Cuento de Juan José SaavedraCierto día, las hojas del bosque cercano a un árbol, se burlaban de una hoja porque le habían dejado unos huevos debajo de ella. La hoja los protegió del sol, insectos y hasta de las gotas del rocío durante varios días.
Una libélula que por ahí pasaba le dijo:
—No escuches lo que digan y haz tu voluntad.
En uno de esos días le tocó a la hoja enfrentarse con las hormigas que pretendían llevárselos, pero no pudieron.
Cuando salieron las mariposas tuvo como premio que con el brillo del sol en el día y la luz de la luna en la noche, siempre brillaba la hoja como un arco iris sin igual.
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La alegría se multiplica cuando la dividimos...
Richard Bach....