Pomposo
La primera vez que oí
esa palabra, pomposo,
me pareció tan gracioso
que a carcajadas reí.
Mi padre la pronunció
y su risa divertida
unió a la mía enseguida
(igual se le contagió).
Luego que me serené
quise saber el sentido
de tan pomposo sonido
así que le pregunté:
-¿Qué significa, papá?
¿tiene algún significado,
o te la has inventado?
Contestó: -¿Yo? No, qué va.
Se trata, por lo que sé,
de un remedo, en cierto modo,
de ese lenguaje adornado
que gusta tanto, se ve,
a quien piensa, como tú,
inicialmente, que es bueno
aprender y llama al reno,
por ejemplo, caribú.
-Pero entonces, dije yo,
¿es aprender, lo pomposo?
-No, aprender es muy hermoso,
sin dudar me respondió.
Pomposa es la ostentación
de quien aprendió muy poco
y está lo bastante loco
para hacerse la ilusión
de que puede presumir
usando palabras huecas;
se hincha, como las cluecas
y, claro, hace reír.
-Perdona que te interrumpa
¿quieres decir que la pompa
es una especie de trampa,
a no ser la de jabón?
-La de jabón nunca engaña;
al contrario, pues enseña
que el dedito de una niña
la deshace con la uña
y no hay dentro, ni de coña,
nada, excepto la lección
de que una forma vacía
cuando nada contenía
es nada, sólo ilusión.