A mi adoraciòn.
Tengo el sumo gusto de escribirte y darte mi amor por este medio.
Se que tus ojitos brillosos seran los primeros en comerse estas letras,
se que tus delgadas y acariciantes manos asiràn anhelantes los laterales
de esta simple hoja teñida con el cariño emanado de mi interior.
Te imagino nerviosamente sentada en tu sillòn preferido,con el
corazòn casi fibrilando de gusto,por mis conceptos sobre tu persona,
con un tic tac especial,al ritmo suave e insinuante,como lo es el de nuestro amor.
Se que estaràs sorda y muda para el resto del mundo, a los efectos de
"escuchar"la cadencia de mis versos "dichos" en voz baja cerca del oido.
Imagino que me estas leyendo ahora en forma fetal y tus poros
emitiràn esa esencia especial, la de los momentos mas àlgidos de nuestra
intimidad. Ese perfume natural tuyo que pone perlas en tu tez y placer en
mis sentidos. Se que tu mente ahorra pensamientos vanos para dedicar
toda su materia gris en valorar algunos consejos mios,pero especialmente
cuando yo rememoro lo mas lindo de nuestros encuentros,o los mas
pìcaros. Se que tus largos cabellos estàn enmarcando tu bello rostro y
cayendo sobre tu cuello,momentaneamente huerfano de mis besos y
sensuales caricias. Se, por sobre todas estas cosas,que tu mejor y mayor
anhelo en estos momentos es estar conmigo, juntitos, a los efectos de que
sea tu amado amante quien satisfaga tus deseos e inquietudes amorosas.
Se que prefieres mi voz a mis letras,pues tus oìdos producen sensaciones
y los ojos no.Tus orejitas, ademàs, se que extrañan las inquietas y mudas
manifiestaciones cariñosas de mi boca sobre ellas, esas actitudes mias
que te hacen bricar de gusto.No olvido que tu boca me extraña y desea mis
besos. Se que necesitas la fuerza de mis brazos,que te quieren y protejen,
como tambien el calor de mi piel para activar tu lìbido.
Se que me amas, se que me deseas,que extrañas y que sin mi, dices que
no vives.A mi me ocurre exàctamente lo mìsmo y por ello estoy teniendo
las mismas ganas de llevar lo nuestro hasta las ùltimas consecuencias,
o sea unirnos con la venia del señor para toda la vida.