Cinco pecados capitales
Puede que sea verdad
que la avaricia es pecado
y que más de un condenado
sufra por la eternidad
a causa dela pereza
No descarto que un cristiano
que cada mañana reza
se encuentre que ha sido en vano
su afición a la plegaria
si es que al llegarle el momento
de recibir sacramento
resulta que la castidad
ni siquiera la conoce
y que fue de roce en roce
lujurioso de por vida
en busca de variedad.
Y si es la envidia que anida
en mi corazón mezquino,
al pan, pan, y al vino, vino:
para el último viaje
en mi somero equipaje
no necesitaré ropa
o, en todo caso, muy poca
pues según mi profesor
de religión de la infancia
me tendrán en una estancia
donde hará más bien calor
Tampoco aconsejo a nadie
que empujado por la gula
(conste que comer me encanta)
al llegar Semana Santa
se manipule una bula
de esas que antes daba el Papa
o si no, que se prepare
a hacer sayo de su capa;
que lo que es descanso eterno
no dan mucho, en el infierno
Yo tengo avaricia de tu cuerpo
suave y firme
la gula de tus labios me envuelve,
hasta rendirme
tu voz pausada, sonrisa amada,
enervan mi erotismo
sobre tu vientre reposo mi cabeza
me invade la pereza
y me olvido de mí mismo
quiero para mi completa esa delicia
y tengo envidia cuando el aire te acaricia.
Y si en otro mundo resultase que hay infierno
Deduciré... que el tiempo hace esas cosas,
algunos conocemos las espinas y las rosas
en orden diferente al previsible
y en tiempo de verano comprendemos el invierno