LETRAS Y ALGO MAS
Para poder interactuar en la comunidad, debes estar conectado,o registrarte.Tu cuenta será activada a la brevedad por un Administrador del Foro que hará llegar la activación a tu correo.,por lo cual ten especial cuidado en no equivocarte al registrar tu email sino no podrás ingresar al foro.
Te esperamos

LETRAS Y ALGO MAS

Un espacio diferente , para compartir y crear Registrado en Safe Creative
 
ÍndiceÍndice  PortalPortal  FAQFAQ  BuscarBuscar  RegistrarseRegistrarse  Conectarse  CONTACTANOS  

Responder al temaComparte | 
 

 Los latidos de un carburador

Ir abajo 
AutorMensaje
reche
Escritor Muy Activo
Escritor Muy Activo


Masculino
Pez Gallo
Cantidad de envíos : 505
Fecha de nacimiento : 12/03/1945
Edad : 73
Localización : Almagro- Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Fecha de inscripción : 12/08/2012

MensajeTema: Los latidos de un carburador   Dom Ago 12, 2012 8:49 pm

Cap. 1


Llegaba del paseo en bicicleta. Lo hacía habitualmente por consejo médico después que la convalecencia de una operación de rodilla dejara mi pierna sin masa muscular.
Me manejaba como los bueyes, siempre el mismo recorrido.
Unas cuadras antes de llegar a la rotonda creí ver el coche de Rogelio pasar velozmente por la avenida Fonrouge en dirección a la estación. Era verano y casi media noche.
Tanto Roxana como él, enloquecen por el helado y dado que la heladería Venecia los lunes no cuenta con reparto a domicilio, seguramente allá irían a darse el gusto.
Martes 8.15hs. El florista terminaba de armar un ramo de rosas.
Esta vez el gusto no había sido helado, en la madrugada y saludablemente nació Leticia Ortigoza, la hija. De quién me hicieron padrino sin siquiera consultarme. Realmente ¡Un gustazo!
El club social tenía rubricados todos los eventos de los asociados, la flamante socia tendría en la sede su primera fiesta. Promediaba septiembre y con asado para cuarenta y tantos festejamos el bautismo de mi ahijada.
Nunca había visto a Don Tito tan contento, exultaba alegría hasta el descontrol. No era para menos, Leticia le había adjudicado el título de nono por primera vez.
La algarabía del novísimo abuelo hizo que esa semana no pueda ganarle un solo partido a las bochas.


Cap. 2


La concesionaria donde trabajaba Rogelio acababa de cerrar sus puertas.
Había llegado el momento de independizarse y así fue.
Cuando joven, Don Tito había montado la sastrería a medida en el frente de su casa, el local era extremadamente amplio para un rubro que hacía tiempo venía sintiendo los embates de una economía alicaída. Su artesanía pasó a ocupar una habitación de la casa y mediante la indemnización y algunos ahorros, el local se transformó en < LET- TOTAL- MEC> Un taller de mecánica en general. Tarea para la cual Rogelio está perfectamente capacitado.
La inauguración, obviamente no se pudo hacer en el Club pero…éste proveerá al nuevo comercio de un montón de clientes.
Conociendo a Rogelio y su trayectoria no tardaron en acercarse, saben que es un león trabajando y en poco tiempo cosechó las divisas necesarias para contar con los elementos que demanda la mecánica moderna.
Sus conocimientos y una vasta experiencia se complementaron. Contaba con dos ayudantes para las tareas y necesitaba alguien de confianza para el área administrativa, compra de repuestos y quehaceres afines.
Comenzó aconsejándome que deje mi oficio, me notaba grande y luchando con una rodilla que aportaba más dolores que satisfacciones. Terminó pidiéndome que trabaje con él.



Cap. 3



Cada vez que me alejé de los pinceles terminé añorándolos. No quería que me vuelva a suceder, cuanto más veterano es el hombre, las tristezas son más profundas.
Rogelio insistía con la propuesta y un buen día acepté, convencido que los dolores se agudizaban con el trajín de la escalera.
A los repuestos no le temía, terminaría conociéndolos y para manejar la P.C. contaría con la ayuda de mi sobrino. Al fin y al cabo, pensé, mi empleador es un amigo que lo único que pretende es ayudarme.
En el taller estábamos detrás de una camioneta, mientras tanto, “Diógenes” (el forcito) cubría las necesidades.
El auto y yo estábamos contentos de poder seguir juntos.
Ocurre que con el Taunus somos amigos desde hace más de veinte años y tal vez pueda ofenderse al verme conducir otro vehículo.
Roxana lleva la contabilidad del taller y con todo cariño colabora en agiornarme.
Estaba en pleno entrenamiento cuando recibimos una mala noticia.
De un paro cardíaco había fallecido Don Vicente Echevarría, el presidente del club.
¿Qué poder decir de ese hombre que no sean bondades? Su gestión de tantos años fue entrega, empeño y una Biblia de honestidad.
Sin duda su partida resultó una gran pérdida.
Ese martes, con cartel de duelo < LET- TOTAL- MEC > cesó sus actividades a las once de la mañana.


Cap. 4


Junto con Diógenes fuimos a buscar a Leticia para llevarla al jardín.
¡Que linda está! Solo un técnico en brillantes puede evaluar sus ojos, tiene un puñado de quilates en cada uno, el cabello es un rulo vivo y charlotea todo el tiempo. Cuando la madre era chica de tanto hablar agotaba a Don Tito, hoy… Leticia lo hace conmigo.
A propósito, ¿Quién otro para remplazar a Echevarría, que no sea el abuelo de la nena? Era tesorero del Club. Ahora será presidente.
Asociados y Comisión Directiva lo eligieron y no se pudo negar. El Club por suerte seguirá contando con prestigiosas autoridades.
Al volver del jardín encontré a Rogelio circunspecto y esquivo, muy pocas veces lo había visto así.
Lo conocía, sabía que nada se le podía preguntar.
A cien conjeturas y otras tantas preguntas no les encontré motivos ni respuestas, así concluyo la jornada.
Terminaba de cenar cuando sonó el teléfono, Era Rogelio pidiéndome que con cualquier excusa devuelva el Honda sport que recibió a la tarde. Él no iría al taller hasta el medio día.
Esta sin duda, había sido la madre del borrego.

Cap. 5


En el Club se festejaba la compra de dos propiedades linderas. Finalmente Carlos Dickman (Don Tito), en su debut al frente de la institución había logrado cerrar el acuerdo a un precio lógico y con una financiación conveniente.
La construcción existente en una de ellas serviría para crear una escuela de computación y el espacio del otro lote, para ampliar el gimnasio de las distintas disciplinas.
El gallego Rúa fiel a su estilo, hizo una paella colosal. El cubierto con canilla libre costó cincuenta pesos y el sol jugó de colado para abrochar un domingo estupendo.
La escuela llevaría el nombre en homenaje y reconocimiento a su trayectoria.
Como de costumbre, para consolidar la obra los socios deberíamos aportar en la medida posible. Me relamía por poder colaborar pintando… como quien dice, para seguir despuntando el vicio.
El taller estaba abarrotado de trabajo, la labor era artesanal, se daban turnos y se cumplía con las entregas, eran numerosos los días que las actividades pasaban de las diez de la noche.
Habían transcurrido más de dos meses desde la mañana que entregué el coche sport a aquél joven.
Rogelio no había hecho mención de lo ocurrido.


Cap. 6


Cuando volví de la rectificadora me sorprendí al ver a Rogelio con el dueño de aquél Honda. Estaban hablando en la oficina y a juzgar por la forma en que lo hacían no era preocupante…sin embargo la situación me resultaba extraña.
Así permanecieron más de una hora, cuando el joven se fue, por fin pude ingresar a archivar unos remitos.
Rogelio se quedó sentado y con la vista perdida, lo convidé con un cigarrillo y luego de encenderlo la pregunta salió como un chicotazo. Le dije - ¿A que se debió la visita? Con parsimonia respondió – Quiere ser cliente, no sé. No tengo motivos pero… no quiero atenderlo.
Arrastró la silla al levantarse y quedé solo con los papeles. Obviamente la contestación no había colmado mis expectativas pero, tuve que conformarme.
Esa tarde Roxana retiró a la nena del jardín y pasaron por el taller, Rogelio las abrazó de tal forma que hasta su mujer quedó confundida.
Habían pasado veinte minutos de las seis cuando decidieron irse. Faltó poco para que Leticia nos sepultara bajo preguntas, el torbellino de esa criatura y los buenos mates que cebó Roxana cambiaron el ambiente. Fue notorio en la expresión de Rogelio.
El taller se cerró a las nueve de la noche.



Cap. 7


Los padres de Rogelio habían partido a Colombia por razones laborales siendo él un niño, lo dejaron al cuidado de un tío solterón, quien fue mi amigo desde la infancia.
La madre había decidido venir a Buenos Aires, era la cuarta vez que lo hacía y como siempre por motivos de negocios.
El padre vino sólo en una ocasión, luego falleció en un accidente automovilístico, episodio del cual Rogelio se enteró pasado un largo tiempo.
Sus allegados conocíamos y aceptábamos su decisión. Por sobradas razones no reconocía parentesco con los que fueron sus progenitores, sin embargo… Roxana bregaba por rearmar el vínculo.
El miércoles por la mañana llegaba Norma en un vuelo proveniente de Méjico.
Estábamos en plena tarea cuando, frente al taller se detuvo el Honda sport, descendió una mujer bien vestida. Traía en las manos unos paquetes.
Al escuchar la chicharra del timbre me pregunté -¿Y ahora qué?- Salí a su encuentro. Nos presentamos. Era la madre de Rogelio que me pidió esperarlo después de enterarse que su hijo estaba al llegar.
Me costó salir del asombro.
Tenía buenos modales y su trato me resultó agradable. Tomó asiento en el sector de espera.
Rogelio llegó un rato después.


Cap. 8



Diógenes debería beber un trago amargo, en poco tiempo más…sería cesanteado.
Rogelio compró una camioneta de origen asiático a muy bajo precio, según él, fue una ocasión imperdible.
Para que esa cajita con ruedas y de baja cilindrada sustituya a mi amigo sólo había que optimizarle la mecánica.
Menuda tarea la mía, debería enterar del asunto a mi compañero de tantos años.
Confieso que no iba a ser fácil. Él es un roble pero, también muy sensible y bajo ningún concepto me permitiría pagarle con dolor a su nobleza.
Cómo decirle que sería remplazado por un vehículo de aspecto reducido, con sonido latoso y maquillado con plástico por donde se lo busque.
Hablarle de un merecido descanso dada su veteranía, solo serviría para que sienta que injustamente deseaban jubilarlo. Si así lo pensara sería comprensible, a quién le agrada que lo pasen a retiro sintiéndose aún fuerte y útil.
Sabe muy bien que las coupecitas siguen relojeando su paso firme y brillante y también está convencido que su estampa galana todavía humilla a más de cuatro.
Recuerdo que en una oportunidad estando con él en un parque y mientras le hacía algunos ajustes, percibiendo mis bolsillos flacos supo decirme que lo disculpe por el gasto que ocasiona cuando tengo que calzarle zapatos nuevos, pero que no sabe como ayudarme.
¡Puta carajo! Si desde que nos conocimos no hizo otra cosa que meterse de cabeza en cuanta vestimenta se me ocurrió que usara.
En sus años mozos trabajó de sedán con moño para algunos casamientos, también fue camioneta de mis escaleras, turista ecónomo, ambulancia de mi viejita enferma, remisero familiar, compañero de soledades, acogedor en días de frío, testigo fiel de conversaciones. Fue ayudante, espectador de triunfos y derrotas, ladero inclaudicable de mis sueños, oreja de mi conciencia, de mis miedos y más de una vez se calzó el uniforme de cardiólogo para testear latidos sentimentales. En fin, no hay vestuario que alcance para poner al Gran Diógenes en escena.
No quisiera ver a nadie en mi pellejo.
¿Cómo comunicarle que esa latita de sardinas iba a dejar a su baúl con la boca cerrada y que su corazón de arranque se aburriría de esperar la orden de un contacto adormecido?
¿Cómo hacerle entender su cesantía?
No quiero que deprima su gallardía y tampoco hacerlo sentir como el nono de al lado, siempre sentadito en la puerta del taller mirando pasar la vida.
Desde aquí, observo como sus grandes faroles me siguen cual si fuera la mirada tenaz e inexplicable de un retrato.
Al verlo tan serio se me ocurre, este actor de cien papeles ¿Estará ensayando un intuitivo?


Cap. 9


Leticia cumplía cuatro años, menuda sorpresa la mía al enterarme que el festejo no sería en el club.
Los padres de mi ahijada decidieron hacerlo en su casa. Según Roxana la reunión iba a ser extremadamente íntima.
Fui invitado. Admito que me sentí gratamente sorprendido, pensé que no sería de la partida.
Las vísperas no habían sido como en años anteriores, merodeaban caras serias y en el aire se notaba cierta densidad de misterio.
Domingo cuatro de febrero, medio día. Roxana es una estupenda cocinera pero… esta vez no dio rienda suelta a sus manjares, habían contratado un servicio de catering y si bien todo era alegría por los cuatro abriles de la nena… la reunión me resultó solemne.
Contando a la agasajada sólo nueve conformamos la mesa del festejo.
Por un lado los anfitriones con Leticia. Por el otro Don tito con María su esposa y también Silvia su otra hija y de este lado de la mesa Norma, madre del dueño de casa con Edgardo, el hijo de su segundo matrimonio, a quién tenía sentado a mi lado.
Edgardo es aquél joven a quién le devolví el Honda sport aquella mañana.
Dedicándome a Leticia pretendí evadirme, no logré hacerlo.
Me hicieron partícipe de sus planes. Demás está aclarar que yo, formaba parte de ellos.
Cuando finalizó la reunión, como en tantas ocasiones rumbeamos con Diógenes hacia el Puerto de Olivos, necesitábamos estar juntos.
Optamos por detenernos frente al club de pescadores, después de relatarle los entretelones del festejo encendí la radio. Diógenes me pidió que la apague.
Permanecimos en silencio mirando el horizonte.


Cap. 10


Diógenes seguía demostrando su versatilidad y dinamismo, la falta de repuestos hacía que ¨La ocasión imperdible¨ permaneciera desarmada en un rincón del taller.
Debo ser sincero, no me agoté en esfuerzos buscando esos materiales. Mientras no aparezcan, mi amigo seguirá gozando de inclusión social y yo estaré lejos de conducir esa camioneta de juguete con pedales de alambre y rueditas de motoneta.
Edgardo venía al taller con marcada frecuencia, los hermanos tenían extensas charlas. Era notorio que día a día se sentían más a gusto.
Comprendiendo a Diógenes fanático de su prudencia, lo ponía al tanto de las novedades para facilitarle las cosas.
Mi discreto amigo estaba enterado que el muchacho colombiano es un buen tipo, que se nota en él una excelente educación, que… además es afectuoso y aunque su situación económica es holgada, se maneja con gestos de verdadera humildad.
Su padre había incursionado en varias carreras humanísticas y el muchacho parece haber heredado sus genes. Indudablemente la integración de la familia era su meta y para eso contaba con la colaboración de Roxana, quién ya había demostrado el mismo interés.
Para conquistar a Leticia no la colmó de regalos, lo hizo con cariño. La relación entre ellos crecía sin obstáculos.
Rogelio comenzó a dar muestras de ir abandonando su postura reacia y por suerte la risa volvía a tener presencia.


Cap. 11


En aquél almuerzo, la familia planeó convertir a en un mega centro automotor.
Ayer por la tarde Rogelio me hizo saber que su hermano está interesado en comprar el inmueble donde funcionaba la agencia en la que él trabajaba. La operación se haría a un precio elevado dado que el sitio cuenta con todas las instalaciones necesarias.
Además del salón de ventas, la propiedad tiene montado un taller de grandes dimensiones, depósito para repuestos, vestuarios y un primer piso con las comodidades apropiadas para venta de seguros y gestoría del automotor. Sólo se deberían hacer algunas reformas edilicias para conseguir la habilitación de dos subsuelos preparados para la explotación de 240 cocheras.
Por ahora no enteraría a Diógenes de la novedad. No es sonso, sabe que en un lugar así puede terminar en una vitrina de antigüedades. Yo no lo permitiría pero, debo aceptar que en un emprendimiento de tal magnitud mi amigo no tiene chances.
¡Ojo! Tampoco sé, si yo las tengo y de ninguna forma pasaría a ser un protegido ineficiente.
Lo conozco y sé que no aceptaría lucir pintura tricapa, tapizado de cuero y posar ladeado en un escaparate iluminado con la boca entre abierta para mostrar su sala de máquinas con cromados relucientes. Un montón de lujos pero, a cambio de perder su libertad.
Odia a los coleccionistas de autos, los cataloga como genocidas. Dice que con su dinero compran la razón de vida de quienes nacieron para recorrer y ser útiles, sepultándolos en exposiciones para mostrarlos como suyos sin importarles en lo más mínimo el motivo para el que fueron creados., arrebatándoles la libertad y reduciéndolos a piezas de museo. Verdaderos muertos en vida.
En varias oportunidades lo había escuchado decir: Prefiero a un tipo sin recursos atando un paragolpes con alambre para darle a su automóvil la posibilidad de seguir funcionando, que el indigno proceder de un magnate solicitando a otro continente un costoso repuesto original, sólo para satisfacer su ego, porque lo único que les importa es ser los dueños de las criaturas. Se les ensancha el pecho cuando la estúpida gente contempla el cautiverio.
Mantener un coche inmovilizado, es como operar a un perro de las cuerdas vocales para que no moleste con el ladrido.
¿Que motivo puede tener la vida del pobre animal si no puede emitir el sonido de su naturaleza?
Siempre me refrenda nuestro secreto. No quiere que cuente a nadie que él puede hablar, no le interesa la fama. Su interés es existir hasta que los laboratorios saquen de la plaza los remedios que curan sus enfermedades.
El día que tenga que despedirse lo va a hacer colmado de orgullo por haber colaborado con su especie a otras que lo necesitaron.
También dice que le hubiera gustado encabezar un movimiento revolucionario luchando por liberar carrocerías y motores secuestrados, persiguiendo coleccionistas y feudales que compran el destino de los otros, pasándose por el trasero la abolición de la esclavitud.
A veces pienso que bien pudo haber sido “El Che” del mundo automotor.
Si se concreta la operación inmobiliaria, sin duda la situación se pondrá más que difícil.


Cap. 12


Rogelio y su hermano hablaban muy cerca de Diógenes, conversaban sobre el estado de las gestiones para la adquisición de la agencia.
La intención de no impacientar a mi amigo había fracasado.
Era sábado, a las dos de la tarde plantamos bandera. Cuando me ubiqué frente a sus comandos con la intención de volver a casa, no contestó mi saludo y con tono grave dijo – Quiero que hablemos. Seguramente lo que escuchó lo había preocupado.
Regresé al taller por los elementos del mate y rumbeamos en dirección al Parque Lezama.
Realmente no estaba seguro si Diógenes pudo haber sido “El Che” de los motores a explosión pero, no tengo dudas que puede ser un gran investigador.
En este caso lo que menos le interesó fue nuestra suerte laboral.
Atando cabos elaboró ciertas presunciones. Es indudable que le sobran años de asfalto, la experiencia de vida con la que cuenta es de oído pero, su sabiduría radica en haber sabido escuchar.
Había oído más de lo que yo creía. Según me dijo, en varias oportunidades fue testigo de sus conversaciones. Tanto dinero en juego, lo intrigaba.
Claro, hablaban despreocupadamente. Como podían imaginar que Diógenes es animado.
Según mi amigo, a este muchacho colombiano no hay cifra de dinero que lo asuste.
Dice que en varias oportunidades Rogelio le preguntó si convenía una inversión tan grande, a lo que su hermano siempre respondió lo mismo. No hay cantidad que pague la recuperación de la familia.
Diógenes, bastante enfadado se pregunta ¿Cómo es que tienen tanto dinero? Y también ¿A qué se dedicará esa vieja?
Siguió diciendo - Por otro lado no me cierra que ahora quiera revocar una pared abandonada durante décadas.
Esto pudo haberlo hecho hace mucho tiempo atrás ¿O tengo que pensar que esa fortuna la amasó en tres meses? Y agregó – Tampoco tengo porque creer que la montaña de dinero que va destinar a esa agencia sea toda su riqueza.
Además, dice haber escuchado que la escritura del inmueble saldría a nombre de Rogelio, con el agregado de un poder irrevocable a favor de Norma y prosiguió diciéndome - Vos decís que ese coso colombiano es buena gente, que es afectuoso y bla, bla bla.
Yo para estar seguro necesito más pruebas y tampoco tengo ninguna de quién fue su padre y a causa de qué murió. Nunca hablaron de eso.
Le dije – Escuchame, no pienses mal. El muchacho tiene buenos sentimientos y se nota su alegría por haber conocido al hermano. Estoy de acuerdo que la madre tardo mucho en acercarse a Rogelio, pero bueno…por fin lo hizo y no podes negarme que con el dinero que pretende reparar el daño, Rogelio resolverá su situación económica. Probablemente Norma no sepa dar de otra manera.
Por demás malhumorado me respondió – Despertá de una vez viejo, no seas tan crédulo, pintás las cosas como si fuera un culebrón mejicano.
Falta escucharte decir que en el último capítulo se darán múltiples abrazos entre sollozos y un montón de Oh! Hijo …Oh! Madre, Oh!...hermano ¡Al fin todos unidos para siempre!
Menos mal que no mirás novelas por T.V., de hacerlo serías patético.
Sentí que me relajaba, no tenía derecho a tratarme así.
Su potro de cólera tenía alas, siguió vociferando no sé cuántas cosas más, después calló y tras un instante de silencio siguió vapuleándome, ahora con preguntas – A ver respondeme ¿En que año nací? Le contesté en 1984. ¿En que maternidad? En la Planta de Gral. Pacheco. Siguió con el cuestionario - ¿Cuál es mi apellido? Le respondí Ford por supuesto. ¿Cuál es tu número de DNI, se lo dije y ya contrariado le pregunté ¿ A dónde querés llegar con todo esto?
Al instante saltó enfurecido – Pero viejo cómo puede ser que no te des cuenta. Hay papeles que acreditan mis datos filiatorios, también los hay de los tuyos ¿Se puede saber que hay de ese colombiano? Ni seguros estamos de quién se trata. ¿Acaso no te percataste que él no figura en ningún papel y que sólo es Rogelio quién pone el gancho en todos los formularios?
Continuó diciendo - Por más empeño que pongas buscando una similitud, el de Colombia no se parece a la vieja y menos a Rogelio ¿Verdaderamente será su hermano o un secuaz de esa señora?
No te extrañes si resultara no tener ningún parentesco y aprovechando la integridad de Rogelio lo estén usando para lavar plata sucia. ¿Si no es así, que sentido tiene ese contra documento?
¡Puta madre! La comida la comés cruda, cuantas veces te lo dije, cocinala antes de tragarla.
Sabés que te quiero mucho pero, que pases papando moscas todo el tiempo hace que me suba el aceite-.
Creo que su descreimiento era exagerado pero, lo vi tan enojado que preferí cerrar el pico. No quería discutir con él.
Un pelotazo en el guardabarros proveniente del fútbol que jugaban algunos pibes lo sacó de la cuestión. Pensé, uff! menos mal, ya empezaba a incomodarme de nuevo.
No quiso quedarse en el lugar, temía que lo abollen con la pelota. Cuando arrancó estaba embravecido, en la primera esquina me costó sofrenarlo. Se lo notaba como cruzado, su sonido era desparejo y no regulaba bien, como si le faltara el aire.
Comencé a preocuparme por su salud y hasta tuve miedo que se infartara, las válvulas del cuore no eran las de un joven y si cortaba el circuito podíamos terminar en terapia intensiva.
Le hice tomar un camino erróneo pero tranquilo, la intención era distraerlo.
Después de un tramo divisé una esquina con toldo. Lo detuve en un sitio prohibido, la resolución municipal me importó un bledo, ahí estaría cómodo y aireado.
Un rato más tarde baje a tomar café, buscaba que dormite para que bajen sus pulsaciones. Desde la vereda no pude dejar de mirarlo.
Comprobé que se había dormido. Cuando me ubiqué en su habitáculo se despertó y mientras se desperezaba encendí un cigarrillo esperando su clásico ¿vamos?
Después de recorrer unas cuadras, con tono pausado me dijo – Me puse nervioso, pero ocurre que la limosna es grande y tendrás que disculparme viejo pero…comparto lo que siente el santo.
Debo admitir que en otras situaciones su pericia sirvió para sortear trances difíciles.
Para ese entonces ya su relojito sonaba algo más acompasado.
Cuando llegamos a la cochera con un bocinazo saludó al Falcon vecino y dado el silencio del lugar pude escuchar con claridad los crik, crik que emitía su pecho férreo.
Me quedé un rato con él, cuando me despedí tampoco devolvió el saludo, estaba profundamente dormido.
Me fui más tranquilo, bajo techo estaría abrigado y seguro. A un amigo como él, sólo se lo deja afuera si uno cae preso.
Sé que algunas veces me dejo estar, quizás aprovechándome que siempre está atento a todo. Debo cambiar, ya está grande para hacerse mala sangre.
Diógenes toma más recaudos que un acreedor de préstamos personales.


Cap. 13


Fue necesario inventar una excusa para faltar al trabajo. Álvarez y Álvarez, los médicos de Diógenes me habían dado turno para hacerle un chequeo y a Rogelio no le caería bien que haga tratar a mi amigo en otro taller.
Diógenes no entraba en consultorios extraños, sólo lo había hecho debido a urgencias. Asegura que no le gusta que cualquiera manosee su organismo.
Antes de las nueve debemos estar en el prestigioso sanatorio de la Avda. J. B. Justo, ahí evaluarán su estado de salud.
Aquella descompensación me preocupa y aunque parecía estar repuesto, será mejor comprobarlo.
Al verlo llegar, como de costumbre lo recibieron exclamando ¡Diógenes! ¡Diógenes! ¡Llegó Diógenes!
El recibimiento le causó alegría, así lo marcó el sensómetro de la consola pero… fiel a la consigna permaneció mudo.
A pesar del tiempo que lo conocen, los Álvarez no están al tanto que es parlante.
En el taller es donde le resulta más difícil ocultar su condición. Cuando algún tratamiento le causa dolor, se esfuerza por no emitir quejidos. Siempre me cuenta lo costoso que le resulta concentrarse para no caer en evidencia. No obstante…deberá seguir soportando el papel de mudito. El secreto de ocultar la gola fue su decisión.
A las seis de la tarde debía regresar por su diagnóstico.
Cada hora de espera me resultó una eternidad. Eran pasadas las cinco cuando decidí ir al sanatorio.
Al subir al colectivo sonó el celular, me avisaron que Diógenes me estaba esperando, podía pasar a retirarlo.
La noticia me dejó más tranquilo, temí que quedara internado, de cualquier forma necesitaba conocer el estado general de su salud. Desde que estamos juntos jamás lo había visto como aquella tarde.
Deseaba que el micro en el que viajaba se convierta en un Prototipo aéreo y sobrevuele la ciudad pero, no dejaba de ser un mamotreto de transporte y el chofer seguramente no tenía brevet de piloto. No había alternativa, sólo soportar su ritmo cansino.
Al entrar al sanatorio lo vi, estaba en posición de salida, lo habían situado entre dos naves de corta edad.
Al verme, disimuladamente parpadeó la luz de giro, ése es su saludo cuando alguien puede escucharnos, le contesté con un guiño del mismo lado y presuroso fui en busca de los médicos.
Habían operado una tapa de cilindros y estaban higienizándose, cuando por fin pasamos al office me enteré que orgánicamente no reviste ningún síntoma de cuidado, que no se explican lo sucedido.
Para restarle importancia al tema me hice el chistoso diciendo ¿habrá sido una sobre carga emocional?
El parte no prescribía aditivo alguno, sólo seguir evaluando su andar.
Después de abonar los honorarios y agradecer por la atención, ya más distendidos nos perdimos entre las primeras sombras de la noche. De pronto… sentí la cara húmeda. Un par de oprimidas lágrimas, habían logrado la libertad.
Creo que Diógenes no se dio cuenta.


Cap. 14

Caía de maduro que si los doctores conocieran la historia, la recomendación sería descanso y tranquilidad. Estoy convencido que mi amigo está pasado de vueltas.
Los días que pasamos en Robles fueron reconfortantes. Luis y Elsa habían contratado un tour a Cataratas y luego pasarían por Entre Ríos a visitar a unos parientes. Quedamos solos.
El silencio y la quietud del paraje eran rotundos, sólo los maniáticos conciertos de los perros rompían la hegemonía del trinar de un sinfín de pájaros que no se distinguir.
Diógenes durmió en el galpón de los recuerdos, velaban su sueño dos roperos, un viejo maniquí, además de un montón de cajas y sillas apiladas.
Le dije que los médicos recomendaron descanso. A pedido propio permaneció dos días inactivo. El supuesto consejo médico lo tomó al pie de la letra y aunque fui varias veces a verlo no quise perturbarlo.
El tercer día, bien temprano, hizo sonar la bocina llamándome, me dijo- ¿Te parece bien si damos un paseo? He dormido bastante y tampoco quiero convertirme en marmota.
Después de higienizarlo salimos a recorrer el pequeño poblado y cuando volvimos se quedó bajo los árboles, se lo notaba tranquilo.
Los cuatro días posteriores fueron calcados. Charlando llegamos a la conclusión que había llegado el momento de regresar, las vacaciones habían sido suficientes.
Llegamos a las siete de la tarde, Rogelio se alegró al vernos, me preguntó si me sentía bien, le contesté, que plenamente. Le había dicho sentirme agotado y necesitado de tomarme unos días de descanso.
Preferí esa mentira a romper el secreto relatándole la particularidad de Diógenes y nuestra especial relación. No iba a saber comprenderlo y sé que abriría un paraguas de dudas en cuanto a mi salud mental.


Cap. 15


En el taller todo estaba igual, con la novedad que “La tilinga”, tal como Diógenes había bautizado a la camioneta asiática, estaba montada sobre dos torretas y le faltaban las manos.
Nos enteramos que Rogelio debería inventar una reforma en su tren delantero. Imposible encontrar los repuestos necesarios. Eso llevaría un tiempo, cosa que a nosotros nos venía de perillas.
Mientras tanto el nuevo destino del taller seguía dando vueltas entre enredadas gestiones por no sé cuántas escribanías.
De esas cuestiones se hacía cargo el hermano de Rogelio, que decidió dejar el hotel donde se alojaba para ocupar un cuarto en casa de los Ortigoza.
Diógenes me va a sacar canas verdes, pretende que busquemos la forma de revolver sus papeles para averiguar quién es realmente el colombiano.
Fue un acierto haber ido a Robles, el taller era un ir y venir de clientes, trabajábamos sin pausa y ya escaseaba el lugar para tantos coches.
Era más que notorio que las instalaciones ya no eran las ideales.


Cap. 16


El domingo próximo los Ortigoza con Edgardo irían a almorzar a la Boca.
Estando en Medellín, al colombiano le habían llegado mentas de un pintoresco restaurante llamado “El Obrero” y deseaba conocerlo.
Dos días antes Diógenes se vino a la carga diciendo – Teniendo las llaves de la casa es la oportunidad justa para conocer más sobre el tipo.
Discutimos la cuestión, no me parecía la forma apropiada, él insistía en que salgamos de dudas. Después de todo, decía, la pesquisa serviría para alertar a Rogelio y agregaba,- ¿O acaso no te interesa poder evitar que usen al padre de tu ahijada para tremenda patraña?
Sin duda tenía razón, el fin justificaba la invasión, pero la acción era delictiva y además muy arriesgada.
El sábado a la tarde insistió con sus intenciones. Ya no parecía un auto, sino un autista, repetía hasta el cansancio: debemos incursionar, debemos incursionar…
Cuando algo se le pone en la cabeza, se torna insoportable. Parece vasco.
Con firmeza me negué totalmente, casi a los gritos le pedí que termine de una vez con sus ideas descabelladas. Cerró la boca.
Después de cenar me pidió ir al puerto. El frío era intenso, él dijo no sentirlo.
Cuando estuvimos estacionados, nuevamente abrió el pico para comunicarme lo que verdaderamente sentía. Así se expresó – Realmente lo que siento es pena, jamás hubiera creído que serías capaz de manejarte como un híbrido. Te llenás la boca diciendo cuánto querés a Rogelio y a Leticia, sin embargo te importa un pito que sigan estafando los sentimientos de un amigo ¿Qué clase de tipo sos, un cómodo o un insensible? Ya tengo dudas que sea cierto lo que sentís por mí.
Para terminar agregó – Desgraciadamente mis medidas no me permiten entrar a la casa, de poder hacerlo ya estaría preparándome para mañana revolver esos cajones.
Quiero que quede claro que no me sumo a tu cobardía, eso correrá por tu cuenta. Espero no tengas que arrepentirte.
No le respondí.
Cuando creí que había concluido acotó – ¡Que impotencia! más no puedo hacer, así son las cosas.
La vuelta fue escuchando la radio y sin cruzar palabras.


Cap. 17


Me desperté temprano y lo fui a buscar para ir al cementerio, quería llevar flores a la tumba de mi madre. El enojo continuaba, obviamente no nos saludamos.
Cuando lo detuve en la florería de costumbre, descubrió mis intenciones.
No me dejó bajar, acometió de inmediato – ¿Flores para la viejita verdad? Claro, preferís dedicarte a lavar tu sucia conciencia que a cumplir con las obligaciones de la amistad.
¿Qué clase de pájaro sos viejo? Dejá a tu madre tranquila y hacé lo que debe hacer un varón ¿Qué sentiría ella si viera que careces de valores? Supongo que no pretenderás confundirla, no era sonsa.
¡Basta ya!, esto colmó mi paciencia, ahora resulta que a un tipo que triplica mi edad tengo que indicarle cual debe ser su proceder ¡Es inadmisible!
Si querés seguir adelante con el ramito vas a tener que ir en colectivo. Yo aquí me quedo, no pienso ponerme en marcha. Hacé como quieras.
Cuando cambies el agua para poner las flores, no te olvides de comentarle a Sarita lo que pienso.
Como si la escuchara. Dirá - No hijito mío, eso, sólo lo hace un cretino.
No le lleves un ramo de dolor, acercale una sola flor pero, fragante de orgullo. ¡Insensato! ¡Desalmado!
Si alguien me hubiera dicho que obrarías de esta manera, te juro que lo arrollaba sin miramientos ¿Puede un tipo ser tan pobre o es que perdiste la vergüenza? Creo que sos un farsante.
¡Qué desengaño carajo! y te digo más. No creo que tiremos más en yunta, no quiero compartir con un tipo que se pinta con tornasoles. Allá vos con tus tonos. Yo tengo un sólo color y además es claro y definido.
Quedé perplejo, inmóvil. Una aguja de frío me atravesó el pecho, no sabía que hacer…me sentí perdido.
Sus palabras sonaron crueles y lapidarias pero, razonables.
Cuando logré reencontrarme, le acaricié el torpedo y en voz muy baja le dije- Estás en lo cierto, perdoname. ¿Podrás hacerlo?


Cap. 18

Diógenes hizo de campana mientras yo registré el cuarto de Edgardo.
El documento de identidad colombiano estaba emitido a nombre de Edgardo Dreyfus Novoa. Rogelio también cuenta con ese apellido materno. Nos quedamos más tranquilos, por lo menos confirmamos que tenían la misma madre.
De cualquier forma Diógenes decía que debíamos averiguar el origen del dinero, eso no iba a ser fácil.
Estábamos en la Costanera Sur tomando unos mates, baje a estirar las piernas y recordando algunas cosas pensé, este auto me va a volver loco.
Cuando regresábamos me preguntó - ¿Qué pensabas, te noté preocupado?-
¡Que lo parió! Voy a necesitar esconderme para pensar.
El trabajo siguió su ritmo. No teníamos tiempo de parar la oreja, los viajes buscando repuestos eran interminables, hasta que una tarde al llegar con un recambio Rogelio me invitó a la oficina, quería hablar conmigo. Exactamente estas fueron sus palabras – El domingo a la tarde llega mi madre a Buenos Aires, con Edgardo queremos darle una sorpresa, necesito que vayas a buscarla al aeropuerto, ¿Puedo contar con vos? Sin dudar un instante le contesté afirmativamente.
Al día siguiente me enteré que la semana entrante, cerrarían la operación de compra.

Cap. 19


Edgardo Dreyfus Novoa parecía multiplicado, estaba en todos los detalles. La agencia lucía espectacular.
El inmenso cartel del frente ya no mostraba el viejo logo. La razón social se transformó en
, el mobiliario era de lujo, contrataron personal administrativo y también operativo. Adquirieron vehículos utilitarios, costosos uniformes y hasta un traductor de cuatro idiomas. Indudablemente Dreyfus apuntaba a una clientela selecta.
Con Diógenes estábamos preocupados ¿Los nuevos aranceles estarían al alcance de los clientes de la primera hora?
Mientras tanto el taller no operaba en sus funciones, con tremendo despliegue era imposible.
Técnicos de distintos rubros se desplazaban instalando servicios, capacitados en botánica en combinación con electricistas elegían sectores y luminarias, en fin… lo que apreciábamos, parecía el rodaje de una fastuosa producción cinematográfica.
Una moderna pizarra enunciaba a los integrantes de las diferentes áreas. Gerente General: Edgardo Dreyfus. Ingeniero Responsable: Luis Wagner. Jefe de Taller: Rogelio Ortigoza. La lista se completaba con otros jefes y encargados.
Salir del asombro era difícil pero…pudimos hacerlo. Dreyfus nos facilitó la tarea. Estábamos en la calle cuando se acercó fumando un puro, fue conciso y terminante. Amigo - dijo – ya no tendrá que acarrear con los repuestos, desde mañana será secretario personal de Rogelio y agregó – para las tareas que él le demande podrá contar con una unidad 0km. Los detalles remunerativos deberán acordarlos entre ustedes-
Diógenes me traspasó con sus faroles, yo le clavé los ojos.
Cuando me ubiqué en su lujosa butaca me preguntó ¿Querés aceptar el cargo?
Paseamos sin rumbo. Calles, avenidas, esquinas, gente, semáforos, el viejo taller, el Club del barrio. Todo era lo mismo.
De pronto Diógenes dijo – Aceptá el empleo viejo, no te olvides de tu rodilla. Tampoco le contesté. No podía hablar, tantos recuerdos terminaron anudándome la garganta.
El lunes después de unos mates, cargamos las herramientas. Doña Rita nos esperaba para pintar su departamento.
Cuando visitemos a Sarita, le llevaremos nuestro mejor pimpollo.

FIN
Reche
Volver arriba Ir abajo
antifaz
Moderador
Moderador
avatar

Masculino
León Perro
Cantidad de envíos : 3605
Fecha de nacimiento : 23/07/1958
Edad : 60
Localización : Villa Colón - Montevideo
Fecha de inscripción : 24/09/2009

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Dom Ago 12, 2012 11:51 pm

Cap 1 leído.
El salpicón parece un tanto descabellado. Por un lado salta el tiempo libremente y por otro da hasta la hora. Pero hay que esperar.

_________________
"Aprendemos de todos y entre todos"
Taller de Escritura (Aula Virtual)





Mis cuentos:

http://www.letrasyalgomas.com/t26420-bolazos-para-gente-seria-y-viceversa#204930



Volver arriba Ir abajo
antifaz
Moderador
Moderador
avatar

Masculino
León Perro
Cantidad de envíos : 3605
Fecha de nacimiento : 23/07/1958
Edad : 60
Localización : Villa Colón - Montevideo
Fecha de inscripción : 24/09/2009

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Lun Ago 13, 2012 3:26 am

Cap. 2 leído
El protagonista cambia de empleo.

_________________
"Aprendemos de todos y entre todos"
Taller de Escritura (Aula Virtual)





Mis cuentos:

http://www.letrasyalgomas.com/t26420-bolazos-para-gente-seria-y-viceversa#204930



Volver arriba Ir abajo
Mateo
Escritor Muy Activo
Escritor Muy Activo
avatar

Masculino
Escorpio Gallo
Cantidad de envíos : 5296
Fecha de nacimiento : 18/11/1993
Edad : 24
Localización : Montevideo-Uruguay
Fecha de inscripción : 07/08/2008

RECONOCIMIENTOS
Mención Mención: - a la excelencia en sus comentarios
Mención Mención: - por sus Aportes a Letras y Algo Más
Premios Premios: 2ºLugar Concurso "Ecología", parte Textos, Octubre de 2010

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Lun Ago 13, 2012 1:18 pm

ES UNA NOVELA CORTA,HABRIA QUE TRASLADARLO AL APARTADO.
POR AHORA LEI EL UNO Y EL DOS,Y TODAVIA NO ME ENGANCHE Y CUANDO VI QUE ERAN TANTOS,ME DESILUCIONO UN POCO,TOMO UN RESPIRO Y VUELVO

_________________
El amistad mejora la felicidad y disminuye la tristeza, porque a través del amistad, se duplican las alegrías y se dividen los problemas.

Mateo
Volver arriba Ir abajo
reche
Escritor Muy Activo
Escritor Muy Activo


Masculino
Pez Gallo
Cantidad de envíos : 505
Fecha de nacimiento : 12/03/1945
Edad : 73
Localización : Almagro- Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Fecha de inscripción : 12/08/2012

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Miér Ago 15, 2012 2:56 am

Hola antifaz, Realmente tu opinión será muy valedera para mí. Soy novato escribiendo y todo lo que me llegue será constructivo, Desde ya gracias por tu tiempo.
Una aclaración. Soy Reinaldo Chetto, en la página entre con el seudónimo "reche"
Volver arriba Ir abajo
reche
Escritor Muy Activo
Escritor Muy Activo


Masculino
Pez Gallo
Cantidad de envíos : 505
Fecha de nacimiento : 12/03/1945
Edad : 73
Localización : Almagro- Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Fecha de inscripción : 12/08/2012

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Miér Ago 15, 2012 3:02 am

Mateo, que genial lo tuyo, esa juventud incipiente y tan involucrado.
Te agradezco haber hecho caso al título y leer dos capítulos.
Como bien decis, creo que debe ir en otro rubro.
Sabe disculparme, soy nuevo escribiendo y también en el manejo de la PC
Un abrazo.
Volver arriba Ir abajo
antifaz
Moderador
Moderador
avatar

Masculino
León Perro
Cantidad de envíos : 3605
Fecha de nacimiento : 23/07/1958
Edad : 60
Localización : Villa Colón - Montevideo
Fecha de inscripción : 24/09/2009

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Miér Ago 15, 2012 4:02 am

El problema aquí es que el lector no sabe para dónde vamos y por lo tanto se aburre.
Cada capítulo debe contar algo y para eso, hay que responder las preguntas básicas que atrapan: quién, cómo, cuándo, dónde, qué, para que, por qué.
Estas respuestas dosificadas según convenga, harán que el lector te siga.
La novela (misma estructura que un cuento pero con más libertades) tiene un principio (planteo de un conflicto), medio (diferentes avatares de la trama) y final.
Mínimo, tiene que tener un conflicto y dos personajes antagonistas.
Para aprender a escribir novelas, nada mejor que los bestsellers de autores que se destacan por la imaginación aunque su redacción sea muy sencilla.



El Código DaVinci
Autor: Dan Brown
Género: Novelas / Ficción y Literatura
Idioma: Español


Resumen:
El Código Da Vinci ya se convertido en un clásico en todo el mundo. Y su fama no es exagerada, el lector queda atrapado en un relato apasionante desde la primer página...
Antes de morir asesinado, Jacques Sauniére, el último Gran Maestre de una sociedad secreta que se remonta a la fundación de los Templarios, transmite a su nieta Sophie una misteriosa clave. Sauniére y sus predecesores, entre los que se encontraban hombres como Isaac Newton o Leonardo Da Vinci, han conservado durante siglos un conocimiento
que puede cambiar completamente la historia de la humanidad.

Ahora Sophie, con la ayuda del experto en simbología Robert Langdon, comienza la búsqueda de ese secreto, en una trepidante carrera que les lleva de una clave a otra, descifrando mensajes ocultos en los más famosos cuadros del genial pintor y en las paredes de antiguas catedrales.
Un rompecabezas que deberán resolver pronto, ya que no están solos en el juego: una poderosa e influyente organización católica está dispuesta a emplear todos los medios para evitar que el secreto salga a la luz.
Un apasionante juego de claves escondidas, sorprendentes revelaciones, acertijos ingeniosos, verdades, mentiras, realidades históricas, mitos, símbolos, ritos, misterios y
suposiciones en una trama llena de giros inesperados, narrada con un ritmo imparable que conduce al lector hasta el secreto más celosamente guardado del
inicio de nuestra era.




La reseña exagera a favor del libro sin faltar a la verdad. En realidad, está a la altura de Harry Potter. Cualquiera pudo escribirlos de haber tenido tales ideas, que no es un hecho menor y que justifica la merecida fama que tienen.
Pero no se caracterizan por la escritura ni por la profundidad de sus personajes. Sí por la rapidez y claridad conque se leen.
El tema no es lo importante en una novela sino la forma novedosa en que está hecha.

_________________
"Aprendemos de todos y entre todos"
Taller de Escritura (Aula Virtual)





Mis cuentos:

http://www.letrasyalgomas.com/t26420-bolazos-para-gente-seria-y-viceversa#204930



Volver arriba Ir abajo
antifaz
Moderador
Moderador
avatar

Masculino
León Perro
Cantidad de envíos : 3605
Fecha de nacimiento : 23/07/1958
Edad : 60
Localización : Villa Colón - Montevideo
Fecha de inscripción : 24/09/2009

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Miér Ago 15, 2012 4:33 am

Ahora vamos a ver algo que hiciste vos y muy bien.
Y sobre todo, vamos a ver porqué.

"Y nunca más volvió"

El título es muy acertado porque revela la clave del cuento.
Ése es el conflicto del que te hablaba. Un título puede contar
el final que si el cuento es bueno, el lector lo olvidará mientras lee.

Si no lo hubieran puesto en policiales funcionaría igual.
¿Por qué se fue así? Presunción: lo desaparecieron.

Narrador: el “yo narrador” es todo un acierto. Un albañil que va
a reparar una casa que tiene su historia. Sabe de su oficio, de
suspicacias menos que cualquier lector avezado. Esto te permite ir
desarrollando la trama hablando de lo que dominas a la vez que
desesperas al lector con el suspenso porque cómo arribar al final
no se intuye.

Escenario: es lógico y comprensible para cualquiera. O sea,
el cuento es universal.

Pautas: son escasas, bien colocadas y develan todo, como
debe ser en un buen cuento: hombre puntilloso, maniático del
orden, obsesivo de la reserva –cerrojos hasta en los cerrojos,
chiste bien metido que grafica muy bien-, el armario escondido
(con doble vida).

Y es más importante lo que callas que lo que dices, tal como
en los mejores cuentos: la asesina nunca habla ni aparece.

Error: la nota no debió estar en el tanque, sólo los cuerpos.
El lector no encuentra explicación para esto. Para lo demás, sí.

Y cuando el lector participa de esta manera,
¡el cuento es muy bueno!

_________________
"Aprendemos de todos y entre todos"
Taller de Escritura (Aula Virtual)





Mis cuentos:

http://www.letrasyalgomas.com/t26420-bolazos-para-gente-seria-y-viceversa#204930



Volver arriba Ir abajo
reche
Escritor Muy Activo
Escritor Muy Activo


Masculino
Pez Gallo
Cantidad de envíos : 505
Fecha de nacimiento : 12/03/1945
Edad : 73
Localización : Almagro- Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Fecha de inscripción : 12/08/2012

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Miér Ago 15, 2012 9:45 am

La importancia de saber lo que se está haciendo. Formatos, pautas etc, para arribar a un final feliz.
Habiendo leído cuentos placenteros y desconociendo la fórmula por la cual encontré satisfacción, me asombra.
Procesos, ingredientes y cantidades sazonan el alimento y lo tornan nutritivo.
En este caso, el plato "Los latidos de un ........" no contó con esas características.
Antifaz, gracias por la amplitud y el conocimiento. Gracias por todo.
Volver arriba Ir abajo
sgrassimeli
Escritor Muy Activo
Escritor Muy Activo
avatar

Femenino
Cantidad de envíos : 5982
Fecha de inscripción : 07/04/2008

RECONOCIMIENTOS
Mención Mención: POEMA EXCEPCIONAL: CUANDO ME NOMBRAS- a la excelencia en sus comentarios
Mención Mención: - por sus Aportes a Letras y Algo Más
Premios Premios: 2º Lugar Concursos Letras y Algo Más

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Miér Ago 15, 2012 11:11 am

Voy leyendo, Reinaldo. Ojalá y las observaciones no te desanimen, pues son con la intensión contraria (animar a seguir adelante con buen pulso). Te paso esto a Novelas y Textos en partes. Las primeras partes parecen pantallazos de lo que será el capítulo. A veces se puede retomar e ir revisando y editando (no saques el plato del menú). El título sugiere y engancha. Bien. Suerte y seguiré leyendo.
Volver arriba Ir abajo
reche
Escritor Muy Activo
Escritor Muy Activo


Masculino
Pez Gallo
Cantidad de envíos : 505
Fecha de nacimiento : 12/03/1945
Edad : 73
Localización : Almagro- Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Fecha de inscripción : 12/08/2012

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Miér Ago 15, 2012 12:33 pm

Hola Silvina, agradezco tu aliento.
En esto gravitó mi ignorancia, creí estar escribiendo un cuento cuando no lo era.
y se agrava por desconocer los mecanismos técnicos para llegar a buen puerto.
Sigo creyendo que puede ser una tierna historia pero admito que quizás se torne atrayente al promediar la misma.
Indudablemente la incursión en la pluma merece respeto y en la mía hay muestras notorias que dicen lo contrario.
De cualquier forma no hallo aun la forma de modificar ese comienzo.
Quienes mejor que ustedes para evaluar mi condición de novato.
Es un placer poder compartir en Letras y algo más y ser tenido en cuenta.
Un afectuoso saludo y aunque abunde. Gracias.
Volver arriba Ir abajo
antifaz
Moderador
Moderador
avatar

Masculino
León Perro
Cantidad de envíos : 3605
Fecha de nacimiento : 23/07/1958
Edad : 60
Localización : Villa Colón - Montevideo
Fecha de inscripción : 24/09/2009

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Miér Ago 15, 2012 1:52 pm

Ser escritor es un oficio como cualquiera y eso no garantiza el éxito.
Yo puedo encargar una cabina para mi camioneta y recibir desde una simple caja hasta una obra de arte como la que tiene Ricardo. Hasta que no se ve el producto terminado, no se sabe.
De todos modos, las recetas para escribir son como los conceptos básicos de carpintería. Y siempre se pueden romper, si no, no habría artistas.
Si tu novela es como prometes, entonces, como "La Tregua" o "El hombre quieto", debe empezar enganchando al lector con el personaje para que siga la historia. No basta con explicarlo, el lector debe sentirlo (quererlo, importarle).
No te dije algo que repito hasta el cansancio, la mía es sólo una opinión más.
No se trata de que hagas caso. Simplemente, cuanto más sepas, más libre vas a ser para elegir el camino de tu texto.
Lo que la página intenta, es, mostrarle al autor cómo repercuten sus letras en cada lector.
Un abrazo!

_________________
"Aprendemos de todos y entre todos"
Taller de Escritura (Aula Virtual)





Mis cuentos:

http://www.letrasyalgomas.com/t26420-bolazos-para-gente-seria-y-viceversa#204930



Volver arriba Ir abajo
reche
Escritor Muy Activo
Escritor Muy Activo


Masculino
Pez Gallo
Cantidad de envíos : 505
Fecha de nacimiento : 12/03/1945
Edad : 73
Localización : Almagro- Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Fecha de inscripción : 12/08/2012

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Miér Ago 15, 2012 8:17 pm

Exactamente eso es lo que pienso, por eso es que agradecí tus conocimientos. Es innegable que los tenes, eso no se discute. Los caminos de mis textos pueden ser más fáciles si por lo menos conociera la técnica.
En tu comentario anterior señalaste cosas que quizás para muchos son básicas, yo
las desconocía. Suponía que con lo que fluye es basta.
Si tengo en cuenta algunos conceptos el disfrute también será propio.
Lo que intenta la página, es lo que más valoro, y sería falso si dijera que no busco aceptación. Quién no la necesita.
Un abrazo!
Volver arriba Ir abajo
antifaz
Moderador
Moderador
avatar

Masculino
León Perro
Cantidad de envíos : 3605
Fecha de nacimiento : 23/07/1958
Edad : 60
Localización : Villa Colón - Montevideo
Fecha de inscripción : 24/09/2009

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Vie Ago 17, 2012 11:06 pm

Una cosa es entrar a una tienda de lujo a curiosear. Por más
que todas las prendas sean de calidad, podemos irnos en cualquier momento.


Y otra cosa es entrar para comprar algo. Tenemos que
quedarnos hasta el final porque es cuando la encontramos.





Bar


De J. L. T. (alias “El Gallego Pepe”)


Mario Bravo y Sarmiento


CABA





1
yo como en el bar del gallego


Las lentejas de ayer estaban riquísimas
pero…este bife de costilla es incomible, duro y quemado. Pareciera ser parte
del esternón de Lepera.

La ensalada tiene mucho vinagre y las papas
fritas están mustias, como agobiadas por el peso de tanto aceite. Mi amigo, el
uruguayo Floreal diría -están chumbadas-.
Cuando se muestre el gallego le pido la
exclusividad de la casa. Ensalada de 3 frutas y con eso me convenzo que he
comido opíparamente.
Por suerte en casa aún me queda un trozo de
queso, si me despertara con hambre tengo con que calmarla.






2
hoy vine temprano


Hoy vine a cenar antes que de costumbre. Por
ser tempranero puedo contemplar como van llegando esos tipos con los cuales
comparto el mismo techo dos o tres horas por noche en este último tiempo.

Es viernes, razón por la cual cada uno que
llega se ubica con vista al norte. Pantalla al sur un engrasado televisor
aguarda para regalar dos partidos más de futbol.






3
el gallego está. Fumamos


El gallego, como todos los días permanece
parapetado detrás de una enfriadora de gaseosas y desde mi lugar diviso
claramente como empina el codo.

A pesar de la prohibición, con anuencia del
dueño en el lugar todo el mundo fuma, yo también.






4
jamás conversé


Jamás había cruzado palabra con nadie, solo
el saludo. Después de cenar me remitía a hojear el diario y de vez en cuando a
relojear alguna espaldita curva cuando sintonizaban el cultural programa de
Tinelli.







5
aburrido


Las veladas decepcionaban y a no ser por las
escasas conversaciones que me llegaban de alguna mesa, en la pista de mis oídos
no aterrizaban cosas interesantes.






6
pub londinense


El lugar no es lindo, la luz es mortecina y
cuando deja de funcionar el extractor se confunden el olor de la cocina con el
de las fumatas. Incienso que no llega a matar a las diminutas mosquitas de
humedad que tapizan una de las paredes.

El humo reinante pinta al lugar como si fuera
un Pub londinense a orillas del Támesis, pero con tomadores de Vasco Viejo o
tintillo marca Buenos Aires, un vino ideal para lavar pinceles.






7 hoy
conoceré…


No había leído el horóscopo pero… estaba
predestinado que hoy conocería a un tipo muy extraño.







7
…a Russo


Después me enteraría que se apellida Ruso. El
tipo es rengo, nunca antes lo había visto caminar, lo hace a medio balance y
como engañando baldosas.



Sobre la campera veraniega y arratonada le
cruza la bandolera de una carterita negra, el pantalón destella un intenso
brillo, supongo que por producto de un uso ininterrumpido y calza zapatillas
negras en tono exacto al abrigo.










8
tiene su mesa y habla


Antes de sentarse en la que luego dijo ser su
mesa, se le fugaron los ojos detrás de una hermosa piba y dirigiéndose a un
rubio que roía un hueso de costilla le dijo- La viiiiste, es un bombón de
aqueeeellos. Luego sacó Imparciales y pidió un café.







9
es así


De pronto...exclamó - ¡Che galleeego que
calor hace aquí dentro! Vos como siempre no sabés naaada, no te das cuenta que
es veraaano. ¿Cómo tengo que decíiiiiiirtelo? ¡Prendé el ventilador carajo!

Acalorado se levantó con fastidio y se quitó
el abrigo, ante la vista de todos quedó expuesta su camisa a rayas con botones
oscuros y un número 57 plantado sobre el bolsillo.
Por la edad, bien podía haber sido el fundador
de la línea de micros del oeste luciendo orgulloso el logo de la empresa.
Se lo veía con el cutis engrasado y el cabello
largo y desprolijo, además de pensar que debe escasearle el agua, juraría que
no tiene plancha, todas sus ropas parecen ser creaciones de la boutique La Arruga Despiadada.






10
me pide ayuda


Ya más cómodo revolvió la carterita y sacó un
celular, ahí fue cuando comenzó a pedir ayuda al lavacopas y a otros clientes
para que le averigüen cual era el saldo con que contaba. A pesar que desconocía
el método para enterarse, no le hicieron caso.

Dirigiéndose a mi, soltó un - Escúcheeeme
¿Usted sabe algo de estas cosas modernas?
Ese fue el principio.






11
compartimos mesa


Después de extender el característico saludo
– Buenas noches, buen provecho – pretendí ubicarme en una mesa cercana a la
ventana, ahí saltó Ruso y dijo – Escuchaaaaame, te invito a mi meeesa,
sentaaaate.

Le agradecí y cené en “su mesa” tallarines con
brócoli. El camisa 57 pidió un canelón y dejó medio.
Más amable esta vez le dijo al gallego – Pepe,
traéeeeme más vino, En la primera pelea de la noche, había logrado ganarle por
abandono a una humilde botella de reserva Buenos Aires. Quería la corona
mundial, iba por más.






12
Es


Estaba obsesionado por saber si el que
oficiaba de cocinero además de llamarse Pascual y tener similitud con un Tatú
Carreta, también era maricón. El tipo parecía una luz de giro, no dejaba de
guiñarme el ojo y aunque es más feo que un alarido a la media noche, tenía
derecho a que le guste jugar de arquero.






13
otro día, nos sentamos juntos


Ese día también fui temprano, quería hablar
del asunto con Ruso antes que empiece a las trompadas con las botellas de
querosene. Cuando promedia el segundo recipiente, el hombre se pone
insoportable y es notorio que no le pegan un mandoblazo porque es un fósil.

Ruso eliminó la incógnita, el punto no era
maricón. Había sufrido de culebrilla y desde ese entonces el ojo le quedó como
aplaudiendo.
Se sucedían las noches y el veterano hacía que
conozca más gente.






14
la cosa arranca muchos años antes


La cosa arrancaba muchos años atrás con el
gallego Pepe en otro Restaurante de la Avda. J.B.Justo y luego con su traslado a esta
esquina. En definitiva gran cantidad de la clientela se reconocía al verse.

Así es que empecé a coleccionar nombres, apodos,
caras y caripelas. La mesa se agrandó y las noches se tornaron más amenas.
El primero que conocí fue un tal Esteban con
apellido inglés, luego a Rubén que portaba el suyo de origen armenio, los dos
de algo más de 50 calendarios. Después a Leo de 45 pepas y nacido en Chile, a
quien conocía de vista hacía unos años, casi de inmediato se sumó a la mesa un
comensal pasajero con apellido de abolengo y que trabajaba en una inmobiliaria,
quien confesó haber cometido varios deslices económicos por ser jugador
compulsivo. A pesar de las críticas creo que era un buen tipo y que pesaroso de
su conflicto blanqueó su debilidad para ponernos en guardia.






15 ruso por
teléfono
Todos buscaban lograr su cometido. Los
parroquianos apuntaban al presentismo, no faltaba uno.
En un momento Ruso parloteó algo así como que
debía comunicarse a larga distancia, fue entonces que el gallego, dándole un
respiro al brebaje, salió de atrás de la heladera y le aconsejó hacerlo desde
una cabina.
El viejo catrasca siempre estirando la ante
última vocal, esbozó de nuevo su mal trato diciéndole – Vos callaaaaate y no te
meeetas, vos sos galleeeeego y nunca sabés naaaada.
El gallego Pepe parecía tenerle miedo, muy por
el contrario a romperle la cabeza de un bandejazo o arrancarle la lengua con
una tenaza, le respondió – Buenooo… buenooo… no me metooo, haga como quieraaa.
La vocal que estiraba el de Galicia, era la última.






16 ruso pianista


Más tarde llegaron dos tipos conocidos de
Ruso y de Pepe, uno tenía ojos celestes saltones y el otro dijo haber sido
gerente de un Banco. Eran amables, también usaron la mesa y mientras el viejo
catrasca me decía que era pianista, que amaba la música clásica y que su
hermana vivía en el barrio Las cañitas… llegó la hora de partir.

Al trasponer la puerta me pareció escuchar –
te espero maññaaaaana-.






17
más personajes


Seguramente que… la peladura de un azar
esquivo y el ragú lo obligaron a pedir fiado. No tuvo éxito y desapareció como
un sueño.

Después conocí al austríaco Pedro, empleado de
un periódico y capacitado en tramitaciones varias. También al zaino Mauricio,
que era joyero, quien acudía con su mujer Rosa, una veterana que para conseguir
el título de chatarra, sólo le faltaba un poco de óxido en una oreja.
A Miguel, alias camisa negra, originario de
Italia. Hombre inofensivo y con look de mafioso pero… solo hacedor de largas
babas por morochas de voces nasales provenientes de Centro América que a cada
rato le decían – señor Miguel, señor Miguel.



Más acá a un punto al que Pepe mencionaba
tanto que ya me tenía cansado, era el Ronco Macaya, quien apareció en escena
con Alderete Carlitos, venían tarde, lo hacían cuando cerraban una heladería de
la calle Pringles. Más tarde se sumó a la tropa José Cabrera, más conocido por
el yorugua corneta, tenía voz penetrante, además era coleccionista de
lastimosos autos estacionados en los cordones de Buenos Aires y narrador de
historias incomprobables.






18 el abogado


Entenados y familiares de los habitués iban y
venían, hasta que un buen día apareció un punto al cual insultamos en todos los
idiomas, según el gallego el tipo era un alto funcionario de no recuerdo qué
Organismo y se había quejado porque fumábamos. Por ese motivo lo odiábamos
desde la médula.

Lo apodamos cara de auto porque usaba grandes
lentes y también Lito Nebia, por los bigotes. No le deseamos la muerte pero
anduvimos cerca.
Ese resultó ser Horacio, laburaba de abogado y
había venido a vivir al barrio. No contaba con curriculum de cliente, no tenía
conocidos en el lugar y tampoco era funcionario.






19 el cholo


Antes que se aproxime Horacio, de vez en
cuando aparecía un viejo conocido de la casa. El Cholo, tal su ancestral apodo.

El hombre era septuagenario y yugaba de
médico, en lo cotidiano resultó ser mete púa y pedante y más allá que en lo
político era radical, radicalmente era un pelot… Su cutis pintaba blanquecino y
por la forma de moverse bien podía haber sido el que dio motivo a la cámara
lenta.
Era lógico que pierda su mote original, al
principio lo llamábamos Agilino, finalizamos bautizándolo Cara de Plato por su
blanca palidez.






20 castro y la
colo


Los últimos en sumarse al pelotón fueron
Castro y la Colo. Ellos
siempre venían, eran clientes de Pepe desde la primera hora, pero aparecían
solamente sábados y o domingos al mediodía. Son como pájaros que sólo vuelan de
día, para tenerlos de noche hay que ponerles trampera a las cinco de la tarde y
prender todas las luces del estadio.

En la piojera hay de todo, como en botica.






21 los que se
fueron


El ustríaco Pedro fue el único que partió sin
avisar, lo hizo cuando se le agotó la pila del despertador durmiendo una siesta
y el descanso resultó eterno. Igualmente por sobrados motivos compartía poco.
Escasez de divisa, un alto alquiler, sin pareja y siguiendo los pasos de un
hijo adolescente y estudiante.

Después de un cumpleaños con doble festejo y
tras una semana de incógnita en una clínica, a Pedro lo fue a visitar el zaino
Mauricio, los dos después de anotarse en el sector “viviendas del cielo” con el
objetivo de establecerse en alguna nube y dejar de flotar al divino botón,
seguramente volarían para localizar a Ojeda y a Carlos Papa Vieja que fueron
los primeros en conseguir pasajes. Además ellos, nos dejaron ver como
lentamente armaron sus valijas.
Hacía un tiempo que habían marchado y ya
debían tener hecho el cambio de domicilio.
Conociendo a Papa Vieja, no tengo dudas que
algún amigo encontró en los cielos para arreglar esos yeites lo más rápido
posible.
Es bueno aclarar que tanto Ojeda como Papa
Vieja no eran asiduos concurrentes nocturnos. Al primero le gustaba acostarse
temprano y el otro estaba dedicado a un noviazgo de más de 20 años. Cuando se
peleaba con la novia en forma definitiva, venía tres o cuatro noches, luego se
amigaba con la naifa y volvía a hacer zaguán hasta la próxima pelea.
El más joven de los cuatro viajeros fue Pedro,
no llegaba a los 60 pirulos. Mauricio había cumplido los 80 y los que picaron
en punta juntaban más de 70 fichas cada uno.






22 elenco de
estrellas


Para cerrar con los fieles concurrentes a la
piojera de la esquina, falta nombrar EL ELENCO DE ESTRELLAS INVITADAS A LAS
FUNCIONES DE GALA.

Estas son tres rutilantes luminarias:
Jaime, que cuando contaba con 90 y pico de
porotos todavía laburaba de mozo en un pequeño Bar de Palermo. Gran inversor de
sueldos y propinas en las agencias, para despuntar su amado vicio por los
chuchos (A los 94 se retiró, ¡Ojo! Solo largó la bandeja).
Otro fue Juan Manuel, apodado el Pampa. Un
morochazo importado de Salta, hombre que de temprana edad vistió uniforme y
después de muchas vueltas se convirtió en taxista, solo le falta cumplir el
sueño de ser cantor profesional. Y Leoncio quien llegó con pasaporte cordobés.
Esta antigüedad fue exclusivo hallazgo de Leo.
El tipo es una especie de Juan-Globo, oficia
de carpintero y es más mentiroso que 100 políticos haciendo campaña. Hasta se
anima a decir que… en las sierras de sus pagos subió a un plato volador a tomar
mate de yuyos con los marcianos.
Se desconoce su edad pero, se nota fácilmente
su prolija Carmela (Le aconsejan siempre: Andá con paraguas aunque raje la
tierra el sol. Si te agarra un chaparrón tenés que cantar Adelita como Nat King
Cole)
Como alguien dijo alguna vez… ni más ni menos
que Los Golden Boys de Almagro.






23
nosotros y los que no están


Sobraba prolijidad y asiduidad en la
asistencia, credenciales invisibles nos aliaban en un mismo ejército. Se
sucedían las anécdotas, cada cual con las suyas. Todas las tardes al volver del
trabajo, el gallego nos taladraba los tímpanos con relatos de sus vivencias.
Con esas aberrantes historias no era necesario ir al teatro ni ver espectáculos
cómicos por T.V. La risa estaba certificada con una garantía más extensa que
aquella del Magiclik y no faltó cumpleaños en que no brindemos por los
viajeros. Después de todo, los soldados que partieron no son otra cosa que
héroes de una patrulla de reconocimiento y como allá todo se facilita,
prontamente fundarán un boliche para eternizar la costumbre. San Pedro
comprenderá la situación y los proveerá de la llave necesaria. No olvidemos que
en ese rascacielos las autoridades solo se preocupan por brindarle a los
inmigrantes, la felicidad que desean.

Si consiguen el local, todo va a ser un éxito.
El austríaco es un as haciendo gestoría, Papa Vieja jeteará tal como estuvo
acostumbrado en la
Secretaría de Comercio y si hay que arreglar a alguna
autoridad angelical, quién otro sino Mauricio para poner la plata. La parte
edilicia estará garantizada por las criteriosas, prácticas e incansables manos
de Ojeda.
No cualquier barra cuenta con servicios de inteligencia
de estas características.






24 el día que se
pudrió


Mientras los muchachos iban acostumbrándose a
ese destino, aquí comenzó a enrarecerse el clima, ya no era tan fácil llegar al
clímax de la carcajada, cada día se tornaba más espinoso el camino de la
alegría.

Cara de Plato aprovechó la debilidad de un
miembro del grupo para fertilizar con paciencia y lograr su cometido.
Apartar a ciertos integrantes de su elección
siempre fue la meta de su elitismo y aunque no logró la totalidad de la
intención… consiguió que todo se pudra. Eso fue un 16 de diciembre, día que
habíamos elegido para despedir el año.
Para eso se valió del filo de su lengua de púa
y encontró quien resuelva lo que su cobardía le impedía.
La mesa grande se transformó en un recuerdo y
nació algo así como un conventillo donde en opuestos rincones se armaron grupos
de ambos bandos y también neutrales. Tremenda desunión era inimaginable.
La situación incomodaba cada día más. El aire
estaba viciado, las caras mostraban que había llegado el momento de partir.
Ese fue el fin…y al tentar otro sitio para
reunirnos, encontramos una ochava con amplia vereda que hoy alberga nuestras
prolongadas noches cargadas de política, fútbol, cine…en fin, mucho chamuyo y
pocas primicias.
Ese fue el nuevo comienzo.
A este espacio se terminaron sumando Ramón,
antiguamente ferroviario y que actualmente la yuga en un laboratorio de
heladería, hombre de esporádicas apariciones en la anterior esquina y antiguo
conocido del Ronco Macaya y también Ángel, ex futbolista y último enrolado a la Legión, además de ser
oriundo de la barriada donde fundamos el nuevo cuartel.
Alderete Carlitos, nos visita. Él por razones
que no vienen al caso, sigue acudiendo todas las noches al lugar donde por
cualquier motivo chocábamos copas y Miguel Camisa Negra, sin las morochas
también aparece, pretendiendo pagar la vuelta mientras toma un café que jamás
termina.
Los que nunca siguieron nuestro derrotero
fueron Castro y la Colo,
sólo alguna noche ya de regreso de alguna gala cumpleañera y atendiendo a la
insistencia clavaron las guampas en el nuevo bastión.
Del punto de apellido inglés, tanto como del
viejo Ruso y de Cara de Plato, por suerte solo a veces tenemos alguna noticia
que no reviste importancia.
Cambiamos de fortín pero, la misión es la
misma. Pasarla bien hasta que nos destinen a otro sitio o nos pasen a retiro.
Las retinas guardan escenas desopilantes y los
buenos recuerdos derrotando a los nefastos, se perpetúan en la memoria.

25 epílogo



Ring…ring….
-Hola, nos vemos hoy?
-Ok. Después de cenar voy para allá.









O sea, que el tema es contar una barra de boliche.


El orden sería:





1
mis últimos días (cuando llego temprano)


2
el apogeo: conozco a Russo


3
la barra que se arma


4
el final (el día que se pudrió)


5
epílogo (buen chiste)





Importante: limpieza


Hay que agrupar siguiendo la idea de los cinco puntos
anteriores.


Podar para que tenga más fuerza. Los personajes secundarios
deben estar sintetizados a su esencia para que no disgreguen el hilo conductor.


El ambiente no va en párrafo aparte. Debe integrarse a la
acción como pausas que separan los hechos o los personajes.


Todo esto sin perder la gracia con que está contado. Es muy
bueno (más de lo que piensas).

_________________
"Aprendemos de todos y entre todos"
Taller de Escritura (Aula Virtual)





Mis cuentos:

http://www.letrasyalgomas.com/t26420-bolazos-para-gente-seria-y-viceversa#204930



Volver arriba Ir abajo
reche
Escritor Muy Activo
Escritor Muy Activo


Masculino
Pez Gallo
Cantidad de envíos : 505
Fecha de nacimiento : 12/03/1945
Edad : 73
Localización : Almagro- Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Fecha de inscripción : 12/08/2012

MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   Sáb Ago 18, 2012 6:49 pm

Antifaz
Veo muy buenas tus acotaciones, creo haber comprendido el mensaje.
Pucha carajo!! que te estoy dando trabajo. Te lo agradezco.
Un abrazo
Reinaldo.
Volver arriba Ir abajo
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Los latidos de un carburador   

Volver arriba Ir abajo
 
Los latidos de un carburador
Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Los latidos de un carburador
» Carburador Wolbro 813.
» Que os parece este carburador? (necesito ayuda)
» Parada repentina de motor - Desmontar carburador
» problema embrague y cambio carburador

Permisos de este foro:Puedes responder a temas en este foro.
LETRAS Y ALGO MAS :: NARRATIVA :: Novelas,Textos en capítulos,Obras de Teatro.-
Responder al temaCambiar a: