Despacio, lentamente,
como ausente de todo aprecio,
se aloja en mi mente con despecho,
la mas cruel dama,
la tristeza;
a su derecha
entre los surcos de mi cerebro,
el recuerdo;
al fondo con cara de circunstancias,
la soledad
y por demás
en tan alta compañía
se aprecia que día a día
les acompaña
la enfermedad;
mas no quiero pensar
que me amedrentan,
no me da la gana de subyugarme
ante tan extraña compañía,
de la tristeza la osadía
de ponerla en compañía
con la soledad,
aislare a los recuerdos
y me conformare que remedio
con el día a día
para dejar campear a la enfermedad