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 Ella, Una historia que no debo contar- Parte 1

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franckpalaciosgrimaldo

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MensajeTema: Ella, Una historia que no debo contar- Parte 1   Dom Nov 11, 2018 12:58 am

Ella, Una historia que no debo contar
Con el tiempo uno se acostumbra a todo, al menos eso dicen, al hambre, al frio, a la soledad; la verdad han pasado muchos años y yo aún no me he acostumbrado a estar sin ella.
La vida luego de ella nunca volvió a ser igual, es decir, ella me mostro una vida diferente, una forma de estar vivo que no había sentido jamás, quizá por que llegó en un momento de mi vida en que todo estaba hasta la mierda, mi trabajo, mi matrimonio, mis hijos, mi vida nada me motivaba y entonces cuando menos me lo espere ella aparece y me muestra todo de otro color.
Esta es una de esas historias que no puedo contar, pero quizá con algo de ingenio y utilizando lo único para lo que pienso soy bueno, pueda arreglármelas.
Me case a los 30 años, muy enamorado  la verdad, ella era hermosa, yo estaba ganando muy bien, estaba con toda la locura de la juventud y de la independencia, ella estaba encantada conmigo y teníamos muchos planes, viajar, trabajar, comprar un auto, darnos la gran vida, yo soy Administrador, ella es Arquitecta y trabajaba con su padre, yo al acabar la universidad me enganche de inmediato a una empresa nueva que prometía en la ciudad, así fue, comencé de a poco y logre ascender en algunos meses, era joven y emprendedor, ella pues estaba en la empresa de su padre, así que estaba bien posicionada.
A los dos años de casarnos estábamos viviendo de lo lindo, nos compramos un apartamento, pues estábamos solos los dos, y mayormente comíamos fuera, los fines de semana salíamos, nos divertíamos, a fin de año nos fuimos a Roma, el año anterior a la India, fue divertido, pensé que todo seguiría así, pero no.
Romina, mi esposa, incitada por sus hermanas comenzó a pensar en el bebé. Puede sonar egoísta pero nunca he querido ser papá, a pesar de que mis padres fueron muy buenos conmigo siempre, siempre también los vi preocupados por mí, mi estudio, mi vida, casi no tenían tiempo para ellos, y pues siempre he pensado que los hijos solo sirven para consumir la vida de quienes no pueden o no desean vivir la suya, es un sacrificio vestido de algo lindo, la verdad no quería eso para mí.
Alargue la llegada del bebé lo más que pude, lo juro lo trate de ver de la mejor manera cada vez que podía, hablaba con amigos de la secundaria, con amigos de la universidad, todos me decían que ser papá era horrible, no sé si le pregunte a los equivocados, y aunque luego terminaban la frase con un “Pero luego miro a mis hijos y no los cambiaría por nada en la vida”, la verdad me suena a un auto engaño, es decir, la vida no vuelve a ser la misma ellos lo dicen y yo estoy muy acostumbrado a estar solo, viajar, darme mis gustos, estamos bien, cambiarlo para que.
Pero Romina no iba a cambiar de opinión, así fue que contra lo que de verdad deseaba accedí. Supongo que habrá sido en esos 5 minutos de estupidez que todos tenemos.
9 meses horribles, 9 meses en donde mi preocupación se dividió en que mi mujer no se muera y en que el bebe no se muera tampoco, pues ya me imaginaba lo que vendría, Romina no es precisamente la más resiliente del mundo, y ya me imaginaba si algo salía mal, y por si fuera poco pensar que el pequeño nazca deforme o enfermo me trastornaba, a pesar que los exámenes pronosticaban a un fuerte y hermoso bebé, al final así fue.
Fueron esos 9 meses donde mi amigo el alcohol se convirtió en mi mejor amigo el alcohol, pues nunca he lidiado bien con el estrés, solo una copa en la mañana, y otra un poco más grande en las tardes al regresar del trabajo me daban algo de paz. Romina dejo el trabajo pues debía encargarse de Harold, así le pusimos, yo tuve que  encargarme de más gastos, así que mi dinero, por primera vez en 3 años estaba alcanzando casi a las justas, el departamento pronto se hizo pequeño y un gasto extra, así que lo dejamos, y tuvimos que utilizar los ahorros para comprar una casa para la familia, me parecía extraño la familia, nunca pensé que diría eso sin referirme a mis padres.
Compramos una casa y nos establecimos ahí, tuve que trabajar más horas, así que ahora estaba desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche, ya me había acostumbrado a llegar a casa a las 6, pero bueno, estar en casa se había vuelto algo estresante, llantos de bebé, Romina había engordado, se comportaba cada vez más como mamá que como mi amada esposa sexy, yo bebía más y comía peor, pronto comencé a ganar algunos kilos, y olvidarme de los fines de semana divertidos, pues debía quedarme en casa con ella.
Así fueron los siguientes 3 años, hasta que Llegó Irene, Romina quería la parejita y creo que ya me había acostumbrado a la rutina y bueno, un bebé más no complicaría nada, estaba bien posicionado en la empresa, pero había comenzado a odiar mi trabajo, me dijeron que era el estrés, pues cada vez me quedaba más tarde, no era que necesitaba el dinero, era que necesitaba estar lejos de casa, lo descubrí cuando llegar a casa y ver que me había convertido en un padre de familia me daba cólera. Ya con 41 años me había acostumbrado, como comencé diciendo, nunca he renegado de mi familia, amo a mis hijos, amo a mi esposa, pero nunca fue lo que de verdad quería, ya había dejado atrás mis sueños de viajar, de  comprarme un auto nuevo, de ascender en la empresa, había estado estancado en el mismo trabajo por más de 10 años, no me quejo, me pagan bien, pero cada día es el mismo, aburrido, sin nada nuevo y sin emociones, me despierto a las 6, tomo un café cargado, le hecho un poco de vodka y me lo bebo mientras miro las noticias hasta que dan las 7 para poder salir, mientras mi esposa prepara el desayuno de los chicos y los lleva al colegio, me dan un beso y un abrazo y parten, luego salgo yo, conduzco 40 minutos si el tráfico es bueno, llego al trabajo y ahí me quedo todo el día en la oficina, en el almuerzo me fumo un cigarrillo, y luego continuo hasta salir, regreso a casa, mi esposa me calienta la cena, veo algo de tv, bebo un trago y a dormir.
Romina a estas alturas había comenzado a darse cuenta que yo no era feliz, aunque creo que siempre lo supo, pero nunca menciona nada, solo veo como cada día parecemos más distantes, comprendo que está preocupada en otras cosas, los niños pronto cambiaran de escuela y necesita hacer muchos trámites, algunas noches no decimos ni una palabra, solo nos recostamos hasta dormir, otras yo no puedo conciliar el sueño, son esos momentos donde voy a mi computadora, y si estoy de ánimos escribo un poco, no ese, algún cuento, alguna frase, siempre me ha gustado escribir, sino veo algunos videos en internet, algo de porno muchas veces, no mentiré algunas bebes los viernes bebo hasta quedarme dormido, total el despacho de mi casa es solo mío, ahí tengo mi computadora, mis botellas, mis libros, en fin, es mi espacio, donde escapo a veces de todo esto.
Ese mismo año fui donde un terapeuta, no le dije a Romina, pero había comenzado a tener pensamientos muy extraños, había comenzado a beber de más, había dejado de ir a trabajar algunos días, por suerte pude excusarme por enfermedad,  pero me di cuenta que estaba deprimido, eso me dijo el especialista, me dijo que necesitaba encontrar algo que me anime que me haga feliz, que si esta situación seguía tendría que medicarme, pues podría empeorar. Yo nunca creí en los psicólogos, psiquiatras, mi madre paso sus últimos años en uno de esos, ella siempre fue una persona melancólica, creo que lo herede de ella y el alcoholismo de mi padre, ese fue un tema en terapia, interesante, pero no me sirvió. Lo que si pude salvar de esa sesión fue que debía alejarme un tiempo de todo, pero no podía pedir vacaciones, había habido recortes de personal pues la empresa entro en renovación y eran fechas complicadas, y aun mis vacaciones serian a mediados del otro año, pero entonces llegó a mis manos algo que siempre, desde que trabajo en la empresa había rechazado, la Ponencia Anual De Mercadotecnia Y Actualización, Cada año la empresa designa a un empleado de alto rango, administradores, contadores, gerentes, para asistir a la ponencia en Santa Laura, una ciudad al sur, le pagan el hotel, los viáticos, el problema es que es una semana completa que muchos no quieren invertir lejos de sus familias y escuchando a un grupo de profesionales en el área diciéndoles cosas que no interesan, pero que contribuyen con los criterios de la empresa para su acreditación anual, así que es obligatorio. Muchas veces lo había rechazado, pero justo me llega la invitación a mi oficina, pensé en que quizá no sería tan malo alejarme un tiempo, una semana, en una ciudad bastante linda, cerca  la playa, en un hotel elegante, y bueno hacerme el importante por unos días, firme el documento esa misma tarde.
No era precisamente vacaciones, no era el mejor lugar para descansar, pero quería cambiar de aires, así que puse lo último que tenia de entusiasmo en ir.
Mi esposa no hizo mayores preguntas, era como si no le importara que me fuera, hasta cierto punto comprendía que  también sería bueno para ella estar lejos de mi unos días, en nuestra última discusión quedo claro que parece que no quiero formar parte de esta familia y que estar conmigo es muy complicado, eso lo dijo ella, yo solo quede en silencio, no me gustar discutir.
El sábado partí temprano, llegaría a Santa Laura a Para el medio día, la primera ponencia seria el sábado a las 6:30, había extrañado viajar en avión, no lo hacía desde hace más de 10 años.
Dormir la mayor parte del camino, había madrugado, desperté cuando el piloto informaba la llegada en unos 10 minutos, al arribar y recoger mi equipaje busque un taxi y me dirigí al “Hotel Metropolitan”  el más grande de la ciudad, la ciudad que por cierto era muy similar a Catalina, salvo que catalina es más clásica, esta es más moderna, me gustó, todo el camino al hotel me la pasé observando las calles me sentí como un turista,  no como un sujeto que viene a trabajar, lo mejor creo que sería que era invierno, y este clima me encanta, la niebla, el frio, la gente abrigada, no sé, creo que me recuerda a mi infancia crecí al sur de Catalina, ahí es bastante frio.
Llegue al hotel a las 12 del día, un hotel realmente grande y elegante, confirme mi reservación y me dirigí a mi habitación, la verdad era muy bonita, creo que debí haber venido las últimas ocasiones, pues el lugar no estaba nada, mal, salvo por las 5 horas de ponencia que tenía que ver.
Llame a mi esposa una vez ordene mis cosas, le dio gusto saber que había llegado bien, me paso a los niños, los salude, y les prometí llevarles algo, igual a ella, quizá le compre algún perfume, no lo sé, cerca de la 1 dedica bajar a almorzar, teníamos pagado las comidas de la semana, eso corría por parte de la empresa, pero si deseábamos consumir algo por nuestra cuenta era derecho de cada quien, la verdad lo único que quería en ese momento era una buena copa de whisky, así que me dirigí al bar del hotel, mientras conocía el enorme lugar, era muy elegante, entre al bar, que estaba muy bien surtido a decir verdad era como estar en una juguetería siendo un niño.
— Un whisky con hielo, — pedí al camarero mientras me sentaba en la barra.
— De inmediato, señor. — respondió con una sonrisa.
Me gore y observe el lugar, respire profundamente y pensé en que eso es lo que necesitaba alejarme un poco de todo, aunque en el fondo me seguía sintiendo algo vacío, como cuando sabes que pronto terminara. Pensaba en mis años de joven con Romina, cuantas veces habíamos ido a lugares así, a beber una copa, un vino, bailar, conversar largas hora riéndonos de nada, ahora con suerte brindábamos ene navidad o en mi cumpleaños, ella odia que beba, más aun frente a los niños, hemos cambiado mucho, mientras bebía mi copa pensaba en como mi vida se había vuelto tan distinta a lo que yo había soñado, me preguntaba dónde estaba mi motivación, donde fue.
Entonces ella apareció.
Tan simple, tan común, de no haber sido por el carnet que tenía colgando del cuello no la hubiera notado, es decir no es fea, es linda, pero no es la clase de mujer que uno voltea a ver, pero que cuando conoces puede poner tu mundo de cabeza, fue ahí la primera vez que la vi.
— Me da una gaseosa de limón, — ordenó al barman. Este asintió y comenzó a prepararla.
Yo continúe bebiendo mi whisky lentamente, pensando en mi vida, cuando escuche de nuevo su voz y me hizo girar a verla.
— Disculpe, esto lo puedo pagar con tarjeta o lo cargan a mi habitación… — preguntó, eso me confirmó que era la primer vez  que asistía a estas ponencias. Aparte se veía muy joven, quizá tendría 29 0 30 no más, incluso menos.
— Hay una clausula en la invitación — le dije, ella me miro algo confundida, le mostré mi carnet y continúe —, puedes ordenar lo que está en ese contrato, creo que las bebidas no están incluidas, así que puedes pagar aquí o te descontaran a fin de mes — le explique.
— No lo sabía, —, me respondió sonriendo — Muchas gracias, creo que… —dijo revisando su cartera —… pagare con mi tarjeta.
— Bien, yo lo cargare a la habitación, que a fin de mes se encarguen — dije y continúe bebiendo.
— Es mi primera vez en estas cosas — dice tomando asiento.  — ¿de que empresa vienes? — me preguntó.
— Perdón, — dije sonriendo — disculpa mi mala educación,  me llamo Fernando — dije extendiéndole la mano, ella me estrecho. — Vengo por InterCorp cede en catalina sur.
— Miriam… vengo de Baldur, represento a CantaCorp, mucho gusto. — me dijo sonriendo.
— Igualmente, al menos no estás tan mejor de casa, Baldur, está a 3 horas de aquí… ¿llegaste en tren? — le pregunté.
El mozo le sirvió su bebida y continuamos hablando.
— SI, tome el tren esta mañana, es mi primera conferencia, ¿te digo la verdad? no quería venir pero quiero ascender, y un requisito es haber asistido a estas cosas.
— Comprendo. ¿En que área trabajas? — pregunte.
— Recursos humanos, — respondió mientras bebía su gaseosa.
— Que interesante…, yo soy un administrador del área de ingresos. Súper aburrido… al menos tú ves muchas personas…
— No creo que sea aburrido — sonrió —  ¿cómo te va en estas fechas? — me preguntó. — Yo tengo mucho trabajo…
Continuamos hablando algunos minutos más, rápidamente me di cuenta que era una chica muy agradable, que me había caído bastante bien, no supe que fue, su risa, su mirada, su timidez, esa forma tan simpática de hablar, pero cuando se despidió y se dirigió a su habitación, no pude dejar de pensar en ella. La conversación había sido tan amena, la hice reír, ella me hizo reír, cosas tan simples.
— Es linda, ¿no cree? — me preguntó el mozo tras la barra.
— SI, lo es. — respondí y ordene un whisky más.
Regrese a mi habitación esa tarde, compre un sándwich y  puse la alarma para las 6:00pm, dormí  como hacía mucho no dormía, en silencio y en calma. Algo extraño paso aquella tarde, no pude dejar de pensar en Miriam. Era como si se hubiera metido en mi cabeza, como si me hubiera hipnotizado, repasaba todo lo que me había dicho, su risa, sus palabras, todo, cuando desperté ella estaba en mis sueños, hacia muchísimo no había sentido eso. Incluso fantaseaba con encontrármela en la ponencia.
Esa tarde luego de ducharme y arreglarme me dirigí al salón de recepciones del hotel en el piso 12, un enorme y elegante salón con luces y asientos, como un enorme teatro dentro del hotel, me presente e ingrese, debo aceptar que busque a la joven con la mirada un par de veces, pero no había un orden en colocarnos, por lo que no había forma de saber dónde estaba cada empresa invitada.
Comenzó la ponencia, nunca me había sentido tan aburrido, sinceramente no hablaban de nada que yo no supiera ya, y que tuviera algo que ver con mi trabajo, las primeras 2 horas fueron aburridísimas, números tras números, datos tras datos, casi se podía sentir los bostezos de la gente, termine haciéndome amigo de un sujeto de una empresa de embarques de Nueva Salina, un sujeto algo gracioso, me entretuve conversando con él, ya tenía experiencia en estas conferencias, el descanso fue a las 8:30, nos dejaban salir 30 minutos para ir a los servicios, comer algo en la barra de bocadillos, yo Salí a fumar, necesitaba relajarme, Rodrigo mi nuevo amigo salió conmigo aunque él no fumaba.
Me dirigí a afuera y encendí un cigarrillo en la acera, hacia frio y la calle estaba algo nublada, hermoso paisaje.
—… Así es la primera vez, — me comentaba Rodrigo, — luego te acostumbras, al menos su vienes por gusto, yo estoy obligado mi jefe necesita cumplir ya con las horas de actualización para sus empleados.
— Si, bueno, al menos ya faltan 2 horas más y podremos irnos a beber algo. ¿Te animas? — le pregunté.
— No creo, tengo que trabajar… — me dijo.
— NO te preocupes, será otro día… — le respondí sonriendo. Entonces algo llamo mi atención.
Gire la vista y ahí estaba ella nuevamente, salía del hotel.
— ¡He!… — dije — ¡Miriam! — llame su atención.
— Hola…. — me dijo acercándose. — saliste a fumar un rato… Yo quería tomar aire me estaba quedando dormida ahí dentro, ¿probaste los sándwiches?
— Si, están algo secos… — dije sonriendo — ¿quieres dar una vuelta? — le pregunte. — Aún faltan 20 minutos para entrar. — ¿Qué dices?
— SI, ¿Por qué no? — respondió sonriéndome.
— ¡Rodrigo, regreso, nos vemos dentro! — dije y camine con ella.
Avanzamos por la acerca y conversamos, al parecer a ella le estaba pareciendo interesante la ponencia, aunque habían cosas que no entendía, pues esta primera ponencia había sido específicamente de números, no de recursos humanos, yo le explique con mucho gusto,  se le notaba algo emocionada, estaba disfrutando estar ahí, eso me contagió de algún modo, logre ver que quizá no era tan malo, al menos por un momento.
— ¿Dónde estás sentada? — le pregunte ya de regreso al hotel.
— En la F27, ¿y tú? — preguntó.
— M20, estamos lejos — comenté.
— Quizá mañana podamos sentarnos más juntos, así me explicas algunas cosas que no entienda .. Dijo con esa sonrisa pícara.
— Claro, porque no… — dije sonriendo.
Subimos juntos al salón de recepciones, le dije que al salir, la esperaría ahí en la salida al lado de unas plantas que estaban cerca. Así acordaríamos donde encontrarnos.
EL resto de la ponencia no pude dejar de pensar en ella, de verdad me sentía extraño, aunque era un sentimiento familiar, hacia mucho no me sentía así. Rodolfo me pregunto quien era la joven, le dije que era una amiga que había conocido en el hotel y me dijo que se me veía muy entusiasmado, que había cambiado mi expresión, y creo que tenía razón. Estaba más animado por así decirlo.
Le pregunte a Rodrigo acerca de él, me contó que tenía una esposa y una hija en la universidad, que en 3 años se retiraba y que estaba ahorrando para poder viajar con su esposa, le conté sobre mi esposa y mis hijos, exagere un poco no quería decirle que estaba harto de mi familia y que mi familia estaba harta de mí, al menos mi esposa.
Pronto acabó la ponencia y ambos salimos a esperar a Miriam.
Rodrigo estaba en el mismo piso que yo, Miriam estaba 2 pisos más arriba.
Luego de unos minutos apareció, con su bolso en brazos, con esa sonrisa, se acercó a nosotros y saludo, le presente a Rodrigo y subimos. Íbamos a ir por el ascensor, pero este estaba muy lleno, así que decidimos ir por las escaleras.
—… Fue una buena ponencia, ¿tomaron apuntes de la última exponente? — preguntó.
— Yo no, — respondí — Hablo de factores que ya conocía.
— Yo no traje mis apuntes, — respondió Rodrigo. — Pero al final de la semana nos darán una monografía de todo.
— Ay qué bueno, — dijo ella con alegría — así no me preocupo, pero igual me gusta apuntar.
— Le estaba diciendo a Rodrigo que al final de la semana podríamos ir a beber algo, ¿Qué dices? — le pregunté.
— Claro, — dijo con entusiasmo — hay que terminar la semana celebrando.
— Lo vez, redigo, hasta ella le gusta la idea… — dije sonriendo.
— Es que no soy de beber, pero los acompaño un rato, yo debo salir muy temprano el jueves.
— Ok, ok, pero acompáñanos — le dije.
— Si, solo hazme acordar… hablando de eso, debo llamar a mi esposa — agregó mi nuevo amigo —… debo hacerle recordar que debe ir al banco maña, ¿tu también llamaras a tu esposa? — Me preguntó, en ese momento sentí un apretón en la mandíbula, no quería mencionarla—… debe estar preocupada.
— Si…, lo haré — respondí sonriendo, aunque forzadamente.
— Bueno, chicos… — dijo Miriam — aquí los dejo, voy a mi habitación.
— Claro, un gusto que nos acompañaras, linda. — le respondí.
— Si, gracias, mañana nos vemos, yo también me voy a mi habitación — agregó Rodrigo se despidió de nosotros y avanzó por el pasillo a su habitación. Yo me quede un minuto con Miriam.
— Me cae bien, — le dije, — es raro, pense que todos aquí me iban a caer horribes…
—¿ah sí? ¿Por qué? — me preguntó sonriendo.
— No lo sé, odio estas conferencias, siempre pensé que estas ponencias son una forma de ganar dinero a costa de las empresas, pero bueno…
— Pero se nota que sabes mucho sobre los temas que están exponiendo, yo diría que ya habias asistido.
— No, no… lo que pasa es que llevo mucho tiempo trabajando en esta area, y por eso los temas de números yo los manejo, estadísticas, manejo de datos, ya sabes…
— ¿Qué cuántos años tienes? — me preguntó.
— ¿cuentos me pones? Mírame bien… no temas ser cruel… — le sonreí.
— A ver… déjame ver — dijo acomodando sus lentes y  onservandome con un gesto gracioso. — ¿… 37? — me dijo levantando una ceja.
Yo solté una carcajada.
— No, más que eso, linda. Tengo 41 años, — respondí.
— Bueno, no parece, y eso que estas con barba y con el cabello algo crecido…
— Sí, he subido de peso también, pero ya estoy en proceso de bajarlos… por el corazón ya sabes, lo herede de mi padre.
— Ya veo… debes cuidarte, ¿yo cuantos tengo? — me pregunto y se arregló el cabello.
— A ver… tu tendrás pues… 21… — dije sonriendo.
— Ya pues, en serio… — me dijo sonriendo.
— Ok, ok… 26, 27 no te pongo más. — respondí.
— Casi aciertas,… yo tengo 28.
— Pues eres muy  joven….
— Ni tanto en mi trabajo hay… — Entonces algo interrumpió nuestra conversación.
La estaban llamando por teléfono.
Ella respondió disculpándose conmigo.
Se fue unos pasos hacia la escalera y respondió, pude oír que le decía a alguien que estaba bien y que todo había salido correctamente. Luego de unos segundos regresó.
— ¿Ya te reportaste? — le dije sonriendo.
Ella sonrió también.
— Es el chico con el que estoy saliendo, — me respondió. — se preocupó por que no le lame en todo el día.
— Ah ya veo… claro, debe estar preocupado. ¿En que estábamos? — le pregunté. Debo aceptar que eso me  incomodo un poco, pero no le di mayor importancia, total, pensé.
— Habla de que en mi empresa soy una de más más grandes, hay una chica en contabilidad que tiene 19 — me explicó.
Entonces mi celular sonó. Era Romina.
— ¿es tu esposa? — me preguntó.
— No, — le respondí — es de la empresa, seguro quieren saber cómo me ha ido. He, un gusto conversar, mañana nos vemos ahí en la entrada al lado de la planta, ¿te parece? Así podemos sentarnos juntos los tres. — le dije.
— Claro, claro — respondió sonriendo.
Nos despedimos y me dirigí a mi habitación.
Ahí respondí a Romina.
Hacía mucho que no la escuchaba de esa manera, me hablo con cariño, me dijo que me extrañaba y que esperaba que estuviera bien y que regrese pronto. Le conté acerca de Rodrigo y de Miriam, le conté también sobre la ponencia, fue agradable conversar con ella después de todo, creo que la distancia sirve como dicen por ahí. Aunque soy sincero al decir que más tarde mientras bebía una copa no pude evitar pensar en Miriam, algo en esa chica llamaba mucho mi atención.
Hacia algunos años atrás había conocido a una amiga en el trabajo, su nombre se llamaba Karina, era del área de mantenimiento, pero su oficina estaba junto a la mía, habíamos hecho muy buena amistad, siempre salíamos juntos, almorzábamos juntos, habíamos bebido juntos, compartimos muchas aficiones, eso no le gustó a Romina, pues la conocía también, más aun que mi matrimonia estaba pasando por una crisis, en ese tiempo, hablo de 4 años atrás, casi nos divorciamos, yo había entrado a un estado emocional muy complicado, todo me dejo de importar, excepto Karina y lo bien que la pasábamos, no me enamore de ella, ni ella de mí, hasta donde yo sé, pero no voy a negar que tenía las más hermosas piernas que he visto, y pues ella siempre decía que yo era muy atractivo y que no hiciera caso a la fastidiosa de mi mujer, parecerá mentira, pero eso me ayudó a no tomar la decisión de divorciarme, pues Karina me dijo que si y caigo en sus provocaciones, terminare peor, y que si me divorcio sea porque lo decido en el total control de mis emociones, con ella tuve las mejores borracheras de esa época de mi vida, era como un amigo más, pero con lindas piernas, y a pesar que de me quede en su departamento unas cuantas veces, nunca pasó nada.
Romina y yo al tiempo arreglamos las cosas, como siempre, y Karina fue trasladada a Ganacao al sur, aun de vez en cuando me envía fotos de ella en la playa con sus amigas, de su nueva casa, le va muy bien, la extraño a veces pues con ella siempre me sentía comprendido, era como estar con Romina en los viejos tiempos, divertida, linda y soltera. Algunos amigos en la empresa aun me dicen que ella siempre estuvo enamorada de mí, yo no les creo o no les quiero creer.
Bueno ella se fue yo me quede solo, pues en mi piso no hay muchas personas con quienes hablar, y pues nuevamente a lidiar conmigo mismo y mis cosas familiares, mi esposa y mi trabajo, fueron meses muy difíciles sin ella, pero trate de ver las cosas positivas.
¿Qué tiene que ver esto con Miriam? Pues ambas son muy parecidas, excepto que Miriam no tiene las piernas de Karina, ambas tienen ese mismo corte de cabello, esos mismos labios, es como verla pero en una versión más… humilde, por decirlo así, Karina no consiguió el trabajo precisamente por ser la más inteligente.
Aunque aún la extraño, y Miriam me la recuerda mucho, ahí entendí por que no podía dejar de pensar en ella.
Al día siguiente trabaje un poco, pues si, tenía que seguir trabajando, no eran vacaciones, envié los archivos, y estuve libre casi toda la tarde, di unas vueltas por la ciudad quería conocer mejor el lugar y caminar siempre me hace bien. Compre algunas cosas para los chicos, no quería dejarlo para el último momento. También compre algo para Romina, unos zapatos que le gustaran estoy seguro.
A las 5 estaba arreglándome para ir a la ponencia. Me encontré con Rodrigo en el ascensor y bajamos juntos, me comentó que había una prueba al final de la semana, yo ignoraba eso, en la página web tendríamos que rellenar un examen de acuerdo a eso la empresa ganaba los puntos de acreditación, no le di mucha importancia pues  era bueno en esas cosas.
A quien no le dio mucha gracia era a Miriam.
Se sorprendió mucho, pues no le habían dicho nada de eso y ella tenía un pánico a los exámenes, tremendo. Y Rodrigo no hacía más que empeorarlo pues su trabajo estaba en riesgo su desaprobaba los puntos de acreditación. Yo particularmente no me preocupo por nada es más estaba en una etapa en mi vida que todo me interesaba muy poco, pero me sentí en esa ocasión como en la universidad, yo siempre pasaba los exámenes sin estudiar sin apuntar, solo escuchando y analizando, por eso siempre quise ser analista, pero al final me quede con la administración y gestión  empresarial, así que  les dije que no se preocuparan que entre los tres nos ayudaríamos, y así fue, durante las dos ponencias siguientes tratamos de comprender, de analizar, de apuntar, de resumir, era como haber regresado nuevamente a la universidad, fue divertido, nos reíamos mientras oíamos a los ponentes,  no podía recordar desde cuando no me divertía tanto escuchando a alguien hablar, pronto comprendí que eran ellos los que me estaban haciendo pasar muy bien esas aburridas ponencias.
En los recesos, nos salíamos a fumar, bueno yo fumaba, ellos comían algo y conversábamos de la vida, de las cosas, de nuestras parejas, por qué no, ahí conocí un poco más de Rodrigo quienes a simple vista es un saco largo, en tanto a Miriam, ella no hablaba mucho de su pareja, solo que era un chico bueno que había conocido en la universidad, pero que el no la había terminado, hablamos de lo que queremos en nuestra vida, yo les conté que siempre había querido escribir una novela,  lo que era raro procesar pues las letras y los números no van de la mano, pero mi madre escribía historias y mi padre era muy bueno inventando cuentos cuando éramos niños.
A Mirian le llamo la atención saber que era padre de dos, una niña de 10 y un niño de 8, le mostré las fotos, dijo que eran lindos, y es verdad, son muy lindos, es raro cuando ella hablo de ellos me dieron muchas ganas de verlos, esa noche los llame y hablamos por horas a través de video llamada. Miriam me contó también que ella quería ser mamá en algunos años más, que siempre lo había querido ser, Rodrigo y yo no sé si hicimos bien, pero creo que la desanimamos un poco con un monologo de todo lo que es ser padres, fue divertido pues sus argumentos y los nuestros fueron muy ingeniosos, al final terminamos riéndonos.
Las dos últimas ponencias fueron interesantes, hablaron de recursos humanos, quizá la clase que más le gustó  a Miriam.
Esa noche dejamos a Rodrigo en su piso y la compaña al suyo a ella, pues quise seguir escuchándola hablar, estaba muy emocionada y me gustaba conversar con ella, era muy inteligente y había olvidado lo mucho que me gustaba hablar con alguien así, es decir, Romina es muy lista, pero hacia mucho que no hablábamos de algo que no fueran los bebes y gastos, aparte Romina siempre ha pensado que es más inteligente que yo, eso le viene de familia.
— Ha sido una noche genial… — me dijo llegando a su puerta.
— Si, no sabía mucho sobre recursos humanos, es un área muy interesante de las organizaciones — respondí.
— Si, aún hay una más para el miércoles, que emoción, lo mejor es que voy comprendiendo todo, de no ser por ustedes… estaría perdida. — me dijo.
— No, tu eres muy inteligente seguro hubieras podido — le dije.
Su teléfono sonó nuevamente, supuse que era el, siempre la llamaba por esas horas, ella respondió  yéndose a un lado. Luego de un minuto regresó.
— Bueno, creo que ya te dejo para que descanses — le dije — Mañana nos vemos ahí donde siempre.
— Si, — me respondió sonriendo — nos vemos mañana, descansa.
Al día siguiente el grupo creció, una conocida de Rodrigo se unió al equipo, Jazmín,  una muy atractiva chica que llamaba mucho la atención, era muy guapa y extrovertida, nos divertimos mucho con ella esa noche, era extraño que fuera amiga de Rodrigo eran muy diferentes. No lo note en ese momento, pero a Miriam pareció no caerle muy bien, no sé si es por esa tendencia a la territorialidad de las mujeres, pero las siguientes ponencias note un poco extraña a Miriam.
Igual y tratamos de pasarla bien los últimos días de la ponencia, yo seguía bromeando con Miriam, quería hacerla reír, pues la notaba tensa, ella insistía que era por el examen, yo me daba cuenta que no era eso, Jazmín por su parte siempre me hacía reír a mí, era muy graciosa, y aunque algunas veces se notaba que quería llamar la atención tanto mía como de Rodrigo, él ya me había dicho que ella era así siempre, pero igual y nos estaba yendo muy bien, estábamos seguros que podríamos pasar el examen y ganar los puntos para nuestras empresas.
Continúe acompañándola hasta su habitación y conversando con ella, me contaba de su vida, de su familia, la conocí solo un poco en esa semana, le conté también de mí, le hable de mi familia, por alguna razón pinte a mi familia mucho mejor de lo que me parecía, quizá lo hice porque en algún punto quería hacerme el interesante, un buen esposo, un buen hombre, seguro de mí mismo. Ella por otro lado no hablaba mucho de su relación, me hablaba más de sus metas de su familia, quería ascender, quería comprarse un apartamento pues vivía con su madre aun y era algo complicado, era interesante saber que sus padres no sabían que tenía una relación hace más de 5 años con ese muchacho, me di cuenta que sus padres eran muy exigentes con ella, la mayor de 3 hermanos, por eso ella era tan obsesiva con los resultados, tan cuadriculada por decirlo así, pero también algo insegura, tímida. Me había dicho más de una vez que mi forma de ser la sorprendía y hasta cierto punto le asustaban las personas como yo, “seguras” y “centradas”, yo solo aine a reírme, si supiera la verdad.  Aunque en la universidad me caracterizaba por ser muy seguro, rallando casi el narcisismo, pues de verdad cuando sé que soy capaz de algo lo hago, y con ella pues eso había surgido, fue extraño, su personalidad tan distinta a la mia nos hizo llevarnos tan bien en tan poco tiempo, quiza complementábamos, lo humilde que me faltaba, más la seguridad que ella necesitaba, que se yo, hasta ese momento solo lo deje en esos pensamientos.
Esa misma noche, el miércoles la ponencia terminaría temprano, una hora antes exacta para poder utilizar nuestras computadoras , era difícil copiar pues cada examen era dependiendo de la organización a la que pertenecemos, finalmente luego 30 minutos, todos habíamos terminado ya, no negare que ayude a Miriam, a Rodrigo y también a Jazmín, que estaba bastante perdida.
Enviábamos los datos y podíamos salir, yo espere afuera a los muchachos.
Salieron todos con unas caras que parecía que salían de un velorio,  me acerque a Miriam al verla salir y le pregunte ¿Qué tal? Ella me respondió algo preocupada, que no sabía si había salido bien, los puntajes los enviarían por correo, no sabríamos nada hasta llegar a casa el día jueves.
— Bueno, chicos acabo la  ponencia, ¿Qué dicen si hacemos algo? — dijo Jazmín sonriendo.
— Si, — respondí, — habíamos quedado en que saldríamos este día, — dije mirando a mis compañeros — ¿Qué dicen? — pregunté.
— Pues yo tengo que levantarme temprano, puedo acompañarlos hasta las 11 nada más… ya saben. — dijo Rodrigo.
— Vamos, no seas así — le dijo Jazmín — ¿y tú? – Preguntó a Miriam — Vamos, las chicas si nos gusta divertirnos — dijo sonriendo.
— ¿iras? — le pregunte evidentemente con la esperanza de fuera.
— No creo, estoy muy cansada, y tengo que enviar unos trabajos que aún no acabo, y tengo que despertar muy temprano, mi tren sale a las 6 de la mañana, y a las 8 debo estar en mi trabajo. — respondido.
— AY que aburrida… — agregó Jazmín.
— Bueno, entonces, nos despedimos aquí… — le dije. — Yo salgo mañana a las 11 maso menos, mi avión sale a esa hora. — dije con algo de tristeza, era extraño, me ponía triste no verla nuevamente.
— SI, he un gusto pasarla con ustedes, chicos — dijo sonriendo pero creo haber visto un poco de tristeza cuando me abrazó y me dio un beso de despedida. —… te llamare para avisarte si aprobé los créditos y ascendí, — me dijo.
— Estaré esperando — respondí.
La seguí con la mirada hasta, hasta que entro al ascensor, luego de eso, baje con los muchachos y bebimos unas copas, hasta cerca de las 12, Jazmín forzó a Rodrigo a quedarse, al final se quedó y se emborracho, salió tarde a la mañana siguiente, Jazmín, partió esa mañana también, me dijo que me llamaría para reunirnos en el siguiente congreso que haya y así colaborar, me dio su tarjeta y partido.  Toda la noche no puede dejar de pensar en Miriam, los chicos se dieron cuenta, me comentaron que no era el mismo si ella no estaba, Jazmín pregunto si “había algo” entre nosotros, yo solo respondí que “estoy casado y ella tiene su pareja”.
A la mañana siguiente desperté con algo de resaca, eran las 9:30am, ella ya estaba en su trabajo suponía, cuando cogí mi teléfono encontré un mensaje de ella “Aprobé, pero me faltaron puntos para ascender, en 2 meses asistiré a otra conferencia aquí en mi ciudad, quizá ahí pueda ganar esos puntos, muchas gracias por todo, suerte, quizá el otro año podremos reencontrarnos”.
Le respondí de inmediato: “Me alegra que hayas aprobado, tus jefes van a alegrarse y claro, estoy seguro que ascenderás muy pronto, y quizá nos veamos el otro año, fue muy divertido esta vez, estaremos en contacto, éxitos, linda, sé que te veré nuevamente ”.
Luego de eso, bebí una copa, fume un cigarrillo y a las 11 ya estaba en el aeropuerto.
Regresaría a mi casa, a continuar la vida como siempre, salvo que ahora estaba un poco más animado, no lo sé, me sentía distinto, algo en mi era diferente.
Llegue a casa y los niños y mi esposa estaban muy felices de verme, les entregue sus regalos y salimos a cenar todos, fue divertido, la pasamos bien.
Las semanas pasaron y poco a poco el estrés y la tensión regresaron, aunque ya no discutía con Romina, con ella las cosas estaban yendo mucho mejor, a decir verdad no tuve más problemas con ella desde que regrese pero yo me sentía extraño, trataba de luchar contra mi estrés trabajando, comencé a beber un poco más que antes, en muchas ocasiones me preguntaba qué será de Miriam, otras veces se me olvidaba, así pasaron los meses, tuve un pequeño viaje familiar que a consejo de un amigo me relajó bastante, los chicos estaban muy felices, creo que también me hizo bien a mí y a Romina, pues hacia mucho no hacíamos algo juntos,  hasta que un día, recibí una llamada, era Miriam.
Me contó que habría una ponencia en Santa Laura el mes que venía, y que quizá estaba interesado, me comentó que era la oportunidad que necesitaba para reunir los puntos que necesitaba para ascender, el problema era que yo no podía asistir, pues en estas fechas la empresa está bajo mucho trabajo, y aunque la conferencia estaba en la nómina mensual, habían destacado a personal nuevo, no a los más experimentados, así que no podría ir,  con mucho pesar tuve que decir que no podría, no vi su rostro, pero estoy seguro que ella quería que yo fuera.
— ¿Quién era? — me preguntó Romina. Pues eran cerca de las 12:00am.
— Miriam, la amiga que conocí en la ponencia de hace unos meses, ¿recuerdas que te hable de ella?
— SI, me contaste de ella… ¿Por qué llamo tan tarde? — preguntó extrañada.
— Quería preguntar si asistiré a la conferencia que habrá en Santa Laura esta semana.
— ¿y tenía que llamar a esta hora? — preguntó girándose y mirándome.
— Vamos, no comiences ya se ha dónde va esto…
— Es que es tarde… solo digo eso.
— Nos hicimos amigos y la pasamos bien, quizá quería que se repita eso, esas conferencias tienden a ser aburridas, además yo le explicaba las cosas, seguro pensó que podía contar conmigo…
— Bueno, ya no importa igual no iras, estas con mucho trabajo… ya será para la próxima. — digo girándose nuevamente y cubriéndose con la sabana.
No pude dormir hasta muy tarde pensando en ella. De verdad me hubiera gustado verla nuevamente. Pero yo no podía.
Las siguientes semanas no supe nada de ella, me olvide concentrándome en todo el trabajo que había, entonces mi supervisor me dio una noticia, me llamo y me comunicó que necesitaba que fuera a baldur, donde vivía ella. era la oportunidad para visitarla, no mentiré tenía muchas ganas de verla y no había sabido nada de ella, no había respondido mis mensajes.
Acepte ir para revisar los documentos en la sede de Baldur, y de paso ver si podía comunicarme con ella, le envié un mensaje por correo electrónico y me respondido, me dijo que le habían robado el celular, y había perdido mi tarjeta, me dijo que nos encontraríamos el martes a las 5:00 a la salida de su trabajo, yo a esa hora ya estaría libre luego de trabajar, finalmente solo tenía que revisar unos archivos, firmar unas comprar y enviar algunos reportes, ese día lo hice todo muy rápido, estaba con muchas ganas de verla.
Esa tarde la espere frente al edificio donde trabajaba, había un parque ahí, me senté en una de las bancas y la vi salir algunos minutos más tarde, estaba igual que la última vez que la vi, me vio a lo lejos y me hizo una señal para que la mire, sin saber que ya la había divisado, se despidió de su amiga y vino hacia mí.
Me dio un abrazo y me saludo con una gran sonrisa.
— Hola, — me dijo — me da gusto verte, ¿Cómo has estado? — me preguntó.
— Bien, bien, ¿y tú? Cruentamente ¿Qué tal has estado? — le dije. — pero primero vamos por un café… ¿Dónde? No conozco muy bien esta ciudad.
— Hay uno aquí a unas calles, vamos, caminemos — me dijo.
Caminamos y conversamos acerca de cómo nos había ido, al parecer en términos generales nos había ido bien, me alegro mucho verla, se le veía muy bien, no sé, estaba igual, pero algo diferente, llegamos al café y pedimos dos, mientras esperamos me contaba acerca de su trabajo que le estaba yendo bien, aunque, no había logrado ascender.
Me dio algo de pesar que no hubiera podido, una vez llegaron los cafés me contó que había tenido problemas en casa, que tuvo que dejar la conferencia, y le faltaban los puntos para ascender. Yo me dedique a escucharla, pues solo quería saber de ella.
Hablamos también de mí, me preguntó cómo me estaba yendo en mi familia, en mi trabajo, le dije la verdad, le dije que las cosas iban bien en general, que todo estaba tranquilo por esos lares, siempre con un poco de exageración.
Me contó también de su pareja, Javier, me dijo que las cosas iban bien, pero algo no me convenció, en fin, no le di importancia, solo hablamos de eso un rato, igual y fue una tarde entretenida, caminamos por la plaza de la ciudad y la acompañe a tomar su bus, tenía que ir a ver a su enamorado, eso me dio a entender, nos despedimos, y acordamos algo que me animaba, la conferencia de actualizaciones y acreditación se realizaría en solo 4 meses más, y ella quería que fuéramos, lo bueno de esto, es que se realizaría en Santa Laura, así que ya conocíamos el lugar.
Nos despedimos con una sonrisa y la promesa de que nos reuniremos para la conferencia en unos meses. Debo aceptar que me hizo bien verla, fue divertido, hasta este punto algo se había metido en mi cabeza, ¿Qué estaba haciendo? No era un secreto que ella comenzaba a significar algo, no había llamado a mi esposa en todo el día y tenía 3 llamadas perdidas de ella.
Cuando regrese a casa pues le conté que me había encontrado con ella, no sé por qué lo hice, creo que fue un error, pues de algún modo Romina había desarrollado una especie de antipatía por ella, sin conocerla, sé que ella no había olvidado a Karina y que siempre pensó que entre ambos había sucedido algo, y que eso estaba repitiéndose con una amiga con la que me llevaba bien. Quizá fue mi error, pero le dije que en algunos meses nos encontraríamos en la ponencia en Sta. Laura. Algo que no le agradó para nada.
En fin en los días siguientes se calmó la situación, la vida continuó, pero entonces algo que no esperaba llegó algunos meses despues, un informe a mi oficina,  en el quedaba claro que necesitaba actualizaciones, o no recibiría el aumento que me habían prometido, no estaba teniendo problemas de dinero, pero en la escuela de mis hijos se estaba yendo mucho dinero, y los ahorros se estaban yendo, y en algunos años, la universidad, necesitaba ganar más y por eso había solicitado un aumento, por mi rendimiento no tendría que haber habido problemas sobre todo porque no había ascendido en años, no lo había solicitado, pero hacia unas semanas envié una carta para los requisitos, y según la nueva gerencia me pedían horas de actualización, y un cierto grado de puntaje para el ascenso dentro de mi línea de carrera, ahora si necesitaba ir a las ponencias, así que, aunque en estos meses había incluso pensando en no ir, se hacía obligatorio.
Hablar de esto con mi esposa, fue un error, ella había dado por hecho que no regresaría a Santa Laura, pero ahora, si necesitaba el dinero y el ascenso debía ir. No miento al decir que hasta cierto punto no quería ir, estaba estresado de tanto trabajo y todo que viajar se me hacía complicado, pero ahora tenía un motivo, y a esto le sumo que ella me escribió una semana antes, para confirmarme que iba a estar en la conferencia, un simple mensaje de ella era suficiente para hacerme cambiar las ideas, era extraño.
Una semana después estaba viajando camino a Santa Laura, al mismo Hotel, lo único diferente era el clima, ahora estaba en otoño, la ciudad seguía igual, tranquila, con un aire a paz, no sé, me gustaba esa ciudad, trate de llamar a Rodrigo, pero él no podía asistir, dado que estaba muy ocupado, se disculpó y envió saludos. Al llegar al hotel llame a Miriam, le deje un mensaje de voz pues no contestaba, era extraño, no respondió ninguna de mis llamadas, no negare que me preocupe un poco, pero me llegó su mensaje cerca de las 10am, la ponencia esta vez era en las mañanas, así que me dijo en el que no podría asistir a esa primera ponencia que había tenido un problema y que llegaría mañana debido a problemas en su trabajo, pero que sin falta llegaría mañana. Lamente eso, pero igual me dirigí a la conferencia, serian 5 días de ponencias y como siempre una prueba al final, me preocupaban un poco los puntajes, pues necesitaba un alto puntaje si quería ascender, o al menos acceder a aumento.
Me dirigí al auditorio y ahí me encontré con jazmín, la amiga de Rodrigo, fue una sorpresa, estaba bellísima, parecía que asistía a una cena más que a una conferencia, sin duda Rodrigo no mintió ella amaba ser el punto de atención. Rápidamente se me acercó y me saludó efusivamente,  no pensó encontrarme ahí, había perdido mi número, entramos juntos y nos sentamos también, estaba muy contenta de verme, y la verdad me agradó verla, le dije que Miriam llegaba mañana y pareció gustarle la idea de estar los tres, aunque menciono extrañar a Rodrigo.
La ponencia fue muy divertida con ella ahí, no había tenido la oportunidad de conocerla tan bien, pero esas 5 horas ahí nos sirvió para conocernos un poco, era de verdad muy divertida, me hacía recordar a Karina con su forma de ser tan extrovertida, salimos al descanso, fumamos unos cigarrillos, conversamos de cualquier cosa, nos reímos y regresamos, al terminar la ponencia fuimos a almorzar juntos y fue divertido. Luego de eso me dirigí a mi habitación ella fue de compras.
Llame a Miriam, se había retrasado enviando algunos trabajos y tenía que acabarlos, le dijeron en su trabajo que no había problema con los puntajes, que lo que le serviría seria el documento que le darían al finalizar que sin duda la haría ascender, así que estaba tranquila, le comente que me había encontrado con Jazmín, luego de un silencio respondió con un “Qué bueno”.
Llame a casa, todo estaba bien por ahí, Romina no me hizo muchas preguntas pero sabía que estaba algo enfadada y preocupada por la situación, aunque yo insistí en que no tenía por qué.
Esa tarde baje al bar, bebí unas copas y regrese a mi habitación.
Al día siguiente desperté muy temprano, casi no pude dormir, espere con ansias la llegada de Miriam, la espere en la entrada del hotel, cerca de las 9 llegó casi preciso para la ponencia. Se veía muy linda.
— vaya, te ves muy bien… ¿te hiciste algo? — le pregunte.
— Hola, no, no me hice nada… — respondió — ¿y tú? Veo que te dejaste más larga la barba, se te ve bien. — me sonrió. – te ha crecido mucho el cabello, te ves diferente. — sonrió.
— Si, no he tenido tiempo de nada, ya lo cortare, dicen por ahí que me veo mejor con cabello corto, yo no lo creo… — le dije ayudándola con sus maletas.
— Pues sí, creo que te verías mejor, algún día te veré — sonrió. — pero me gusta tu cabello, me gustan tus canas, te hace ver interesante.
Era la primera que me lo decía, yo pensaba que se me veía mal, eso me animo.
Subimos a su habitación y la deje ahí, se alistaría para bajar a la conferencia, le dije que subiría a buscarla en una hora, así que baje a mi habitación y me aliste también.
Ya en la entrada al auditorio esperamos a Jazmín, aunque se notaba que le incomodaba a Miriam, pues eran muy diferentes. AL llegar ella, las cosas se pusieron algo tensas, yo estaba algo dividido, el día anterior había estado muy divertido con Jazmín, y ahora estaba tratando de darle atención a Miriam, pues ella me hablaba y Jazmín interrumpía, y aunque hasta cierto punto era gracioso, pues podía sentir que Jazmín trataba de ser el centro de atención, y lo lograba, es decir, jazmín era por mucho más divertida que Miriam, pero Me gustaba mucho conversar con Miriam, escucharla, que me escuche.
En el receso fue lo mismo, Miriam casi no dijo nada, más conversaba con Jazmín, nos reíamos, la fastidiaba con algunas observaciones, me reía con ella, y aunque a veces decía cosas en doble sentido ella parecía captarlas y responderme coquetamente, quizá estaba en su personalidad, pero note que quería que solo me fije en ella y lo estaba logrando, por un momento me había olvidado de Miriam, creo que eso fue un error, poro de verdad Jazmín estaba muy bella y atractiva y olvide que Miriam es algo insegura.
Ya me había sucedido antes en la universidad, no era nada nuevo, no quiero decir que le gustaba, pero estoy seguro que no le gustaba la idea de que le ponga más atención a Miriam pues sabía que desde ayer la estaba esperando.
Regresamos y escuchamos la ponencia, casi no dijo nada Miriam, más converse con Jazmín, algo que parecía incomodar, pues ya un par de veces nos habían llamado la atención.
Al salir de ahí, íbamos a ir a almorzar, pero Miriam no quiso, dijo que no tenía hambre aun y que ordenaría algo más tarde, así que me fui con Jazmín. Jazmín menciono algo en el almuerzo, dijo que parecía que a Miriam no le gustaba que yo me ría con ella, me dio a entender que era una celosa, que quizá pensaba que yo solo le tenía que poner atención a ella. Yo le dije que no era eso, sino que estaba quizá preocupada por ascender y poner atención.
Esa tarde  hable con ella por teléfono, pues también tenía trabajo y debía hacerlo en mi computadora, y le dije si todo estaba bien, y me dijo que si, evidentemente no era si, al día siguiente me di cuenta.
Nos dijo que llegaría un poco tarde a la ponencia, así que entramos y le reservamos un lugar, pero cuando ella llegó, se sentó en la fila contraria, viendo que había un lugar ahí con nosotros.
— Te lo dije, no le caigo — me dijo Jazmín. — Esta celosa.
— No, no creo que sea eso, — le respondí.
La verdad me preocupo esa reacción, pero también me gustó. Con una esposa celosa había aprendido a reconocer los celos en las conductas, y era obvio que ella estaba celosa o algo así y tenía que saber que estaba sucediendo.
En el receso le pregunte si vendría con nosotros, y me respondió que tenía que esperar una llama  que saldría después, al final nunca salió, no le dije nada solo me fui con Jazmín a fumar un cigarrillo, ninguno de los dos comprendía la actitud de Miriam. Le dije que no se preocupara que hablara con ella.
Al regresar la vimos ahí donde se había sentado estaba conversando con un chico, riéndose de lo más lindo, me dio algo muy parecido a los celos, los cuales no sentía hacía muchos años, más de 15 quizá. Fue raro sentir eso. Trate de no darle importancia, pero sentía que algo no estaba bien.
AL salir de la conferencia ella salió con él y le preguntamos si iría a almorzar con nosotros, nos dijo que su amigo la había invitado a un lugar que conoce aquí cerca y que iría con él, lo dijo con una sonrisa en el rostro algo extraña, como forzada.
Asentó y le dije que hablamos después, y me fui con Jazmín.
— Que mal, se nota que lo hace por fastidiar, — me dijo Jazmín. — que Celosa la chica. — dijo sonriendo.
Yo no podía dejar que las cosas sucedan así, esa misma tarde la busque en su habitación.
— Hola… — le dije.
— Hola… — me respondió algo avergonzada, como si supiera a que iba.
— ¿puedo pasar? Necesito hablar contigo…
— Claro — respondió y me hizo ingresar.
Me senté en un mueble cerca de su cama, ella se sentó en la cama.
— ¿Qué sucede? — me preguntó.
— Pues eso quiero saber, linda. ¿Estas enfadada conmigo o algo así? no recuerdo haberte hecho nada… — le dije sonriendo.
— No, no es eso. ¿Por qué lo dices? —Me preguntó esquivándome la mirada.
— Vamos, preciosa, sabes que algo está pasando, tú no eres así… es decir te conozco un poco, sé que no actuarias así a menos que algo te pase…
— Es que yo soy  así, a veces estoy de humor, otros no…. Ya me vas a conocer — sonrió.
— Vamos — me puse de pie — ¿Qué sucede? Dime la verdad, no me gusta que estés con esa cara, verte así seria,  encima que te alejes de nosotros, te guardamos lugar y te vas… ¿Qué pasa? ¿Acaso ya no quieres ser mi amiga? — le dice acercándome. — si es así dímelo de frente.
— No, no es eso, — me dijo — es que no me gustó algo, Fernando. — me dijo al fin.
— ¿Que fue eso que no te gustó….?
— Tu amiga, pues, no me cae muy bien, además tú le pones toda la atención y a mí ni me dices nada…
— Ah entonces es eso — dije sonriendo — No, no pienses así, es solo que ella es así, es habladora, y bueno, ya sabes, yo solo le sigo el juego, tu eres mi amiga me encanta conversar contigo, tú lo sabes.
— Si, pero igual, no me gustó eso, por eso mejor me fui a otro lugar así ya ustedes conversan y yo pongo más atención.
— Pero se supone que estaríamos juntos, nos ayudaríamos, no que te vayas a otro lado con otro compañero… eso es muy infantil, ¿Qué te sucede? Vamos…
— No, tu siempre serás mi amigo, ya sabes, pero con ella cerca no me siento bien…
— Ósea…. ¿porque ella no te cae, yo tengo que alejarme de ti? — pregunte.
— No es eso, estamos en el mismo edificio, es solo que estoy en otro lugar…
— No se trata de eso, — dice exhalando, me había molestado un poco esa actitud, aunque de alguna forma disfrutaba saber que lo que estaba sintiendo eran celos, aunque sea de amigos. — Mira, lo pondré así, Miriam. Si sigues con esa actitud, lo mejor será simplemente dejar todo aquí, incluso tu amistad, — su expresión cambio a una de vergüenza y lamento, bajó la mirada, —…por qué esa actitud es de verdad muy infantil y ya somos adultos. Si así están las cosas, lo lamento pero prefiero ya no conversar contigo.
Ni yo me creía eso, estaba a punto de decirle que si quería no me juntaba con Jazmín, que infantil que soy, pero tenía que demostrar que me preocupaba de verdad su amistad.
— tienes razón, —dijo con una expresión de aceptación, suspiro fuertemente y me sonrió — Es solo que a veces soy un poco insegura, jazmín es tan linda y se nota que resalta y todos la miran, y pensé que tú me dejarías de lado por estar ahí con ella.
— Ella será muy atractiva, pero tú eres muy linda, tienes algo que es más atractivo ¿te lo han dicho? — le pregunte.
— No, — me respondió — ¿a qué te refieres?
— No lo sé, es tu forma de ser, tienes algo especial, si no me importara perder tu amistad, si no me importaras no hubiera venido, ¿no crees? De verdad me interesas, — le dije. Ella hizo un gesto y sonrió, fue extraño no sé cómo habrá interpretado eso. Yo lo dije de verdad.
Ella sonrió y me dijo que estaba bien que mañana mismo se sentaría con nosotros.
Creo que ahí fue cuando las cosas comenzaron a cambiar de tono, pues el decirle que me interesaba fue un punto clave para todo lo que sucedería después.
A la mañana siguiente ella se sentó con nosotros y todo estuvo mejor, debo aceptar que trate de dividirme entre las dos de una forma casi mágica, pues le di la misma atención a las dos, concentrándome un poco más en Miriam, Jazmín pareció darse cuenta que estaba pasando, me dio a entender en vos baja que ahora que regreso mi amiga ya no le ponía atención a ella, la verdad no me preocupó, me interesaba más Miriam, eso estaba más que claro.
Al finalizar la ponencia nos fuimos a almorzar juntos, fue divertido, Jazmín nos contó algunas anécdotas de su trabajo y yo les conté acerca de mi situación en la empresa, Miriam nos contó acerca de sus planes cuando ascienda y que quiere comprarse un auto, la pasamos bien.
Jazmín regresó al hotel pues tenía que hacer algunos trabajos que había postergado, Miriam y yo nos quedamos bebiendo un café y luego de eso la invite a pasear por ahí y conocer la ciudad, ella aceptó y fuimos parque nacional, en esta época del año estaba muy bonito, caminamos y conversamos, era el intimo día que teníamos, mañana acabaría la conferencia seria la prueba y la entrega de certificados, y ella tendría que partir en la tarde, yo la iba a acompañar.
Esa tarde nos sentamos en las bancas del parque mirando la laguna y los jardines, y conversamos de todo. No sé qué paso ese día, pero nos conocimos totalmente, me conto todo de ella, es como si hubiera puesto toda su confianza en mí, me conto cosas que no se cuentan a cualquiera, m conto sucesos de su infancia, problemas en su hogar, situaciones en las que se había visto involucradas cosas que me sorprendieron, pero me hicieron sentirla más cercana a mi. Creo que le di tanta seguridad y ella tenía tanto que decir.
Me confeso que la relación con su enamorado no iba nada bien, me confesó que había pensado en dejarlo muchas veces y que cada vez que conversaba conmigo no podía evitar pensar que su enamorado no era el hombre para ella, y que desde que me conoce había pensado mucho en mí, eso me hiso sentir tan especial, yo le dije que me había pasado algo parecido.
Me dijo también que con su enamorado actual las cosas son ya por costumbre, se conocen de tanto que es difícil separarse y que muchas veces piensa que está cometiendo un error, yo le dije que me pasaba lo mismo, que mi matrimonio no era como lo había pintado que no sabía ya que sentía por Romina, pero que tenía formada una familia, me pregunto si era feliz, y le dije que no lo era, que amaba a mi familia, pero que feliz no era por alguna razón.
Ella me dijo que no amaba a ese chico con el que estaba, pero que lo quería de verdad, lo dijo con dolor, como si se esforzara en amarlo, pero no puede, eso me dio a entender.
— ¿Sabes? — Le dije — si no fuera porque estoy casado y tengo dos hijos y si tú estuvieras soltera… creo que te invitaría a salir, ya sabes como una salida “salida”.
— Te entiendo — me dijo algo avergonzada. — Yo también pienso lo mismo — me dijo sonriendo.
— Hablo en serio, eres muy especial, me encanta la forma en que hablas, como eres… no lo sé, tienes un encanto especial, — le dije sonriendo y con seguridad.
Ella sonrió.
— A mí me gusta cómo eres, como hablas, eres muy inteligente eso siempre me ha gustado… por eso pienso que me gustaría que mi enamorado sea así. y sí,  me gustaría mucho haberte conocido antes quizá.
— Bueno, eso no quiere decir que no podremos salir, — le dije sonriendo — no sé cuándo vuelva  a verte, pero quizá algún día podríamos salir a comer algo, no lo sé, ¿Qué dices?
— Claro, eso me gustaría — me respondió con una sonrisa.
Esa tarde fue inolvidable, fue como recordar esos años en los que me quedaba largas horas hablando con Romina, hablando de todo y de nada, cuando era hora de regresar su expresión fue de lamento, ella quería seguir ahí, pero se hacía tarde y debíamos regresar,  la acompañe hasta su piso y me despedí de ella, note algo diferente en su mirada, como que algo era diferente, note su mirada más profunda más sincera, y yo estaba muy emocionado, de verdad escucharla hablar, y saber que en algún punto estar juntos era algo que ella consideraba me entusiasmaba, al regresar a mi habitación abrí una botella de whisky que había traído y me serví una copa mientras miraba por la ventana procesando una a una sus palabras, ese día me sentí tan bien como hacía mucho no me había sentido.
Al día siguiente fue el último día de la ponencia, debo aceptar que había algo de tensión por la prueba y la entrega de los certificados, con eso ella aseguraba su ascenso, yo aseguraba mi aumento, así que el resto de la mañana estuvimos muy atentos, hasta jazmín estaba concentrada, el examen, fue por medio de las laptops como la última vez, salvo que habían más preguntas por lo que no hubo receso, nos ayudamos cuanto pudimos, pues si era complicado, al final Miriam parecía más tranquila, me sorprendió.

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MensajeTema: Re: Ella, Una historia que no debo contar- Parte 1   Dom Nov 11, 2018 12:52 pm

Sé que es una novela y en la medida que se va desenvolviendo voy entendiendo su título, cuando leí como cae en las garras del licor por la llegada de sus hijos, me parece que triste que los hijos algún día sepan que su llegada fue motivo de depresión y de estado de alicoramiento para su padre, se encuentran con la realidad fuerte.
Hay que seguir leyendo...

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La alegría se multiplica cuando la dividimos...
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Ella, Una historia que no debo contar- Parte 1
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