El pròjimo ùltimamente noto que nos acosa con saña con sus excecrables
ejemplos.Son tantos los que se arrastran como animalitos rabiosos en la
fangosa zanja de la inmoralidad, la violencia o la inopia social, que se hace
dificil ignorarlos y verse salpicado.
Nosotros nos aislamos porque nuestro amor impoluto, fiel y constante nos
ofrece su alfombra màgica para que soslayemos toda esa lacra asocial y
podamos vivir aislados en otro nivel sin contaminarnos.
Nuestra alacena espiritual esta llena de vituallas como para subsistir
alejados de tanta procacidad, irrespeto y promicuidad.
Agradezcamos a Dios por ello.