Paisaje plano
En el murmullo de la floresta,
de las ciudades que se desangran,
llenas de rosas, de piedras largas
y de perfiles que se secuestran,
ya van los pasos sobre las piezas
de un mundo enano en el que no hay horario,
ni las verduras tienen gotario
para el regreso de la confianza.
Camino a prisa, sin circunstancia,
céfiro ciego, cuchillo en vano,
no es esta boca un tajo en que mano
cual mi osamenta en horas amargas.
Piernas, conciencias, basuras, cargas
entre los dedos del cartapacio,
corren los reyes sin más espacio
que el que coincide con sus desgracias.
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