Encumbrándose
entre ecuestres inspiraciones
jineteadas por callejones de incienso,
su espíritu flanquea crónicos lapsos de dolor
sobrevolando muertes chiquitas y efímeras
(tan fugases como el horizonte y
tan robles como un recuerdo tatuado )
Y es que, en peregrinación eterna hacia el valle sin nombre,
su paso procede a bostezar castillos de arena
sobre memorias de hierro.
Y no importa cuando ni porqué
su finitud desprenderá epidermis;
y no importa cómo ni dónde estarán sus fugitivas horas.
Inalterable e intacto flameará su obsequio;
dispensará, sin más motivación, su celo.
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“El hombre es el único animal que puede estar fastidiado, que puede estar disgustado y puede sentirse expulsado del paraíso…es la contradicción inherente a su existencia la que lo hace seguir adelante. Habiendo perdido el Paraíso –la unidad con la naturaleza- se ha convertido en el eterno peregrino (Ulises, Edipo, Abraham, Fausto)…” Erick Fromm.
Comentar a los demás, no posee carácter de obligación moral; es cuestión de actitud personal (como la consideración de esperar para darle tiempo a los demás a leer y ser leídos antes de subir muchos trabajos en un mismo día). El aprecio sincero, (para mi) pasa más por la honestidad. Tal vez no te adule, tal vez no te diga siempre lo que deseas escuchar, pero ten la certeza de esa sinceridad.
SILVINA