Quizás me en de llorar si me apago. (surrealismo)
Así como un día cualquiera el sol se morirá,
Y la luna se volverá de queso.
Yo me he de terminar,
Quizás en un lecho...
Quizás en un baldío...
Quizás en el cielo cayendo en picada.
Nada es eterno y eso lo sabemos...
Pero que gloria si los días se mantuvieran inertes,
Y más en momentos en los cuales se siente que vale la pena vivir,
Como cuando le das aquel primer beso a quien no se lo esperó,
O te quitas la angustia con alguna loca solución.
De que serviría la inmortalidad también pienso,
Si viviré para ver morir a quienes más quiero,
Y de sepultureros a los que “desprecio”.
Para que pensar en una luna de queso,
Si en el momento menos pensado, los ratones de mi cabeza,
Se lo devorarán en el acto, y me quedaré sin nadie a quien
Cantarle con alguna guitarra mis penas y deseos,
Quien otra que la luna para oírme y no contradecirme en nada,
De todo lo absurdo que yo pueda llegar a decir,
Ho! Luna fiel compañía de mis noches de alma en penumbra,
Alumbrando con su luz tenue, y blanca entrando por mi retina,
Apagando toda oscuridad en ella por alguien sin corazón formada.
Donde iremos a parar con un sol desfallecido,
Viendo los verdes prados morir alrededor, y apagarse cada flor,
Los árboles dejando de absorber como siempre el esmot , mientras
Que todos nosotros inútiles humanos tanto tiempo creyéndonos dios,
Nos vamos muriendo asfixiados por nuestra propia creación.
Que se irá a debatir sin yo dejase de existir ahora mismo al finalizar
Estos versos, agonizando en mi propia basura, toda la que un día lance
Como flechas a algunos humanos, y como se sabe que la flecha lanzada no vuelve
En algún momento se cosechan los dolores causados, quizás nada se diga de ello,
Y solo alguno atine a tener un mínimo de pena y me limpie los labios y me mire con
Desinterés, así será mas ameno para mi el puñal de su mirar.
Pienso y a la vez no deseo hacerlo, pero la cabeza trabaja,
Y para colmo a mil por hora, es inevitable pensar... tonterías, pero pensamientos al fin,
Quisiera a veces apagar la computadora que llevo en el cerebro,
Pero no hallo el interruptor por más que hurgo
Y la paciencia se agota y nuevamente cedo, a lo de siempre,
La misma conclusión, formulada en una pregunta...
Quizás me en de llorar si me apago...