Desgarrado de amor salgo esta noche
a descubrir la luna,
un millón de susurros salva el mundo,
del horizonte vuelven caravanas.
Yo camino en el norte de tus ojos,
como un gorrión se me despierta el alma.
Los molinitos de colores
giraban en las tardes de la infancia,
y un peluche en el fondo de un cajón
se encuentra en posición de circunstancia.
Lo tuyo no es bajarte en el invierno,
es inventar palomas.
Porque hay niños heridos por el hambre,
porque hay viejos acalambrados de infinito,
porque hay tardes que lloran;
es necesario subirse a las paredes
y colgar mariposas.
Puedo solo,
pero ayudame a dibujar las horas
de esta emoción perdida;
ponete un sombrerito de imposible,
¡vení
viene la vida!
No es solemne,
no viste de palabras
estruendosas ni marciales;
se parece al vector y a los limones
y a la sonrisa al repetir "cascadas".
Uy cuánto frío
cuando abro la ventana.
Petisos de jardín quedan callados
como diciendo "habla".
La luna como siempre tiene todo
guardado en el cansancio,
un conejo que siempre ha sido el mismo,
un corazón de rato.
¡Ay cuántas veces cuántas veces cuántas
me asesinan tus labios!
Somos la voz cargada en las gargantas,
borrachos de jazmín, jefes de plantas,
niños sabios.
LUIS ALBERTO BATTAGLIA
31-8-2008