Gardel, un rayo misterioso: a 75 años de su muerte
Fue hace exactamente 75 años. El choque entre dos
aviones en el aeropuerto de Medellín en Colombia terminó con la
vida de Carlos Gardel justo cuando se encaminaba a conquistar
el mundo.
Desde ese momento el accidente agigantó al mito y dejó
la puerta abierta a una serie de misterios y leyendas que no hicieron
más que enriquecer la figura de un artista genial y popular.
Que 75 años no es nada, parece decir
Carlos Gardel desde su retrato.A tres cuartos de siglo de
su muerte, de traje y sombrero gris o de esmoquin y galera, "El
morocho", "El Zorzal Criollo", "El Invicto", "El Mago", sigue sonriendo
como antes del accidente del 24 de junio de 1935, cuando su avión se
incendió en Medellín, Colombia. Hubo homenajes el jueves
en la conmemoración del 75o aniversario de su muerte, en Uruguay y su
Buenos Aires querido.
Hasta el cementerio de Chacarita, en Buenos
Aires, centenares de seguidores concurrieron hasta la tumba donde
descansan los restos del artista para recordarlo y rendirle homenaje. "Es
una llama que no se apaga nunca," explicó Luis "Gotan" Costa, dueño de
un taller de calzados, quien es conocido en su barrio como "Gardelito"
por su idolatría hacia el cantor. Costa acomodaba sobre la tumba
crisantemos rojos a los pies de la estatua de Gardel y encendía
cigarillo tras cigarillo en sus dedos de bronce. "Cuando
estoy solo tomo un whisky, enciendo un cigarillo pensando en Gardel,"
confesó. El accidente aéreo detuvo físicamente una carrera
espectacular de ponerle voz y sonrisa a tangos, milongas, chacareras,
cielitos y hasta fox-trots, rumbas y fados. Pero no pudo detener un
recuerdo que sigue avasallante. Y en el cementerio sus
canciones sonaron otra vez de los parlantes de un camión estacionado a
la vuelta de la tumba y de algunos cantores de tango, vestidos como su
ídolo, que levantaron sus voces y recibieron sonrisas y aplausos de la
multitud. Como no podía ser de otra manera en un astro que
al decir de sus miles de fanáticos "cada día canta mejor", Gardel sigue
en el centro de la controversia, en especial entre los vecinos
rioplatenses que se adjudican el patrimonio de su nacionalidad. En
Uruguay aseguran que nació en el departamento de Tacuarembó, 400
kilómetros al norte de Montevideo, donde a la entrada una imagen de su
rostro, obra del artista plástico Rodolfo Arotxarena, da una sonriente
bienvenida. Pero muchos argentinos sostienen fuertemente
que nació en Tolosa, Francia. Un hombre que se identificó
como Carlos Delgar, jubilado a los 88 años, recuerda cuando a sus 13
años, desde Colombia llegó el cuerpo de Gardel al cementerio. "Se
llenaron todas las calles, se desmayaron muchas mujeres." Delgar,
que fue empleado de un banco de día y cantor de tangos por la noche,
replicó "¡Mentira, mentira!" ante la consulta sobre la teoría de que
Gardel nació en Uruguay. Para enfatizarlo, sacó una libreta, ya muy
vieja y amarilla, que menciona su nacimiento en Francia. Como
reflejo de una virtual historia común, el ejemplo lo brinda el hecho
que Montevideo fue el primer testigo en 1916 del nacimiento del género
cantado cuando el argentino Pascual Contursi, uno de los íconos en el
viejo cabaret Moulin Rouge, interpretó "Mi noche triste" sobre melodía
de "Lita", del uruguayo Sanuel Castriota. El propio
Gardel, un año después, lo estrenó en el Teatro Esmeralda de la capital
porteña, que era una de las cunas tangueras. Más allá de
este pleito que se arrastra por décadas parece haber un punto de unión:
es la veneración que se guarda por "El Mago" que durante generaciones
fue el mejor y que para muchos sigue siéndolo. "Yo vengo
todos los años", dijo Juan Carlos Giordano, agregando con orgullo que
tiene alrededor de 900 discos antiguos de Gardel, más "todas las
películas", y que lo escucha siempre y solamente en su vieja vitrola.
Consultado sobre el porqué viene a la tumba, respondió: "Es una
necesidad".
El mito sigue cumpliendo años.
_________________
En busca de la Fortuna.
Marioes.