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 Cuento en dos capitulos I: LOS BALSEROS

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Tarquino
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MensajeTema: Cuento en dos capitulos I: LOS BALSEROS   Vie Mar 09, 2012 5:42 pm

Tal vez sea algo trivial, incluso, puede llegar a tener una explicación simplísima. Pero aun luego de muchos días, me sigo preguntando lo mismo: ¿qué pasó entre estos dos hombres?

Sin duda era un paisaje de ensueño, si el paraíso existe debe ser parecido a este lugar. Con una vegetación casi tropical, exuberante, caminos serpenteantes entre murallones de rocas totalmente cubiertas de plantas, árboles, musgos, helechos que crecen unos sobre otros, cañas, hilos de agua o pequeñas cataratas bajando entre las piedras. Y siempre, por kilómetros, al costado de la ruta, la majestuosa presencia del río. Por momentos angosto y torrentoso, y luego ancho de un verde imposible, a veces oculto tras la espesa vegetación, otras imponente a la vista.
Dentro del recorrido de éste existe una isla, y la única manera de acceder es con una balsa del tipo “maroma”. Una simple construcción de madera, que por la propia correntada y mediante dos cables de acero que cruzan, es trasladada de una orilla a la otra. La maniobra requiere de dos personas.
Para llegar al lugar del cruce, se debe viajar por una ruta de ripio y debido a lo peligroso del camino, (curvas de tipo caracol, con barrancos al costado de cientos de metros), se tarda aproximadamente dos horas, nosotros tres. Cada curva, cada cuesta, era un lugar para detenerse a contemplar, disfrutar, y como buen turista, fotografiar.
Ni en el viaje de ida, ni en el de vuelta encontramos algún ser humano, solo los balseros.
En una vuelta de la ruta, bajando una pequeña hondonada, se accedía a la balsa, para cruzar a la única isla del inmenso río. Esta embarcación tenía capacidad para un solo automóvil, era maniobrada por dos operarios de la repartición municipal que se ocupaba de los caminos. Cuando llegamos al lugar del cruce, nos enteramos que tenían un horario diurno y restringido a seis horas por día. Al lado de la balsa y junto al embarcadero, encontramos una pequeña vivienda de madera, y al frente de esta un automóvil, muy pequeño y bastante maltrecho. A su vez nosotros, acomodamos el automóvil de frente a la balsa, y como no aparecía nadie, tocamos varias veces la bocina.
Un tiempo más tarde, apareció un hombre, de mediana edad, vestido con el mameluco naranja –característico– de los trabajadores de vialidad. Éste tenía toda la expresión de “recién levantado” (eran las 14:30) y con muy pocas palabras nos indicó que iría a buscar al otro, necesario para la maniobra. Y se fue por el camino en dirección contraria de donde veníamos. Al poco rato, apareció acompañado por otro hombre, de más edad, de campera azul, y permanente cigarrillo colgando de los labios, y dos perros.
La “travesía” no duraba más de 15 o 20 minutos, pero en todo momento fueron necesarios los dos hombres. Nos explicaron que cuando nos dejaban en la orilla opuesta, volvían, y nosotros debíamos al terminar de recorrer la isla, situarnos en el mismo lugar, tocar nuevamente bocina y ellos pasarían por nosotros.
Tres o cuatro horas después, estábamos ubicados, viendo la balsa a 60 o 70 metros enfrente nuestro. Tocamos bocina y vimos, como uno de los hombres salía de la casilla que conocimos a la ida, y el de más edad, de otra vivienda, semi oculta en la vegetación.
Mas tarde comprobamos que las dos viviendas eran prácticamente iguales, muy precarias, sin luz, sin agua potables, obviamente sin teléfono ni ningún medio de comunicación.
Tanto en el cruce de ida, como en el de vuelta, notamos que a pesar de sus caras de pocos amigos, eran muy amables, y por lo tanto, en una corta conversación, supimos que los dos vivían en el pueble cercano (dos horas de viaje) que iban y venían todos los días, en el pequeño automóvil de uno de ellos. Nos contaron que en esa época del año, fuera de la temporada turística, prácticamente no cruzaban nunca, de hecho nosotros fuimos los únicos en los últimos tres días. Pero obviamente debían cumplir el horario establecido.
Solos, en medio de un paisaje increíble, sin luz, sin comunicación con el mundo exterior, sin gente, sin prácticamente nada que hacer en días ¡en dos viviendas!, separados 100 mts uno del otro. Todos los días, el dueño del auto debía pasar a buscar al compañero, recorrer dos horas de camino juntos. Al llegar a destino, cada uno, se aleja a su vivienda, la mayoría de los días, pasan seis horas sin verse, y luego otras dos horas, codo con codo en el pequeño auto. Si algún turista aparece, se juntan para la maniobra del cruce. En ésta, como luego recordé, no se dirigieron ninguna palabra, ni un solo gesto, ni siquiera se miraron. Tal vez, son tan prácticos en la tarea que no hace falta...
Lo pensé, pero no me animé a preguntarles: ¿que pasó? ¿Qué cosa tan terrible se hicieron? ¿Cuál fue el motivo de semejante distanciamiento? ¿Qué cosa no pueden o no quieren perdonarse?
La tremenda vegetación es consecuencia directa de la lluvia casi permanente. Por otra parte, los inviernos son bastante rigurosos. Es de suponer que la repartición para la cual trabajan le proveyó de una de las viviendas. ¿Pero y la otra?
Uno de los dos, o juntos, de común acuerdo, decidieron que no podían estar ambos, en un mismo lugar, a menos que fuese por obligación. Si bien las mismas, eran bastantes precarias, cada una, como mínimo, tendría techo, paredes, piso, una estufa alimentada a leña, algún mueble. Los dos, compartiendo, tal vez la última tarea no obligada, construyeron por lo menos una.
Luego prefirieron estar la mayor parte del día solos, sin nada qué hacer, nadie con quien compartir un mate, un juego de naipes o un comentario, ¡aunque más no sea una discusión!
Por su vocabulario, deduje que eran hombres sin demasiada instrucción, simples, por lo mismo supuse que sería muy difícil que alguno de ellos se pudiera entretener con alguna actividad intelectual.
No, lo que sucedió, fue lo suficientemente grave, para ellos, que decidieron que la soledad, era la mejor compañía.
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MensajeTema: Re: Cuento en dos capitulos I: LOS BALSEROS   Sáb Mar 31, 2012 4:09 pm

Ya seguiré con tiempo la otra parte. La primera, introduce en el paisaje y los personajes, asi como en la historia que encierra ese silencio.
Un sólo detalle: ese último párrafo en puntuación fijate como se leen de las dos maneras "No, lo que sucedió, fue lo suficientemente grave, para ellos, que decidieron que la soledad, era la mejor compañía.""No; lo que sucedió, fue lo suficientemente grave para ellos; que decidieron que la soledad, era la mejor compañía."
Un buen comienzo, bien escrito, atrapa y mantiene la atención. Lo descriptivo ofrecido por el narrador le permite al lector graficar los paisajes y la situación.
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MensajeTema: Re: Cuento en dos capitulos I: LOS BALSEROS   Dom Abr 01, 2012 6:16 pm

Te agradezco los comentarios. Y si, coincido totalmente con la corrección propuesta.
La segunda parte en realidad fue pensada como uno única, ya que repito algunas descripciones. Espero que no pongas demasiadas expectativas, es más una broma que un cuento.
Nuevamente gracias
Tarquino
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MensajeTema: Re: Cuento en dos capitulos I: LOS BALSEROS   

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