Aquélla persona que un día entró en tu corazón, jamás nunca se va.
Poco a poco he ido aprendiendo a vivir de nuevo, he vuelto de nuevo a buscar en mi pasado rastros de un tiempo lejano y escondido en mi memoria que creí encontrar cuando te conocí; fueron recuerdos desordenados, rotos, hechos pedazos y que el tiempo ha querido ordenar y devolvermelos desde aquélla tarde del 2 de septiembre en que te conocí, hoy ya hace tres años y seis meses.
Quizás deba ya y definitivamente romper con el pasado, con mi pasado; con aquél tiempo y aquéllos mis recuerdos que me devolviste cuando te conocí. Romper para poder seguir hacia adelante sin volver a mirar jamás atrás. Atrás a un espacio y un tiempo donde quizás te quedes tú, tu imágen, tu mirada y también un tiempo, unas sensaciones, una experiencia. Quizás tenias razón cuando me hablaste de que todo fue una confusión, tu confusión. Uno al final no acaba de entender qué fue verdad y qué fue sueño o confusión.
Hace ya un tiempo que descubrí, con nuevos argumentos, que aquella frase que teníamos de que aquélla tarde del dos de septiembre no nos encontramos para buscar nada que ya teníamo era cierta: cada cual lo teníamos todo, pero hoy yo puedo añadir algo que en aquél entonces desconocía o quizás no recordaba: buscaba algo de mi pasado que nunca tuve y tú me lo diste en ese momento y que después me lo volviste a quitar y quizás - sólo quizás - sea ésto lo que espero de nuevo de ti aunque sea para vivir feliz dentro de mi.
...y fue en
aquéllos días
en que descubrí,
contigo pero
sin ti, que
llevaba el alma
fuera y el
cuerpo dentro.
Hoy, tres años y seis meses después.
Teknarit, África