"Regreso a la oscuridad"
Consumo la oscuridad del día,
mientras encuentro el camino entre las casas.
Mas me regresas a despertar la mañana.
No siento este mi mundo, aunque la luna me canta,
pero allí estas tú, para recordarme que existo.
Quien eres no importa, cuando no importa nada.
No se bien donde nace el río,
pero a la orilla arrastra el penacho de la palma.
Sol que me extraña hace resplandecer el agua
y sin embargo duermo mi noche...
No eres dios, ni destino, ni jaula.
¿Así y todo te atreves a consumir mi calma?
Te abres paso entre los que no importan.
Salvas, curas, resucitas el alma.
Luego te escondes en tus mechones de negro
para cantarle al juego que enciende la llama.
Acaricias la herida con miradas que atrapan.
Simulas que aprendes cuando me enseñas el aura.
El tiempo transcurre, la distancia se alarga,
los relojes del cuerpo no detienen su marcha.
Mientras tejemos ideas, deshacemos la rima.
La salida, es salir, por pedazos, en calma.
Aunque quede atrás en un lago mi cisne,
el motivo es dar vida, mas sin techo imposible.
Me dejas ver por mi solo el futuro en que acabas
y aun así permaneces constante,
sacando mi mente del agujero en que escapa,
perturbando el sueño que sueña mi sueño,
rompiendo imposibles me lanzas afuera
de un bello caimán gobernado por ratas.
Con la promesa de encontrar un camino,
donde desciendas y revivas mi entorno
cambio el cálido mar por tierra de cumbres,
me escondo en lo que me hizo esconderme.
Silencio el vacío que crea tu ausencia,
lo cubro con vicios que aturden mi mente.
Empiezan los planes. No llevan a nada.
La realidad de otro mundo parece imposible.
Desaparece la risa que hacia mi todo,
cambiada por letras amarradas a tramas.
Me pides historias que ayuden al tiempo
no siento que existan, no puedo contarlas.
Se hace el silencio, tendiendo a la noche.
Aparecen las dudas creando avalanchas.
Te busco en la gente no encuentro tu rostro.
No se lo que piensas, pierdo tu magia.
La vida se tensa, creando las trabas.
Me pregunto que espero, pero no espero nada.
No culpo tu ausencia pero si culpo la mía,
entendiendo que existo aunque no se ni por qué.
Controlar el destino ahora es ya un imposible,
tu escogiste un camino que va a la ruptura
mientras yo congelarme esperando la nada,
para ahora entender que perdí en la salida.
Consumo la oscuridad del día,
mientras encuentro el camino entre las casas.
Mas me regresas a despertar la mañana.
No siento este mi mundo, aunque la luna me canta,
pero allí estas tú, para recordarme que existo.
Quien eres no importa, cuando no importa nada.