Viajero que carga, demasiado. Y aunque se le note extasiado, anda más ligero en el ahora. Aliviado, busca el descanso eterno diario en los brazos que ya conoce y posee.
Entonces, simplemente necesita desprenderse de un poco del yo para intentar inundar al resto de sus delirios, mesiánicos.
Quizá en un futuro se vuelva biografia.
Pero su pasión es la filosofía y si se le da espacio no termina. Las inquietudes de una mente poco consciente de sí son incalculables cuando, mediante estímulos reales o no, se le induce a acaparar el mundo, seducirlo.
Un niño, a fin de cuentas.
Dos demonios que se disputan algo desde tiempos inmemoriales. Ya no saben la razón del combate e intentan poder creer que de algo vale.
Las inquietudes seducen.