Mi soledad es agobiante, a veces me alegra a veces me hunde, algunas otras la disfruto pero muchas más la aborrezco.
Me sumo en esa oscuridad que me va apagando, quitando el brillo de mi alama y de mi vida.
Es como un leño en mi triste chimenea se resiste a apagar ya los demás leños se han acabado y ahora solo queda este que poco apoco se va y el calor que mantiene vivo este corazón se va con él.
Tú fuiste para mí como la flor del desierto, espere días, años y montones de arena sobre mí, cuando tu llegaste hiciste florecer lo mejor de mi aquello que ni yo mismo conocía de mi, tal cálido y agradable esas hermosas tardes, no importaba el tiempo
Pero todo acaba a veces de manera sorpresiva y cruel, mirarte mi bella flor marchitarte cada día cada vez tus hermosos ojos perdían el brillo de esa vida que se te escapaba.
Fue un jueves cuando me dijeron que te alejarías de mí, los días se fueron como el agua misma así como mis lágrimas escurrían por mis mejillas
Ese día te mire te bese te rodie con mis brazos te dije lo mucho que te ame, el día que te vi, el momento que te pedí ser mi esposa las vivencias en nuestro hogar, callaste y cerraste esos ojos con lagrimas jamás lo abriste. Ahora solo esperare paciente que mi leño se apague y te mire una vez mas