Ya se escuchan las coplas de Don Juan, aquellas cantadas para su Margarita, donde se pintaba de pirata y de truhán, preso del amor en una garita.
Explorador de ríos y mares viajó a donde diera el destino, acompañado por sus partidarios y chavales entre ellos el fiel Dario.
Trazaron nuevos mapas en los riscos, así como desafíos en las montañas. Descubrieron como es el mundo de nuevos mañanas, privado de mentiras y las pequeñas traiciones cotidianas.
Las coplas de Don Juan se dejaron de oír allá por los noventa... pero si ponemos atención, aún late la sangre y afrenta de los exploradores regiomontanos.
Cantaba por Margarita
en frontera de la plaza
donde el pan aún se amasa
y este viento todo agita.
Las coplas por nuestra amada
se dejan oír por doquiera
por que siempre es primavera
en su recuerdo y calzada.