Me gustaría saber en que piensas cuando tu mirada me traspasa como la luz de una daga y se fija en el horizonte, perdida y cristalina.
Te veo tan lejano.
._ Y de repente descubro que te extraño,
un frío me entra y la indiferencia de tus ojos me
duele como la luna en su cenit.
Muchas tardes melancólicas he
acariciado tu cabello sin que tus labios
se atrevieran a pronunciar mi nombre
...y yo,
cada noche cuando las hijas de Lilith
hablan de ti me volteo como una tonta celosa.
... Y ninguna de ellas está,
ninguna hace el menor intento
de comprender esa tristeza de
serpiente de la que una noche
me hablaste,
cuando tu distimia
te ahogaba entre tu sangre.
Cuando la fe te traicionó,
cuando el amor te desengañó
con sus amantes.
El dios encarnado en el hijo, colgado en tu choza.
._ me dijiste que las lágrimas
de sangre congeladas en su rostro
eran tuyas,
lloré porque
comprendí la inmortalidad,
porque la esbozaste;
lo hermoso debe autodestruirse
y dura tan solo en menguar lo que
el suspiro...para luego ser como la lágrima que jamás se limpió.
Yo soy Eva, y tu eres Adán;
abandonados como niños
a vivir en las ruinas del Edén.
No olvido la noche;
me tomaste de la mano,
salvames prima mía dijiste,
te cubrí con mi piel...
Y coci mi fe al pie de tu creencia.
En que piensas querido?
Tal vez te duelen las alas
del ángel de fuego que
se precipitó desde el cielo.
Tal vez los pájaros enraizados
mudos, muertos sobre el
césped o tal vez que nadie
entienda que tu poesía
solo es brizna,
mustia, muerta...lo inminente.
A veces me da por pensar
que tus cosas no me incumben
y que yo, como parte de ti;
te duele dejarme sola cuando
la dama de la blanca sonrisa
y miradas de argolla venga por ti,
tal vez sea que te duela
mi propia tristeza y yo no lo he notado.