Remaniegas en Argentina- LXXIII- La ignorancia de la ley
no exime su cumplimiento.
Dicta el Dictador su Ley
(Principios del Movimiento)
Más real es la de un Rey
que lo es por nacimiento.
El Papa ordena a una grey
pero sólo en tanto en cuanto
se quiera huir del espanto
de vivir sin un pastor.
Sabe la carne mejor
del cordero si su llanto
sólo empieza cuando el cuento
se termina y le hacen santo
con sal, patata y pimiento.
La ignorancia de la norma
su cumplimiento no excusa.
Se requiere una reforma
a esta ley torpe y obtusa
pues siendo la plataforma
en que toda ley se basa
ya me explicarán qué pasa
si un principio tan rotundo
lo ignora, o todo el mundo,
o al menos quien muy escasa
información, y confusa,
hay del derecho en su casa
y no le inspira la Musa.
O sea, para abreviar:
Serás reo de delito
si ignorases que ignorar
no te exculpa ni un poquito
sea cual sea el lugar
en que estés. Tómate un rato
para saber que el zapato
no ha de entrar en las mezquitas
si, ignorándolo, no quitas
los dos de los pies, pazguato,
te proteja dios bendito
pues te has hecho candidato
a trato poco exquisito.
Sin embargo me conmueve
bastante más, de este asunto,
el peligro que se debe
comprender - Que ser presunto
delincuente es cosa leve
teniendo, hasta cierto punto,
escrita una ley que cabe
estudiar, si no se sabe.-
Es otro riesgo terrible
el que temo, dios me libre:
¿Dónde encontraré la clave
que me explique en forma breve
lo que es una falta grave
si dicta norma un percebe?
Siempre conseguimos, todos,
cada cual con su talante,
establecer ciertos modos
con que llevar adelante
en reino de visigodos
relaciones con la gente.
Mas noto que, últimamente,
dictando la propia ley
hay quien piensa ser un rey
de absolutimo creciente.
Ve, por lo tanto, irritante
informar de lo evidente:
quien no lo ve, que se aguante.
Así que una ley no escrita
se convierte en intocable
quien la ignore o no la admita
es, por supuesto, culpable
y por tanto se le invita
a aceptar esa increíble
sanción (parece imposible):
de acuerdo, a lo hecho, pecho,
aunque no sé lo que he hecho…
no lo sé, pero es punible
me lo indica la impecable
cara ofendida, risible
de un dictador lamentable.
La ignorancia de la norma
no exime su cumplimiento.
Yo lo comprendo, y lo siento
Acomódate en tu horma.
Por mí, vete a tomar viento.