Me encantan los seres
que huelen a papel
y en sus ojos guardan
tinta de tantos colores
como artistas han existido.
Tú, adivino, quien eres personaje
y narrador de mi Mayor cuento,
haces de mis sentidos
una letra de interminables placeres...
Hoy por tu cuerpo voy corriendo
como ávida lectora;
aniquilando puntos finales
y bebiendo de tu boca
las pausas en desorden.
Tus estantes de manuscritos profanos
como en un dominó descontrolado
van cayendo; descienden por la escalera
del mundo y sus títulos llegan hasta mi centro,
lugar de diálogo entre luz y sombra.
Estás en medio de mi sala
de innumerables pensamientos,
que con afán al asesino
de sus autores buscan...
¿Acaso eres tú, culpable del llanto
de las palabras más antiguas?
¿Me sueñas o te sueño ahora?
¡Ven con tu anhelo de magia.
Quiero en tu abrazo profundo
oír el eco de mi amor de biblioteca;
en ésta, la Noche de la Inspiración,
desnúdame!
Intenta descubrirte entre los abismos
y jardines de la vida,
que ya has sido invitado
al espejo de mi alma.
Respira esta pasión monstruosa,
vuelo de memorias
y paralelos olvidos,
que nos enreda en la Mente
de otro alguien.
Así, cuando se rompa
el reloj de arena
y el mar de la consciencia
cruce sus límites,
seremos a la vez arcilla fresca
y escultura ulterior
de viajeros grises.