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 sin terapia

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AutorMensaje
Elias Gutman
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Cantidad de envíos : 146
Fecha de inscripción : 07/04/2012

MensajeTema: sin terapia   Dom Mayo 06, 2012 12:28 am

Tal vez soy muy bueno ocultando cosas, tanto que nadie en el tiempo
que lleva de conocerme se había dado cuentas de lo que tengo adentro,
lo cierto es que siempre estuvo ahí, en mi pecho, oprimiendo mis
viseras, en mis huesos hasta el tuétano, incluso en mis sueños, era
parte de mi, la duda está si lo había obtenido o había ya nacido con
el, no recuerdo algún momento o alguna experiencia en la cual haya
podido entrar en mi y era seguro que no había nacido con ello, lo se
porque algo como eso no hubiera pasado desapercibido por mis padres,
lo único que sé es que desde que tengo memoria ha estado conmigo.
Recuerdo cuando era niño, todas las noches despertaba, muy de noche,
sentía que este lapso, la parte obscura del día era eterno, tenía la
idea que algunos animales o personas vivían solo por las noches, es
decir tenían un ciclo de vida menos de diez horas en las que vivían,
se reproducían y solo esperaban ver salir los primero rayos de sol
para morir, personas o animales que no razonaban ni daban vida a sus
sentimientos, se gestaban por las mañanas, se preparaban a salir por
las tarde y cuando el sol daba sus primeras señales de que se
ausentaría estos salían de sus capullos y vivían solo por una noches,
entonces con la misma curiosidad de un niños de 5 años se levanta a
buscar los reyes magos, yo me levantaba a buscar a estos animales, y
cada noche después de haber buscado en mi patio trasero que era mi
lugar predilecto, buscaba debajo de la cama, en las sillones, en mis
sabanas, en la caja de cereal, incluso salía a la calle con la
absoluta obscuridad, con el frío que atravesaba mi pijama de franela,
descalzo, de puntillas abría la puerta de casa atravesaba los siete
metros de pasto y tierra, abría con mucho cuidado la reja de alambre
que separaba mi patio de la calle y caminaba sin rumbo, dando una
vuelta a la manzana esperando a que alguno de estos seres se
presentara y habiendo esperado mucho tiempo, confirmara mi teoría de
su corta vida, pero nunca sucedía, en vez de eso una terrible
sensación en el estomago se apoderaba de mi, dando con esto unas
terribles nauseas, la necesidad de vomitar me regresaba a casa, y con
los dedos de los pies entumidos y la pijama húmeda por la brizna del
césped de las calles rurales, corría hasta la puerta de mi casa,
abría la reja del patio con la misma sutileza que un cirujano abre la
piel de una persona para extraer algún tejido, entraba a mi patio de
césped y vomitaba una y otra vez hasta que el cansancio se apoderaba
de mi y me rendía en el suelo en una posición fetal deteniendo mi
estomago, doblado por el dolor pero sin hacer ningún ruido de queja
para no despertar a nadie, así pasaba un largo rato, doliéndome,
retorciéndome y sacudiendo en mi mente la pregunta del porque no
había encontrado a estos seres otra vez, preguntándole al aire el por
que de su ausencia ¡si yo estaba seguro que existían!! Pero sin
respuesta. Y así con esa misma idea me metía entre mis sabanas
esperando que el día se hiciera presente y poder dejar esta pregunta
en mi cabeza.
Tiempo después mi madre se dio cuenta de esto, cada vez veía que mi
estomago estaba más afectado, mis nauseas y mis vómitos eran más
frecuentes y parecía un ser raquítico, marasmo, mi madre, preocupada
como toda madre que ama a su hijo quiso que acudiera al médico, el
cual metió sus manos frías en mi estomago, invadió la privacidad
de mi pecho con su aparato para escuchar el corazón, introdujo su
largo y lastimoso termómetro entre mi brazo y mi pecho
(afortunadamente era de esos termómetros) y sacudió mi lengua con un
no muy higiénico palito de madera, dijo muchos ¿aja? Y otro tantos
¿mmmmm? Y algunos ¿ mmmm ya veo... Mmmmm.. Ok? Y después de escribir
en una receta el medicamento que tendría que tomar me diagnostico una
colitis crónica nerviosa mencionó que era extraño que un niño
sufriera de esto, pero que se gestaba por una mala alimentación y un
estrés constante, dijo que no se curaba, que el medicamento era solo
para aliviar el dolor en caso de que este se presentara. Salimos de ese
consultorio mi madre y yo, ella con una gran culpabilidad en su rostro
por no haberme alimentado bien, aunque yo sabía que mis padres hacia
lo que podían para alimentarme y que ese era el mejor medicamento,
caminamos mucho, demasiado, cruzamos las calles que todas las noches
hurgaba buscando respuestas, caminamos mucho, y solo esperaba llegar a
casa para curarme con caldito de pollo, leche y pan, así como mi madre
siempre había curado mi dolor.
Cuando cumplí los 14 años conocí una mujer, a decir verdad una
mujer increíble. Padecía de algo en el estómago alguna cosa que la
estaba doliendo, en la actualidad sigue baja tratamientos. Recuerdo
que un día llegue a su casa, solíamos vernos por las noches, ella no
abrió la puerta, fue su madre quien lo hizo, me vio de abajo hacia
arriba, solo mencionó unas palabras las cuales no recuerdo y me dio
instrucciones precisas para llegar a su habitación, subí unas
escaleras obscuras, muy largas y al finalizar se encontraban tres
puertas, toque con cautela la del centro y enseguida me respondió, -
pasa te estaba esperando- de alguna manera sabía que era yo, la
observe, acostada en su cama, con sus cobijas hasta el cuello,
ardiendo en fiebre y un inmenso dolor en su vientre, sus ojos hundidos
en sus cuencas y sus ojeras los hacían verse aun más adentro, flaca
muy flaca, jadeando por que le faltaba la respiración, a un lado un
buró con medicamento y vasos de agua, termómetros que le ayudaban a
monitorear su temperatura ya que esta fluctuaba sin previo aviso hasta
hacerla desmayar. Fue así como me confesó que padecía de algo en el
estomago, los médicos no habían podido saber que era pero que
estaría bajo tratamiento toda la vida, me pidió que abriera el primer
cajón de su buró, y que tomara un pequeño objeto rosado que parecía
de suave textura, muy parecido al terciopelo, imposible de comprobar
esto con el tacto ya que estaba encapsulado en resina, -¿lo ves? - dijo
como si esto le emocionara-Es parte de mí, lo extrajeron en la mañana,
es un pedacito de mi estomago,- la pregunta me revoloteaba en la cabeza
como revolotean los insectos atrapados por los niños en frascos de
vidrio, - ¿tú también los sueñas? ¿Son ellos los que ahora están
en esta cápsula?, ¿Los has soñado alguna vez? ¿Crees en esos seres?-
soñar que? Que seres?- dijo sin inmutarse, y yo comprendí, no sabía de
lo que hablaba. Pasamos tiempo, mucho tiempo juntos, casi todas las
noches, muy de noche cuando casi todo descansa, salía de casa, las
cosas había cambiado un poco por ahí, abría la puerta y caminaba
unos cientos de metros para llegar a su casa tocaba su ventana y sin
que nadie se diera cuenta me dejaba pasar para dormir con ella un
rato, subíamos al techo y veíamos las estrellas, así lo hicimos
mucho tiempo, yo cuidando su dolor en las noches y esperando a que
estos seres salieran pero nunca paso. Después de un tiempo deje de
visitarla, pues después de todo ¿qué sentido tiene ver a alguien que
no sabe de lo que hablas?.
Todo estallo cuando entre a la universidad, ahí también conocí a una
mujer, pero las cosas fueron sencillas, llego, pasaron cosas geniales,
hermosas y se fue, así, dejando una herida muy grande, solo se fue,
pero aun no hablemos de esto doctora, quiero contarle cómo fue que
llegue aquí, eso realmente me emociona!. Recuerdo esos días
especialmente cuando llovía, llegaba a casa esperando dormir, cuando
lograba esto comenzaba a soñar , un sueño demasiado extraño, movía
mi cama y ahí estaban en la esquina de la pared, acurrucados,
inmóviles, algunos pariendo otros ya casi muriendo otros cuantos
tomadas de sus manos, eran pequeños con cara redonda su piel era casi
transparente y gelatinosa ya que nunca había visto la luz del sol ni
había tenido oportunidad de quemarse tantito, sus rostros claramente
podría verse una nariz, boca y ojos pero sin ninguna expresión
facial, los cargaba uno por uno y los acogía en mi regazo, después de
sentir su piel viscosa, y ver sus ojos sin vida llegaba otra vez esa
sensación a mi estomago, y dolía, dolía bastante!!! Era terrible el
dolor, tanto que me hacía saltar de mi cama me despertaba y me hacia
gritar del dolor, buscaba desesperadamente el medicamento que hacía
que esto se quitara pero el inmenso dolor y lo torpe de mis manos
temblando hacia de una tarea simple como abrir el cajón, toda una
aventura para lograrlo. Después pasada esta travesía era imposible
dormir, así que las primeras noches empezaba a leer pero el
concentrarme era imposible pensando siempre en la grandísima
posibilidad de que estos en verdad estuvieran debajo de la cama, así
que movía los muebles empezando por la cama, sacaba el colchón, el
librero, desdoblaba toda la ropa y la tiraba al suelo, ensuciándola y
arrastrándola por toda la casa pensando que estaría anidando en mis
ropas, así lo hacia todas las noches hasta que la hora de ir a la
escuela se llegaba y regresaba todo a su lugar, si alguien se
despertaba y veía este desastre solo les advertía que un ratón había
entrado y que tenía que sacarlo a como de lugar, pero eso no era
cierto,.
Esto se convirtió en algo tedioso después de un tiempo, así que con
el fracaso colgado de mi cuello por no encontrar nada en mi habitación
me aventuraba a pasar las noches vagando por las calles, a veces
descalzo como cuando niño, otras con ropa deportiva por su alguien
preguntaba decía que había salido a correr, como le dije doctora,
siempre he sido bueno ocultando sentimientos, nadie sabía que pasaba
las noches buscando, sin encontrar nada.
Entonces fue una noche cuando el dolor me atacó, me levantó de la cama
y tratando de resistirme tome unas pastillas para que el dolor se
fuera y nada, no conseguí nada, el dolor seguía cada vez más fuerte y
nada podía detenerlo, salí a la calle en busca de un médico y no
logre encontrar nada, cuando regrese a casa mi familia preocupada me
metió a la cama y trató de calmarme el dolor con paliativos caseros,
te de manzanilla, sopas, agua, y parecía esto acrecentar el dolor,
cada vez más fuerte, trataron de bajar mi fiebre me metieron en una
tina con agua helada, pedacitos de hielo nadaban a mi alrededor, era
tan fuerte el dolor y la fiebre que incluso comenzó a subir por el
pecho y por la espalda, llego a la nuca y pensé que ya había ido
demasiado lejos, un vértigo insoportable se apodero de mi cuerpo y ahí
fue cuando me di cuenta que si seguía con esto pronto no podría
contralar mi cuerpo, algo se estaba apoderando de él y yo tendría que
hacer algo para detenerlo, así que con mucho esfuerzo baje las
escaleras, tome el cuchillo de la cocina y me decidí a hacerlo, lo
tome del mango de madera, lo sostuve como pude y busque la parte más
vulnerable en mi vientre, y corte un poco de mi carne, el dolor era
inmensamente grande pero podría resistirlo, no era más que el que estaba
sintiendo por dentro. sentí entrar el frío de la navaja, por extraño
que parezca era una sensación nueva y agradable, si pudiera separar el
dolor de esta sensación de tener el filo dentro del estomago podría
decir que incluso era placentera y relajada, así que habiendo abierto
un poco de mi vientre estaba dispuesto a hurgar entre mis viseras y
buscar a estos seres que estaba convencido que no existían solo en
mis sueños, y que mi estomago era el único lugar donde no había
buscado, deje el cuchillo en el suelo, resbalándose entre mis manos
por la cantidad de sangre en el cual se había bañado, todo comenzó a
ser más obscuro, los sonidos a mi alrededor comenzaron a ser más
tenues y con eco, la imagen borrosa de mi familia acercándose para
sostenerme y una mancha roja en el piso de la cocina es lo único que
recuerdo antes de despertar aquí, con esta bata, con el estomago
entumido y una herida por sanar. Ahora si doctora ¿puede decirme si en
verdad los vio?, ¿Están ahí? De cualquier manera no me responda, estoy
seguro que siguen ahí, así que ahora si doctora puede hacer con migo
lo que quiera.
Tomando un tubo largo empieza a extraer sangre de mi brazo, y
enseguida me pide que tome unas pastillas, lo hago, todo se empieza a
tornar obscuro, da vueltas, y comienzo a marearme y mi habla se vuelve cada vez mas escandida, hasta que duermo.
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MensajeTema: Re: sin terapia   Dom Mayo 06, 2012 2:44 am

Excelente la imaginación de esta historia. La apuntala un
buen “yo” narrador, firmeza en el desarrollo y equilibrio entre los mundos para
mantener al lector siempre interesado. Así debió empezar Stephen King.

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MensajeTema: Re: sin terapia   Dom Mayo 06, 2012 10:08 pm

Muy buena historia Elias. Entretiene desde el principio hasta el final. Recibe mi saludo,
Jose
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MensajeTema: Re: sin terapia   

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