Día sin nombre
No me preguntes cual fue el día
Aquel cuando mi alma
Se apegó a tu alma
En dulce y perfecta armonía Un día en que se hizo el silencio y nos envolvió el cálido crepitar de hoguera, de dos corazones amantes.
Un día sin nombre...porque sólo existía en el universo dos nombres:
el tuyo y el mío.
¿Cómo olvidar esos ojos negros de mirar profundo, que desgarraba tu ropa, desnudando tu alma hechicera y convirténdome en tu esclava?
Eras esa clase de duende que lo tocan y trocan todo.
Tenías magia. Aún la tienes
Porque eres capaz de convertir la peor tormenta en un brillante día.
Estás aquí duendecito mío y hoy, quiero que te sientes a mi lado y esperemos juntos, que la noche corra su negro telón y aparezca en escena la hermosa luna dorada de enero..
Será un espectáculo únicamente para los dos.
Con mis manos entre tus manos, recordemos juntos aquel día sin nombre, sin tiempo, sin espacio.
Escucha... oye... siente, la melodía de la noche.
Respira profundo el aroma de la brisa que nos llega perfumada de jazmines.
Shh...no digas nada, por favor. Solo escucha el silencio.
Intentemos contar estrellas y tal vez abordemos una, introduciéndonos en un brillante espiral ascendente y caminemos abrazados por el infinito azul espacio.
Nos encontraremos con un coro de ángeles entonando un himno al amor y...otros, aproximándose y en complicidad con éste amor, nos harán una guardia de honor sosteniendo los extremos de hermosos arco iris.
Qué importa, si es ilusión o realidad!!...esos son nuestros mundos fantásticos a los cuales vamos todas las noches tú y yo al abrirse el portal de los sueños.
Pero lo que importa es el gran generador de toda esta magia que nos pertenece y nos rodea:
Ese bendito día
Un día sin tiempo
Un día sin espacio
El día que te conocí
Ese día sin nombre