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 Misión: Vestido Amarillo

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MensajeTema: Misión: Vestido Amarillo   Misión: Vestido Amarillo Icon_minitimeMiér Sep 24, 2008 3:00 am

Misión: Vestido Amarillo

Aquí estamos una vez más, como tantas otras veces, en la intimidad de mi despacho, los dos solos, frente a frente. Mientras Sofía me observa como tantas veces lo ha hecho, yo también me dedico ha recorrerla con la vista. La estudio y analizo, me sorprende lo bella y juvenil que se conserva, a pesar de los más de treinta años que tenemos de conocernos. Ella cruza la pierna izquierda trabando la punta del pié en la pantorrilla derecha, el movimiento lo hace igual que siempre, como si fuera inconsciente, pero ella sabe que no me puedo resistir a la influencia de sus muslos.

Sofía nunca ha necesitado medias, porque el color de sus piernas es perfecto, las horas de sol que dedica a su cuerpo han logrado darles un bronceado perfecto. Pienso que Sofía siempre ha tenido conciencia de que sus muslos y su escote atraen mi vista a la menor provocación, que sabe el enorme poder que esas dos armas le dan sobre mí. Cómo no podría saberlo, si no pocas veces las ha usado para conseguir todo lo que ella quiere.

Finalmente me decido y dejando atrás los momentos de contemplación. Le digo:

— Cuán hermosa estás.

— Gracias. Me ves con ojos piadosos.

— No lo creo, ayer mismo revisando algunos documentos me encontré con unas fotografías tuyas de hace veinte años. ¡En verdad sigues igualita!

— Mi juventud y belleza te las debo a ti.

Sofía ríe, se sonroja, descruza la pierna izquierda y cruza la derecha. Y allí estoy yo nuevamente, con la misma fijación de siempre, adorando esos muslos que conozco en cada milímetro. Me asaltan pensamientos eróticos, pero esta vez el trabajo es urgente y tiene condiciones que deberán cumplirse al pie de la letra. Por eso le digo:

— Te tengo un trabajo especial. Tiene ciertas condiciones que deberás cumplir.

— De qué se trata — Contesta ella mirándome fijamente a los ojos.

— Esta vez deberás ir a comprarte un vestido amarillo, el más fino, el que te llame más la atención.

— ¿Eso es todo?

— No. Deberá ser el más caro que encuentres.

— ¿Cuánto estás dispuesto a pagar?

— Yo no pagaré esta vez. Tú deberás comprarlo por tus propios medios, ese es el trabajo, comprarlo sin mi ayuda.

— ¿Entonces compro el vestido más caro que pueda?

— No, compra el más caro que encuentres, no el más caro que puedas pagar. Y además, deberás decirme todo lo que tuviste que hacer para poder comprarlo.

Mi adorable Sofía abre los ojos de manera exorbitante, me estudia, analiza, trata de descubrir en donde está el engaño. Yo disfruto mientras imagino lo que me dirá cuando vea que no existe tal. Cuando deje en claro que eso es lo único que tiene que hacer esta vez.

— ¿Se puede saber a donde iremos? – Pregunta ella, como tratando de obtener más información.

— No.

— Entonces como sabré que tipo de vestido comprar

— El que más te guste. Puede ser normal, de coctel, largo… en fin, como tú lo quieras. Solamente te pido cumplir con tres condiciones: Que sea amarillo, que sea el más caro y que me cuentes todo lo que tienes que hacer para poder comprarlo.

— De acuerdo, como siempre, tú mandas.

Sofía se levanta del sillón, se acerca a mí y se despide con un beso en cada mejilla. No sé de donde sacó esta costumbre tan europea, dos besos me parecen exageración.

Se dirige a la puerta y antes de que la cruce le digo:

— Sofía, esta vez estoy en tus manos.

— Chao. – Dice ella levantando la mano para despedirse y sale.

Llevo tres días pensando en Sofía, ya tenía tiempo de que no la llamaba para hacer algún trabajo, y aunque sé que siempre me ha cumplido con todos los que le he destinado, esta vez como yo no puedo decidir nada ni ayudarla en su misión, me siento tenso y nervioso. Quisiera recibir una llamada de ella, esto me calmaría un poco los nervios, también podría darle una ayudadita. No creo que una pequeña ayuda Beatriz la considere trampa.

Cuatro días. Se está volviendo insoportable la espera. Jamás Sofía había dejado de informarme los avances de las misiones que le encomendaba.

Estos han sido los cinco días más largos que he vivido, no tengo noticias de Sofía y mi nerviosismo va en aumento. Anoche no pude ni dormir, me revolví en la cama hasta la madrugada, aunque no hacía calor sudé como nunca. Ahora estoy en el despacho. Es lo único que puedo hacer, esperar a que llame o llegue. A mi parecer la misión no fue muy difícil para ella, sobretodo tomando en cuenta sus habilidades. Constantemente veo el reloj y me repito, llegará, llegará, nunca me ha fallado.

Ya es el sexto día. Son las ocho de la noche y no tengo noticias del maldito vestido amarillo y tampoco de Sofía. Por lo menos me debería de llamar para decirme que no pudo cumplir con la misión. Estoy a punto de un infarto. Suena el timbre, ¿será ella? Me levanto del sillón y voy presuroso a la puerta, ya mi secretaria debió de haber dejado entrar a quien tocó. Tomando aire para calmarme un poco decido abrir la puerta.

— Hola amor – Dice Sofía al tiempo que sonríe.

— Ho.. Ho.. Hola So.. Sofía – Me siento un estúpido, estoy tartamudeando. Viene ataviada con un hermoso vestido largo, es amarillo, tiene un escote generoso, sus hombros están al descubierto. — ¡Por Dios, que bella estás!

— Gracias y Perdón, me tardé un poco en llegar, pero antes pasé al salón de belleza. Una manita de gato a nadie perjudica.

— Pasa, entra. Necesito que me cuentes todo. Lo harás mientras yo lo escribo en la computadora.

Al entrar Sofía pasa junto a mí, se detiene y me envía un beso. No sé por qué no me lo dio, estamos a menos de 30 centímetros de distancia. Se ve escultural, su delgada figura se delinea perfectamente con el vestido. Al caminar, la abertura que el vestido tiene del lado izquierdo, deja a la vista de manera generosa su larga y torneada pierna.

— Misión cumplida – Dice ella mientras se sienta en el sillón de siempre, el mismo que ocupa cada vez que viene.

Yo me siento a su lado. Ahora cruza la pierna, la abertura del vestido deja al descubierto totalmente sus piernas. No trata de cubrirlas. Creo que hoy me saldrá muy caro este experimento. El escote, la abertura, los ojos verde agua, los labios carmín, los ojos brillantes, las piernas, el escote…

— Creo que el vestido te ha gustado. – Dice ella en tono de burla.

— No es el vestido lo que más me gusta.

Ella sonríe y clava su mirada directamente a mis ojos mientras se estira para tomar un cigarrillo de la mesa ratona. Rápidamente saco el encendedor y le ofrezco fuego. Lo enciende de una larga bocanada y expulsa el humo lentamente, sin dejar de mirarme. Está consciente de que me tiene en sus manos, se sabe mi musa, mi hechicera. Tiene plena conciencia de que me pierdo fácilmente en el verde luzagua de sus ojos.

Nuevamente le da una fumada al cigarrillo, exhala el humo y me dice:

— Bien, ahora que sigue.

— Lo que sigue es saber todo lo referente a la compra del vestido, pero que te parece si salimos a cenar y después me dictas todo con lujo de detalles.

— No. Sabes perfectamente bien que no mezclamos el trabajo con la diversión.

— Pero …

— No hay pero que valga – Me dice sin dejarme terminar la frase.

— Está bien. – Me veo obligado a decir.

Levantándome del sillón me dirijo al escritorio, acomodo el teclado, cargo el procesador de textos Word y le digo:

— Bien, díctame.

— Al otro día de haber estado aquí, muy temprano por la mañana me dediqué a buscar el famoso vestido amarillo. Recorrí varias tiendas y Boutiques. La verdad no fue fácil la elección, encontré más de diez que me gustaron. De todos los vestidos que seleccioné, el más caro es el que estoy estrenando.

— Perfecto, eso es lo que quería, que compraras el más caro. Ahora dime cuanto te costó.

— La cantidad creo que en verdad no te importa, solamente te digo que me vi obligada a levantarme temprano y a caminar a todos lados, pensé que podría ahorrarme lo que gasto diariamente en taxis, que como tu sabes no es poco. Aunque no gasté durante seis días en taxi, el ahorro no fue suficiente, por lo que me vi obligada a vender una de mis pinturas, la que pinté en Puerto Vallarta, ¿la recuerdas?

— Claro que la recuerdo, es aquella en la que están las dos lanchas de pescadores y al fondo se ve el ocaso.

— Esa exactamente. Por fortuna ya tenía al comprador, aquel coleccionista que me presentaste, llevaba varios meses insistiéndome para que se la vendiera.

— Entonces no fue muy complicado realmente. – Me atrevo a decir.

— ¡Tonto! Se ve que no tienes ni idea de lo que puede llegar a costar un buen vestido.

— ¿Entonces no te alcanzó con el dinero que ahorraste y lo que recibiste por la pintura?

— No, y cuando me di cuenta de que no me alcanzaba pensé que podría pagarlo con mi tarjeta de crédito, pero por lo que me dijiste aquella noche, presupuse que necesitabas que lo pagara en efectivo. ¿O no?

— Si, claro, en efectivo, nada de dar el tarjetazo.

— Bien. Entonces decidí que vendería mi lap-top, al fin que ya necesitaba cambiarla, y como esa no estaba en el trato, pensé que podría después comprarme la nueva con mi tarjeta. Se la vendí a Casandra, ya ves que a ella siempre le gustó mi máquina y como no le gusta gastar y además le pareció barata, hicimos el negocio y ya con eso pude comprar el vestido.

— Bien, creo que con esto ya quedó terminado este asunto. ¿Ahora podremos ir a cenar? – Le pregunté.

— No amiguito, ahora tú me tienes que responder algunas preguntas. Siéntate aquí, junto a mí y contéstame con la verdad.

Antes de levantarme decido guardar el archivo de lo que me ha contado. Voy a su lado y me siento. Con solo verla me pongo nervioso, esta sensación me hace pensar que “esta mujer sabe que me tiene atado desde el día que apareció en mi vida”. Carraspeo un poco y le digo:

— Pregúntame lo que quieras.

— ¿Por qué quisiste que comprara el vestido más caro?

— Necesitaba saber que harías para conseguir lo que te quieres.

— ¿No lo sabes aún?

— Si, pero esta vez es un trabajo que necesitaba hacer. No podía ayudarte en nada.

— Bueno, ahora la siguiente pregunta. ¿Por qué un vestido amarillo? Tú sabes muy bien que me gusta el negro y el blanco, por cierto, estoy segura que son los colores que a ti te gusta que me ponga.

— Tienes razón, pero en esta ocasión el color del vestido lo determinó Beatriz Meyer.

— ¿Quién es Beatriz Meyer? – Me pregunta con un dejo de celos en su voz.

— Mi maestra de Géneros Literarios. Ella me dejó hacer este ejercicio.

— ¿Y yo me tengo que vestir del color que ella quiera?

— Solamente por esta vez. No volverá a suceder, te lo prometo.

— Eso espero. Nunca he puesto objeción alguna a lo que me solicitas o quieres que haga. En todas las historias que escribes, cuando necesitas que aparezca como protagonista o como antagonista, incluso, como simple personaje de relleno, siempre hago lo que quieres; sin embargo, no estoy dispuesta a tener que hacer lo que otra mujer te pida. ¿Entendido?

— Si. Y te prometo que recibirás una compensación. En la siguiente historia serás la protagonista, tendrás una computadora nueva, te compraré un guardarropa nuevo y exclusivo, incluso un auto último modelo y viajarás a donde tú quieras.

— Eso espero. El que tú seas el escritor no te da derecho a todo.

— De acuerdo, no te enojes, ahora vamos a cenar.

— Mejor ve tú solo, yo me voy a mi casa.

Sofía se levanta del sillón, se acerca a mí y se despide con un beso en cada mejilla. No sé de donde sacó esta costumbre tan europea, pero esta vez dos besos me parecen pocos.
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Ignacio Araya D
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MensajeTema: Re: Misión: Vestido Amarillo   Misión: Vestido Amarillo Icon_minitimeVie Sep 26, 2008 3:41 pm

Bien, preciosa historia la de esta misión, contundente, de facil lectura, y que deja un gran sabor al lector...es por lo demas entretenida y en donde tampoco dejas escapar la pasion y los detalles llenos de sensualidad y hasta un sutil erotismo...

Muy bien compañero...

Abrazos,

Ignacio
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MensajeTema: Re: Misión: Vestido Amarillo   Misión: Vestido Amarillo Icon_minitimeSáb Oct 11, 2008 3:46 pm

ufff, que historia!!! Me dejaste pegada a al computadora pensando en que era lo que estaba pasando y que pasaria despues...
Un final increible y bueno, todo increible amigo!!!!
Nos estamos leyendo
Besos
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Poesiacarnivora
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MensajeTema: Re: Misión: Vestido Amarillo   Misión: Vestido Amarillo Icon_minitimeDom Oct 12, 2008 10:44 pm

Excelente historia compañero, muy bien llevada.
Con los detsalles justos para atrapar al lector.
Un gusto leerte en esta misión.

Que las hadas te acompañen
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Etelsaga
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MensajeTema: Re: Misión: Vestido Amarillo   Misión: Vestido Amarillo Icon_minitimeMiér Oct 15, 2008 12:23 pm

Misión cumplida. Un texto donde mezclas la sensualidad con el arte de escribir llevando al lector intrigado hasta el final.
Un gusto leerte...
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MensajeTema: Re: Misión: Vestido Amarillo   Misión: Vestido Amarillo Icon_minitime

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Misión: Vestido Amarillo
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