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 Las memorias de Salitrea: Segunda Parte

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Las memorias de Salitrea: Segunda Parte Empty
MensajeTema: Las memorias de Salitrea: Segunda Parte   Las memorias de Salitrea: Segunda Parte Icon_minitimeJue Ago 07, 2008 8:33 am

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Las memorias de Salitrea: Primera Parte
http://www.letrasyalgomas.com/textos-literarios-cientificosperiodisticos-etc-f6/las-memorias-de-salitrea-primera-parte-t1895.htm

III - Te esperaré donde todo comienza

Al abrir los ojos me encontré en una habitación desconocida; el techo había desparecido y en su lugar se hallaba un manto impenetrable de oscuridad, como una noche sin estrellas. El ascensor se tornó sucio y oxidado… Lo único que no cambió fue la bañera, llena de sangre.

-¿¡Qué mierda es ésta!? –grité, pegándole una patada.

Noté que la luz de la linterna comenzaba a apagarse. Me desmoroné en medio de la extraña azotea; mis lágrimas caían al suelo, formando parte de él.
Me calmé y deduje que necesitaba unas pilas para la linterna… y rápido. No podía arriesgarme a andar a oscuras, a merced de los monstruos. Abrí la puerta y descubrí que la habitación tras ella estaba totalmente iluminada. Estanterías y más estanterías se ubicaban alrededor de un gran escritorio en el que alguien leía una novela… Jameson. Éste levantó la vista y sonrió fugazmente.

-Te esperaba.

Silencio.

-¿Cómo sabías que iba a pasar por aquí?

Más silencio.

-Bajaste por el ascensor a una planta sin salida… Es obvio que tienes que salir por aquí.
-Así que sigo en ese edificio después de todo… ¿continuamos con la conversación anterior?
-Por supuesto. Si Harry no te ha contado nada sobre Claudia significa que quiere mantenerte a su lado… Interesante.
Jameson se ajustó las gafas mientras me miraba, esperando una respuesta.
-¿Y…?
-Es típico de él; es bastante mentiroso.

Fui acercándome lentamente.

-De todas formas, ¿cómo conoces a mi padre?
-Yo sé muchas cosas, algunas que no te gustaría saber, incluso sé de tu pasado.
-Pues cuéntame qué está ocurriendo, por favor.
-¿No sabes ni siquiera eso?
-¡Claro que no! –Grité - ¡Por eso te lo pregunto! Si sabes que pasa aquí, entonces dime como terminarlo.
-Todavía no… ¿Por qué no disfrutas un rato más?
Sentí que un miedo contenido afloraba de mi interior.
-¿Disfrutar? ¡Creo que me estoy volviendo loca! ¿No te sientes incómodo en este sitio, lleno de monstruos?
-No… Yo lo encuentro fascinante.

Era momento de acabar la conversación así que decidí salir por la puerta detrás de Jameson. Al dar un par de pasos, éste se giró y me señaló.

-Espera… ¡no he terminado de hablar!
-Estás completamente loco.

Salí de la habitación mientras Jameson se quedaba con la palabra en la boca. Entré en un pasillo pequeño en el que, por suerte, encontré un montoncito de pilas encima de una mesa. Tiré las usadas y puse dos de recambio, mientras guardaba las demás. Temblorosa, abrí la siguiente puerta.
La gran sala me resultó conocida; evidentemente, me encontraba en un edificio similar al anterior. Debía intentar llegar a la primera planta, si es que pretendía salir al exterior. La búsqueda de la salida de emergencia solo me llevó unos segundos. Encontré un mapa de la edificación pegado a la puerta y lo observé atentamente.
Por las escaleras podía acceder a la primera planta y cruzar un par de habitaciones antes de llegar al vestíbulo… Sin demora, bajé las escaleras corriendo y entré en la primera planta, llevándome el peor susto de mi vida. Un cadáver me esperaba tirado en el suelo; su sangre, desparramada, dibujaba formas extrañas en el pavimento, y el color era sumamente… anormal. Con delicadeza, pasé al lado del cadáver que, por si acaso, me aseguré de que no era Gray. Al continuar, una mano me agarró el pie y me tiró.
El cadáver se movía; clavaba sus uñas en mis piernas y se acercaba a mi cara. Desenfundé la pistola y disparé seis veces a la cabeza hasta que dejo de moverse. Mi pierna derecha se hallaba llena de heridas pequeñas pero profundas, que vertían mucha sangre. Tras colocarme un par de vendajes, decidí ir con más cuidado.
Llegué al vestíbulo sin otro contratiempo. Aliviada, salí del edificio y respiré el aire límpido de una calle normal. Ya no estaba en una pesadilla… ¿o sí? El cielo seguía sin estrellas, y ninguna persona viviente se hallaba cerca. Comencé a gritar pero nadie me respondía.; parecía ser que todavía no era libre de la pesadilla. Caminé un gran trecho hasta encontrar una urbanización que, aterrada, pude reconocer; Los Frailes, el hogar de mi padre. Corrí a su casa temiendo lo peor.
Abrí la puerta de golpe y entré en el salón. Mi padre estaba sentado en el sofá, con el televisor encendido. Menos mal.

-¡Papá! No sabes lo contenta que estoy de verte otra… ¿Papá?

Me acerqué a él y pude comprobar con terror que le habían arrancado los ojos de las cuencas… Estaba muerto.

-¡¡Dios mío!! ¡¡¡No puede ser!!!

Las lágrimas surcaron mi rostro por segunda vez y me desahogué encima del cuerpo inerte de Harry.
Minutos después, tras calmarme, descubrí un rastro de sangre que llevaba a la azotea. De nuevo salí disparada, subiendo los escalones de tres en tres. Arriba me esperaba alguien que no veía desde hacía siete años… Claudia.

-¡Maldita zorra! ¿¡Qué has hecho?! –grité colérica.
-Matar a mi esposo perdido.
-¿¡Por qué?! ¿¡Qué quieres de mí?!
-Él te arrebató de mi seno y me privó de tu sonrisa muchos años. Debía matarle… Pero también hay otra razón; llenar tu corazón de odio, para que te conviertas en uno de nosotros.

Lentamente, levanté la pistola y apunté a la cabeza de mi madre.

-Él es quien mató a tu padre –dijo, mientras señalaba a una figura en la oscuridad. –Yo solo di la orden.

Un monstruo terrorífico armado con una motosierra ensangrentada salió de la oscuridad; una visión horripilante. La cabeza empezó a dolerme tanto que me arrodillé en el suelo mientras Claudia me observaba.

-Te esperaré donde todo comienza, en la ciudad de Salitrea.

Claudia se desvaneció mientras el monstruo se preparaba para ajusticiarme. La motosierra se alzó ante mí cuando varias balas se hundieron en el pecho de la criatura. Conseguí levantarme y matarle. Sorprendida, miré detrás de mí y descubrí con alegría quién era mi salvador.

-Lo siento Lisa, tu padre…
-¡Gracias Gray!

Nos fundimos en un gran abrazo. No importaba cómo había llegado aquí, Gray había vuelto... para salvarme. Por tercera vez, unas pocas lágrimas resbalaron por mi cara. Bajamos por las escaleras y nos preparamos para darle un entierro decente a mi padre.

*****
El cadáver de mi padre descansaba debajo de una lápida improvisada. “Harry Garland, 1968-2007”.

-¿No hay nadie que quiera visitar su tumba? –preguntó Gray delicadamente.
-Mi padre no fue un hombre muy sociable y no hizo amigos. Ninguna persona que le quiera, la única que lo hizo le mató… Solo quedo yo.

Suspiré y miré a Gray.

-Tenemos que ir a Salitrea.
-¿Estás segura? Cuando llegué a la ciudad encontré un edifico intacto que me llevó hasta esta casa… Muy extraño.

Quizás era el mismo con el que me topé, pero no importaba ahora.

-La venganza no es buena –dijo Gray.
-Tengo que matar a Claudia, castigarla por lo que ha hecho. ¿Me ayudarás?
-Sí, cuenta con ello. ¡Ah! –Gray sacó un papel de su chaqueta –Este mapa me lo entregó Jameson, nos será de gran ayuda; es de Salitrea.
-¿También te encontraste con él?
-Sí, aunque parecía estar tocado de la cabeza, pero al menos me ayudó… ¿Vamos al coche?
-Vamos.

IV - Brookenheaven

Gray y yo nos hospedamos en un hotel muy cercano a la desaparecida ciudad de Salitrea. Durante unos días, estuvimos observando el territorio mientras preparábamos un plan. Todavía no habíamos llegado a una conclusión cuando Gray me comentó que, algunas veces, veía un rayo descender a la explanada.

-¿Cuándo lo sueles ver? –pregunté.
-A las seis de la mañana… Se prudente.
-¿Es que no me vas a acompañar? –pregunté decepcionada.
-No, tengo asuntos que atender… No te metas en líos, por favor.

Justo a la mañana siguiente, me encontraba tumbada en la colina donde nos liberó Samael, siete años atrás, contemplando la vacía explanada. Cuando debía caer el rayo, ocurrió algo mucho más aterrador. Un portal oscuro apareció ante mí, una puerta a las dos Salitreas bajo el dominio de Samael. Contuve la respiración mientras observaba mi infierno particular. Antes de darme la vuelta, caí en la cuenta de que me encontraba en la ciudad. Entonces, la puerta se cerró… y me quedé sola.

-¡No puede pasarme a mí!

Por cuarta vez esta semana, mis ojos se llenaron de lágrimas incontroladas. Intenté aclarar las ideas y pensar en mi siguiente paso. Por suerte, me había llevado el mapa de Salitrea conmigo, así que lo saqué al instante y desplegué en el suelo.
Si quería encontrar a Claudia, lo primero sería buscar en la catedral, nuestra antigua base de operaciones... Bastante lejos de mi ubicación. Guardé el mapa y me dispuse a avanzar.

Salitrea había cambiado bastante desde la última vez que la vi. La niebla era más espesa, casi palpable, y la oscuridad, más penetrante. Las calles adquirían un tono grisáceo… más bien sin color. Los edificios, la mayoría del mismo color que el asfalto. Así transcurrió mi travesía, donde deduje también que había aumentado la presencia de monstruos. Rondaban por las calles, libres; al fin y al cabo, la ciudad era su hogar. Me cargué a varios antes de llegar a la catedral, también cambiada. El color marrón que recordaba se había tornado rojo granate, desgastado. Las puertas oxidadas, la hierba incolora. Pensé en cómo podía no haberme vuelto loca. Abrí las grandes puertas del edificio con ansiedad y me encontré en medio de una soledad infinita. No se hallaba ni un solo mueble en el recinto, alguien había quitado todo; lo único que había dejado era un órgano… con una nota. Me acerqué y la leí detenidamente.

Sabía que vendrías aquí primero, así que me he trasladado a la iglesia en el bosque, pero no podrás encontrarme ahí, digamos que estoy… en la tercera dimensión. Si quieres saber como encontrarme, tendrás que preguntarle al abuelo en el hospital de Brookenheaven. Sabes muy bien donde está, al fin y al cabo, es donde naciste. Por cierto, si te encuentras con Jameson… Dile que le estoy esperando.
Claudia Wolf

Arrugué la nota en mi mano. ¿Cómo se podían complicar tanto las cosas? Mi abuelo… Siempre había querido conocerle, pero papá me dijo que había muerto cuando tenía tres años. Siento que detrás de tantas mentiras se esconde una verdad aterradora.
Guardé el papel en mi bolsillo y me dirije al hospital.

"Hospital Brookenheaven"

Así rezaba un tenebroso cartel colocado en la entrada. Reuní fuerzas y entré en el fúnebre edificio.
Un pasillo circular lleno de camillas y hojas desperdigadas conducía a varias habitaciones; por suerte, encontré en una de ellas una lista ordenada de pacientes con sus respectivas dependencias.

Paciente nº 36: Leonard Wolf, 76 años, habitación número 2 – 14

Se hallaba en la segunda planta, así que salí de la habitación y me dirige a las escaleras. Al entrar en el segundo piso, la oscuridad me envolvió, junto a unos ruidos inquietantes… Tacones, voces extrañas, y metales siendo arrastrados. De inmediato encendí mi linterna y descubrí con horror quién los producía.
Un par de “enfermeras” se encontraban ante mí. Tenían la cara completamente vendada, su traje era completamente blanco y la piel era verdaderamente pálida. Llevaban dos palancas oxidadas en las manos, dispuestas a utilizarlas contra mí.
No me habían dado tiempo a recuperarme cuando las dos se lanzaron a por mí. Asustada, alcé la pistola y reduje a una de las enfermas, pero la otra me propinó tal golpe en la cara que me dejó en el suelo, sangrando. Me arrastré desesperada a una habitación y cerré la puerta. La enfermera intentaba entrar pero logré que no lo hiciera. Descansé mientras observaba la habitación; lo único interesante que contenía era un gran espejo que cubría toda la pared. Me levanté y probé a abrir la puerta, pero estaba bloqueada. Me acerqué al espejo cuando noté unas extrañas líneas rojas que surcaban el suelo reflejado en el espejo. Miré a todos lados, pero no lograba encontrarlas. Lentamente, envolvieron a mi copia y comenzaron a devorarla. La habitación reflejada se sumió en un fulgor rojizo mientras conseguía echar abajo la puerta. Justo cuando el espejo se rompió, conseguí salir de la habitación. Caí de bruces contra el suelo y me levanté desorientada. Entonces me acordé de la enfermera. Giré y la encontré con la palanca en alto. La esquivé y le disparé a la cabeza a quemarropa. Vacié mi cargador encima de ella.
Tras ese momento crítico, inspeccioné la planta entera hasta llegar a la habitación 2 – 14. Al entrar, no encontré a nadie, solo había una cama y una mesilla con un teléfono, que comenzó a sonar. Temerosa, lo cogí.

-¿Diga? –pregunté.
-¿Claudia? –preguntó una voz ronca.
-No soy…
-¡No me mientas Claudia! Siempre estás tratando de escapar de tus responsabilidades. ¿Has venido a disculparte, o sigues sin darte cuenta de lo estúpida que has sido? La salvación de la humanidad, ja.
-¡Espera, solo escúcheme un segundo!
-¡Ya te he oído suficiente! Dime, ¿qué te ha pasado?, ¿en qué me he equivocado?
-¡Escúchame de una vez! Yo no soy Claudia, soy Lisa.
-¿No eres Claudia? Lo siento, te confundí con mi hija.

El silencio se hizo en el auricular.

-¿Leonard Wolf?
-Sí, soy yo. ¿Qué quieres?
-Soy… soy tu nieta.
-¡¿Qué me dices?! Claudia no puede haber tenido hijos, solo tiene diecisiete años.
Esta conversación se estaba volviendo muy extraña.
-Perdona pero, ¿dónde puedo encontrarte?
-Estoy encerrado en el ascensor de la tercera planta. ¿Puedes venir a buscarme? Luego podré reeducar a mi hija.
-Ok, ahora voy a buscarte.
Colgué el teléfono y salí de la habitación. Retorné a las escaleras, subí al tercer piso y me encargué de unas enfermeras que me esperaban. Caminando entre su sangre, encontré las puertas del ascensor, totalmente abiertas. Entré temerosa.

-¿Leonard?

Las puertas se cerraron de golpe y una luz rojiza me cegó. Segundos después, bajaba a toda velocidad a un destino desconocido.
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MensajeTema: Re: Las memorias de Salitrea: Segunda Parte   Las memorias de Salitrea: Segunda Parte Icon_minitimeSáb Ago 09, 2008 9:38 pm

Una saga bien llevada,nos llevas por diferentes laberintos,en algunos me perdi, pero en definitiva la historia se vuelve atrapante.
El mismo nombre de Salitrea ya suena intrigante.
Muy bueno de verdad,bien podrías armar una novela.

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MensajeTema: Re: Las memorias de Salitrea: Segunda Parte   Las memorias de Salitrea: Segunda Parte Icon_minitimeDom Ago 10, 2008 12:17 pm

Lo sé, hay mucho material y me gustaría hacer una novela, pero cuando tenga tiempo... Gracias por pasar y comentar compañero, un abrazo Wink
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MensajeTema: Re: Las memorias de Salitrea: Segunda Parte   Las memorias de Salitrea: Segunda Parte Icon_minitime

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