Sueños…
En mi sueño te vi tan cercano. Todavía al abrir los ojos por la mañana pude recordar tu rostro de hombre maduro, los años se te ven encima, tu apariencia pareciera la de un hombre mayor, mucho mayor que el presente... me has visto , me buscas , tu mirada atenta me sigue, tus ojos brillan . Me siento dentro de un anhelo realizado; quizá una compensación que me da regocijo, una paz de quien recibe el añorado y nebuloso deseo de las mareas que aparecen por la mente cuando en algún instante que parece absurdo, aún se espera; se espera recuperar lo extraviado.
Mis Anhelos han estado guardados en un rincón opaco de mi memoria, de tras de una cortina traslucida que solo permite ver mi inmediato frente; el aquí , el envolvente ahora.
Que insólito; en mi sueño te vi cercano, nos tomamos de la mano, caminamos – esto eran ya anhelos desahuciados- el silencio nos envuelve, me miras, me buscas, me llevas de la mano, verídica soy para ti después de quitarte el antifaz de los anudados y engañosos instintos.
Todo acabó en reciprocas ironias. El tiempo quita la niebla, veo claro; Nuestro despertar hoy es cada cual con ajenos, nuestro distanciamiento fue recreado por quimeras.
Ya pasó, los dos ahora, ajenos también. Distancia y tiempo de por medio.
En aquel tiempo tan parecidos; las mismas canciones, el mismo ímpetu, la misma locura envolvente. Hoy: ¡Que sueño! Has venido arribando como ola en arena seca. Me has humedecido, me has impregnado, me has abordado.
Por la tarde transcurriendo entre arboles por el camino veo filtrar rápida la luz y la sombra del alargado abeto. Sombra y luz. Alegría y tristeza, suspiro y dolor., el sol se filtra entre mis dulces recuerdos y la intermitente sombra invade cargada de nostalgia.