Cuánto he tenido yo que caminar sin sus pies, rezar sin su boca, pues; el mundo le ha hundido en el olvido; como un río que nunca vuelve a su curso aún estando en el mismo lugar.
Cuánto yo he tenido que vagar sin ella con las tripas en la lengua y en mis labios la última frase fúnebre que recité al ver su ataúd sepúltandose_ he fantaseado muchas veces con ese crimen y con mis sucios dedos sepultarme una bala en la cabeza para terminar el último acto.
¡Quién la olvidó sin haberla amado en su vida!
¡Quién la despidió sin haberle jurado que no le olvidaría!
El mundo ha olvidado a mi chica…
Ahora me acusan de hereje porque escribo poemas de letras malditas_ cuando una muerta está de por medio los poemas son malditos antes de escribirse _pues no es posible fijarse en otras chicas ni hablar de rosas blancas sin que estas no se tornen rojas;el corazón no deja de sangrarme por estas crueldades y este olvido que me es más amargo que el de todas las putas Soledades.
Ella muerta está, y sé que nunca volverá por que al expirar me dijo: te amo, y nunca antes me lo susurró en el oído con una lágrima en los ojos, yo la sostuve entre mis brazos.
Su rostro era pálido, siempre me dijo que era por la pasión, pero no era verdad, si bien hubo tanto en su piel y en su corazón para ofrecerme, los mechones que con el correr del tiempo empezaron a caerle a trozos de su cabello no me olían a pasión sino a putrefacta muerte esperando en el umbral con aberrante paciencia.
Su hermosa carne de marfil se redujo a huesos sobre mi carne y la energía que antes tenía para irnos a la gloria menguó con el último rojo amanecer de la luna.
El mundo sintió asco por ella…el mundo le ha olvidado; sin embargo yo le amé hasta el ultimo despertar de sus ojos y le sigo amando, perdido hoy en las aceras de estas penurias, pues hay poco de vivir si sólo se piensa en como ingeniárselas para amanecer otro día sin recurrir a esos asquerosos bares para no dormir en las quimeras pasiones de las difíciles vidas de las mujeres compradas.
El último de sus pestilentes besos sobre mi boca anunció la pronta venida de la maldita muerte que dormitaba en la carne de mi chica; más de una vez sentí terror al sostener sus flacas manos.
¡Dios sabe por que hace las cosas!…no, el no lo sabe, no es más que otro ignorante que jugó con la vida de mi chica y que juega con la mía, jactándose de lo poderoso que es en su poder de elección.
Pues bien, yo no pasé la prueba, repudio que en su infinito saber solo se le haya ocurrido apagar la vida de mi amor, y ahora a los ojos de toda esta gente de sonrisas disfrazadas yo no sea más que un melancólico hereje de poemas malditos.
El mundo ha olvidado a mi chica y sintió lástima por su acabada vida y peor aún, sintieron asco por ella… pues en el morir de su última primavera ella feneció de cáncer.
PS: Yo nunca te olvidaré
Nihil Otreúm
Nota: Cuando mi chica se murió y entonces yo tambié lo hice, encontré en los libros mi razón de ser. Podéis notar mi muerte si sois perspicaz.