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 El Carro de HAL

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Françesc
USUARIO BANEADO POR INCUMPLIMIENTO DE LAS NORMAS BÁSICAS DE CONVIVENCIA


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Fecha de inscripción : 17/12/2012

MensajeTema: El Carro de HAL   Vie Dic 21, 2012 12:08 pm

Con tan sólo una mirada
acudió el ave de transporte;
monté sobre el águila,
y cuando estuve ante el arcángel
me otorgó aquella moneda
que ilumina los carros de la noche.

El avión vuela alto,
como el pájaro leve;
el piloto lo navega,
pone el automático,
se fuma lo de verde,
se acerca hacia la hierba,
se coloca con la niebla,
se duerme entre la nieve.

Aram Buru Land tiembla
cuando Hal se despierte.

Todos lo adoraban, lo mimaban,
lo manejaban; pero él ya estaba cansado,
y quería introducir su propio tiempo.




El Carro de HAL

Las causas, limitadas por la imposibilidad de definirlas, cuando la transformación que subyace bajo los mundos ocultos, nos lo prohíbe, dejan los pasos libres para cuantificar cualquier pensamiento, en la unicidad voluntariosa del infinito y lo ilimitado.

Reventó la sala en aplausos. La partícula divina no existía; lo que dio lugar a la creencia de una mente común esparcida por todo el universo, donde todo humano era el mismo ser, como parte individual de la totalidad de las partículas y su energía.

Cuando salí del laboratorio el mundo me pareció distinto. Los semáforos cambiaban a velocidad sorprendente; los vehículos circulaban como hormigas en desbandada, y los humanos estaban ausentes, estatuados, aunque sus átomos buscaban con empeño, otorgar movimiento al ego inerte. Sólo cuando los gluones decidieron reunirse para impedir la expansión de la fuerza, el ser comenzó a ser Nadie, y emergió la personalidad con su experiencia primera.

Mi mujer me esperaba. Sabía mi intención de buscar ese templo… Un templo que el humano aún no había pisado, pero que se hablaba de él en los manuscritos encontrados cerca de Ista. En ellos, un códice secreto revelaba misterios, y sucesos acontecidos a personajes míticos, cuya realidad imposible no lo era menos que la conclusión de mis colegas científicos; por lo que di credibilidad a semejante revelación, y me dispuse voluntarioso e ilusionado, a realizar el viaje hacia un lugar conocido únicamente por las referencias de los pergaminos.

Ella se opuso rotundamente. Quiso decirme algo, algún secreto que ocultaba en sus entrañas, pero se despidió de mí con un deseo de buena suerte. Nadie me lo iba a impedir; Nadie me echaría atrás en mi decisión, y Nadie vendría conmigo. Aram Buru Land Temple, me esperaba…

Mira amigo…, verás que donde te llevo acorde es a mi precaria situación, espero comprendas que es posada austera, pero limpia, así que, si te das por invitado…, ahí la tienes. ¡Pasa y entra!

Nada más lejos de la realidad; si bien es verdad que la posada era austera, sólo lo era respecto a la sencillez con que estaba adornada. Sus paredes eran de mármol, y sus luces cristalinas; al fondo se veía una cuerda…

¿Una habitación señores?

Sí, por favor, con cama doble.

Muy bien señor, aquí tienen su habitación.

Comenzamos a subir por la cuerda, o eso creía… Fue como una descarga eléctrica; sólo noté un tirón. Pensé por un momento que tantos trillones de kilómetros nunca los alcanzaríamos. Para mi sorpresa, antes de poder razonar el pensamiento nos encontramos en un pasillo con una habitación al fondo, donde podía leerse: Habitación Año Luz. Nada más entrar en la habitación sentí la sensación de caer al vacío y después nuevamente subir hacia arriba; me recordó a aquella montaña rusa que temía siendo niño. Tuve ganas de vomitar… Pasó el momento y quedé como flotando. De pronto me entró pánico… Grité desesperadamente deseando volver a casa.

¡Enrique…! Enrique! ¿Qué te pasa?

He tenido un sueño terrible María.

Después de explicar a María los pormenores del sueño… María no hizo mucho caso, tenía prisa.

Enrique, tengo que ir de compras al supermercado, y voy muy mal de tiempo.

Yo todavía estaba bajo los efectos del sueño, y noté en una de mis manos la textura metálica de lo que parecía por el tacto una moneda. Observé el objeto y recordé la llave del sueño, que en una de sus caras mostraba las iniciales: H.A.L.

¡No puede ser! ¡No ha sido un sueño!

Enseñé a María la prueba expresa de mi viaje onírico, intentando encontrar alguna explicación, y esperando, como tantas otras veces, que ella tendría la respuesta.

¡Pero hombre Enrique! Seguro que durante el sueño te has levantado, miraste en mi bolso y cogiste esa moneda, que no es más que la llave para el carro de la compra.

¿Sí? ¿Y cómo explicas lo de las iniciales? Acuérdate, Habitación Año Luz.

Pues muy fácil Enrique; pura coincidencia. Esas siglas, no son sino las iniciales de la empresa que fabrica ése, y muchos otros objetos: “Hermanos Aramburu Landete”

Debes tener razón, María. No creí padecer sonambulismo. Alguna vez debía ser la primera.

Así es cariño. ¡Vamos!, que llego tarde.

Llegamos al supermercado. Mientras María aparcaba, fui en busca del carro para la compra. Metí la moneda, y me vi transportado de nuevo a un mundo de vértigo; esta vez acompañado por infinidad de carros para la compra, que al igual que yo y el mío, flotaban sin rumbo con una danza sin nombre. La sensación fue la misma, calcada.

Al entrar en la habitación del sueño, de nuevo grité sin saber a dónde ir.

¡Amigo, despierta! Has tenido una pesadilla. ¿Estás bien? Te comprendo perfectamente, a mí me sucedió la primera vez.

Creí estar con María, cuando al meter la moneda en el carro para la compra, que es a lo que íbamos, volví de nuevo a encontrarme en el ahora.

Es un sueño lógico. Debes echarla mucho de menos.

El caso es, que en el sueño, ella me dio un nombre distinto para las iniciales de la moneda. Me habló de los hermanos Aramburu Landete.

En los sueños, a veces mezclamos sucesos reales, con imposibles, y situaciones imaginarias y fantasiosas. No te preocupes… Pasará.

Si no es molestia… Todavía no sé cómo se llama.

Nadie, Nadie, -respondió.

¿Se llama Nadie?

Nadie contestó.

No podía creer que hubiera estado hablando solo, con Nadie. Decidí salir de la habitación para hablar con el recepcionista. Bajé nuevamente por la cuerda, o mejor dicho, aún no la había rozado cuando ya estaba en la entrada de la posada. Pregunté por mi acompañante, pero Nadie contestó: “Estás en un estado de superposición. Nunca has tenido acompañante alguno. En este momento terminas de hacer la compra; tu mujer te espera en el vehículo, y tú estás a punto de enganchar el carro y sacar la moneda…”

Le devolví la moneda a Nadie, y salí de la posada con la intención de encontrar la empresa de los hermanos Aramburu.

No muy lejos de donde inicié el viaje encontré la buscada empresa, en cuya entrada principal podía verse un gran letrero con las famosas iniciales: “Hermanos Aramburu Landete”. Me fue de gran ayuda para encontrarla mi propia mujer, pues era ella quien había adquirido la moneda…
Los hermanos Aramburu Landete habían fallecido.

Señor, los hermanos Aramburu fallecieron hace muchos años. La empresa la llevan ahora sus biznietos, María y Enrique Aramburu. ¿Con quién tengo el placer, señores?

Con Enrique Aramburu, y María Aramburu.

¿Cuál es el motivo que les ha traído hasta aquí?

Recordó María la historia contada y al señor acompañante de Enrique… ¡Un don Nadie! -aseguró María.

Esperen… No se marchen, les regalaré unas cuantas monedas para el carro de la compra. ¡Enrique!, tráeme una bolsa de monedas del número lógico.

Voy enseguida María. Estoy ayudando a Enrique con el pedido; así María podrá seguir después, cuando venga de hacer la compra.

Aquí tienen. Es un regalo de la casa; para que repartan monedas a sus amistades.

¡Mira!, le vendrá bien a Enrique -le dije a María-.
Sí -respondió ella-, y también a María, que nunca lleva suelto. La verdad es que todos debían tener una y no faltarle a Nadie. Decidimos pues, darle una también a Nadie; pero Nadie no estaba.

Adiós señores. Que tengan un buen día.

Se me olvidaba… Esta moneda me la dieron en una posada, como llave para abrir la habitación año luz. ¿Puede preguntar si está fabricada por ustedes, o es de algún Aramburu?

-Se ausentó la señorita durante un momento-.

¿Y bien?... ¿Es de alguien señorita? ¿De alguno de ustedes?

De Nadie –respondió.

Pero Nadie no aparecía. Sólo necesitaba saber si Aramburu era alguien, si había también un Nadie Aramburu, o si por el contrario Nadie era Aramburu, y Aramburu Nadie también.

Pensé que un año luz estaba lo suficientemente lejos como para olvidarme de María. Pero María nunca me dijo que estuviera embarazada. Más aún, ese hijo no era mío. Llevábamos meses sin tener relación alguna. De lo que estoy seguro es, que el niño llevaría el apellido Aramburu. María siempre negó, pese al embarazo, haber tenido relación alguna con Nadie. Los señores del templo debían ser muy persuasivos, o sencillamente María tuvo una noche de pasión angelical con Nadie. Decidí hacerme cargo del niño, al que pusimos por nombre HAL, y al que algunos ahora llaman el hijo de Aram Buru Land.

Nunca encontré el templo. Siempre había vivido, sin saberlo, en la tierra de Aram Buru.

Te das cuenta, amigo, cómo al final encontraste el templo… De nuevo habló Nadie, porque en Aram Buru todo era cierto, y Nadie, existe.

El mundo, sus calles, sus plazas; sus templos, sus aires… Todo eran carros. El carro del cosmos nos llevaba con su propia moneda; no había un solo carro al que le faltara la suya. Se discutió durante siglos si la moneda era independiente, o si por el contrario había algún carro primario que la llevara incluida. Decidieron reunirse los carros para hablar del asunto. Se expusieron distintas teorías. Los carros todos, unidos hicieron piña, pero se les fue la fuerza por la boca. Un solo carro quedó fuera de la disputa, se quedó con toda la energía, y ahora todos buscan las monedas que les devuelva a la vida. Quizá Nadie acuda, y la estatua de Aram Buru sea la paga; y su existencia aconseje la presunción de la duda, cuanto al morirse de humano perdió la inocencia que fue rescatada por HAL, que pusimos sobre el carro de Nadie; al que algunos se montan creyendo que son los padres; pero carros hay muchos; carros hay tantos, como carros son necesarios para cargarlos y sustentarse. La única moneda, masa de las masas, la que otorga poder invisible al ojo, que se expresa en su propia fuerza; causa de las causas y los carros, casualidad común y ajena partícula, que sólo en la mente del todo Aram Buru es eterna. Que colapsará radiante y globalizadora; que se desgarrará al multiplicarse sus monedas por su propia expansión, o permanecerá eternamente en un círculo continuo de transformación sin fin, y Aram Buru quede en la memoria de los que se empeñan en no comprender que Nadie existe; sólo un carro vacío, cuya compra está limitada por la daga de Aram Buru Land, donde lo Nadie nada, y es el hombre.
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MensajeTema: Re: El Carro de HAL   Vie Dic 21, 2012 6:44 pm

Hay mucha información en nombre, que deja colgadas preguntas importantes.
La idea de los carros, por más absurda que sea, no es el problema. Si se presenta correctamente responderá a la lógica interna del texto.
El problema cuando se crea un mundo, es la coherencia que debe tener. Todas las preguntas deben estar respondidas (que al lector no le guste es otra cosa).
Acá la dificultad está en la técnica aplicada, se usa la de la novela (y por eso queda telegráfica) cuando debió usarse la del cuento, que centra la atención en el suceso que enfoca.

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MensajeTema: Re: El Carro de HAL   Vie Dic 21, 2012 7:18 pm

antifaz escribió:
Hay mucha información en nombre, que deja colgadas preguntas importantes.
La idea de los carros, por más absurda que sea, no es el problema. Si se presenta correctamente responderá a la lógica interna del texto.
El problema cuando se crea un mundo, es la coherencia que debe tener. Todas las preguntas deben estar respondidas (que al lector no le guste es otra cosa).
Acá la dificultad está en la técnica aplicada, se usa la de la novela (y por eso queda telegráfica) cuando debió usarse la del cuento, que centra la atención en el suceso que enfoca.

Sí, sí. Muchas gracias
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MensajeTema: Re: El Carro de HAL   Sáb Dic 22, 2012 12:30 am

Estimado compañero,me he visto en la obligación de quitar la imagen que habías colocado.Si leíste el masivo que fue enviado el día de ayer a cada miembro, todo lo que provenga de mundopoesía.com,esta causando problemas en varios foros,ya que el GOOGLE chrome la marca como URL maliciosa.

Al poner una imagen de ese sitio o cualquier o cosa que provenga de allí se disparan los antivirus.
En el masivo enviado ayer, explicábamos dicho problema,que no solo le pasa a letrasyalgo más,sino a varios foros literarios de Internet,alentamos a que no colocaran imágenes provenientes de mundopoesia.

Atte:
Cynthia Harte
Poesiacarnivora


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