Con el espinazo del alma tronchado por el dolor, y sangrando fe, recorro las habitaciones de la casa, de nuestra casa, besando tus fotografías.
Te huelo, te busco, y te llamo… ¿Coquí?...¡¡¡Coqui!!! Pero no contestas, y desesperado acabo en un rincón, llorando, maldiciendo y gritando…
Esta mañana en el mercadillo de los “Invasores” te buscaba entre la gente mientras me repetía, a media voz entre sollozos: “Igual se ha quedado en algún puesto viendo ropa o algo y se ha perdido”. Y le preguntaba a alguien que conocíamos: “¿Has visto a Hortensia, la has visto?,... y me decían que no…
Hace ya más de un mes…, y no me acostumbro a estar sin ti.
Sé que volveremos a vernos. Un beso amor mío. Te quiero.
Albacete, 3 de Enero de 2012