía, “vaya fin de semana”, le dije. “Si, no es el que imagine”. “¿Negocios?”, le pregunté,  “Algo así…”, me respondió se le notaba muy ansioso. “¿Te pasa algo?”, le pregunte, estaba muy nervioso podía ver una gotas de sudor sobre su frente. “No, es solo que… estas cosas me ponen nervioso”.  “Como a todos”, le respondí, “¿Tienes señal en tu celular? El mío esta sin señal y necesito llamar con urgencia…”, pregunte al hombre, este negó con la cabeza. “Perdí el celular hace unos días, he estado utilizando públicos desde entonces, lo siento”. “No te preocupes”, respondí y entre a mi habitación.
Era interesante, que cada persona aquí había podido ser el criminal, pero a la vez ninguno. La noche anterior todos habíamos visto a Esther, la habíamos oído, es verdad que su actitud no fue la mejor al enterarse de que no podríamos salir temprano, recuerdo que le grito al recepcionista, y a la mujer de la primera habitación del primer piso cuando le dijo que todos estábamos en la misma situación,  tenía un mal carácter o estaba enfadada o simplemente tenía algo que hacer por la mañana.
Entre a mi habitación y como no tenía nada mejor que hacer, aparte de preocuparme por mi novia me puse a pensar en quien podría ser el asesino, me sentí como en una de esas novelas de crímenes, esperando que no vayan matando a uno por uno evidentemente. Pensé en seguir la dinámica del detective, uno de nosotros es el asesino, ¿pero quién y por qué? Nadie tenía nada contra ella realmente, si bien la noche anterior alzó la voz y dijo algunas cosas, no creo que fuera suficiente para asesinarla.
“Ahora tendré que quedarme aquí con toda esta gente…”, le dijo a su esposo anoche. Algo que muchos no les pareció muy amable. “Tengo una cita muy importante por la mañana, creo que sería mejor irnos y tratar de llegar al pueblo o a la estación”. “No, no puedo dejarlos salir, es una norma aplicable en estas situaciones…”, le explico el recepcionista. Esto la enfadó “Pues no pienso quedarme aquí… — miró a su esposo y siguió quejándose — Sabia que no era buena idea venir aquí”. “Señora, — le dijo la huésped del primer piso,— todos estamos en la misma situación que usted, no se sienta especial”. “¿Y a ti quien te hablo? No te metas en lo que no te importa.”, los huéspedes comenzaron a murmurar, era una escena muy incómoda. “Oiga ¿qué le sucede?…  yo no le falte al respeto…”, respondió la mujer  ofendida, “tranquila, mi amor, vamos arriba — le dijo su esposo — a más tardar al medio día podemos salir, vamos arriba ya no reniegues”. “Voy a renegar si me da la gana, tu quisiste acompañarme… yo te dije que me vieras allá…”, giró a ver a la mujer con el niño y le respondió: “Igualada…”. Le dijo a la señora antes de irse a su habitación, todos la miraron mal, era algo de esperarse, ¿pero de ahí a matarla? Seguro fue una desagradable coincidencia.
Por otro lado, estaba bastante tenso pensando en mi Novia, oraba por que no haya quedado atrapada en la nevada, pero se también que ella odia conducir, así que posiblemente al enterarse del clima se haya quedado en el pueblo, igual como dijeron los policías no abrirían los caminos hasta que sea seguro y puedan quitar la nieve.
Desde mi ventana podía ver algunos policías en la parte de afuera, tomando notas, revisando el lugar, las patrullas en la carretera, me sentía extraño nunca había imaginado estar en una situación así.
Algunos minutos después alguien toco a mi puerta.
Se trataba de la huésped, la señora con un niño, “¿Puedo hablar contigo?’”, me preguntó. Me pareció muy extraño, “Claro, — le respondo — ¿Qué sucede?”, le dije desde mi puerta. “Es que estoy muy preocupada…”, me dijo. “Tranquila, señora, esto se resolverá y vera que pronto podremos irnos a nuestras casas…”, “Es que hay algo más… anoche me pareció oír algo en el pasillo yo estaba despierta porque mi niño está mal, y cuando me asome a la mirilla, me pareció verla bajar por las escaleras, no supe si era ella o la otra mujer del tercer piso… pero por la bata que traía creo que si era ella… ¿tú no oíste nada?”, me preguntó, eso me sorprendió.
“La verdad es que no he oído nada anoche… y eso que me dormí tarde… ¿Cómo a qué hora oyó los pasos?”, pregunte a la señora. “Me parece que era muy muy tarde, no estoy segura creo que eran las 2:00am o 2:30am…, oí pasos y me pareció extraño nada más…”, explicó la señora algo nerviosa. “Vaya, bueno, eso quiere decir que después de eso, ella…”, la mujer asintió, “¿Por qué me lo comenta a mí?”, le pregunté.
“No lo sé, tu pareces de confianza, y pensé que habías oído algo también y no quise ir hasta el tercero donde su esposo, no sé cómo podría reaccionar…aparte no estaba segura”. “Entiendo”, le respondí, “¿le preguntaste al otro huésped de este piso?”, pregunte yo a la mujer, me dijo que este tampoco había visto ni oído nada.
“No creo que sea algo relevante, pero debes contárselo al detective cuando hable contigo, eso la ubica viva cerca de esa hora”, le explique a la señora. “Si me preguntan a mí, el único que me parece sospechoso es justo el huésped del cuarto 210”, me dijo bajando la voz y  observando en dirección a su habitación, al parecer no había sido yo el único que lo noto extraño.
“Regrese a su habitación, — le dije a la señora —  haya sido quien haya sido pronto lo sabremos”, la mujer asintió y regresó a su habitación. Yo me quede unos instantes en el pasillo, al final de este, cerca del baño compartido había una ventana, la que daba a la calle. Me imaginaba que por algún lugar debió salir la señora Esther, y dado que todas las ventanas estaban, supuestamente aseguradas, ¿Cómo salió? Quizá no todas lo estaban.
Antes de llegar a la ventana, oí voces que venían del primer piso y regrese rápidamente a mi habitación tratando de no hacer ruido.
Eran los policías, pude verlos por la mirilla de la puerta, pude oírlos también. Hablaban acerca de las ventanas, no había forma de que pudieran ser abiertas sin la manija, la cual el recepcionista retiró cuando comenzó la nevada, tampoco estaban forzadas, y no habían huellas ni dentro ni por fuera, pero si encontraron unas pequeñas gotas de sangre  en el piso y parte de la pared, que por el color de los mismos era difícil de apreciar a simple vista.
El único  que podía abrirlas y cerrarlas era el recepcionista, eso lo convirtió en el principal sospechoso, pero aun quedaba la incógnita, como nadie escucho nada, ¿y por qué salió sin dejar rastros? Aparte que no estaba relacionado con la mujer.
Todo indicaba que la mujer había sido perseguida y que había tratado de escapar hacia el bosque. Eran muy extraños. Los policías también mencionaron que no habían encontrado aún el arma homicida que tendría que estar en algún lado. “la cocinera indicó que había desaparecido un cuchillo de la cocina”, explicó un policía.
Y nunca me imaginé donde estaba.
Me dirigí al baño pues tenía ganas desde hace mucho, entonces note algo extraño en el tanque del inodoro cuando baje la palanquilla, el agua salió de un color rojizo. De inmediato me sorprendí, pues era muy extraño, alce con mucho cuidado la tapa del tanque y lo dejé caer de golpe por la sorpresa. Ahí estaba en el fondo del tanque estaba un cuchillo ensangrentado.
Retrocedí muy sorprendido “¿Pero qué mierda es esto?”, me pregunte. La puerta de mi habitación sonó unas veces “¿Todo está bien ahí?”, pregunto uno de los policías. Me acerque rápido a la puerta, la abrí un poco y respondí “Si, sí... Solo me tropecé, no es nada”. El policía asintió y dio una mirada rápido al interior, yo me asome al pasillo, el detective estaba aún cerca de la ventana cruzamos mirada, su mirada fue muy penetrante. No sé por qué en ese instante no dije lo que sucedió, total no había nada que ocultar, no sabía que hacia ese cuchillo ahí.
Alguien lo había colocado, pudo haber sido cualquiera en cualquier momento, pase mucho tiempo abajo al amanecer, y deje mi jodida puerta abierta, pues no había nada que me pudieran robar, exceptuando al recepcionista y las mujeres del servicio pudo ser cualquiera del segundo y tercer piso, incluso los del primero si es que fue cuando estuve ayudando a abrir las puertas, estaba muy confundido y preocupado.
¿Pero por qué a mí? ¿Por qué alguien quisiera incriminarme? Me puse a pensar dando vueltas en mi habitación, pensé en varias ocasiones en decirle a la policía que encontré el arma homicida, total, pero a la vez me daba mucho miedo, jamás había sentido algo así, era como una pesadilla. Mi celular sonó entonces, era mi novia.
“Hola, amor…”, respondí, “Hola… ¿estás bien? Fue una helada tremenda la de anoche, menos mal no Salí de la Catalina… estoy esperando que abran las carreteras…”, “No sabes lo mucho que me alegra saber de ti, pensé que algo pudo pasarte”, “No, estoy muy bien, no había señal… dicen que de repente en un par de horas abrirán las carreteras, he visto esos enormes quita nieves, lamento que haya sido así este fin de semana”, “Tranquila, créeme no es lo peor que pudo pasar” le respondí. Pensé en contarle pero solo se preocuparía más, así que no le dije nada.
Me dijo que me llamaría cuando este todo listo para que salga, cortamos, me hiso sentir tranquilo por ese lado, pero por este lado las cosas no estaban bien.  Regresé a la puerta y no oí nada tras ella, Salí entonces a observar. Lentamente me acerque a la ventana, y desde aquí se podía observar el cadáver de la mujer a varios metros en la nieve, rodeada por la banda de seguridad amarilla y algunos policías ahí vigilando. Me asome cuidadosamente para que no me vieran, efectivamente no había forma que alguien saliera por aquí, quizá por la ventana del primer piso.
Me dirigí en dirección a las escaleras y me asome, estaban arriba los policías. La mujer con el niño abrió su puerta, me pregunto si estaba bien, creo que vio mi expresión de ansiedad. “¿Puedo hablar contigo?”, le pregunté. Asintió y le dije que me siga a mi habitación, revisó su habitación, su niño dormía, así que fue conmigo.
Cuando le mostré el cuchillo se sorprendió muchísimo, “Santo dios…”, dijo cubriéndose la boca. “Alguien lo puso aquí…, quieren inculparme”, le explique. Estoy seguro que dudó algunos segundos pues salió del baño rápidamente y miró en dirección a la puerta. “¿Por qué te inculparían?”, preguntó. “Eso es lo que no sé…, te lo comento porque tenía que decírselo a alguien y tu confiaste en mi…”. “Tienes que decirle a la policía… antes que sea tarde”, su consejo era muy lógico, pero eso me convertiría en sospechoso, y todo se voltearía a mí, quien lo hizo quería que eso pasara. “Entonces no es contra ti..., pudo haberlo puesto en la habitación de cualquiera”, dijo la mujer, lo que me hacía pensar que tenía razón, no es que tenga nada contra mí, solo fue azar.
Yo no tenía historial de delitos, jamás había sido encarcelado o me había involucrado en algo que me pudiera implicar, nadie en ese edificio me conocía y yo no conocía realmente a nadie.
La mujer regreso a su habitación y me dijo que tengamos cuidado, porque era evidente que el asesino si esta entre nosotros y ahora se libró del arma asesina. Eso no me ayudó mucho, me puso más ansioso, aunque me hizo pensar también que eso podía ser utilizado en mi favor.
“Una pregunta — le dije mientras caminaba a su habitación — ¿tiene señal tu celular?”. Levanto los hombros y respondió “No tengo mi celular, lo deje en casa, utilicé el de la recepción cuando llegue.”, asentí y regrese a mi habitación.
Me puse a analizar, solo tenía que poner mucha atención a los huéspedes a partir de ahora. Revise mi habitación por si encontraba algo más, no encontré nada, estaba limpio, entonces  ¿cómo pasa el cuchillo de la cocina hasta las manos del asesino y de el a mi habitación?
Las mujeres de servicios, tenía que hablar con ellas, pero debía tener cuidado, porque era obvio que estaban con los ojos sobre mí, no sabía quién pero solo podía descartar a la mamá del segundo piso y al viudo, luego de ellos debía cuidarme de todos.
Baje a recepción y ahí estaban algunos policías y el recepcionista tras el recibidor, me le acerque, los policías no parecían darle importancia a mi presencia.
“Hola, ¿crees que puedas enviarme algo de comer a mi habitación?”, le pregunté. “Sí, claro no hay problema, será mejor que regreses el detective dijo que permanecieran en sus habitaciones”, “Lo sé, es solo que no he comido nada desde anoche, ya sabes… por cierto mi novia está bien”, le respondí. El asintió y sonrió “Que bueno, enviare a la mucama con algo para ti”. Le agradecí y regresé a mi habitación.
Luego de algunos minutos la mucama tocó a mí habitación.
“Adelante”, le dije abriéndole la puerta, “Deje la charola ahí cerca de la televisión”, le dije. La joven mujer entro lentamente, no se notaba nerviosa, estaba tranquila incluso sonriente.
Dejó la charola en el mueble cerca de la televisión y me preguntó si deseaba algo más.
“No, nada, estoy bien, solo tenía algo de hambre…. — le sonreí — ¿habló contigo la policía?”, le pregunte. “No, aun no, solo entraron a revisar la cocina y el cuarto de lavado…”, “Ya veo, ya quiero que acabe todo esto… es muy raro ¿verdad?”, la mujer asintió. “¿Te puedo hacer una pregunta?”, le dije acercándome a ella, la joven dudó pero asintió, “¿Cierran la cocina durante la noche? Es decir, dicen que la mujer fue asesinada con un cuchillo… Alguien debió tomarlo en la noche”.
La joven lo pensó unos segundos, respondió “Yo no sé, llevo trabajando aquí solo una semana, solo me encargo de la limpieza de las habitaciones, de llevar comida,  la que se encarga de la cocina es la señora Amelia,  supongo que la cierra…”.  “Ya veo, por que oí a los policías, falta un cuchillo de la cocina…, creo que cuando lo encuentren centraran su atención en la cocina y todos los que tienen acceso”, los ojos de la joven se abrieron de la sorpresa, “No digas que te conté, solo trato de unir piezas, es interesante estar envuelto en  estas cosas que solo vemos en la televisión”. “A mí me preocupa, — respondió — Soy nueva y tengo miedo que esto haga que pierda el trabajo, ¿cree que cierren el hotel?”, preguntó. “No, no… nada de eso, el que lo hizo ira a prisión y no tiene nada que ver con el hotel…”, respondí. Ella sintió.
“Bueno, gracias, — le sonreí—  no menciones a nadie lo que te dije ¿sí?”, ella asintió. “Gracias por la comida, ¿puedes regresar en unos 20 minutos por las cosas?” La joven asintió y salió de mi habitación rápidamente. Ella se notaba inocente, era obvio que era nueva, y no la había visto desde que llegue o quizá no le puse atención. Pero dijo algo interesante, la mujer de la cocina tendría que saber lo que sucede en su cocina. De algún modo el cuchillo salió de ahí, llego donde el asesino y de el a mi habitación, si podría descubrir cómo, tendría al asesino.
Tenía que darme prisa, y pensar en algo pues pronto revisarían las habitaciones, no lo habían hecho aún pues no había forma de salir, así que tenía que pensar rápido. No podía dejar el cuchillo ahí, tenía que regresarlo a la cocina, la mejor opción era colocarlo en la charola y regresarlo a la cocina, seria arriesgado, pero no había otra opción.
Tome fotos con mi celular y pase el agua totalmente, sabía que eso no serviría si utilizaban luz ultravioleta, pero al menos me daría tiempo. Ahora debía hacer que el cuchillo regrese a la cocina, pero sin que la mucama se dé cuenta que se lleva el arma homicida.
Luego de un rato la mucama regresó como le había dicho.
Le di la charola con el cuchillo bajo los platos, esperando que no se diera cuenta, fui tras ella pues tenía que asegurarme, pero cuando bájala las escaleras del primer piso un policía me detuvo ahí, “Vaya al lobby, usted y el resto de huéspedes debe esperar ahí al detective”, me dijo y se dirigió a comunicarle al resto. Continúe mi camino y me quede en el lobby.
Algunos minutos más tarde todos estábamos ahí en el lobby incluyendo a las mujeres del servicio y el recepcionista.
El detective Santori bajo las escaleras y nos vio ahí a todos. Nos miró a cada uno con esa expresión de seriedad, luego hablo “Ya observe el lugar, revise todas las posibilidades, ahora solo me falta observarlos y hablar con ustedes…normalmente esta tarea se realiza bajo otras condiciones, como entenderán, pero estamos aún atrapados aquí… no tenemos los medios  ni los recursos forenses, pero no es necesario si sabes hacer bien tu trabajo, así que les pido su colaboración,  personalmente hablare con cada uno en su habitación… pero antes pos oficiales y yo entraremos a revisar sus cuartos… ¿alguien tiene alguna objeción? — preguntó, todos cruzaron miradas, y nadie dijo nada—, correcto, esperen aquí mientras los oficiales y yo hacemos nuestro trabajo”, dijo y subió con un par de oficiales, el resto estaba arriba y se quedaron dos con nosotros en el lobby. “Traten de mantenerse en silencio, irán subiendo uno a uno de acuerdo los voy llamando”.
Solo nos quedaba esperar, pude notar que la mucama y la señora de la cocina no estaban nerviosas, no habían descubierto el cuchillo, eso me dejaba más tranquilo, el cuchillo regresó a la cocina, ahora esta era mi oportunidad, quien haya puesto el cuchillo en mi habitación espera que me acusen a mí, por lo que se sorprenderá cuando eso no suceda, solo debía estar alerta cuando el detective baje nuevamente.
El recepcionista nos dijo que podíamos comer algo, si lo deseábamos, pero solo los jóvenes del primer piso y la mujer de la pareja del tercer piso pidieron algo, el resto no pidió nada. Me le acerque a Sebastián, estaba muy afectado. “deberías comer algo…”, le dije, “Quien sabe hasta qué hora estaremos aquí”, “No, no tengo hambre…”, respondió, “…Solo quiero que descubran que es lo que paso aquí…”. “Lo harán, ya veras, lo harán, confía en la policía…”, le dije.
“No se suponía que viniéramos a este lugar… ¿sabes?”, me comentó, “¿por qué?”, le dije algo extrañado. “Yo arruine la sorpresa…, ella iba a venir sola a ver una casa en el pueblo, una casa que queríamos comprar hace mucho, desde enero… la dueña accedió a que hablen, pero ella me dijo que iría a una reunión a la capital, cuando le dije que podía acompañarla se negó, le insistí tanto que al final me dijo la verdad… que no iría a la capital sino prádala que sería una sorpresa si la compraba, al final me dijo que viniera con ella, se nos hizo tarde ”, “Ya veo, que lastima…”, “Habíamos planeado mudarnos una vez realizada la compra… pedir su traslado a una clínica por aquí,  mi trabajo iba a ser un inconveniente, pero iba a dejarlo todo por ella…”, me dijo con lágrimas cayendo por sus mejillas, no pregunte en que trabajaba, como mi novia pensé que era enfermera o quizá doctora, “Ella… quería formar una familia aquí... ahora todo se fue la mierda… — miro a verme a los ojos — te juro que cuando encuentren a ese asesino, hare todo lo posible para que tenga su merecido”, asentí, y le respondí “Sé que así será…”. Le puse el brazo en el hombro y me aleje pensé que querría estar solo, en lo posible.
Me acerque donde la mujer con el niño en brazos, el pequeño estaba dormido.
“¿Esta bien?”, le pregunté. “Si, es solo que está muy cansado, no durmió bien anoche y ha tenido problemas con la fiebre…”, me explicó. “Pobre, este clima lo debe estar empeorando, ¿y su papa?”, pregunté. La mujer sonrió y respondió “íbamos a verlo… en catalina, vengo de Surito, al norte…”, “No tienes acento norteño”, le dije sonriendo. “Si me lo han dicho, es que no paso mucho tiempo allá, solo fui a ver a mis padres, ahí pesco un resfrió”. Se me acerco y me susurro. “¿Qué pasara ahora?”, me pregunto apuntando con los ojos a las escaleras, entendí a que se refería. “Ya veremos… ya veremos”, le sonreí.
los policías bajaban y subían, se oían pasos en la parte superior, de aquí allá, de allá para acá, un par de oficiales se dirigieron a la oficina de recepción, estuvieron ahí unos minutos, luego fueron a la cocina, ahí estuvieron un buen rato, eso me puso muy nervioso, luego salieron nuevamente y subieron, yo no pude evitar sudan frio algunos segundos, alguien quien también estaba muy nervioso era el hombre solitario del segundo piso, algo ocultaba, estaba seguro, ¿pero qué? podría ser cualquier cosa ¿drogas? ¿Armas? ¿Dinero robado? ¿El seria el asesino? ¿Por qué estaba tan nervioso?
De todos en esa habitación, él era el que más me llamaba la atención, la pareja frente a mi sentados juntos se veían muy confiados, incluso parecían estar en otras, no les interesaba nada, seguramente estaban de vacaciones o simplemente tratando de arreglar su matrimonio, que se yo, pero no se habían separado, ella con la cabeza sobre el hombro de este y este contándole seguramente algo o explicándole algo, ¿podrían ellos haber cometido el crimen? ¿Cómo? ¿Acaso ellos eran un par de psicópatas?.
Quizá esos jóvenes universitarios, quizá son unos psicópatas también o alguno de ellos, las chicas se les ve algo tontas, quien está maquillándose en este momento, no parecen sentir empatía por el hombre a unos metros llorando, pero por otro lado ¿quién los culpa? No es su problema, ellos solo vinieron a pasarla bien, ellos los dos jóvenes, quizá uno de ellos, uno parece más tenso que el otro, esta serio mirando al vacío, como pensando ¿Cómo saldré de aquí?  O tratando de resolver el crimen…El otro revisando su celular, no ha despegado la mirada del aparato, quizá quiere comunicarse a casa o a su novia, quizá solo está jugando.
La mujer del primer piso, la mujer solitaria, se había mantenido en perfil bajo, casi no salió de su habitación..., incluso mientras estábamos aquí ella parece distanciada, parada cerca a la ventana que da a la calle como el sujeto solitario, pero esta parece triste, ¿pudo ella ser la asesina? ¿Por qué lo haría? Quizá le tenía un odio escondido a Esther por algún amor del pasado, quizá aprovecho la coincidencia para ir hasta su habitación, la saco con algún engaño y ya ahí la acuchillo, se las arregló para sacarla por la ventana del segundo piso, la arrojó y esta calló rompiéndose la cabeza, trató de huir en su confusión y cayó por las heridas.
En ese instante me di cuenta de algo, ¿y si fue un trabajo en conjunto? En muchas novelas el asesino tiene colaboradores, eso facilita las cosas. ¿Pero cuál sería el móvil? Supuestamente, recalco “Supuestamente”, aquí todos somos desconocidos, a excepción de las parejas y los jóvenes, obviamente el niño no cuenta. ¿Podría ser? La mujer de la cocina le facilita el cuchillo a alguien, pudo también tomar la llave de las ventanas, la mujer baja, ¿o la hacen bajar? Su esposo estaba bebiendo, él lo dijo en la noche del asesinato “Vamos arriba amor, el vino se calentará, no dejes que esto nos malogre el viaje”, todos lo oímos. Entonces una vez abajo, seria cosa de sujetarla, abrir la ventana, sacarla, atacarla y regresar. ¿Pero por qué? Eso es lo que tenía que averiguar.
¿Pude ser yo? Me pregunto. Quizá estoy loco y no lo recuerdo. Quizá olvide mis pastillas en el auto y ya no pude salir en la noche a por ellas, quizá las deje en mi apartamento y estoy alucinando que mi novia vendrá a por mí, nadie aquí me conoce pude inventarlo, quizá si maté a aquella mujer cuando la vi en la noche. Piénsalo, me dije, el cuchillo en mi habitación, lo he movido, me limpie por ahora y estoy tratando en encontrar otro culpable…
Que tal alucinada me estaba dando.
“¿Por qué sonríes?”, me pregunta la mujer con el niño a mi lado. “Nada, — respondo — Estaba recordando unas cosas” respondí tratando de regresar a la realidad. Cualquiera pudo ser, ¿pero por qué? ¿Quiénes son estas personas? ¿Quién soy yo para el que coloco el cuchillo ahí? No lo sabe, soy un simple graduado de administración que trabaja hace 1 año en una empresa pequeña en Catalina, me especializo en gestión de riesgos económicos, no es un puesto grande pero pagan bien. ¿Por qué perjudicarme?
Podría sacar muchas conclusiones, pero la verdad es que la respuesta siempre es la misma, el motivo. Me pregunto si el detective ya tendrá las piezas listas, su seguridad me indicaba que era cuestión de tiempo para que alguien caiga, el problema era que el asesino o los asesinos estaban también moviendo sus piezas y yo estaba en medio por alguna razón.
Una oficial  bajó varios minutos después, y llamó a los huéspedes de la habitación 315, la pareja frente a mí, “El detective hablara con ustedes ahora, suban a su habitación por favor, el resto permanezca en calma”. Me acerque Sebastián, “¿A ti ya te interrogó, verdad?”, pregunté. “Así es, me pregunto sobre mi relación con ella, sobre… lo que hacíamos aquí, si conocíamos a alguien… nuestros trabajos, enemigos… cosas así, ni recuerdo bien lo que dije…”, “Te entiendo, descuida, seguro anotó todo…”, pregunte, “Si, dijo algo que corroboraría todo después”. “Muy bien”, respondí.
Tenía que aprovechar cualquier pequeña oportunidad para saber más de los huéspedes, así darme una idea y aprovechar los minutos que hablare con el detective, así que me acerque al hombre solitario que estaba parado cerca de la puerta mirando a la carretera frente al hotel.
“Tal parece que estaremos aquí un buen rato, ¿verdad? la nieve no parece derretirse…”, le comenté, este volteo a verme seguía con ese rostro preocupado. “Si, es una lástima”, respondió. “¿A qué te dedicas amigo?”, le pregunté. Me miró nuevamente y regreso la mirada al exterior “Soy vendedor de seguros en Presto — Una empresa de seguros en la ciudad—…”, respondió con frialdad. “Ya veo, ¿estás en viaje de negocio por estas zonas?”, pregunte. “¿Por qué tantas preguntas?”, respondió algo ofuscado. “Nada, nada… solo hago tiempo, estoy algo ansioso, ya sabes…”, le sonreí. “Yo igual… responder preguntas no nos ayuda, solo quiero largarme de aquí…”. “Igual yo…”, le dije y retrocedí, me dirigí al recepcionista tras el mostrador.
“¿Estas bien?”, me preguntó. “Si, bueno… tan bien como puedes estar en una situación así, míranos… rodeados de policías, un cuerpo en la nieve…”, “Ese sujeto el que está en la puerta... — se me acercó y susurró — ¿tu también piensas que él es el asesino?”, me preguntó. Sonreí y respondí “No lo sé, amigo… podría ser cualquiera, incluso tu…— le guiñe el ojo — tu tenías las llaves para salir…”, levanto las cejas sorprendido. “Yo no conocía a la mujer… ¿Cómo lograría que vaya conmigo afuera? Preguntó  sonriendo, no soy tan atractivo…”.
Sonreí y continúe “o tal vez  fui yo...”, respondí, “Eso es tétrico…, si me lo preguntas acusaría a ese sujeto sin pensarlo… es muy extraño”. “Creo que tiene problemas… algo así oí, además ¿Cómo abriría las ventanas sin la llave?”, le pregunté. “Bueno… he… podría haber… robado la llave mientras yo dormía…, no, no… tendría que abrir la caja la cual estaba cerrada con llave…, podría haber… no, tampoco…”, balbuceo.
“Vez, no es tan fácil… hasta no entender como pudo salir la mujer sin ruido, sin romper la ventana”.  “se perdió una de las manijas hace algunos meses…— me dijo — todas son iguales, sirven para abrir las 3 ventanas, quizá la encontró… ”, Entonces eso me dio una pista “¿Se perdió una de las manijas de las ventanas? explícame” pregunté. “Si, hace como 3 meses, hubo una nevada igual… y no encontré una de las 3 manijas, tengo que cerrar las 3 ventanas con la misma manija y luego retirarla” me contó,  “…quizá el la encontró… aunque nunca lo había visto antes”, entonces pensé que eso confirmaría la teoría que no estaba trabajando solo; ¿pero con quién? ¿La cocinera podría ser…? la joven no porque era nueva, ella pudo haber tomado la llave y así dársela a uno de ellos y así perpetrar el crimen, ¿pero a quién y por qué?
“Por cierto, ¿qué paso con la mucama anterior? La joven me dijo que era nueva”, pregunte al recepcionista.
“Pues renuncio, creo que su hija enfermo, y tenía que cuidarla y la verdad es que aquí no le pagaban muy bien…”, me explicó. “Entiendo, fue por motivos de salud”, eso descartaba a la ex mucama a menos que está relacionada con alguno de los huéspedes y le haya dado la  manija de la ventana desaparecida.
“Ey”, me dijo uno de los policías ahí cerca de las escaleras, “Regrese a su lugar por favor, deje de estar paseándose”, asentí “Si, disculpe, es que estaba preguntándole algo al recepcionista…— Respondí alejándome de la barra — Hablamos después” regrese a mi lugar.
“¿Qué haces? — Me pregunto la mujer con el niño — ¿intentas parecer sospechoso?”,  me preguntó, “No, no es eso, es solo que trato de unir piezas…”, “Pues los policías están observándote desde hace mucho…”, me informó “Si, ya me di cuenta… es solo que estoy tratando de comprender que pasó aquí… ya sabes”.
Poco a poco fueron llamando a más personas, luego de la pareja del tercer piso, llamaron al hombre solitario cerca de mi habitación, habrán hablado unos 15 o 20 minutos, luego me llamaron a mí, estaban yendo en orden. Respire profundo y me dirigí a mi habitación nuevamente, por fin hablaría con el detective Santori.
“¿Necesitas ir al baño también tú? Podría tardar un poco la entrevista”, me dijo el oficial señalando al baño del pasillo, no me pareció mala idea, quería lavarme las manos. Me dirigí al urinal, luego me lavé las manos y mientras me secaba note algo que llamo mi atención.
Vi por el reflejo del espejo que uno de los  inodoros tenía una mancha de pisada, me llamo la atención, en uno de los cubículos justo tras de mí, me acerque y si, era una mancha de huella, como si alguien hubiera pisado tratando de alcanzar algo o de ocultar algo, estos retretes eran de los antiguos, aquellos que tenían el tanque en la parte superior, así que me subí al inodoro y trate de alzar la tapa del tanque, no llegue a abrirla para ver, así que tome mi celular y  trate de tomar una foto.
Efectivamente había algo ahí dentro.
Limpie la huella que dejé yo y Salí del baño. “Perdón, ¿Quién entro al servicio antes que yo? No ha tirado de la palanca, fuchi”, exprese al oficial. “El señor de la otra habitación”, respondió. El hombre solitario. “Ya veo, bueno… algunos no tienen modales”, dije sonriendo y me dirigí al interior de mi habitación.
Al entrar ahí se encontraba el detective Santori, tenía en la mano una grabadora, “¿Le molesta si grabo todo lo que conversemos?”, me preguntó. Le respondí negativamente y me invitó a sentarme en el mueble en un rincón, cerca de la meza de noche. “Como sabrá corroboraremos posteriormente todos sus datos en la central…, no se ponga nervioso y trate de responder la verdad”, me explicó el detective, yo asentí en todo momento.
Colocó la grabadora sobre la meza de noche “Sábado 12 de setiembre del 2012,  diga su nombre completo, número de identificación nacional, su edad y de donde viene,  por favor”, me dijo. “Manuel Rodríguez Aguilar, identificación numero 5678912, tengo 28 años y vengo de Catalina”.
El detective se sentó en la esquina de mi cama, a unos metros frente a mí, podia notar la forma en que me miraba, observaba mis movimientos, mi conducta no verbal, me estudiaba, pero no me ponía nervioso del todo. Sabía que era inocente, así que debía aprovechar también esta oportunidad, no podía dejar que me ganen los nervios o que me intimide, sabía que el ya a estas alturas tendría al menos 2 sospechosos clave, debía saber si yo era uno. El oficial salió a la señal del detective.

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