Cuando vas:
(Dedicado a los docentes y maestros de la vida. Esos si, que por haberse cruzado en tu vida te han modificado favorablemente)
Cuando vas por la vida con el paso firme y se te aparecen “lluvias de granizo” de la nada; te llevas las manos a la cabeza para protegerte, o te refugias bajo algún techo. Y la lluvia cesa y la marcha se hace imperativa porque, de lo contrario, te quedas atrás o fuera de todos y de todo.
Cuando vas mirando a los costados (mirando a los ojos) y te llegan las brisas (y los vientos), los aromas (y la indiferencia) y te roza la vida; te afecta indefectible e irremediablemente (pero aprendes). Y entonces me preguntas “¿cómo se sigue?” ¿Cómo se sigue cuando hoy escuchas el llanto de una madre que no verá más a su hijo y te dice: “quién me explica esto…”? (tocando las fibras de tu propia emocionalidad y vivencias).
Entonces te das cuenta que la violencia y la indiferencia son moneda corriente del individualismo que, lo que duele más, se vive con normalidad. No. No me acostumbro y no lo acepto. No. Tampoco creo que otro tiempo fue mejor (fue “otro tiempo” a secas). Si. Hay gente solidaria que tiende una mano sin decir nada, sin figurar, desinteresada e incondicionalmente. ¿Un ejemplo actual? Las redes solidarias, que mueven corazones (muchos) sin impedir el tránsito de quienes van a trabajar o ayudar a otro. Movilizan la acción sin reacción violenta. O aquellas personas que en su soledad, sin recursos, dan de comer y visten a cientos en el anonimato (sin esperar nada de nadie). Y entonces, haces lo tuyo (en silencio) o te quedas quejándote sentado en la puerta de tu lugar viendo pasar la vida. Pues, ¿quién te dijo que esto era fácil? (¿vamos y lo enfrentamos por mentiroso? Porque, para mi, no lo fue; ni lo es).
Este mes, además de festejarse el día de la madre en muchos países, se recuerda con gratitud a los maestros. Se le llama por estos lares: “semana de apreciación docente”. Ya sé que habrá quien pensará que la vocación muchas veces no existe en la actualidad. Y yo me acerco una vez más a la mirada de aquellos docentes con dedicación hacia la persona (más allá del horario laboral, más allá del estudiante). Esos seres con cierta responsabilidad sobre el presente y futuro de las generaciones más frescas. Los hay.
Hoy, donde las modas abundan en variedad y cantidad (y el respeto no es una de ellas), algo permanece (ante mi limitado juicio): la brecha para seguir haciendo camino más allá de la carrera de lo que sale a cada minuto y nos quieren vender. Esa liana dónde poder agarrarse de los valores que cada uno defienda. Esa fuerza de la capacidad de adaptarse y disfrutar de un presente.
Hay tantas verdades como seres humanos habemos y yo elijo y deseo, para mi, no obsesionarme con apariencias, con demandas externas, con el mismo tiempo (estamos en Mayo, che, pasa rápido el año ¿eh?). Y así sigo hoy y ahora dándole piedra libre a mi sensibilidad con el alma a cara lavada (y me dolerá si). Y, así, decido hacerme cargo de mi vida (no de mochilas ajenas) porque si me salen arrugas es porque me expuse al sol y porque me reí, lloré, me enojé, me preocupé, me asombré, dudé, cerré fuerte los ojos para pedir un deseo (y se cumplió)...
“Que cosa, siempre corriendo tiene uno que estar” (¿Si estoy corriendo a último minuto para encontrar el pasaporte; no será porque hice mal uso de las tres horas anteriores?) Que hay que cuidarse, claro que si; pero (es sólo mi deseo no una verdad; menos, necesariamente lo correcto) no competiré en el futuro próximo con mi hija adolescente para ganarle (o creer que le gano) al envejecimiento. Es lo natural, es parte de esta ingrata existencia como la misma procreación y la misma muerte. ¿A qué viene eso? Simplemente algo que aprendí de dos de mis mejores maestros: mi abuela y un gran amigo que ya no está…
¿Piensas distinto? Perfecto. Eso enriquece. Nadie debería pedir disculpas por opinar o sentir diferente y menos sentirse descalificado por ello.
Estamos en Mayo si… (¿Y?)
Tengo la mirada cansada y cargada de satisfacciones y recuerdos lindos, la espalda un poco dolorida y el pecho pleno de objetivos personales que logré (sin nunca imaginarme que lo haría). Y muchos renglones en blanco por escribir en mi historia.
Sigo insistiendo que cuanto más aprendo, más reconozco mi ignorancia. Y estoy profundamente agradecida a los maestros de la vida (gente que conozco como agua y gente que apenas descubro); a los pequeños ojos de niños que nos muestran el camino para seguir conectados con la pureza de lo no contaminado y hasta nos enseñan a ser padres y mejores personas. Eso; si; esa gente que se cruza en tu vida y te bendice de alguna forma porque te das cuenta que; por haberlos conocido, eres mejor ser humano.
Sigo aprendiendo y… voy por más.
_________________
“El hombre es el único animal que puede estar fastidiado, que puede estar disgustado y puede sentirse expulsado del paraíso…es la contradicción inherente a su existencia la que lo hace seguir adelante. Habiendo perdido el Paraíso –la unidad con la naturaleza- se ha convertido en el eterno peregrino (Ulises, Edipo, Abraham, Fausto)…” Erick Fromm.
Comentar a los demás, no posee carácter de obligación moral; es cuestión de actitud personal (como la consideración de esperar para darle tiempo a los demás a leer y ser leídos antes de subir muchos trabajos en un mismo día). El aprecio sincero, (para mi) pasa más por la honestidad. Tal vez no te adule, tal vez no te diga siempre lo que deseas escuchar, pero ten la certeza de esa sinceridad.
SILVINA